El sábado pasado, una triste noticia invadió los medios de comunicación. Se trataba del suicidio del reconocido futbolista, Santiago “El morro” García, delantero uruguayo de 30 años de edad. En un ambiente donde casi 4 de cada 10 jugadores reconoce síntomas de depresión y la ausencia de cualquier tipo de asistencia al respecto, la representación social que los medios y la cultura dominante intentan imponer sobre el “ser” futbolista pareciera centrarse solo en las ventajas sociales de esta profesión. Ansiedad, depresión, angustia y excesos, parecieran ser la contracara de un mundo donde derrota es igual a fracaso y no hay margen para el error.

Publicado en Otras yerbas