El país entero se conmovió, en abril de 2017, con el femicidio de Micaela García. "La Negra", como la llaman quienes la conocieron y quieren, cursaba el profesorado de educación física y era militante del Movimiento Evita. Su juventud, su férrea voluntad de participar, su empatía y solidaridad, las fuimos conociendo a medida que escuchábamos a su familia y conocidos preguntar por ella: la joven gualeya estuvo desaparecida una semana antes de que su cuerpo fuera encontrado. Micaela era la víctima de un nuevo caso de femicidio. Ella, que justamente era una activa militante en la lucha por los derechos de las mujeres, contra la violencia machista, en el marco del grito por #NiUnaMenos.

Su asesino, Sebastián José Luis Wagner, había sido anteriormente condenado por delitos de violencia sexual y estaba gozando de la libertad condicional. Este hecho fue el detonante para que el femicidio de Micaela fuera el disparador de los debates que concluyeron en la Ley 27499, conocida como "ley Micaela". La ley, que obliga a todas las personas que integran los tres poderes del Estado Nacional (ejecutivo, legislativo y judicial) a recibir capacitaciones en temas de género y violencia contra las mujeres, luego fue replicada en normativas y leyes en distintas provincias de todo el país.

A tres años del femicidio, la editorial Chirimbote,, de reconocimiento y llegada nacional, anunció la pronta publicación del libro "Micaela García. La piba de la sonrisa eterna", del periodista entrerriano Santiago Joaquín García, actualmente radicado en Gualeguay.

"Micaela hoy es sinónimo de educación e igualdad de derechos"

En diálogo con Río Bravo, Santiago Joaquín  García contó parte de la experiencia y de lo que significó para él zambullirse en la investigación del caso, para poder contar no sólo el femicidio sino también la historia de vida de Micaela. "En primer lugar, la historia de Micaela me tocó como periodista. En ese momento yo estaba trabajando en el Debate Pregón, que es el único diario (en ese momento salía todos los días) de Gualeguay. Cuando estuve en el 'Abrazo a Micaela' en Concepción del Uruguay sentí que tenía que escribir algo sobre todo lo que había vivido hasta ese momento. Obviamente, el primer paso que tenía que dar fue pedir autorización a la familia, y lo hice. Quiero enfatizar que me han abierto, literalmente, las puertas de su casa. No es casual que la historia de Mica sea conocida en todo el país: su familia, sus amigas y amigos, sus compañeras y compañeros de militancia, son gente que quiero destacar desde el punto de vista humano." Santiago Joaquín  García aclara así que en esa apertura, en esa voluntad de la familia y de las y los amigos por denunciar que el femicidio de Micaela forma parte de un sistema que está podrido, sistema del que se sale con más solidaridad e igualdad; se nota que "lo político y lo humano no son cuestiones divisibles".

Sobre la Editorial Chirimbote, que decidió difundir un adelanto del libro (que aún no está impreso) al cumplirse tres años del femicidio, Santiago Joaquín  García destaca: " la forma en que me han tratado y cómo se han manejado hasta ahora. Mi vínculo con ellos viene porque yo colaboré en el 'Antiprincesas' de Micaela, que es una colección que me gusta mucho, tiene un enfoque y un cuidado admirables. Desde la familia me contactaron, sabiendo que yo venía investigando desde hacía mucho tiempo y los podía ayudar. A partir de ahí, ellos se interesaron en mi trabajo y me hicieron la propuesta de publicar el libro que acepté sin dudar."

Santiago Joaquín García remarca que le cuesta hablar de un libro que aún no está impreso, pero su pronta aparición nos llaman a querer saber más, y nos cuenta: "El libro está compuesto por entrevistas en profundidad, con decenas de personas, que duraron muchas horas y me permitieron conocer a fondo la hermosa historia de una piba que pudo trascender más allá de su femicidio. No hay femicidios más importantes que otros, pero así como Chiara Páez desencadenó el NiUnaMenos, Micaela hoy es sinónimo de educación e igualdad de derechos. También hay algunas reflexiones sobre eso en el texto."

#ADELANTO: EL ÚLTIMO DÍA DE MICA

Mica abrió los ojos. Todo le resultó un poco más familiar. Llevaba dos semanas en su nuevo departamento y eso la hizo sentir tranquila. De a poco, se iba apropiando de los ruidos y los olores del nuevo hogar. Toda la reflexión duró apenas unos segundos porque sin mirar la hora supo que, como siempre, le quedaba poco tiempo para llegar a la Facultad.

–Le encantaba dormir a “La Negra” –contaron después sus amigas y amigos.

Se lavó la cara y los dientes, se puso lo primero que encontró a mano y salió volando rumbo al Complejo Educativo.

Aquel viernes 31 de marzo de 2017, Micaela García terminaba la primera semana de clases de su último año en el Profesorado de Educación Física de Gualeguay. Llevaba la carrera al día, con el mejor promedio de su promoción. Quería recibirse cuanto antes y le faltaba el último esfuerzo. En su cuadernillo, ya había destinado una hoja para el horario, con cada uno de los días de la semana pintados de color violeta.

No hubo mucho para anotar porque en esos primeros encuentros se discutían las condiciones para aprobar y el programa de las materias. Sin embargo, La Negra y su promoción tenían muchos motivos para festejar. Les tocaba organizar su primera peña para recaudar fondos para la fiesta de recepción. El grupo de WhatsApp “Los wanaqueros” (que reunía a las amigas y amigos más íntimos de Micaela) se activó con otro tema que estaba en agenda: la gran joda de esa noche. Hasta el clima acompañaba: cálido y no tan húmedo, como suelen ser algunas jornadas de otoño en el Litoral. Todo hacía suponer que el boliche King iba a estar repleto. No sólo estaría casi toda la Facultad, sino también algunas amistades de localidades vecinas como Larroque, Islas del Ibicuy y Gualeguaychú.

Micaela eligió el Profesorado de Educación Física de Gualeguay, dependiente de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, después de analizar otras alternativas.
Descartó las provincias de Santa Fe y Buenos Aires porque no pretendía convertirse en entrenadora de alto rendimiento: apuntaba a la docencia y el deporte social.
Otro hecho que pesó para su decisión es la distancia que la separaba de Concepción del Uruguay, su lugar de residencia y militancia. Cada semana, “La Negra” recorría los ciento cincuenta kilómetros que unen ambas localidades en una camioneta Renault Kangoo blanca que la familia le había cedido. Durante los viajes, hacía paradas intermedias en Larroque y Gualeguaychú, donde subían o bajaban sus compañeras de estudio, Jésica Tronco y Candela Leiva. Pero en aquella semana, la chata estaba rota y eso obligó a las amigas a trasladarse en colectivos de larga distancia.

Precisamente, fueron Jésica y Candela las que la invitaron a almorzar aquel día. Milanesas de pollo con ensalada era el menú que se repetía sistemáticamente.
Antes de llegar a la casa de sus amigas, Mica pasó por el almacén de la esquina y compró pan y jugo.
Durante la comida, acordaron que, por la mañana, después de la joda, tomarían un remís con Candela para ir juntas hasta la Terminal de Ómnibus. Cuando no quedó nada en el plato, La Negra mojó el resto del vinagre y el aceite en el pan y se tomó un vaso de jugo.

–Cuando terminábamos de comer, necesitábamos algo dulce –recordó Jésica, quien compartía esa misma costumbre.

Lavaron los platos y se fueron en grupo a la puerta del boliche a vender las últimas entradas anticipadas.
Tal como se lo imaginaban, en un rato se agotaron. Reinaba la euforia porque sabían que iba a ser una fiesta tremenda.

Publicado por Río Bravo el 02 de abril de 2020.

Publicado en Derechos Humanos
Domingo, 08 Marzo 2020 21:20

Nos falta Fátima Florencia Acevedo

Actualizo la búsqueda de Google cada 5 minutos después que el run run del rumor se va haciendo un ruido casi insoportable. Actualizo deseando que sea falsa alarma. Me escriben distintas compañeras y leo en ellas la misma angustia. Actualizo y el rumor es un hecho: Fátima Florencia está muerta, fue asesinada. La bronca otra vez como cuando asesinaron a Micaela, Gisela, Priscila, Miriam, Lidia, Jésica, Rosa, Florencia, Lucía, Solange, Josefina y todas las demás. Siento que no me da más el cuerpo de angustia, pero sé que me tiene que dar. Nos organizamos rápido, nos llamamos por teléfono, nos consultamos. El domingo familiar se diluye, pero mi amor me abraza y mis compañeras me escriben... me voy sintiendo cada vez menos sola.

En Tribunales somos miles. El mate silencioso, las que van llegando buscando aquel abrazo forjado en la lucha, las lágrimas de bronca, los carteles de pedido de justicia, configuran un deja vú interminable, cíclico. En voz bajita nos comentamos la negligencia estatal: "Ella hizo todo lo que tenía que hacer", "hizo denuncias que fueron desoídas", "Martínez tenía denuncias desde 2017", "la dejaron salir sola", "no volvió al refugio y no hicieron la denuncia", "no metieron en prisión preventiva al femicida a tiempo", "tardaron una semana en encontrarla", "nos querían vetar el reclamo en la Fiesta del Mate", "nadie da la cara". Hay mucha tristeza. La rabia crece. ¿Nos quedamos hasta que salgan? Queremos explicaciones. Exigimos la Ley de Emergencia. Formulamos que hay funcionarios responsables que tienen que renunciar ya.

Me abstraigo, me voy en mí misma. Pienso que hay momentos donde parece que todo vuelve al punto cero, que no se avanza, pero esa sensación desaparece rápidamente y ahí están mis compañeras para clarificar en eso. Todos los derechos los hemos conquistado nosotras, eso me vuelve a ubicar en el tiempo y el espacio, celebro a las que nos antecedieron y dibujaron ese camino. Pienso en Clelia Iscaro y María Conti y en ese nosotras que fue solidificándose en los Encuentros Nacionales de Mujeres y digo "¡qué alivio que nos tenemos!". Busco a mis compañeras más grandes porque con ellas es todo más fácil. Busco a las pibitas y me impregno de una energía que parecía extinguida unas horas antes. Me siento yo de nuevo y no tan enajenada por el dolor. El dolor se va transformando en lucha, como siempre, como todas las veces que nos arrebataron a una.

Seguimos en Tribunales, hay una conferencia que no podemos escuchar, nos avisan lo que van diciendo otros/as que están escuchando, queremos ser parte, pedimos que nos expliquen, nos acusan de que no dejamos salir a los funcionarios y aclaramos la situación: claro que queremos que salgan, estamos esperando explicaciones.

Mientras tanto los grupos de WhatsApp arden. Llegan miles de mensajes de la escuela, de las de familias de la escuela de mi hijo, mis primos, compañeros, amigos. Todos hermanados/as en esa desazón tan particular de cuando ocurren los femicidios.

Son las 20 y todavía la justicia nos tiene en vilo, no salen y nos acusan de no dejarlos salir. Remarcamos: claro que queremos que salgan, estamos esperando explicaciones. Vamos levantando más la voz exigiendo la Emergencia. Que renuncien los funcionarios responsables.

Con un nudo en la garganta comunicamos a nuestras familias como viene: "tal vez no vuelva a dormir", "guárdenme comida", "dale un beso a los chicos de mi parte", "traeme agua y comida", "te escribo para contarte como sigue".

Nos vamos cruzando con otras compañeras e intercambiamos, pensamos que la marcha de mañana 9M tiene que ser masiva, tenemos que seguir trabajando en eso. Preguntamos a otras: "¿hasta cuándo nos van a seguir matando?" como si las demás tuvieran una respuesta. Nos abrazamos y pensamos que esto tiene que cambiar, que hay que sacudir profundamente las estructuras putrefactas, que nunca más un femicidio cantado puede no ser escuchado. Hablamos con Flor, la amiga de Fátima Florencia y como si quisiéramos cargar un poco su angustia le decimos que esto marca un antes y un después en la lucha de las mujeres.

Sabemos que es así, que la Ley de Emergencia se extendió demasiado, que tiene que ser ya con presupuesto real e implementación.

Nos abrazamos de nuevo, es la madrugada y diagramamos cómo seguir mañana. Nos decimos que con Fátima Florencia contamos 68 mujeres asesinadas en 2020. Tenemos dolor y una gran certeza histórica: estamos camino a conquistar la mitad del cielo.

(*) Daniela Vera es docente, integrante de la Multisectorial de Mujeres Entrerrianas, militante de la Campaña por la Emergencia en Violencia hacia las mujeres y del Partido Comunista Revolucionario - Partido del Trabajo y del Pueblo (PCR-PTP)

Publicado por Río Bravo el 9 de marzo de 2020.

Publicado en Derechos Humanos

Desde 2017, una joven madre denuncia por violencia a su pareja. El Juzgado de Familia N°1 dispone algunas medidas y entrevistas, pero todo sigue igual. Un hombre con trabajo y una mujer desocupada a cargo del niño de ambos, sin una familia que la pueda contener. Violencia física, psíquica y sexual, amenazas y hostigamientos. En noviembre del año pasado, le manda un mensaje a su amiga: “Cuando termine muerta por culpa de él, puede ser que la Policía y el Juzgado hagan algo”. Lo sabía, porque así le sucedió a muchas. Dice basta y se separa. El 31 de enero pasado, el hombre casi le arroja ácido muriático en la cara. Ella lo denuncia. Al hombre le imponen restricciones que le son notificadas el 6 de febrero. La chica se refugia en la Casa de la Mujer de la Municipalidad, y sigue recibiendo amenazas al celular. Tiene que volver a verlo porque la Justicia fijó un régimen de visitas al niño, y porque el hombre tiene todavía cosas de ella. El 1° de marzo se encuentran en su casa. La ataca, no alcanza ni a activar el botón antipánico, y la mata. Tal como le había dicho varias veces: “Si no sos mía, no sos de nadie”.

Dirán que se hizo todo lo que estaba al alcance: medidas de restricción, alojamiento en un refugio.

Dirán que si el hombre tomó la decisión de matarla, y ella tomó la decisión de ir a su casa, no había cómo evitarlo.

El Poder Ejecutivo culpará a la Justicia por no haberlo metido preso antes.

La Justicia se exculpará con las escasas herramientas que tiene a su alcance.

La Legislatura nunca dice nada.

O ni siquiera. Dejarán que pase la tormenta y nadie se moverá de su cargo, como sucedió tantas veces. Si no que le pregunten, por ejemplo, a la familia de Carina Pérez, asesinada en 2014 en el barrio Mosconi, luego de radicar denuncia en la comisaría quinta y pedir auxilio en la Secretaría de la Mujer de la Provincia. Ni el comisario ni la secretaria tuvieron la dignidad de dar un paso al costado. En cada femicidio aparece la desidia del Estado.

La careta se les cae, pero no tardan en volver a ponérsela.

Tratar de conseguir alguna información sobre la investigación durante la semana en que Fátima estuvo desaparecida, fue una misión imposible. Desde el Gobierno de la provincia se bajó la orden de que nadie hablara, y que el fiscal pusiera la cara. En la Fiscalía apagaron los celulares o simplemente no los atendían. Silencio de radio de punta a punta.

También resultó difícil oír una voz crítica en la Semana de la Mujer, ante la desaparición de una joven y la detención de la expareja, sistemáticamente denunciado. La marcha convocada por las amigas de Fátima, el sábado a la mañana, tuvo muy escaso acompañamiento. Les voceres del feminismo con cargos públicos en la provincia, a lo sumo compartieron en Facebook el pedido de localización de Fátima. Ahora serán les primeres en criticar algún título periodístico desubicado.

En Entre Ríos se procura que ningún grito haga tambalear el status quo. Los femicidios pasan, les inútiles quedan.

La Municipalidad comunicó que no tuvo responsabilidad en el caso, que se hizo lo que se debía hacer cuando la chica fue al refugio. También dicen que “parece que nada alcanza”: no parece, es!!!. Y no es que nada alcanza. No alcanzan las escasas medidas que toman los gobiernos frente a un diario genocidio de mujeres.

Nicolás Martínez no saldrá de la cárcel nunca más en su vida. Y así dirán que se hizo Justicia. ¿De qué sirve la perpetua? En diciembre de 2012 salió la Ley de femicidios, que impone la máxima pena al hombre que mate a una mujer mediando violencia de género. ¿Algún femicida se contuvo por esta norma? Ninguno. Los crímenes de género aumentaron. Ya no se cuentan por año, se cuentan por hora: hoy es 1 cada 12.

¿Nadie pudo acompañarla a la casa de Martínez el domingo 1° de marzo? ¿Y el control de las medidas de restricción? ¿Alcanza con un techo donde dormir? ¿Cómo se contiene y ayuda a una mujer que está en la calle, con un hijo de cinco años? La dejaron sola.

A Fátima la mataron por ser mujer, joven, madre y pobre, en el orden que cada cual quiera.

Los que tienen que hacer algo y le pagan para ello, o hacen lo que pueden o no hacen lo suficiente, o no hacen nada. Y este femicidio no los va a cambiar: mañana, pasado y el resto del año, cada uno seguirá en su lugar. Lo importante será que Martínez quede preso y que nadie pierda su cargo. Es la misma película ante cada femicidio.

Las únicas y los únicos que hacen algo están todos los días en el campo de batalla. Entre muchas organizaciones sociales y no gubernamentales, solo dos ejemplos: los talleres, capacitaciones e intervenciones para prevenir la violencia, en la Casa de Atención y Acompañamiento Comunitario del barrio Antártida; y la Asociación Mujeres Luchadoras Positivas, con Mónica corriendo casi sola atrás de cada pedido de auxilio de una mujer desesperada.

El proyecto de Ley de emergencia en violencia de género para la provincia ha perdido estado parlamentario varias veces en los últimos años. De la boca hacia adentro, este problema no es una prioridad para nadie que ocupe un cargo en los poderes públicos.

Las marchas y protestan se concentran siempre en la explanada de Tribunales. Está bárbaro que les rompan todos los vidrios que quieran e insulten a funcionarios públicos perpetuos privilegiados con haberes siderales. Pero cruzando calle Laprida, en la Casa de Gobierno y en la Legislatura, también hay vidrios que piden un golpecito, a ver si alguien escarmenta. Ahí están los que deben tomar decisiones ya para frenar este genocidio.

Publicado por Río Bravo el 8 de marzo de 2020.

Publicado en Derechos Humanos

La propuesta fue lanzada en la tarde del sábado, a través de la plataforma change.org. Está dirigida "al juez de la causa" y al "coordinador de la Unidad Fiscal de Gualeguaychú".

Publicado en Derechos Humanos
Martes, 11 Abril 2017 10:56

Lo que pudo haber sido, existe

Tenemos que sacudir todo para que la mugre suba a la superficie, respirar sobre el hilo invisible, dejar de contar mujeres muertas y empezar a contar a los responsables de que, a diario, nos maten.

Publicado en Derechos Humanos

Este funcionario judicial, y el sistema que lo ampara y lo apaña, deben responsabilizarse por su indolencia, por su incapacidad de empatía con las más vulnerables, por su ceguera moral ante la violencia de género.

Publicado en Derechos Humanos

Reconocimientos protocolares de diputados y del gobierno para las mujeres en su día. Ahora bien, de la reclamada y necesaria declaración de emergencia en violencia contra las mujeres, ni noticia.

Publicado en Derechos Humanos

Ayer me la pasé todo el día explicando cómo el Encuentro Nacional de Mujeres no se trataba sólo de un puñado de mujeres que piensan que revelarse es mostrar las tetas, o escribir “como concha” en la pared.  No estoy hablando de respuestas en una charla con hombres, sino de mujeres no tan distintas a mí.

Publicado en Derechos Humanos