Sábado, 19 Septiembre 2020 03:31

¿A quién le sirve la estrategia del caos?

¿Está en riesgo la democracia en nuestro país y en la región? ¿Quiénes están detrás de la sistemática escalada de odio y violencia que se respira en algunas redes sociales y declaraciones políticas?

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Estimado Ramón:

Le escribo desde bastante lejos, estoy en el año 2020, el año de los enfermeros y el aniversario del natalicio y fallecimiento del General Manuel Belgrano.

No tuve el gusto de conocerlo personalmente, pero Jorge García, de Salud Pública, me habló mucho de usted. Él tenía sus libros, que alguna vez publicó Eudeba. Otro que siempre lo pone de ejemplo es el Dr. Horacio Micucci, del Foro Patriótico y Popular; que sigue pensando en la necesidad de muchas EMESTA para la producción pública de medicamentos.

Este tema de los medicamentos no es fácil: al Dr. Illia y al gran Oñativia se los llevó puesto un Golpe de estado, sí, como ese del 55 que vino a destruirlo todo.

Le cuento que no la estamos pasando nada bien. Tenemos 40% de compatriotas en la pobreza y los buitres de siempre están al acecho. Hay cosas que no cambian con el paso del tiempo; desde hace muchos años que vienen por todo y lo están logrando. Cada vez estamos más endeudados y con nuestro pueblo más hambriento.

En estos últimos tiempos, a los problemas que ya teníamos se le sumaron las epidemias, que como bien usted sabe, no distinguen de clases sociales, pero siempre, siempre, hacen más daño entre los más pobres, en aquellos a los que no le llega el agua, donde la comida escasea y el sistema de salud atiende de a ratos.

Siendo justo con usted, tengo que agradecerle haber pensado y realizado esas grandes obras para atender la salud del pueblo, llegando a todos los rincones del país o -como usted decía- a esa Argentina Profunda. Sin sus ideas y obras, este pueblo la habría pasado mucho peor.

Le cuento que hasta el día de hoy se habla de usted, hay cosas que no se olvidan. Sus obras quisieron ser destruidas, y en gran parte lo lograron, pero no fue sin resistencia y lucha de los trabajadores de la salud. Hoy tenemos un sistema de salud para ricos y otro para pobres, la administración de la salud fue transferida a las provincias y cada una se hace cargo como puede.

Pero hay un montón de gente que sigue pensando en el sistema de salud que usted empezó a construir, muchos de los hospitales que se construyeron en su gobierno siguen en pie. ¡Qué bueno que los pensaron reforzados! Resistieron el paso del tiempo y a los gobiernos que poco les interesa la salud de su pueblo.

Le cuento que en estos días, apareció en todos los medios comunicación, ¡Usted sigue molestando Carrillo!

Se revolvió el avispero. Hasta opinó el representante del gobierno inglés. Sí, esos caraduras colonialistas que ocupan nuestras Islas Malvinas, y también los mismos de siempre, los que se arrodillan y rinden pleitesías a los que nos someten y nos humillan.

Carrillo, la colonización mental sigue vigente, algunos dudan de las capacidades de nuestros científicos y tecnólogos para un desarrollo independiente al servicio de nuestro pueblo. Pero la realidad no se puede ocultar y,

hace unos días, científicos argentinos descubrieron cómo diagnosticar de forma temprana un virus que nos está complicando; cómo serán las vueltas de la vida, en esto hay una parienta suya.

Me enteré que a veces decía que sus ideas no eran suyas y que, para que lo escucharan, se las atribuía a científicos de países remotos y con nombres raros para que le prestaran más atención.

En estos días lo salieron a bancar la gente de a pie, esos que todavía conservan la memoria y lo recuerdan con nostalgia, y también vi a al diputado Juan Carlos Alderete hablar de Ud. y de sus luchas contra las epidemias, así que no está todo perdido; los otros estaban con el tema de la Receta Digital... En otra oportunidad le voy a volver a escribir y le cuento de eso. El diputado que habló de usted es de un movimiento social, de la Corriente Clasista y Combativa, es de esos que pelean por tierra, techo y trabajo, los Cayetanos.

También habló de usted el Dr. Jorge Luis Pellegrini y dijo que quienes lo atacan son los mismos que quieren destruir nuestra causa nacional que es la defensa de la Salud Pública. Otro que lo defendió fue Dr. Alejandro Olmos Gaona, quien posteó en su Facebook: “Hay que ser un verdadero miserable para asociar a ese eminente médico que fue Carrillo, con los nazis, o con supuestas experiencias médicas para curar la homosexualidad, protegiendo a médicos alemanes que pretendían hacerlo. Y además de miserable, mentir descaradamente, para confundir, y sugerir un 'costado oscuro' del más grande sanitarista que tuvo el país, que llevó a cabo durante los ocho años de su gestión una política sanitaria, que ni antes ni después nadie quiso igualar”.

Creo que se entendió muy bien eso que alguna vez dijo: "Frente a las enfermedades que generan la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas".

Sus palabras, su trabajo y su obra nos muestran un camino; seguiremos estudiando, investigando y trabajando para hacer posible ese sistema de salud que usted soñaba y empezó a construir. Un sistema de salud que atienda las necesidades de un pueblo sin distingo de color, de clase social y de provincia.

No sé si va a estar en un billete (Usted vale mucho más que 5000), pero le aseguro que estará siempre presente en aquellos que sueñan con un país más justo y soberano.

Le mando un gran abrazo.

* Bioingeniero Fernado Sassetti. Prof. Adjunto (UNER)

Publicado por Río Bravo, el 22 de mayo de 2020.

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Acabo de leer un comunicado firmado por Shimon Samuels y Ariel Gelblung, Directores de Relaciones Internacionales y para América Latina del Centro Wiesenthal , cuestionando la posible decisión del Banco Central de emitir billetes con la imagen del Dr. Ramón Carrillo, por sus supuestas simpatías con el nazismo. Se agregó un Twitter, de Mark Kent, embajador de Gran Bretaña, que tuvo la osadía de decir: "El nazismo fue el mayor mal del siglo XX. Condujo al Holocausto. La muerte de millones de inocentes. No debemos conmemorar a nadie que participó en este terrible episodio", sugiriendo, no solo las simpatías de Carrillo con el genocida régimen nazi, sino con el auxilio a funcionarios del mismo. A tales expresiones, se unieron la de algunos plumiferos de poca monta, prestos a rasgarse las vestiduras, ante ciertos homenajes, donde ellos siempre ven la sombra del nazismo. Es raro que sus supuestas simpatías con el nazismo no le impidieran ser invitado por los EE.UU. y dictar cátedra en la Universidad de Harvard.

Hay que ser un verdadero miserable para asociar a ese eminente médico que fue Carrillo, con los nazis, o con supuestas experiencias médicas para curar la homosexualidad, protegiendo a médicos alemanes que pretendían hacerlo. Y además de miserable, mentir descaradamente, para confundir, y sugerir un "costado oscuro" del más grande sanitarista que tuvo el país, que llevó a cabo durante los 8 años de su gestión una política sanitaria, que ni antes ni después nadie quiso igualar.

Quién fue Ramón Carrillo

Obviando detalles de su nacimiento en Santiago del Estero, siendo de una vieja familia de la provincia descendiente de los primeros pobladores del país, en 1923 se recibió de bachiller con medalla de oro y al año siguiente ingresó en la Facultad de Medicina de la UBA, donde obtuvo el título de médico a la edad de 22 años.

Sus notables calificaciones le permitieron ganar en 1930 la Beca de la Universidad de Buenos Aires que le permitió perfeccionarse en Holanda, Francia y Alemania.

Regresó al país en 1933 y por pedido de los Dres. Balado y Arce se le encargó la organización del Laboratorio de Neuropatología del Instituto de Clínica Quirúrgica.

En todos esos años se dedicó al intenso estudio de la neurología, pero también iba reflexionando sobre el lamentable estado sanitario que podía observarse en el país, donde solo sobresalía el célebre Hospital de Clínicas

En 1937 recibió el Premio Nacional de Ciencias y dos años después se hizo cargo del servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar. Esta función le permitió conocer a fondo la realidad sanitaria del país, ya que por esos años muchos jóvenes eran rechazados del Servicio Militar por no tener la aptitud física para encarar las actividades militares. En la mayoría de los casos esas enfermedades estaban relacionadas con la pobreza, muy particularmente en aquellos que provenían del interior.

La insuficiencia de camas, la deficiente situación de los hospitales públicos, donde el Estado no estaba presente, dependiendo de lo que hicieran instituciones de caridad, lo llevaron a pensar que era necesario no depender de esas voluntades caritativas, sino de una política en materia de salud pública.

En 1941 fue designado profesor adjunto de la Cátedra de Neurocirugía, y al año siguiente al morir su maestro Manuel Balado, titular de la Cátedra, se presentó al concurso para reemplazarlo logrando el nombramiento a los 35 años. Sus preocupaciones quedaron explicitadas, al hacerse cargo de la cátedra, diciendo a sus alumnos “…los más nobles sentimientos se pervierten en el vaso impuro del corazón humano si un ideal altruista y de trabajo no lo embalsama, purificándolo del mal de las codicias y de la convicción materialista de que la vida es botín legítimo del más fuerte". Formó allí un grupo de talentosos discípulos, entre ellos Germán Dickmann, Raúl Matera, D. E. Nijensohn, Raúl Carrea, Fernando Knesevich, Lorenzo Amezúa, Jorge Cohen, Jacobo y León Zimman, Rogelio Driollet Laspiur, Juan C. Christensen y Alberto D. Kaplan.

Al asumir Perón el gobierno en 1946, creó la Secretaría de Salud Pública, designando a Carrillo al frente de la misma. Con posterioridad, en 1949, se transformaría en Ministerio.

Al asumir la Secretaría, el panorama de la salud pública argentina era desolador. Excepto los grandes maestros de la medicina que hacían lo que podían en los hospitales, no existía una política sanitaria, a lo que se sumaban las deficiencias ya apuntadas y la falta de insumos. Como no toleraba el amiguismo, ni era complaciente con sus familiares, prohibió que sus dos hermanos médicos, ocuparan alguna función durante su ministerio.

Fue entonces que desarrolló su “Plan Analítico de Salud Pública”, invalorable documento de más de 4000 páginas donde se contemplaban hasta los más mínimos detalles, no solo de lo que debía ser la salud pública sino que incluía las funciones de todos los actores intervinientes en el funcionamiento de una política sanitaria integral.

Sería muy extenso contar todo lo que hizo, lo que escribió, sus constantes preocupaciones. Los datos de su gestión son concluyentes: aumentó el número de camas existentes en el país, que pasó de 66.300 en 1946 a 132.000 en 1954; erradicó epidemias como el tifus y la brucelosis; redujo la mortalidad infantil del 90 por mil a 56 por mil; la sífilis y otras enfermedades venéreas desaparecieron en su totalidad; erradicó el paludismo y disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis de 130 por 100.000 a 36 por 100.00, y también el mal de chagas en una proporción enorme. Diseñó centros de salud, ocupándose hasta del diseño arquitectónico de los mismos, para que fueran confortables, como 4 grandes policlínicos de primer nivel. Hizo construir 234 centros asistenciales, 60 institutos de especialización, 50 centros materno infantiles, y 23 laboratorios y centros de diagnóstico. Creó la primera fábrica de medicamentos del Estado, para que los hubiera a muy bajo precio. Esos institutos de investigación eran fundamentales, porque hasta llegar él, todo era difícil, .

Desde la gestión de Carrillo se comenzaron a cumplir normas sanitarias incorporadas en la sociedad argentina como las campañas masivas de vacunación (antivariólica y antidiftérica) y la obligatoriedad del certificado para la escuela y para realizar trámites. Se implementaron campañas masivas a nivel nacional contra la fiebre amarilla, las enfermedades venéreas y otros flagelos.

Carrillo combatió y triunfó contra el paludismo con núcleos de agentes sanitarios que recorrían rancho por rancho y casa por casa, la salud llegaba a los rincones más remotos de la Argentina.
Algunas de las frases de sus numerosos escritos muestran cual era su concepción de la salud pública: "Mientras los médicos sigamos viendo enfermedades y olvidemos al enfermo como una unidad biológica, psicológica y social, seremos simples zapateros remendones de la personalidad humana.” ”Debemos pensar que el enfermo es un hombre que es también un padre de familia, un individuo que trabaja y que sufre; y que todas esas circunstancias influyen, a veces, mucho más que una determinada cantidad de glucosa en la sangre. Así humanizaremos la medicina". "La medicina moderna tiende a ocuparse de la salud y de los sanos y el objetivo principal es ya no curar al enfermo sino evitar estar enfermo". "La medicina no sólo debe curar enfermos sino enseñar al pueblo a vivir, a vivir en salud y tratar que la vida se prolongue y sea digna de ser vivida". “Actualmente no puede haber medicina sin medicina social y ésta no puede existir sin una política social del Estado. ¿De qué sirve a la medicina resolver científicamente los problemas de un individuo enfermo, si simultáneamente se producen centenares de casos similares por falta de alimentos, por viviendas antihigiénicas –que a veces son cuevas – o por salarios insuficientes que no permiten subvenir debidamente las necesidades? Los problemas de la medicina, como rama del Estado, no podrán ser resueltos si la política sanitaria no está respaldada por una política social”.

Debido a reiterados problemas con varios ministros del gabinete de Perón, a un enfrentamiento con el Vicepresidente, almirante Tesaire, debido fundamentalmente a discrepancias que tenía con ellos por sus profundas convicciones católicas y algunos aspectos de su gestión Carrillo presentó su renuncia el 16 de junio de 1954, yéndose con su esposa y sus cuatro hijos a tratarse de algunos problemas de salud a los Estados Unidos aprovechando para dar una serie de conferencias en la Universidad de Harvard.

Desde allí se enteró de que el ministro de Salud del gobierno revolucionario, coronel Ernesto Alfredo Rottger, había ordenado entrar a su casa, que fue saqueada, apropiándose de cuadros, condecoraciones, medallas, y todo objeto de valor que se encontró. Además, se confiscaron sus escasos bienes, que fueron interdictos. Le costó creer la destrucción de cientos de pulmotores que habían sido adquiridos para combatir la poliomielitis, y que se detuvo de inmediato la construcción de ese monumental hospital que había ideado, y que después se lo llamó el Elefante Blanco, que sería el más grande de Latinoamérica.

Aunque se puso a disposición del gobierno, para que lo investigaran, no consiguió ninguna respuesta, y tuvo que soportar humillaciones, difamaciones, que se lo llamara “ladrón de nafta” y fuera exhibido por las nuevas autoridades como uno de los tantos ejemplos de corrupción.

Se lo investigó de todas las formas posible: se secuestraron sus papeles, se leyeron minuciosamente todos los documentos que había escrito a ver qué encontraban, se investigó a sus colaboradores. Todo aquello que sirviera para enlodarlo, fue revisado escrupulosamente, y no encontraron nada., ni el más mínimo elemento de juicio para poder incriminarlo de algo. Si algo relacionado con el nazismo se hubiera hallado, lo hubieran difundido, por esa manía de atribuirle a Perón simpatías por ese régimen y que había llevado a falsificar documentos oficiales para demostrarlo.

En el canallesco informe de la Comisión Investigadora que presidía el Dr. Julio Martinez Vivot, aunque no se había podido probar nada se hizo constar: “Mostremos sus lacras para los que creyeron y aún creen en ellos observando la verdadera piel de estos falsos corderos. Especialmente para que las generaciones futuras no se dejen impresionar por cantos de sirenas y recuerden una época nefasta y oprobiosa por la que el país ha pasado y que nunca ha de volver a repetirse, Dios mediante”.

Dada su precariedad económica y la imposibilidad de sostenerse en los EE.UU., consiguió trabajo en una empresa minera en Belem do Para (Brasil). Sus últimos meses fueron activos porque a pesar de su enfermedad trabajó en el Hospital Aeronáutico del lugar, y en de la Misericordia. Debió soportar el vejamen de saber que las autoridades, habían pedido a Brasil, que no se le prestara ayuda médica por ser un prófugo de la justicia.
Al analizar exámenes que le habían hecho, supo que le quedaban pocos meses de vida, y a pesar de ello siguió trabajando hasta que tuvo un derrame cerebral, que fue el prolegómeno de su muerte. No pudo contar con la ayuda de uno de sus discípulos que se negó a viajar para operarlo y tratar de salvarle la vida.

Murió el 20 de diciembre de 1956, y no autorizaron a sus familiares a trasladar sus restos a Santiago del Estero donde había nacido.

Recién en 1965, se le devolvieron a sus hijos sus dos únicas propiedades. Una de ellas, la quinta de Adrogué, tenía una hipoteca por el 80% de su valor.

Finalmente en 1972, durante la presidencia de Lanusse, se pudieron trasladar sus restos desde Brasil, a su provincia de Santiago del Estero.

* El autor publicó originalmente este escrito en su muro de Facebook. Reproducido por Río Bravo el 18 de mayo de 2020.

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Nosotros nos quedamos con el Trinche Carlovich, que ellos se queden con su marketing y sus ídolos de cartón.

Ellos dirán que estamos construyendo un relato que se acomode a nuestra forma de pensar, dirán que es nostalgia, romanticismo y la añoranza de un futbol que parece lejano en el tiempo, y también nos advertirán que remitirnos a relatos orales en el mundo actual, no tiene sentido.

Nosotros decimos que puede ser, que en un mundo donde los ídolos del futbol están constantemente expuestos a las cámaras, admirar a un tipo del cual no hay imagen fílmica jugando un partido, resulta por lo menos algo extraño.

Pero cuando nosotros vemos las noticias y nos encontramos con que un pibe de 19 años se suicida porque el club de sus amores lo deja libre, añorar, defender y hablar del Trinche no es romanticismo, es una necesidad.

Ellos no lo valoran, ellos, los que usan a las o a los ídolos de los pibes para hacer negocios, al Trinche no lo ponen en tapa de las revistas, no usan su cara para vender camisetas, ni botines, ni maquinitas de afeitar, ni nada, no les sirve. Les sirve la imagen de un viejo borracho que murió solo, pero nosotros sabemos que no es así, que se fue rodeado del afecto de amigos y admiradores.

Ellos, que mitifican todo lo que no les conviene para que a nosotros nos parezca lejano e inalcanzable, a ellos les sirve usar a los jugadores como un producto que tienen una vida útil, y después descartarlos porque ya no venden, porque ya hay otros que venden más.

Nosotros a ellos les respondemos con el Diego, con el Bocha, con Román, con el Beto y con el Trinche; con los que se metieron en el corazón de la gente, en la poesía, en los relatos.

El Trinche es real, existió, jugó, se empachó de amistad, la rompió donde estuvo, estuvo donde quiso, y quiso estar donde pudo ser libre, donde pudo jugar a la pelota, donde las presiones del negocio no interfirieran en su forma de sentir. Y por eso lo admiramos. El Trinche es nuestro héroe, es de verdad y los relatos orales de los nuestros hicieron que su juego y sus ideas no se pierdan en el anonimato. Porque si fuera por ellos, los del futbol negocio, al Trinche ni lo hubiésemos conocido.

Nuestro héroe es de verdad y lo necesitamos más que nunca, en medio de este futbol negocio que se aleja cada vez más de los sentimientos del pueblo. Tenemos una ventaja, desde hoy el Trinche es eterno.

* Tomás "El Trinche" Carlovich, mediocampista y futbolista leyenda, rosarino, murió hoy, luego de estar en coma por un fuerte golpe recibido al ser asaltado. Le robaron su bicicleta.

Publicado por Río Bravo el 8 de mayo de 2020.

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El país entero se conmovió, en abril de 2017, con el femicidio de Micaela García. "La Negra", como la llaman quienes la conocieron y quieren, cursaba el profesorado de educación física y era militante del Movimiento Evita. Su juventud, su férrea voluntad de participar, su empatía y solidaridad, las fuimos conociendo a medida que escuchábamos a su familia y conocidos preguntar por ella: la joven gualeya estuvo desaparecida una semana antes de que su cuerpo fuera encontrado. Micaela era la víctima de un nuevo caso de femicidio. Ella, que justamente era una activa militante en la lucha por los derechos de las mujeres, contra la violencia machista, en el marco del grito por #NiUnaMenos.

Su asesino, Sebastián José Luis Wagner, había sido anteriormente condenado por delitos de violencia sexual y estaba gozando de la libertad condicional. Este hecho fue el detonante para que el femicidio de Micaela fuera el disparador de los debates que concluyeron en la Ley 27499, conocida como "ley Micaela". La ley, que obliga a todas las personas que integran los tres poderes del Estado Nacional (ejecutivo, legislativo y judicial) a recibir capacitaciones en temas de género y violencia contra las mujeres, luego fue replicada en normativas y leyes en distintas provincias de todo el país.

A tres años del femicidio, la editorial Chirimbote,, de reconocimiento y llegada nacional, anunció la pronta publicación del libro "Micaela García. La piba de la sonrisa eterna", del periodista entrerriano Santiago Joaquín García, actualmente radicado en Gualeguay.

"Micaela hoy es sinónimo de educación e igualdad de derechos"

En diálogo con Río Bravo, Santiago Joaquín  García contó parte de la experiencia y de lo que significó para él zambullirse en la investigación del caso, para poder contar no sólo el femicidio sino también la historia de vida de Micaela. "En primer lugar, la historia de Micaela me tocó como periodista. En ese momento yo estaba trabajando en el Debate Pregón, que es el único diario (en ese momento salía todos los días) de Gualeguay. Cuando estuve en el 'Abrazo a Micaela' en Concepción del Uruguay sentí que tenía que escribir algo sobre todo lo que había vivido hasta ese momento. Obviamente, el primer paso que tenía que dar fue pedir autorización a la familia, y lo hice. Quiero enfatizar que me han abierto, literalmente, las puertas de su casa. No es casual que la historia de Mica sea conocida en todo el país: su familia, sus amigas y amigos, sus compañeras y compañeros de militancia, son gente que quiero destacar desde el punto de vista humano." Santiago Joaquín  García aclara así que en esa apertura, en esa voluntad de la familia y de las y los amigos por denunciar que el femicidio de Micaela forma parte de un sistema que está podrido, sistema del que se sale con más solidaridad e igualdad; se nota que "lo político y lo humano no son cuestiones divisibles".

Sobre la Editorial Chirimbote, que decidió difundir un adelanto del libro (que aún no está impreso) al cumplirse tres años del femicidio, Santiago Joaquín  García destaca: " la forma en que me han tratado y cómo se han manejado hasta ahora. Mi vínculo con ellos viene porque yo colaboré en el 'Antiprincesas' de Micaela, que es una colección que me gusta mucho, tiene un enfoque y un cuidado admirables. Desde la familia me contactaron, sabiendo que yo venía investigando desde hacía mucho tiempo y los podía ayudar. A partir de ahí, ellos se interesaron en mi trabajo y me hicieron la propuesta de publicar el libro que acepté sin dudar."

Santiago Joaquín García remarca que le cuesta hablar de un libro que aún no está impreso, pero su pronta aparición nos llaman a querer saber más, y nos cuenta: "El libro está compuesto por entrevistas en profundidad, con decenas de personas, que duraron muchas horas y me permitieron conocer a fondo la hermosa historia de una piba que pudo trascender más allá de su femicidio. No hay femicidios más importantes que otros, pero así como Chiara Páez desencadenó el NiUnaMenos, Micaela hoy es sinónimo de educación e igualdad de derechos. También hay algunas reflexiones sobre eso en el texto."

#ADELANTO: EL ÚLTIMO DÍA DE MICA

Mica abrió los ojos. Todo le resultó un poco más familiar. Llevaba dos semanas en su nuevo departamento y eso la hizo sentir tranquila. De a poco, se iba apropiando de los ruidos y los olores del nuevo hogar. Toda la reflexión duró apenas unos segundos porque sin mirar la hora supo que, como siempre, le quedaba poco tiempo para llegar a la Facultad.

–Le encantaba dormir a “La Negra” –contaron después sus amigas y amigos.

Se lavó la cara y los dientes, se puso lo primero que encontró a mano y salió volando rumbo al Complejo Educativo.

Aquel viernes 31 de marzo de 2017, Micaela García terminaba la primera semana de clases de su último año en el Profesorado de Educación Física de Gualeguay. Llevaba la carrera al día, con el mejor promedio de su promoción. Quería recibirse cuanto antes y le faltaba el último esfuerzo. En su cuadernillo, ya había destinado una hoja para el horario, con cada uno de los días de la semana pintados de color violeta.

No hubo mucho para anotar porque en esos primeros encuentros se discutían las condiciones para aprobar y el programa de las materias. Sin embargo, La Negra y su promoción tenían muchos motivos para festejar. Les tocaba organizar su primera peña para recaudar fondos para la fiesta de recepción. El grupo de WhatsApp “Los wanaqueros” (que reunía a las amigas y amigos más íntimos de Micaela) se activó con otro tema que estaba en agenda: la gran joda de esa noche. Hasta el clima acompañaba: cálido y no tan húmedo, como suelen ser algunas jornadas de otoño en el Litoral. Todo hacía suponer que el boliche King iba a estar repleto. No sólo estaría casi toda la Facultad, sino también algunas amistades de localidades vecinas como Larroque, Islas del Ibicuy y Gualeguaychú.

Micaela eligió el Profesorado de Educación Física de Gualeguay, dependiente de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, después de analizar otras alternativas.
Descartó las provincias de Santa Fe y Buenos Aires porque no pretendía convertirse en entrenadora de alto rendimiento: apuntaba a la docencia y el deporte social.
Otro hecho que pesó para su decisión es la distancia que la separaba de Concepción del Uruguay, su lugar de residencia y militancia. Cada semana, “La Negra” recorría los ciento cincuenta kilómetros que unen ambas localidades en una camioneta Renault Kangoo blanca que la familia le había cedido. Durante los viajes, hacía paradas intermedias en Larroque y Gualeguaychú, donde subían o bajaban sus compañeras de estudio, Jésica Tronco y Candela Leiva. Pero en aquella semana, la chata estaba rota y eso obligó a las amigas a trasladarse en colectivos de larga distancia.

Precisamente, fueron Jésica y Candela las que la invitaron a almorzar aquel día. Milanesas de pollo con ensalada era el menú que se repetía sistemáticamente.
Antes de llegar a la casa de sus amigas, Mica pasó por el almacén de la esquina y compró pan y jugo.
Durante la comida, acordaron que, por la mañana, después de la joda, tomarían un remís con Candela para ir juntas hasta la Terminal de Ómnibus. Cuando no quedó nada en el plato, La Negra mojó el resto del vinagre y el aceite en el pan y se tomó un vaso de jugo.

–Cuando terminábamos de comer, necesitábamos algo dulce –recordó Jésica, quien compartía esa misma costumbre.

Lavaron los platos y se fueron en grupo a la puerta del boliche a vender las últimas entradas anticipadas.
Tal como se lo imaginaban, en un rato se agotaron. Reinaba la euforia porque sabían que iba a ser una fiesta tremenda.

Publicado por Río Bravo el 02 de abril de 2020.

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Este 2 de abril será un día especial No sólo por los motivos que habitualmente lo es, en tanto se conmemora el día de los veteranos y caídos en la Guerra de Malvinas, sino por el particular contexto en el que se desarrollará. De hecho, el feriado se adelantó y mañana será un día hábil, por más que en el marco de la cuarentena obligatoria para contener la epidemia del Coronavirus, no se vaya a notar.

En ese contexto es que numerosos ciudadanos firmaron el documento que promovió el Foro Patriótico y Popular Regional Entre Ríos. Dicha agrupación forma parte de la comisión que organiza la caminata con antorchas que cada 1° de abril por la noche se realiza en Paraná desde la Plaza de Mayo hasta la vigilia en espera del 2 de abril junto al monumento en homenaje a los caídos y combatientes argentinos en Malvinas.

El llamado es a recordar la fecha y plantar bandera en contra del olvido y de los discursos desmalvinizadores. Arrancan, en ese sentido, de forma clara y contundente: " Se cumplen 38 años de la reconquista patriótica de las Islas Malvinas de manos del colonialismo británico. El 2 de abril de 1982, la Argentina recuperó el ejercicio pleno de la soberanía, en un incruento y pleno acto de razón y justicia, sobre los territorios usurpados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte quien había ocupado violentamente nuestros territorios el 3 de enero de 1833."

Un 2 de abril especial

"A mi barrio lo conforman 32 torres, y cada torre tiene 3 edificios, y cada edificio 18 departamentos. Viven jubilados, maestros, empleados, desocupados... laburantes. Colgué la Bandera de la ventana, empecé la Vigilia en mi casa. En el medio de esta lucha contra la pandemia, que todos sepan: a Malvinas, volveremos!!!"

Así se expresa el escritor Pablo Felizia, uno de quienes impulsó en Entre Ríos el acompañamiento al documento que recoge las firmas de numerosos combatientes de Malvinas, referentes de la cultura y la política, profesionales, estudiantes y trabajadores en general.

A continuación, publicamos el documento completo, que recorre la historia de la fecha que se conmemora hasta los debates abiertos en la actualidad.

Conmemoran 38 años de la reconquista patriótica de las Islas Malvinas de manos del colonialismo británico

Se cumplen 38 años de la reconquista patriótica de las Islas Malvinas de manos del colonialismo británico. El 2 de abril de 1982, la Argentina recuperó el ejercicio pleno de la soberanía, en un incruento y pleno acto de razón y justicia, sobre los territorios usurpados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte quien había ocupado violentamente nuestros territorios el 3 de enero de 1833.

Ese 2 de abril se realizó el operativo “Rosario” de Reconquista de las Islas Malvinas comandado por el señor Almirante Carlos Büsser, haciendo realidad el sueño del gran Almirante de la Patria, el genial y valeroso irlandés Guillermo Brown, quien propuso en ese fatídico 1833 recuperar las Islas Malvinas de manos del usurpador con una fuerza militar a su mando, propuesta que las autoridades entonces no aceptaron.
Conmemoramos esa reconquista en un año muy especial para todos los argentinos. Se cumplen 200 años de la muerte del General Manuel Belgrano y 250 de su nacimiento.

Belgrano es un héroe singular, un héroe del que todos los argentinos podemos y debemos aprender.

Dedicó su vida a la revolución y a la lucha por la independencia.

Libró las dos principales y casi únicas batallas terrestres por la independencia que garantizaron la independencia nacional y la integridad del territorio patrio en lo que el Congreso de Tucumán llamó las Provincias Unidas de América del Sur. Nos referimos a las Batallas de Tucumán y Salta. Ejército revolucionario, milicias gauchas, pueblo en armas para la independencia de España “y de toda otra dominación extranjera”.

Los triunfos del Ejército de Norte comandado por el General Belgrano en Tucumán y Salta conmovieron a aquellas América sublevada de norte a sur y desde el Pacífico al Atlántico. Como fue en 1806 y 1807 cuando los pueblos de las futuras provincias Unidas de Sudamérica derrotaron a una de las más poderosas potencias mundiales: Inglaterra.

Como reseñó Matheu en sus memoria: los oficiales dispersos de los ejércitos de tierra y de mar, se unieron al pueblo en armas y derrotaron la invasión inglesa. Fue, aunque muchos de sus mejores protagonistas no pudieran comprenderlo cabalmente entonces, el comienzo de la lucha por la libertad y la independencia de nuestra Patria Grande que significó una prolongada y dura guerra de emancipación que acabó en la batalla de Tumusla en el actual territorio de la Bolivia en abril de 1825 y con la liberación en 1826 de la Isla de Chiloé, último reducto del colonialismo español, por las fuerzas del ejército patriota de Chile.

En nuestra América hay todavía un reducto colonial: Malvinas. No es el único, pero sí el más importante.

La nueva usurpación de nuestros territorios patrios el 14 de junio de 1982, nos impone el deber de continuar la lucha por la reconquista para hacer realidad el mandato de los congresales reunidos en Tucumán en 1816.
Como dijo el actual presidente de la Nación, Dr. Alberto Fernández “no hay lugar en el siglo XXI para el colonialismo”.

Para que ese atropello llegue a su fin, para que en la Patria Grande Americana no perdure el anacronismo de la usurpación colonial de parte del Reino Unido de Gran Bretaña, reclamamos, como hacemos desde hace muchos años una serie de medidas que entendemos allanarán el camino para esa efectiva reconquista de los territorios usurpados.

Algunas de esas medidas las hemos expuestos al señor Embajador a cargo de la Secretaría Malvinas, Daniel Filmus a quien le hemos solicitado una entrevista y que esperamos nos sea concedida.*
La usurpación de Malvinas, San Pedro (Georgias del Sur), Santiago (Sándwich del Sur) y demás archipiélagos australes significan una grave afrenta a la soberanía de nuestra patria y la integridad territorial de toda América del Sur.

Malvinas es: todos los archipiélagos australes, la rica plataforma continental argentina, la Patagonia y la proyección antártica. Es la soberanía de mares que unen el Atlántico Sudoccidental y el Pacífico Sur. Es la soberanía de las riquezas hidrocarburíferas, ictícolas, de reservorios polimetálicos, de agua dulce. Es la soberanía de un paso estratégico a nivel mundial.

Pensar en la recuperación de Malvinas y la defensa de nuestros mares, territorios continentales y proyección antártica no puede pensarse sin la anulación de los oprobiosos Acuerdos de Madrid de octubre de 1989 y febrero de 1990. El primero de ellos nos impuso el paraguas británico de soberanía (lo único que hay que discutir con el Reino Unidos es cuándo y cómo ha de devolver las islas a nuestro país para el ejercicio pleno de su soberanía) y el segundo de control de nuestro sistema de defensa nacional, en especial del instrumento militar de las fuerzas armadas argentinas;

- exige la derogación de la Ley N° 24.184, Ley de Garantía a las inversiones británicas, sancionada por el Congreso de la Nación el 14 de noviembre de 1991 con un sólo voto en contra;

- reclama la derogación de los Acuerdos Malcorra-Duncan y Foradori-Duncan que significaron un gravísimo retroceso a los intereses soberanos nacionales;

- demanda el estricto cumplimiento de la llamada Ley Solanas, la nacionalización de la Ley Gaucho Rivero para impedir que los buques de aprovisionamiento británicos usen nuestros puertos para sostener su ilegal e ilegítima usurpación y la suspensión de los vuelos desde otros países también para asistir la logística de los colonialistas británicos.

Y también impone el desarrollo de un sistema de defensa nacional disuasivo acorde a los intereses y necesidades de toda la Nación.

La tragedia del ARA San Juan compele una reflexión que se vincula a la cuestión Malvinas y la defensa de la soberanía nacional. Rendimos tributo a sus 44 tripulantes. El pueblo en su conjunto los ha adoptado como hijos ejemplares que murieron cumpliendo tareas soberanas.

El presidente de la Nación en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias este 1 de marzo de 2020, se ha referido a Malvinas, a nuestros litoral marítimo, a la necesidad de defender esos territorios y riquezas.

Para ello es imperioso la recuperación del sistema de desarrollo técnico, científico y de producción independiente de la industria de la defensa, destruida por imposición del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a partir de la firma de los Acuerdos de Madrid de 1989 y 1990 que significaron en la práctica la rendición ante el usurpador británico.

El desarrollo de nuestro sistema de defensa debe y puede inspirarse en los grandes fundadores de la Patria. Belgrano, entre ellos, de quien el propio San Martín llamó “padre de la patria” por el papel fundacional que le cupo desde antes de la gloriosa Revolución de Mayo.

Una defensa nacional patriótica, de carácter verdaderamente popular como fueron los ejércitos de la patria en los batallas de Tucumán y Salta, el Ejército de los Andes, la gloriosa armada argentina al mando de Guillermo Brown.

Y con el ejemplo de los 649 héroes caídos durante la reconquista y la Defensa de Malvinas en 1982.

No los olvidamos ni los olvidaremos nunca.

Que el usurpador británico sepa: la Argentina recuperará sus territorios en el momento y de la manera que sea conveniente.

Ante estos 649 héroes nombres sostenemos nuestro compromiso.

No nos rendimos, no nos rendiremos nunca.

¡¡Viva la justa causa nacional de Malvinas!!

¡¡Viva la patria!!

Publicado por Río Bravo el 2 de abril de 2020.

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Lo llamaron "El viaje olvidado". Depende para quién, hay todo un pueblo que lo recuerda y atesora. En 1978, el santotomeño Miguel Cruz nadó las aguas del Río Uruguay desde el puerto de Santo Tomé, Corrientes, hasta Yapeyú, con la consigna “De la cuna de Andrés Guacurarí a la cuna del más grande Americano". El más grande americano cumplía dos siglos aquel 25 de febrero.

Aquel homenaje a San Martín fue un raid épico, con peripecias y complicaciones que lo convirtieron en una empresa casi titánica.

Es cierto que Miguel Cruz no era un paisano cualquiera, sino uno de los más grandes nadadores de nuestro litoral. Hombre de barrio, de familia trabajadora, peronista, de vida sencilla y férrea actitud deportiva. Semana a semana se adentraba en el río a entrenar, con el Uruguay bajo o crecido, bajo los soles de enero o con los rigores del frío invierno. Se destacó en competencias de aguas abiertas como los cruces del Paraná de Posadas a Encarnación; de Corrientes a Resistencia; desde 1974 participó en todas las Santa Fe - Coronda; el cruce del Río de La Plata; la Paso de los Libres - Uruguaiana; Santo Tomé - Sao Borja y competencias en Estados Unidos y Canadá, entre otras. Una vieja crónica del diario El Litoral cuenta cómo en 1975 ganó la competencia de Paso de la Patria a Punta Molina (Ctes), enfrentando los obstáculos de los bancos de arena por la bajante del río. El periodista lo describía como "un morrudo nadador con un estilo particular".

La iniciativa de homenajear al Padre de la Patria fue del nadador, de fuertes convicciones patrióticas y democráticas. Para la empresa se rodeó de un grupo de jóvenes dispuestos a acompañarlo y asistirlo desde alguna canoa. Uno de ellos, nuestro entrevistado Victor Hugo Vallejos, recuerda el raíd como "una gran experiencia impresionante y emocionante".

Cuando arrancaron la travesía, a las ocho de la noche del 23 de febrero, habían cumplido con una serie de preparativos y trámites. Sobre todo trámites, porque el rigor de la dictadura lo hizo todo más difícil. Hoy, Vallejos piensa que aquél homenaje a San Martín "pudo haber terminado muy mal" y no por los peligros del río, sino por el riesgo latente de la represión.

Para gestionar todas las autorizaciones habían contado con la ayuda del abogado Vicente Ramírez, que había sido diputado provincial hasta la fecha del golpe de 1976. Ramírez "había respondido a todas las requisitorias impuestas y brindado las informaciones a través del intendente municipal de facto de Santo Tomé", recuerda nuestro entrevistado. "A juzgar por lo que ocurrió después, pienso que el intendente no los presentó, o los militares que recibieron la información lo cajonearon".

Sobre la travesía, Vallejos cuenta que "Miguel estuvo todo el tiempo en el agua, no dejaba de nadar ni siquiera para comer. Lo hacía sin apoyarse en la canoa. Comía mucha fruta y por la noche tomaba café para que lo mantenga despierto. Desde las canoas, nosotros íbamos muy atentos a que no se durmiera, porque si se dormía seguía nadando".

En la segunda noche, un suceso complicó la travesía. "Yo veía el mismo arbolito al costado, todo el tiempo", dice Víctor Hugo y a partir de eso se percataron de que "llevábamos mucho tiempo dentro de un inmenso remanso que no nos permitía avanzar". Así fue como Junajito Martínez, otro de los acompañantes, adolescente y gran nadador, "se tiró al agua y a fuerza de golpes pudo sacarlo".

En otro momento, el alimento le jugó una mala pasada al nadador. "Un chocolate lo indigestó con un fuerte ataque de hígado. Miguel estaba muy mal pero no aceptaba salir del agua". Necesitaron insistir mucho los acompañantes para que acepte "ser asistido en la costa brasileña, en un lugar llamado la Cancha de Santa María, en una zona donde el río se vuelve muy ancho". Que nadie piense que lo vio un médico o que le aplicaron medicamentos. "Fue una señora brasileña, quien advirtió nuestra presencia y nos socorrió en una canoa. Nos atendió muy bien. A Miguel le hizo una tisana de yuyos", relata Vallejos. El nadador temblaba mucho, "con una manta lo envolvimos y él se acostó allí mismo, en la costa. Al lado del río durmió durante una hora". El deportista tuvo una rápida recuperación, "de inmediato salió nadando a una velocidad impresionante, nos costaba seguirle el ritmo con la canoa porque nadaba muy rápido, su pecho se elevaba sobre el agua por la potencia que tenían las brazadas", recuerda Vallejos.

Homenaje frustrado

Cuando se acercaban al puerto de Yapeyú, el grupo fue interceptado por una patrulla que les impidió el paso. Sólo permitieron ingresar a Yapeyú a Miguel Ángel y obligaron a los acompañantes a permanecer todo el día en la costa.

El propósito final de Miguel Cruz, dejar un pergamino al pueblo de Yapeyú como testimonio del homenaje al Libertador, no pudo ser cumplido. Hoy, Vallejos reflexiona que "el mensaje libertario de la consigna, recordando al Comandante Andrés Guacurarí, de fuerte contenido artiguista y que destacaba el espíritu de la Patria Grande soñada por San Martín", no iba a pasar inadvertido para la dictadura.

Pero en el fondo, el homenaje fue cumplido. La impresión que aquella experiencia dejó en la conciencia de los jóvenes que se embarcaron en el proyecto, la gente del pueblo que la noche de la partida se acercó a despedir a los raidistas, la admiración por la entrega de aquél enorme deportista de honda raigambre popular, llamado Miguel Ángel Cruz, valen mucho más que cualquier recepción protocolar y de compromiso que les negaron.

Fotografía: Diario El Libertador, Publicado por Río Bravo el 25 de febrero de 2020.

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Sábado, 13 Julio 2019 13:09

Custodiar tu historia

José Daniel Rodríguez fue un militante de la Corriente Clasista y Combativa y del Partido Comunista Revolucionario de Entre Ríos. En el estallido popular de diciembre de 2001 estuvo entre los desesperados, hambrientos y castigados que se levantaron con sus necesidades como motor y sus sueños como bandera. La policía de Entre Ríos lo buscó, lo asesino y arrojó su cuerpo debajo de una pila de neumáticos, cerca del Walmart: fue un mensaje claro, mafioso y terrorista, hacia todos los que luchaban por un país más justo y contra la entrega.

Para un militante político hay pocas cosas más preciadas que su pertenencia al movimiento, agrupación u organización en y con la que eligió construir sus proyectos de vida, individuales y sobre todo colectivos. De José Daniel Rodríguez casi todas las fotos que se pueden encontrar lo recuerdan con el gorro y / o la pechera de la CCC, luciéndolos con orgullo, alegría y convicción.

La Izquierda Diario, un medio ligado a lo más sectario de la política nacional (el partido trosquista PTS), publicó hace unos años la lista de “38 asesinados durante la represión” de diciembre de 2001. Esa lista, con motivo de la muerte de De la Rúa, volvió a circular por estos días. Necesaria, como todo aporte a la memoria popular. Llamativamente (¿o no tanto?), mientras de cada uno/a de los/as asesinados/as brinda datos e información en 3, 4, 5 o 6 renglones, de José Daniel Rodríguez sólo dicen: “asesinado en Paraná, Entre Ríos.” Ni de su militancia, su participación política y social, su compromiso con el pueblo, ni del modo aberrante en que su cuerpo apareció días después de su desaparición; tienen nada para decir. Justito con él, con José Daniel.

Ya una vez, hace tiempo, un canal de televisión local había “borrado” de la foto de José Daniel Rodríguez la sigla CCC. Como si hubiera que ocultar su militancia política y social para poder recordarlo como un muerto “inocente”.

Conozco a José Daniel por los relatos de quienes lo conocieron bien, aunque seguramente lo habré cruzado en algunas de las marchas de aquellos años convulsionados. Sé, por lo que me cuentan, que no hace honor a su memoria, a su historia y a su recuerdo, que quieran borrar su decisión, valiente y comprometida, de ser un militante social y político. Que quieran borrar su lucha por la liberación nacional y popular.

Por eso, cada vez que sobre José Daniel alguien piense que no hay nada más para decir que un “asesinado en Paraná, Entre Ríos”, tendremos que estar nosotros, los que aún sin haberlo conocido lo extrañamos, para hacer justicia. Para hacer memoria. Para custodiar su historia.
Publicado por Río Bravo el 13 de julio de 2019.

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Jueves, 21 Diciembre 2017 22:51

Diciembre y el Dani

Los de la foto son Dani y Coca. Los de la foto son raíz. Y también son un pedazo del corazón de ese pueblo que protagonizó las jornadas de aquel 19 y 20 de diciembre de 2001. Son de aquellos primeros integrantes que se fueron sumando a la Corriente Clasista y Combativa en Paraná, allá en la prehistoria del kirchnerismo. 

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