El fin de las concesiones menemistas sobre ferrocarriles y puertos, abre el problema de la soberanía real argentina. Pero si los convenios se estipulan con fechas, el espíritu que los constituye puede bien seguir siendo el mismo, aunque venzan contratos y se abran o cierren ciclos. La matriz liberal que entregó la soberanía Argentina en los 90, sigue siendo el fuelle detrás del fuego que incinera nuestro país. En torno a la hidrovía y el litio hay dos problemas estratégicos que el pueblo debe resolver a su favor. Pero en su contra y engañosamente, una caravana mediática de periodistas, economistas y políticos no deja de vociferar que nuestro país, por su historia y sus características, necesita de las inversiones extranjeras para su desarrollo. El usufructo extranjero de nuestras riquezas parece ser el modelo.
Publicado en Actualidad