El 18 de junio de 2010 se nos iba José Saramago. Perdíamos a una de las voces más lúcidas y críticas del siglo XX y la primera década del siglo XXI. En aquél momento lo despedíamos con un diálogo imaginario: un poeta portugués del siglo XVI descubre a Saramago. Con permiso especial del almanaque, Camões reflexiona sobre la condena del Vaticano al pensamiento de su compatriota. Hoy, cuando a nuestro mundo le seguirían viniendo muy bien sus polémicas observaciones, sus discusiones con intelectuales contemporáneos, sus proyectos literarios y su voluntad de seguir imaginando una salida con todos, lo volvemos a recordar recuperando aquél artículo con que le decíamos adiós.

Un diálogo en el tiempo

¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte

y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?

José Saramagacioneso

Observaciones

Alguien sale de su casa dispuesto a algo, por ejemplo comprar determinado periódico, y se encuentra con que ese diario, el de siempre, no está en el quiosco. Un hecho menor, una nada. Fue lo que le pasó esa mañana a Luis de Camões cuando se lo pidió a su diariero de todos los días.

— No, hoy no me lo trajeron, don Luis.

— ¿Llegará más tarde?

Puede ocurrir. Una demora del furgón de reparto, un corte de electricidad cuando estaban imprimiendo, una huelga de los gráficos que ya pudo haberse solucionado.

— No sé, don Luis, pero hoy no lo tengo.

— Déme el que haya llegado, entonces.

Da igual El Tribuno, Debate, La mañana o Journal; no es el mismo de siempre, qué más da. Es papel, letras, tinta y fotos; páginas más o menos, un diario es un diario. Don Luis lo dobla y marcha con el pliego doblado bajo el brazo.

Ya en su casa, lo abre, se detiene en el nombre. "L'Osservatore Romano", pronuncia. Lamenta no haber conseguido otro diario, algo escrito en portugués, castellano o gallego, lenguas más familiares; en fin. El italiano tampoco es una extrañeza. Se dejará leer. Y así avanza página tras página, palabras del Papa, de un cardenal, noticias las de siempre, y un artículo de Claudio Toscani. Ha muerto un compatriota, es lo primero que se entera en la nota de Toscani. Descubre más cosas en el artículo, el hombre en cuestión era ateo, materialista dialéctico, populista extremista, de ninguna admisión metafísica, libertario y otros primorosos calificativos. Camoes se inquieta. Hombre de cien guerras, ya aprendió a disciplinar los temblores. No es que esas palabras en sí mismas contengan una ofensa; por el contrario, sabemos que el hombre señalado por la voz de imprenta de la Santa Sede responderá “¡presente!” con el pecho inflamado al ser convocado como materialista dialéctico, libertario, ateo…

Pero es que lo que Camões lee no son palabras en sí mismas, que las palabras en sí mismas no se encuentran en ningún lado; quien intente tomarlas queda manoteando el vacío. Éstas son palabras dichas en X, por X, para X, contra X, en nombre de X, para significar X, a favor de X. Justamente, estas X, lo que ellas cargan de condena, es lo que inquieta a Don Luis.

Siguió hojeando el periódico; que para eso había bajado los siete pisos del edificio, corrido al quiosco de la esquina y sacado dinero del bolsillo. Esperaba encontrar noticias, enterarse de la guerra, del hambre, de la crisis; nada de eso era observado por aquel que se decía Osservatore. En fin, lo único observable era aquel compatriota. José Saramago se llama, y en más de una página tuvo el buen gusto de citar a Camões.

Don Luis, portugués del siglo XVI, poeta nacional, cristiano y católico, hombre que supo alzar la espada en nombre de la cruz y la corona; poco puede entender sobre materialismo dialéctico; entre otros motivos, por no caer en anacronismos, que ya demasiada licencia es hacerle comprar un diario de esta época. Pero entre sus líneas, sin ser un hombre dialéctico, ha afirmado cosas como estas: “El mundo se compone de mudanza / tomando siempre nuevas calidades”; pensamiento que lo deja mucho más cerca de un comunista hormonal de estos años que de un clérigo de cualquier época, llámese Torquemada, Ratzinger, Williamson o Maulión.

De a poco fue enterándose de las luchas de este hombre bueno a favor de los campesinos desalojados del Alentejo o de cualquier parte del planeta; de los trabajadores del primero, segundo y tercer mundo; su participación en la Revolución de los Claveles. De sus denuncias contra la invasión a Irak o contra las represiones a las luchas populares. De las amenazas, persecuciones y censuras sufridas en su vida consecuente.

Es cierto, pocas cosas hay que un pobre poeta y guerrero del 1500 pueda comprender, aun siendo Camões; pero hay cercanías que sólo la historia puede lograr. Como aquél obispo brasileño, pensó: “De ese dios del que tú eres ateo, yo también lo soy”.

Publicado por Río Bravo el 19 de junio de 2020

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Miércoles, 08 Abril 2020 07:33

Lectura pandémica

La lectura es la que nos permite viajar, es una aventura a la que hemos invitado desde hace tiempo, ¡que obviedad!. Sin embargo no lo es cuando estamos atravesando una crisis, porque esa acción es reconfortante (terapéutica). Esto se evidencia en situaciones de encierro, por ejemplo las cárceles, vaya analogía. Cuando los trabajadores han necesitado reunirse por una situación angustiante lo han hecho con una biblioteca de por medio. La prueba lo dan los sindicatos que han surgido a partir de la creación de una reunión de libros a los que se acercaban para leer o bien para aprender a leer gracias a un compañero que habilitaba ese espacio.

Estamos en un momento de crisis, sin antecedentes en nuestro planeta. Las crisis son la oportunidad propicia para el avance acorde a las alternativas que tomamos. La lectura es una herramienta esencial para esto por la dimensión que nos habilita, nos posibilita visitar espacios donde la imaginación es nuestro pasaje, casi sin retorno, sin embargo volvemos a la realidad con miradas distintas de esta misma. Nos da un pasaporte a mundos en los que podemos disfrutar, reír, llorar, recordar y encontrar respuestas. Esto es buenísimo, sin embargo nos da también la oportunidad de hallar más preguntas y considero que esa es la clave para momentos en los que los conflictos nos enmarcan.

De las lecturas nos nutrimos para nuevos escenarios, por eso me parece inapropiado ver a la lectura como esa nave que podemos abordar porque estamos con tiempo libre o porque no sabemos qué hacer con él. Ingresar al universo de la literatura es la clave para analizar nuestro entorno ofreciendo desinteresadamente la llave para generar otros contextos posibles en los que estemos todos inmersos, es el pasaporte para que surjan ideas que permitan construir realidades en las que podamos habitar con mejores condiciones para todos, sin que nadie quede afuera y si así no lo fuere; tenemos con ella misma, la lectura, la forma de invitar a muchas y muchos a visitarla sin más expectativas que las que cada una, cada uno pueda sentir.

Puede percibirse esto como una conducta individualista, a pesar de eso es un acto puramente colectivo y democrático. Compartir lo que hemos disfrutado o no, ya que si nos gusto diremos eso a quienes se nos consulten, nos hace parte de un conjunto.

Nadie cambio su vida por una lectura, sin embargo sabemos que aporta una visión distinta, diversa del mundo y eso nos enriquece como seres humanos y sociedad.

Publicado por Río Bravo el 8 de abril de 2020. Ilustración: Tute, Página 12.

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Se trata de una iniciativa de la editorial paranaense Ana, que pone a disposición de nuestros lectores Literatura para enfrentar enemigos invisibles, una antología de cuentos y poesías de escritores y escritoras entrerrianos y santafesinos, que puede descargarse de manera gratuita al final de este artículo. Con una declaración que revela compromiso social frente a la situación que atravesamos por estos días, manifiestan: “Los escritores también tenemos algo para dar, una historia, nuestra poesía (…) queremos saludarlos, aportar y dar el presente en esta lucha colectiva”.

“Ofrecemos este libro a todos los lectores de Entre Ríos, de Argentina y del mundo”, dicen con solidaria ambición los trabajadores de Ana Editorial, que busca hacer su aporte para sobrellevar estos días difíciles. Como en una especie de oxímoron, si el encierro es una medida necesaria e inevitable, el aislamiento no es condición infranqueable y así lo dan a entender los autores de esta iniciativa: “Estamos aislados, pero estamos juntos”, sentencian.

El libro consta de dos partes: la primera de cuentos, la segunda de poesías “y persigue un solo objetivo: que quien quiera leer en estos días de encierro, lo pueda hacer”.

Quienes integran la editorial hacen en la presentación del libro un pequeño manifiesto de compromiso: “...queremos saludarlos, aportar y dar el presente en esta lucha colectiva. A lo largo de nuestra historia ya hemos enfrentado numerosos obstáculos, dolores e injusticias; también lo haremos ahora”, advierten.

Descargá el libro desde el siguiente enlace: Literatura para hacer frente a enemigos invisibles

Autores: Juan Manuel Alfaro, Silvina Pugliese, Alfredo Di Bernardo, Melé Graglia, Julián Obeid, Ana María Martínez, Juan Luis Henares, César Penna, Pablo Felizia, Graciela Chisty, Enrique Suárez, Mariana Bolzán, Litto Ganchier, Maura Pierotti y Cecilia Tonina.

Diseño de la tapa: Lucía Puntín

Equipo editor: Pablo Felizia, Nicolás Tavella y César Heinitz.

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Yo soy Ana Martínez, la hija mayor del Zurdo Martínez, no heredé su capacidad musical porque soy sorda pero sí sus valores y su coherencia. Me va la Vida en ello.” Así se presenta Ana María Martínez, la escritora entrerriana que, este jueves 1º de agosto a las 19:30, presentará en la Biblioteca Popular del Paraná su último libro, Mujeres del Verano, editado por Ana Editorial. El encuentro contará con la presencia de la autora y del editor, y el acompañamiento musical con la actuación de María Silva.

El libro

Dice la escritora Julieta Villarroel (de La Plata), en el prólogo: “objetivamente se podría decir que Mujeres del Verano es la recopilación de dieciocho cuentos construidos sobre la base de una prosa limpia, sin giros rebuscados ni grandilocuencia, entre los que asoman breves piezas poéticas y una gráfica original. Pero, ¿quién desea ser objetiva? Por lo tanto, subjetivamente, digo que estas Mujeres del Verano son poesía, son la anécdota contada junto al fuego, son —en su gráfica— la representación del mundo visto con los ojos amorosos de una pequeña mujer del verano de tan solo nueve años.

Como para corroborar lo dicho, nos dice Ana María: “Es un libro que debía escribir. Entre tanta mierda (y no se refiere a otros libros, sino a mucho del mundo que el propio libro expone)... ahí está.”

Aromas, paisajes, historias de lucha, dolor, terror infligido desde el Estado, y de nuevo el río, siempre de nuevo el río, pueblan los cuentos y los capítulos que conforman el libro. Aparecen allí mujeres que de distintos modos formaron parte de la historia de Ana, pero también su padre Miguel Ángel (el reconocido músico “Zurdo” Martínez), en relatos emocionantes sobre cómo fue aquello de sostener la coherencia, el compromiso con la vida y un mundo más justo, en las épocas más oscuras de la historia de nuestro país.

El libro Mujeres del Verano está ilustrado con dibujos de Estrella Castro (nieta de la autora), la foto de tapa es de Facundo Castro (hijo de la autora) y el diseño de tapa de Lucía Puntín. En la fotografía de tapa aparecen Ana y su hija, Violeta, recostadas en la arena, mojadas por el río, de cara al sol.

Una dolorosa ausencia

El jueves, en la presentación, faltará Mario Iturain, “el Pita”. Mario fue un trabajador municipal de la ciudad de Paraná, padre de Romina, niña asesinada por la brutal represión policial que se desató en Entre Ríos tras el estallido social de diciembre de 2001. Compañero y amigo de la autora del libro, llegó a conocer el relato “Cuento tardío de Navidad”, con eje en su familia y en homenaje “A la memoria de Romina Iturain y de todos los muertos del Argentinazo”.

Mario falleció hace pocos días, luego de resultar gravemente herido en el incendio de su vivienda, intentando rescatar algunas pocas pertenencias que le permitieran volver a empezar. Murió sin conseguir justicia y castigo por el crimen de su hija, aunque con la seguridad de haberlo dado todo en esa lucha. No hubo marcha en memoria de los caídos por la represión en la que Mario no estuviera presente con la foto de su hija.

Seguramente, este jueves, allí habría estado.

Del editor

Consultado por Río Bravo, Pablo Felizia, de Ana Editorial, cuenta que este nuevo libro (que ya llegó a las principales librerías de toda la provincia) representó un desafío particular por la responsabilidad que implicó cumplir con la armonía que texto e ilustraciones componían en la idea original.

Este libro, con “cuentos con un enfoque de género desde lo local, desde las historias con sabor a lo cercano”, es un “orgullo para la editorial porque se integra a una línea de trabajo que rescata autores de nuestra provincia pero que, mientras nos ayudan a hacer memoria de aquello que conocemos porque lo vivimos, también nos hablan de dramas y luchas que son globales, que nos exceden”.

Ana María Martínez

La describe así la solapa del libro: “Sostiene una posición clara y contundente (quizás heredada de las enseñanzas de su padre, Miguel “Zurdo” Martínez) contra una estructura económica inhumana y feroz que envenena y mata. Madre de Facundo y Violeta y abuela de Estrellita, ha militado y milita aún por causas justas. Es miembro activo del Movimiento de Vida Independiente y sueña un mundo accesible adonde la Divertad sea el buen vivir de cada persona. Piensa y siente que otro mundo es posible.

Mujeres del Verano es su tercera publicación, después de “Espineleando palabras” y “Anaclareando”.

Textual

"No saben, ignoran que tanto vos como yo, en algún momento, tuvimos la oportunidad de elegir otros senderos, más institucionales, menos escarpados, más accesibles, menos verdes. Y no. Nos elegimos. Y juntas miramos las puestas del Sol y observamos a Guidaí en las noches de estío y soñamos y a veces lloramos, lagrimitas de risa y de tristezas..." (de Mujeres del Verano; Destino).

Publicado por Río Bravo el 28 de julio de 2019.

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El viernes 7 de junio, Pablo Felizia presentará Desaparición y muerte en bicicletas rojas (Ana Editorial), un libro de cuentos basados en hechos policiales entrerrianos. La iniciativa será a las 19.30 en la Biblioteca Popular del Paraná de calle Buenos Aires 256. Del encuentro participará el Grupo Arandú de teatro de la capital provincial. Para la realización de esta obra, el autor recibió una beca del Fondo Nacional de las Artes. La entrada es libre y gratuita.

La cita de este viernes promete sorpresas y buenas lecturas, además del intercambio con el autor sobre esta nueva obra que consolida su propia producción y la de Ana Editorial, una pujante, creativa e insistente editorial entrerriana que ya se ha ganado su lugar entre los lectores de la región. Pablo Felizia es el autor del libro Crónicas Patrias, que ya lleva dos ediciones, con amplia repercusión en la provincia y fuera de ella, reconocimiento oficial y sostenida circulación en escuelas y otras instituciones culturales. El mismo transforma en cuentos las historias reales de combatientes de Malvinas entrerrianos.

El libro

Desaparición y muerte en bicicletas rojas consta de siete cuentos. El primero, el que le da nombre al libro, fue publicado por primera vez entre enero y febrero de 2014, a modo de folletín, en Diario Uno de Entre Ríos. Un año separó la desaparición de Sebastián Ortiz y Juan José Pocho Morales en San Jaime de la Frontera. Los dos vendían en la calle, tenían sesenta y seis años, eran pelados, fueron vistos por última vez minutos antes de las 20:30 en la misma cuadra céntrica y al momento de desaparecer ambos andaban en bicicletas rojas. Esa es la historia real, la historia judicial, en este libro hay ocho capítulos que pertenecen a la ficción, pero caminan por la cornisa de los hechos reales.

Dos pescadores de Bajada Grande fueron protagonistas de varias páginas policiales en junio de 2009. Un puntazo fue suficiente para dar muerte a un hombre entre los puestos de pescado, a metros del río. El hecho fue la excusa para Cachorros, el segundo cuento que integra este libro.

Los poetas de Ramírez es la historia de un grupo de jóvenes dispuestos a repartir sus poesías el día de la inauguración del Túnel Subfluvial Raúl Uranga–Carlos Sylvestre Begnis. El 13 de diciembre de 1969, Juan Carlos Onganía y los interventores de Entre Ríos y Santa Fe, cortaron la cinta que abrió este paso por debajo del río. El cuento es una historia de amor y de lucha y, en esas circunstancias, de traiciones y muertes. En el relato fue reconstruida una ciudad distinta, detenida en el tiempo, esperanzada ante la obra que le cambió la vida; fue publicado por primera vez en dos partes, en el Diario UNO, en enero de 2015.

En diciembre de 2001, fue asesinado bajo las balas de la policía José Daniel Rodríguez, militante de la Corriente Clasista y Combativa. También murió Romina Iturain y Eloísa Paniagua, todos casos en donde la impunidad fue protagonista. Tengo hambre, José es un pedido de justicia, una venganza poética y obtuvo una mención en un concurso organizado por la Biblioteca Popular del Paraná en 2011 y fue publicado por primera vez en una antología editada por esa institución.

El suicidio dudoso de un joven en Gualeguaychú, llevó al investigador Juan Carlos Muñoz a recorrer la autovía, llegar hasta Villa Paranacito y desandar una historia de narcotráfico y mentiras. Inversión a futuro es el título del cuento.

La victoria de los visitantes nocturnos tiene entre sus protagonistas a Silvia Pérez Simondini y a su hija Andrea. Ellas abrieron con gran esfuerzo y pasión un museo en Victoria que se llena de turistas, apasionados por la temática, científicos y curiosos. Hace más de veinte años fundaron Visión Ovni, un grupo de investigación del fenómeno con especialistas en todo el país y se convirtieron en referentes de la ufología argentina. El cuento apareció por primera vez en mayo de 2014, también en Diario Uno; es una ficción llena de experiencias reales a partir de una entrevista de tres días a las dos mujeres. El peritaje ante la mutilación de ganado, de marcas en el suelo y de luces que aparecen a lo lejos forman parte del trabajo de estas ufólogas, como así también la búsqueda y el análisis de documentos y expedientes oficiales sobre el fenómeno.

31 (La Luz) es el cuento que cierra este libro. Como los demás, está basado en hechos reales. Otra vez, pero cuatro años después y frente a una enfermedad que amenaza con dejarlo ciego, el investigador Omar Domingo fue en la búsqueda de la verdad. Llegó hasta Febre para encontrarse con la señora Esther, vidente y sanadora. La mujer le dijo dónde está Pocho Morales.

Publicado por Río Bravo el 2 de junio de 2019.

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Sábado, 15 Septiembre 2018 00:37

Todos tenemos un libro

Todo el mundo tiene un libro. El que leyó diez y el que se despachó toda la Biblioteca Popular, todos esos tienen un libro. Uno, que lo ha marcado, y al que vuelve siempre aunque sea con la memoria. Algunos lo tienen en el placard y no lo confiesan nunca porque es uno de esos títulos vergonzantes en no sé qué nomenclatura. Otros lo desparraman en todos lados y a la primera de cambio, porque tuvo la suerte de que alguien pusiera en sus manos una de esas obras valiosísimas reivindicadas por todos los escritores.

Mi libro llegó a mi vida cuando cumplí los nueve. Me lo regaló el más atorrante de la turma de mi grado. Ni me lo dio en las manos, lo tiró por ahí y después me aviso que “allá está el regalo”, mientras se montó a mi bicicleta sin pedir permiso. Un impresentable, y creo que nunca supo que con ese obsequio refrendaba lo que nos habíamos propuesto cuando nos conocimos en el preescolar: ser los “mejores amigos”.

Hablo de “Corazón”, de Edmundo De Amicis, en una edición tremenda de Atlántida, ilustrado con acuarelas. Me imagino a doña Delia revolviendo estantes para no errar en la elección del regalo, porque estoy seguro que el libro lo eligió la madre. La amistad dura hasta hoy, aunque el libro no volvió más de algún préstamo hace como cuarenta años.

Desde entonces, en los cumpleaños regalo libros. Que me disculpen los que esperan otra cosa, pero no se me ocurre que pueda haber algo mejor. Lo aprendí cuando cumplí nueve.

Se que para muchos, la obra de De Amicis es una ñoñería plagada de lugares comunes y cosas así. Yo sigo defendiéndola a capa y espada. Y digo que Corazón es responsable de gran parte de mi formación. De los ejemplos del pibe que repasaba los cálculos matemáticos mientras acarreaba leña, del gurí florentino que se levantaba después de la medianoche para adelantar el trabajo del padre, o del hijo de la verdulera que hacia las tareas arrodillado en la penumbra de una buhardilla aprendí que hay héroes que no necesitan superpoderes.

En muchos de mis alumnos me reencontré con el Albañilito, con la misma casaca ilustrada a cal y yeso; el “hocico de liebre” y muecas pícaras como las de aquel Antonio Rabucco. Esos gurises me recuerdan por si se me ocurre olvidarlo, que “el trabajo no mancha” y que hay que querer mucho a los pibes, pero sobre todo a los que tienen la dicha de ser “hijo de un trabajador”. Lo aprendí en mis lecturas de Corazón.

Publicado por Río Bravo el 15 de septiembre de 2018.

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La Editorial Ana se presentó en sociedad hace días en la región. Se propone publicar libros en formato impreso y digital de autores entrerrianos y santafesinos, con un modelo autogestivo y novedoso.

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