Domingo, 25 Noviembre 2018 22:53

En defensa del fútbol

No somos expertos en organización de espectáculos deportivos, pero entendemos que antes de hablar de seguridad, inadaptados, la gente, los valores de la sociedad y tantas otras cosas que por estas horas se nombran tan livianamente, deberíamos tener en cuenta algunas cositas.


Jugamos con las reglas del mercado

Estamos inmersos en un sistema donde las leyes del mercado intentan imponernos su interpretación del mundo, modelan nuestra forma de ser, y en consecuencia generan valores.

La pasión que el fútbol despierta no es novedad para nadie, es lógico que el mercado se monte sobre esta gran pasión para aprovechar esa masa de hinchas – consumidores, y es allí donde esta pasión se ve contaminada por las leyes del mercado, donde lo importante es vender, y en el fútbol ¿Quién vende? El que gana es el que vende.

Los medios hegemónicos de comunicación, como aparatos formadores de sentido común de este sistema, estiran y se aprovechan de esa pasión para utilizarla como un negocio, y hacernos consumir: camisetas, botines, entradas a un costo altísimo y miles de productos más.

La construcción del hincha

El mercado construye sujetos que reproduzcan sus valores y consuma sus productos.

Muchos de nosotros fuimos educados en una cultura futbolística que nos dice que en un partido nos jugamos la vida, nos convencieron de que tenemos una incidencia mayúscula en lo que sucede en la cancha, nos dijeron que “la hinchada gana partidos”.

En la Argentina uno de los programas más vistos en la historia de la televisión por cable se llamaba “El Aguante”, ¿se acuerdan de las actitudes que se exaltaban?

¿Cuantos de nosotros hace unos días compartimos el video de la hinchada de All Boys “corriendo” a la policía?

Desde que se supo que River y Boca podían llegar a disputar la final de la Libertadores nos dijeron que no “había mañana”, que esta era “la final del mundo”, “el partido del siglo”, que acá hay que “ganar o morir”, todo esto sostenido siempre desde un discurso que indica que ganar es lo más importante porque acá, repito, vende el que gana. Y el de enfrente es mi enemigo, el que pospone ese paraíso del triunfo, ¿cómo no odiarlo?

¿Por qué no tirarle gas, o una butaca, o una moneda, o entrar a la cancha y pegarle?

Escenario ideal para las mafias:

Hace unos días, en el congreso realizado por CLACSO, Rita Segato planteaba que éste es un tiempo de creciente poder de las mafias y de la mafiatización del capitalismo. Si bien la antropóloga no hablaba puntualmente del futbol, entendemos que este discurso se puede aplicar en este análisis.

Toda esta construcción en el imaginario del hincha, donde la violencia es ley, brinda el escenario ideal para el despliegue de mafias dentro de los clubes. Por lo tanto esos 10 o 15 “violentos” que salen a la luz, son solo la punta del iceberg de una trama mucho más compleja en la que se ven involucrados dirigentes, funcionarios, policías, periodistas, representantes, e hinchas. Y allí surge la necesidad de decir que no son hinchas aislados, son personas vinculadas a una construcción subjetiva que tenemos los hinchas de fútbol, donde la violencia legítima el ascenso, la inclusión, y el respeto del otro. Los espacios de poder dentro de las barras se ganan a partir de la violencia hacia el otro, y expresión de esto son muchos de los cánticos que exacerban estas actitudes.

Palos y gases para el pueblo, protección para los imperialistas:

D’Alessandro, Patricia Bullrich, Martín Ocampo y el resto de los funcionarios públicos del ministerio de seguridad, ¿no saben esto? ¿Tan alejados están de la calle como para no prever cosas como estas, y hacer pasar un micro con jugadores de Boca por donde había miles de hinchas de River? ¿Son realmente tan incapaces?

Hay dos respuestas posibles: una indica que efectivamente son incapaces, sin embargo también podemos pensar que dirimen sus internas utilizando al pueblo futbolero como carne de cañón, exponiendo a hinchas y jugadores, para legitimar el contexto de represión, sobre todo si tenemos en cuenta los grandes operativos desplegados ante cada lucha, o la sanción de leyes antipopulares como lo fueron la reforma previsional, el presupuesto 2019, sumándole las declaraciones de la ministra Bullrich aconsejando a los ciudadanos a que se vayan de la ciudad de Buenos Aires el fin de semana en que se reunirán los lideres imperialistas del G20.

Recuperar el futbol y los clubes

Como ya hemos dicho en otras notas en esta revista, la historia de los clubes en la Argentina es muy rica, se podría decir que gran parte de la historia de nuestro país se puede explicar desde los clubes y su ligazón con los problemas del pueblo.

La mayoría de los clubes surgieron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX como sociedades de fomento que en muchos casos se ocupaban de las necesidades barriales. También se mezclaban clubes iniciados por inmigrantes que veían allí un espacio para mantener viva su cultura. Así como también se puede hablar de muchos clubes que en su origen reunían a la clase obrera y demás sectores populares y que fueron fundados por anarquistas y comunistas.

En la argentina el fútbol es un hecho cultural que atraviesa principalmente el sentimiento y la emoción de los sectores populares. El fútbol se origina en las clases populares, nació ajeno a las leyes del capitalismo, es nuestra identidad, porque lo practicamos y lo inventamos desde niños en el barrio, en la escuela, porque para jugarlo no se necesita mucho, solo unos cuantos amigos, ser solidarios y una pelota (si no hay se hace con medias viejas), y cuatro palos o cuatro camperas que hagan de arco. En su naturaleza o en su esencia sigue vigente la idea del disfrute de la belleza y la diversión, por eso se hace imperioso defenderlo.

Probablemente la final de la copa libertadores se juegue, haya un ganador y todos estos análisis queden en la nada. Pero nosotros debemos insistir que bajo un contexto de políticas de ajuste y represión se hace necesario poder discutir que significa el fútbol para los argentinos, y el rol que deben jugar los clubes en la comunidad.

Publicado por Río Bravo el 25 de noviembre de 2018. Foto de Mendoza Post.

 

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Sanción a Messi, Chiqui Tapia presidente, Bauza en la cuerda floja y una selección que no “juega”. La identidad de nuestro fútbol en debate en el marco de la crisis a la que nos llevaron los representantes del negocio del fútbol. Un análisis para leer este momento más allá de la coyuntura.

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