Entre Ríos no escapa a una realidad que atraviesa todo el país. La pandemia profundizó la crisis que arrastramos desde hace años, más aún en un sector castigado y de salarios postergados como el docente.

En la provincia, el sindicato mayoritario de trabajadores de la educación, AGMER, está desde hace semanas desarrollando un plan de lucha para exigir al gobierno la convocatoria a la discusión salarial y en contra de los artículos de la última ley de emergencia sancionada en la Legislatura provincial que perjudican el salario de educadores activos y jubilados.

En este contexto, y en el marco de las 100 horas de radio que realizó el sindicato en toda la provincia la semana pasada, la Seccional Paraná de AGMER convocó a docentes para participar con sus testimonios a partir de disparadores como: ¿qué te llevó a ser trabajador de la educación?

En ocasión del 11 de septiembre, Día del Maestro en nuestro país, desde Río Bravo saludamos a las y los docentes con un video que recopila una selección de esos videos realizados para Agmer Paraná. Vaya así nuestro agradecimiento y acompañamiento para ellos y ellas en este día y en su lucha y compromiso cotidiano.

Agradecemos especialmente a las y los docentes que participaron con sus videos. A la Seccional Agmer Paraná y a Federico Alejando Vimberg que participó en la edición.

Enlace a los videos originales

Publicado por Río Bravo el 10 de septiembre de 2020.

Publicado en Otras yerbas

A 39 años de la unificación del sindicalismo docente en la provincia de Entre Ríos, en ocasión de la constitución de AGMER, desde la Seccional Paraná de Agmer y la Escuela de Formación Susana "Peta" Acevedo (Agrup. Rojo y Negro 1° de Mayo de Agmer), produjeron un documento colectivo de reflexión sobre las particulares condiciones en que los y las docentes buscan construir alternativas y soberanía pedagógica en este momento.

Recuperando la historia, del sindicato y del rol de los y las trabajadores de la educación en la defensa de la escuela pública, analizan el presente y proyectan caminos a seguir.

A continuación, el documento completo.

¿Para qué sirve un sindicato docente?

A 39 años de la unificación del sindicalismo docente en la provincia de Entre Ríos, en la Asociación Gremial del Magisterio, es indudable que la presencia de AGMER en el espacio público es fuente de transformación real, para nombrar un modelo de sindicalismo que está al frente de la defensa de la Escuela Pública. Herederos de largas luchas por mejores condiciones de trabajo, la disputa por reivindicaciones de agenda concreta se fue completando con una clara visión política: luchar por los derechos colectivos, ser parte de las disputas del pueblo, ocupar el rol de trabajadores, dejando de lado la visión de apóstol, para compartir la impronta de ser maestros y maestras del pueblo.

Al sindicato AGMER lo construimos las y los docentes con miles de esfuerzos. Es nuestro, porque a fuerza de debate y compromiso colectivo, llevamos adelante una de las mecánicas de democracia construida con la participación, los acuerdos y el disenso, con la representación de las minorías en un hecho casi inédito a nivel país.

La impronta mayor es, sin duda, lo que llamamos con fuerte orgullo la militancia docente, que se traduce en una gran participación a través de agrupamientos y grupos que completan la vida del sindicalismo no solo en el debate cotidiano, sino en la profunda lucha de renovación pedagógica.

Hoy, en el transcurso de la pandemia, con sus diferentes fases de aislamiento, vemos con mucho orgullo el enorme esfuerzo de miles de docentes y familias de estudiantes para llevar adelante un proceso de conocimiento, priorizando los vínculos.

Y justamente porque nuestra fuerza es el vínculo y la responsabilidad social hecha compromiso de amor con la escuela pública, es que queremos compartir estas pinceladas de experiencias en los diferentes niveles y modalidades, con algunas reflexiones de integrantes de la Escuela de Formación “Susana Peta Acevedo”.

La escuela que es conocimiento y comida (Fabiana Cogno)

Tres meses de trabajo en la no presencialidad, (y no hablo de virtualidad porque nuestros gurises en el 90 % no tienen conectividad), números fríos que no hablan de cuerpos vulnerados por la pobreza y la desigualdad abrumadora, que llegan a la puerta de las escuelas donde está el comedor, su única comida diaria, en los cuales con 30 pesos diarios hay que hacer malabares para brindar una comida que llene la panza, pero que no alcanza a nutrir. Ninguna estadística que soliciten las direcciones de nivel contempla las panzas vacías, el frio que cala los huesos en las casas precarias y la frustración de esos gurises que no logran entrar al mundo de las escuelas virtuales para unos y no para ellos, nuestros niños y no tan niños. Además de ser vulnerados por una sociedad injusta, en estos 3 meses han perdido el único lugar donde la posibilidad de aprender era, es y será real, el maestro es ese nexo, el que iguala las posibilidades. En este contexto el vínculo con las familias más desfavorecidas es el directivo que desde el 20 de marzo está en la escuela brindando contención. Se fortaleció el vínculo con la comunidad, sí, pero se perdió lo más valioso que tiene nuestra escuela pública, los lazos, los afectos y el aprendizaje cooperativo, colaborativo que se da en las aulas con el docente y con otros. Las panzas vacías y las desigualdades no entienden de estadísticas y números fríos, entienden de vulnerabilidades y nulas posibilidades de aprender.

Los caminos de la ruralidad. (Natalia Guerreiro)

En la ruralidad no podemos ni hablar de conectividad, porque los padres y madres que tienen datos en sus celulares, no tienen señal; así que se llega de otras maneras: hacemos cuadernillos semanales, que en realidad, para poder tener continuidad relevamos cada 2 o 3 días, hay padres que se acercan a la escuela, padres que esperan se los acerquen a la casa y otros que los esperan en su casa pero debes dejarlos en la tranquera porque tienen miedo. Las consultas de lo que no entienden, generalmente la hacen los niños porque sus padres o madres no pueden ayudarlos, muchos no pudieron ir a la escuela y los que fueron, aprendieron todo de otra manera, desde cómo dividir hasta la alfabetización ha sido diferente y hoy les dificulta para poder acompañar a sus hijos. La clase que le tengo que dar a mis alumnos, en realidad se la doy a los padres cuando buscan los cuadernillos, al otro día devuelvo lo que ellos me trajeron, hago las aclaraciones de las devoluciones y hacen las consultas.

Solo evaluamos el alcance y las devoluciones que tuvimos, de acuerdo con lo que mandamos, lo formativo y lo procesual lo podremos evaluar al volver, hoy es imposible. No creo que podamos hablar de procesos, yo puedo ver los procesos de manera directa, pero en esta situación, de quién es el proceso ¿del niño o del adulto que lo ayuda?

Estamos dejando el cuerpo y el alma en hacer el mejor de los trabajos, con la menor, por no decir nula, formación que hemos recibido para esto, hacemos magia, malabares, dejamos que familias enteras habiten nuestra intimidad, nos desvelamos pensando en ese que no está, que no aparece y al que salimos a buscar. Cuando esto pase, la escuela deberá ser diferente, los modos de enseñar y de aprender son los primeros en transformarse, porque ya empezaron a recorrer ese camino, lo que sigue será la manera en que medimos esos procesos.

Los gurises del campo extrañan la escuela porque ese es el único lugar de esparcimiento, es el único lugar donde muchos pueden ser realmente niños, jugar, encontrarse con otro, con un par, charlar de cosas de niños y verse como niños y no como trabajadores rurales. La escuela les brinda la oportunidad de poder ser niños. En el campo, el esparcimiento es en la escuela, no hay otra.

La palabra de aliento (Raquel Franco)

Aquí en esta zona, una parte urbana y otra rural, no hay docente que no exprese angustia por aquel niño o niña o adolescente que no contesta, que no se conecta, que no envía sus trabajos, etc. Cada caso es diferente, se llama uno por uno, se le acercan las actividades impresas, para que no se queden sin nada a quienes no cuentan con conectividad, Muchos no cuentan con los dispositivos tecnológicos adecuados o con el espacio físico para hacer su tarea. Y quienes tienen todo esto, igualmente necesitan de ese vínculo irremplazable que se establece con el docente y con sus pares. Por eso es fundamental darles una palabra de aliento y decirles de alguna manera que estamos cerca, que, aunque no nos veamos y no podamos ir a la escuela, pensamos en ellos y los queremos, la escuela es el único lugar de socialización y contención con el que contamos.

La dura realidad (Ignacio González Lowy)

Pocas veces se evidencian tanto las diferencias sociales y los contextos como en este marco de aislamiento social, pandemia y virtualidades diversas. ¿Qué posibilidad de armar algo para mandar por wsp o correo tiene un/a pibe que comparte cuarto con varios más, que no tiene conexión o que, si en la casa hay un celu con datos, tiene que servir para el estudio de varios y no alcanza, y si llegan a tener papel y birome para arrancar, lo que no tienen es un espacio físico y la tranquilidad necesaria para sentarse a pensar en "la tarea"....
En cada experiencia docente narrada se destaca la voluntad de buscarle la vuelta, de no quedarnos de brazos cruzados, de no hacer "como si" pudiéramos seguir normalmente como si nada pasara, pero a la vez sabiendo que hay que seguir, que no podemos "no estar" presentes de algún modo allí para nuestros/as alumnos/as.

La escuela secundaria que se repiensa en tiempos de pandemia y para después (María José López Ortiz)

Mirando en retrospectiva estos tres meses y algo más, ha sido un tiempo de mucho aprendizaje colaborativo, con etapas emocionales muy diversas que pasaron de la desesperación por enviar contenidos, el cansancio de editar documentos, la explosión de los grupos de whatsapp con el equipo de conducción reformulando estrategias porque "en quince días no volvemos a la escuela como habíamos pensado".

Luego vino la angustia por el silencio de parte de estudiantes cuyos envíos por mail no llegaban, y el envío de mensajes y llamados telefónicos individualizados para ver cómo están, qué hacen, si recibieron el material, si pudieron hacer algo, etc, etc.

Después de dos envíos de material, fue necesario insistir en la adecuación y reformulación de las propuestas, trabajar cuidadosamente con cada profe la significatividad de la actividad que enviaba, la extensión, el formato, el lenguaje y los recursos elegidos. Cada mínimo detalle cuenta, cuando la pantalla de un celular es el único elemento de mediación entre estudiante y docente.

Porque en nuestra escuela optamos por elaborar propuestas propias, con todo lo que significa en trabajo y esfuerzo, pero no nos satisfizo un cuadernillo nacional descontextualizado para nuestra comunidad, con todas las carencias que tiene (materiales y de contención social).

Ha sido un tiempo que puso en evidencia que a la escuela la sostienen los y las docentes, simbólica y materialmente, porque no sabemos de dónde sacar el dinero para pagar internet ahora que el kiosco no funciona, porque lo recaudado para el mate se tuvo que invertir en fotocopias de los materiales para aquellos y aquellas estudiantes que no tienen celular para hacer las actividades y no pueden pagar un juego de copias porque en la familia se trabaja de changas y hasta que se empezaron a flexibilizar actividades, fue realmente difícil para muchas de estas familias.

Ha sido un tiempo de repensar la evaluación y de que todo lo que se viene diciendo y escribiendo hace más de 10 años sobre evaluación formativa, en proceso, etc. etc...hoy es momento de ponerla en práctica sin excepción, porque la calificación numérica no refleja nada más que una escala construida artificialmente que reproduce desigualdades porque no tiene en cuenta los contextos. Eso ya lo sabíamos, pero mientras no cambien las estructuras del sistema de calificación y promoción, nos siguen obligando a poner un número cada tres meses y sacar un promedio que pretende reflejar si un estudiante sabe o no sabe. Si después de elaborar cuidadosos informes de evaluación formativa tal como nos pide la resolución 2005 del CGE, volvemos a la escala del 1 al 10 como única herramienta de validación de aprendizajes, es que no sirvió de mucho todo esto.

Ha sido un tiempo de repensar todo, las prácticas docentes, la evaluación, el rol de la escuela, las responsabilidades del Estado. Y entre reunión y reunión virtual que tenemos semanalmente con el equipo y por Ciclo y con el Consejo Institucional, seguimos pensando, para que cuando volvamos a encontrarnos en la presencialidad, muchas cosas no vuelvan a ser como antes.

El desafío del aula virtual como recurso para enseñar y aprender. Reflexiones desde el Nivel Superior (Fabiana Coronel)

"...Creo que el uso de ordenadores en el proceso de enseñanza aprendizaje, en cambio de reducir, puede expandir la capacidad crítica y creativa de nuestros niños y niñas. Depende de quién usa a favor de qué y de quien y para que (…)." Paulo Freire (1999)

Resulta paradójico pensar que en el NIVEL SUPERIOR en la provincia tenemos actualmente plataformas y nodos virtuales que se fueron instalando en los IES años después de la creación desde del INFD ( a partir del 2007) . Hoy nos interpela a partir de la pandemia el uso de las mismas para expandir la capacidad crítica y creativa, el pretendido aprendizaje ubicuo y las TIC como un desafío.

Sin dudas que previamente intentamos, y digo así porque hubo un grupo de docentes que se capacitó para ensayar los primeros pasos con las TIC, a través de los postítulos del INFD, durante los ciclos 2016 al 2018.

Pero la gran mayoría de los profesores que se desempeñan en los IES, no han recibido la capacitación en servicio necesaria para desarrollarse en los espacios virtuales.

En la actualidad el aprendizaje pedagógico, el contexto escolar y el saber pedagógico se encuentran en una encrucijada, las dificultades que enfrentamos permiten poner en tensión todo lo que conocemos sobre nuestro sistema educativo y las respuestas que podemos brindar. Sin duda estamos en un momento de gran excepcionalidad que nos lleva a revisar y adecuar “todo lo conocido” para afrontar este nuevo contexto. Nos resulta indispensable repensar los formatos que están establecidos en las escuelas, en nuestras aulas, con nuestros estudiantes, los denominados "nativos digitales".

¿Cómo generar propuestas de enseñanza significativas en la modalidad virtual?

"Una clase virtual no pretende reproducir una clase presencial"

Un desafío importante hoy es: poder llegar a todos los jóvenes, "nuestros gurises", como docentes del NIVEL SUPERIOR contamos con historia, capital social, político, simbólico más que importantes para generar y refuncionalizar los formatos que hoy están presentes. Se intenta a través de todos los recursos tecnológicos y la modalidad virtual que posee la INSTITUCIÓN página, aulas, facebook y que poseen docentes y estudiantes: teléfonos y netbook, correos electrónicos, whatssap.

Permitirnos en estos momentos en el NIVEL SUPERIOR, además de continuar con las luchas, como lo son la necesidad de una norma única, espacios propios (la mayoría de los IES comparten edificio), más capacitación y actualización en servicio, sumarle para dejar de percibir las desigualdades en esta nueva forma de reiniciar la escuela, "la conectividad como derecho" para todos y en todos los niveles.

La fuerza docente (Teresita Gómez)

Estamos transitando todos por el mismo camino sinuoso, con altibajos en las emociones, con avances y retrocesos, con ajustes y reajustes a la hora de planificar en cómo acercarnos a nuestros gurises. Sin dudas, que hemos llegado a ellos, de otra manera, simbólicamente, a través de las clases virtuales, de los trabajos, de un correo, de un mensaje de texto, de un video, pero sabemos que están pendientes, atentos a lo que la escuela tendrá preparado para ellos. Están los que lógicamente se encuentran cansados, aburridos, angustiados… lo normal para este tiempo que nos toca vivir. Los que están pasando necesidades y los que sufren en silencio.

A los docentes sin dudas les sucede lo mismo. De a ratos más o menos creativos, de a ratos más o menos entusiastas, de a ratos más o menos conectados, pero nunca olvidando su trabajo como educadores. Y hacia ellos va esta reivindicación. Desde el primer día de esta cuarentena nos invadió la curiosidad de saber cómo seguíamos con las clases, “¿y los chicos?”, “¿cómo planificamos?”, “¿Cómo evaluamos?”, “¿cómo estarán?”;

¿Cómo llegamos a ellos?”

Las escuelas se organizaron para no perder ese vínculo pedagógico, improvisando, aprendiendo y desaprendiendo en muchas ocasiones. Pero llegamos a ellos. Sabemos y conocemos la historia de cada uno. Pero hasta aquí también podemos llegar porque hay otras instituciones que están o deberían estar acompañando a los estudiantes y familias más vulnerables. ¿Estarán siendo realmente acompañados?

Las escuelas conocen muy bien el contexto en el que trabajan. Siempre lo han sabido y esto preexiste a la pandemia.

Aún en este tiempo se vive en el constante forcejeo entre lo que se piensa y se diseña desde las instituciones del estado que las dirigen…a partir de lo que se supone pasa dentro de ellas y lo que efectivamente acontece en las escuelas. Pues, es de esperar que, en este tiempo de incertidumbre, que se dilata en una posta quincenal, también se encuentren presentes en la ausencia. Y siguen llegando tarde con los lineamientos, siguen llegando tarde al discurso de inclusión y a los índices tolerables de estudiantes con conectividad.

Las escuelas, los docentes que bien conocen a sus estudiantes ya están organizados, trabajando colectivamente (con aciertos y errores, con marchas y reveses) pero seguimos estando, seguimos aprendiendo aún en esta nueva adversidad que se nos presenta. Educando, enseñando, comprometidos, indignados ante las mismas condiciones laborales de siempre, pidiendo ser escuchados. ¿Cuántas veces han consultado a los docentes? Muchas, muchísimas; pero ¿cuándo han tomado y aplicado las ideas que emanan de las escuelas?

Destaco la autonomía pedagógica de las escuelas que no esperan a que les digan que hacer. Destaco a cada uno de nuestros docentes, siempre de pie, ¡siempre presentes!

Reflexiones finales

Entonces, ¿para qué sirve un sindicato docente si no es para resignificar todo esto que nos pasa como colectivo de trabajadores y trabajadoras de la educación y generar a partir de allí alternativas más inclusivas, soberanas y dignas?

Construir soberanía pedagógica es tremendamente difícil, pero la experiencia cotidiana nos muestra que muchas y muchos docentes la están haciendo y practicando, intentando transformar la realidad que les tocó.

Nuestra herencia de 39 años como trabajadoras y trabajadores de la educación organizados, nos permite seguir transitando este camino de luchas y reivindicaciones.

Hoy nos toca repensarnos en esta crisis mundial, civilizatoria, social, donde la educación y las condiciones de trabajo docente parecerían peligrar ante tanta virtualidad. Pero sabemos que nada reemplaza la escuela pública, sus vínculos, la construcción de ciudadanía crítica que allí que se gesta y la oportunidad de transformación social que ella genera.

Apostamos a la soberanía pedagógica y luchamos por un sindicato que la promueva.

Publicado por Río Bravo el 23 de junio de 2020.

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Martes, 12 Mayo 2020 10:31

Extraño el aula

Nunca pensé que extrañaría tanto esa serie de cuatro paredes por las que me desplazaba casi a diario, cotidianamente, subiendo y bajando escaleras, corriendo para llegar de una a otra, cargando tizas, borrador, fibrones, fotocopias, cajas, libros, esperanzas y cronopios.

El aula. Ese espacio dentro del que ha sido uno de los espacios más importante de mi vida: la escuela, tan llena de contradicciones y diversidades.

Nunca pensé que extrañaría tanto. No, nunca imaginé. Porque también casi a diario en el aula las cosas no salen como las pensamos, como las planificamos, como esperábamos. Porque las aulas a veces se desbordan de problemas que llevamos a nuestras casas, que cargamos en nuestros cuerpos agobiados, que traducimos en angustia y estrés.

Porque el trabajo rutinario a veces cansa, a veces es dormir pocas horas y comer mal, porque el aula a veces no me deja tiempo para respirar, para ser, para mis pasiones, para dibujar sin preocuparme de la hora, para sentarme a tocar la guitarra en el patio hasta que me dé la gana, para leer ese libro que compré hace dos años. Porque corro toda la semana anhelando el viernes y detestando los lunes.

El aula que a veces es miedo. El aula que a veces es quiero salir corriendo porque no aguanto más que no me miren, que lo que haya en las pantallas de los celulares sea más importante que la clase que preparé, soñando con un hermoso círculo cerrado de compañerismo y armonía. Amor que quería dar hecho palabras pero que se rompe y estalla hecho añicos, enredado en las telarañas de una escuela que dicen que ya está vetusta y carente de interés para las nuevas generaciones.

El aula, ese espacio inmaterial que parece salido del realismo mágico y que a veces es tan potente que te pega sopapos de realidad cuando después de pedir chicos bajen un cambio, chicos, a ver, bajen la voz, hagamos un poco de silencio, chicos no…

Un alumno se para y azota el borrador contra el pizarrón y termino envuelta en una nube de polvo. Cinco golpes secos que producen el milagro: todos miran al frente y se callan.

Entonces él me enseña: “cuando quiera que se callen haga eso, profe”. El método efectivo para la atención: el golpazo.

Hace muchos años hubo una vez un aula donde “M” se paró enojado con un compañero y le dio un puñetazo al pizarrón que casi rozó mi cara. El mismo que a veces era pura ira e insultaba, que se llevó la materia porque no hacía nada y la aprobó con un ocho, en dos semanas. El mismo que mientras me ayudaba a lavar los materiales en el patio me sonrió por primera vez y me contó su vida. El mismo “chico problemático” al que le gustaba sentirse útil y que el último día me dio un abrazo y me enseñó para siempre una de las lecciones más crudas pero a la vez más hermosas de mi vida.

Muchas escuelas y muchas aulas me atravesaron en estos casi 15 años de transitarlas como profe. No me atravesaron como un río…más bien como un tsunami. ¿Cuántas veces me habré sentido tan frustrada que quise tirar la toalla? Bromear con dejarlo todo y poner un quiosco. Decir en serio "yo voy, doy mi clase y listo, que se arreglen como puedan" y no poder cumplirlo nunca, jamás.

Pero el aula también me regala magia. Escuchar una poesía escrita por una muchachita y quedar sin aliento. Estar corrigiendo y leer un cuento tan hermoso que me hace llorar. Los abrazos de mis amorosos ex alumnes que me visitan en los recreos (sí, en los recreos), que regalan amor en sonrisas, anécdotas, que piden y dan consejos. Mis alumnes que me cuentan algo que no se atrevían a contar, que se apasionan para organizar una muestra, que vencen sus miedos y confían, que me dicen gracias porque ese viaje, esa charla, esa lectura, esa obra de teatro, esa palmada en el hombro fue lo mejor que les pasó en la vida.

¿Qué puede ser más alentador que ver a la chica que se sentaba sola en un rincón riendo a carcajadas mientras recortan, pegan, arman y desarman con sus compañeras? Atesoro cada pequeño gesto y cada regalo que me han hecho los gurises, como les llamo así, en general, sin distinciones.

No sé qué va a pasar después de esta pandemia que nos transformó la vida de golpe y porrazo obligándonos a dejar las escuelas y las aulas en silencio. Quizás todo vuelva a ser como antes y volveremos a cargar con la balanza que a veces se inclina por el peso de lo malo y nos agobia. ¿A quién se le ocurriría la insensatez de pensar que una pantalla pudiera reemplazar a esos cientos de ojos que como almas redondas nos envuelven a diario y nos recuerdan la esperanza?

Pero sí sé que cuando pueda volver a mi trabajo me resultará muy difícil pisar el aula, la primera que me toque, sin suspirar. No sé si podré contener las lágrimas, si seré tan fuerte como para contener mis ganas de olvidar todas las diferencias, los barbijos y las distancias exigidas y abrazar a todo el mundo.

Anhelo volver a mirar las caras de mis gurises. Aunque a veces haya que azotar borradores.

* Jorgelina Rodríguez Cecchin es profesora de Lengua y Literatura y de Artes Visuales.

Publicado por la autora en su muro de Facebook, reproducido por Río Bravo el 12 de mayo de 2020. La ilustración es del sitio http://www.mcep.es/

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La agrupación “Rojo y Negro. 1° de Mayo”, interna de AGMER que conduce 5 seccionales y es minoría en la conducción central, publicó un duro documento sobre la política educativa y salarial del gobierno de la provincia.

A continuación, su reproducción textual:

"El gobierno aislado por cuarentena y el pueblo bancando a la Escuela Pública"

Los recibos no publicados, los descuentos y los nuevos errores en las liquidaciones docentes sólo suman malestar sobre las cansadas espaldas de las trabajadoras y los trabajadores.

Es un momento clave de la cuarentena, la pandemia expuso las dolorosas desigualdades que padecemos los sectores más vulnerables, como también demuestra el valor que tiene un Estado presente para garantizar condiciones esenciales de vida. Las y los docentes en particular sostenemos con nuestro esfuerzo la Escuela Pública ante la desigualdad social que hoy es más evidente que nunca. Enfrentamos como una terrible realidad que más del 40% de las y los estudiantes vive en la pobreza, el hacinamiento y sin acceso a la tecnología.

Es en este preciso contexto que algunos desvergonzados burócratas dirigentes sindicales negocian salarios a la baja, cuando es más necesario que nunca fortalecer nuestro ingreso y todos los puestos de trabajo. Sin la lucha de las trabajadoras y los trabajadores, su solidaridad, sus sindicatos y las organizaciones, la situación sanitaria de Argentina sería tan triste y lamentable como la de los EEUU, Ecuador o Brasil.

Desde que decretó la pandemia, el gobierno provincial bajó la persiana, declaró que la Escuela pasaba a “Modo virtual”, publicó algunas recomendaciones y se desentendió de la innumerable cantidad de emergencias que surgieron de allí en más. No fortaleció los comedores ni la limpieza, no se hizo cargo de la conectividad, congeló el salario a diciembre de 2019 (ya atrasado en esa época) y cerró las vías habituales de reclamo.

En concreto, el gobierno provincial se aisló y puso su política educativa en cuarentena. Se aisló de los trabajadores, de las comunidades, de sus responsabilidades, de los problemas que nos atraviesan… Y también se aisló de la Constitución, miles de entrerrianas y entrerrianos -muchos de ellos docentes- se encuentran desde el 19 de marzo en el “desamparo” previsto por el artículo 24 de la Constitución Provincial, por el cual el Estado debe asegurar “a todos los habitantes el derecho a la alimentación, así como un ingreso mínimo indispensable para la subsistencia” en situaciones de “inestabilidad y catástrofe” como las que estamos viviendo.

¿Alguien puede decir con qué acciones concretas está cumpliendo Bordet con este claro mandato constitucional?

Las y los docentes no podemos seguir en estas condiciones, no cederemos ante los abusos, por más cuarentena que estemos viviendo.

Exigimos al gobierno de Bordet respuesta inmediata en materia de salud, educación y trabajo, inmediata corrección de las liquidaciones, plan de emergencia para poner en condiciones la infraestructura, partida de limpieza y una estrategia urgente para garantizar la conectividad, discusión salarial y orientaciones pedagógicas organizativas para sostener a las familias de nuestras y nuestros estudiantes y elaborar políticas que superen lo desigual, precario y fragmentario de la escuela entrerriana.

Saldremos adelante como siempre lo hicimos, reafirmando nuestro compromiso por más organización, unidad y lucha, por la escuela pública, gratuita, laica y democrática.

_Conducciones de los departamentos de Federación, Nogoyá, Parana, Tala y Villaguay; miembros de la Comisión Directiva Central de Agmer por la Minoría y minorías departamentales de la Agrupación “Rojo y Negro. 1° de Mayo”_

Publicado en Río Bravo el 7 de mayo de 2020.

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Con permiso de su autora, la asesora pedagógica Marina Chaves, reunimos aquí una serie de apostillas y reflexiones que fue publicando sobre la escuela en tiempos de pandemia, sobre los encuentros y los desencuentros que esta situación provoca y habilita. Marina es una de las impulsoras, desde la escuela secundaria Nº 57 Dr. Mariano Moreno, de Paraná, de la "radio escuela" con la que semanalmente la escuela está buscando contactar a las y los gurises en el marco del aislamiento social preventivo y obligatorio.

Desde la práctica cotidiana y desde el ejercicio constante de la escucha, van estas palabras que invitan a pensar, más allá de los moldes, las generalizaciones, los prejuicios y las conclusiones apresuradas.

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Hay pibes sin celu,

hay hogares sin internet,

hay pibes que están en WhatsApp y en Instagram todo el tiempo,

hay profes y pibes que no manejan el Word en el celu y tampoco el drive,

hay profes que arman actividades entre espacios curriculares y potencian la búsqueda,

hay profes que mandan tareas con lecturas de 54 páginas para leer desde el celu,

hay profes a los que nos cuesta pensar en el contexto de la escuela en la que estamos. Nos cuesta en la presencialidad y, más aún, en la Educación en Línea.

Hay incertidumbre y ansiedad en todos.

Con todo lo que “hay” y con todo lo que tenemos, le buscaremos la vuelta a la cuarentena. Son tiempos de aprendizajes.

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Frente a tanto “Zoom” como grito de moda y solución (¿?) también hay muchos “Profe, el problema es que no tengo wifi y para lo único que me alcanzan los datos es para buscar algunas cosas”.

Seguiremos insistiendo - hasta el cansancio- en la necesidad de sitios o plataformas gratuitas para subir y descargar, buscar e intercambiar. Aptas para navegar desde celulares viejos.

Y paremos la pelota con eso de “querer evaluar” y que estamos de “receso”, porque ese mensaje -para algunos adultos- significa que es “mejor repetir”.

Por favor, paremos un poco.

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Lo volveremos a aclarar las veces que sea necesario aclarar ?

Hay estudiantes y docentes con poca conectividad (paremos de flashear con que la conectividad es cosa exclusiva del contexto rural).

Hay estudiantes que navegan y leen las actividades desde el celular pero no logran enviar lo que están intentando realizar.

Hay familiares que dibujan las actividades que les llegan por el grupo de wpp.

Hay urgencia de plataformas, sitios o apps gratuitos para navegar.

Hay necesidad de prudencia ante tantos documentos por wpp.

Para los que estamos "intentando llegar" es violento recibir discursos que pongan de manera tan rápida el capítulo de "evaluar". Posta, ¿es esa la inquietud de la educación pública ante tanta desigualdad?...

Se supone que desde hace rato la cosa no pasa por el número y, en eso, no hay mucha novedad.

La cuarentena se va sintiendo cada día un poco más pero no le aflojamos y "lo volveremos a aclarar".

Por favor, un poquito más de escuela ante tanta desigualdad y adversidad.

* Por Marina Chaves, asesora pedagógica y profesora de Filosofía en la Escuela Sec. Nº 57 Dr. Mariano Moreno, Paraná.

Ilustración, Salomón en "La Prensa Gráfica".

Publicado por Río Bravo el 30 de abril de 2020.

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Lo sabemos: cada escuela es un mundo. Como lo es cada barrio, cada familia. Por eso, ante este contexto de pandemia por el coronavirus Covid-19 que nos sacudió a todos/as, aunque no por igual, los caminos para dar respuesta ante la emergencia fueron obvia y obligadamente distintos.

Ante esta situación, que llevó a la temprana y preventiva resolución de suspensión de las clases presenciales en todos los niveles de la educación obligatoria en el país, la escuela secundaria Dr. Mariano Moreno de Paraná se encontró con un dilema. Cómo continuar con el vínculo y el proceso de enseñanza aprendizaje desde la virtualidad, con un estudiantado que mayoritariamente no tiene acceso constante a las tecnologías de la comunicación, incluyendo desde el denominador común de no tener crédito (y por lo tanto posibilidad de utilizar internet) en el teléfono celular.

En diálogo con Río Bravo, Marina Chaves, la asesora pedagógica de la escuela, nos cuenta: “Desde la asesoría pedagógica planteamos la propuesta de la radio al equipo directivo y a los docentes como un medio más de comunicación con los estudiantes de la escuela. Varios de ellos no cuentan con computadoras, celulares o conectividad a internet. Al mismo tiempo ha sido complejo el tema de pensar la Educación en Línea de manera repentina, sin tiempos de reflexión, sin recursos y atravesados por el contexto de la pandemia. No obstante, la preocupación colectiva de la escuela ha sido ¿cómo comunicarnos con nuestros estudiantes?, ¿cómo hacerles saber que queremos estar cerca? Radica allí 'lo común' entre nosotros."

Vale aclarar aquí: en la diversidad de escuelas que hay en la ciudad, en la provincia y en el país, se han visto propuestas destacables y que ameritan un reconocimiento por su tenacidad, solidaridad y empatía. Desde la continuidad de comedores escolares (bajo el formato de viandas para retirar) en plena cuarentena obligatoria, hasta cadenas de WhatsApp, plataformas virtuales (donde es posible y aprovechable), llamados y diversas maneras que encontraron docentes y directivos para decir ¡presente!, aún cuando ni ellos/as ni estudiantes pudieran salir de sus hogares.

La radio escuela "de la vida"

En el caso de "la Moreno", la inventiva, la persistencia y la reflexión colectiva puestas en marcha, encontraron eco (justamente) en la propuesta comunicacional de un ex docente de la institución. Lo cuenta Marina Chaves: "Frente a varios intentos en esta búsqueda la radio aparece con la ayuda generosa del Prof. Julio César Galera de FM ECO 105.5 (Paraná) y FM RET 104.9 (Colonia Avellaneda). Con sus aportes y un nombre, 'la escuela de la vida', planteamos un programa diario de 14:00 hs a 16:00 hs en el cual un profe por área saliera al aire. ¿Es obligación participar de la radio? Obvio que no. Como asesora pedagógica disiento con ciertas lógicas de control y de sospecha hacia los trabajadores. Apuesto a los proyectos colectivos que -desde una perspectiva pichoniana- acompañen la grupalidad."

Así, desde el lunes 30 de marzo sale al aire el programa "La escuela de la vida", por las dos FM citadas (y por streaming -por internet), conducido por el profesor Julio César Galera (ver "La radio"). Cuenta el propio Julio: "Fue algo simple. Me llamó Marina y planteó la necesidad que tenía la escuela de no perder contacto con los chicos durante la cuarentena. Le expliqué cómo podríamos hacerlo, por teléfono y empleando el streaming de las dos radios, y ella se enfocó en la coordinación con el equipo docente. Le propuse el horario y fue todo simple porque los contenidos los aportaba el colegio con los docentes y nosotros ponemos el espacio en los medios y la conducción. No teníamos tiempo para perder, así que 'La escuela de la Vida' tomó cuerpo impulsada por el entusiasmo y la defensa de la escuela pública."

"Somos Moreno"

La orientación de la escuela secundaria Nº 57 Dr. Mariano Moreno de la ciudad de Paraná es en comunicación, se desarrollan talleres de radio y habitualmente para las jornadas festivas o las muestras, la radio abierta es lo primero que surge. De hecho, la foto que ilustra esta nota es de una radio abierta de noviembre de 2016, en la escuela. En más: la radio viene desde hace años participando del proyecto de extensión de la Fac. de Cs. de la Educación (UNER), en el programa Va Con Onda, organizado por el Taller de Producción Periodística (Lic. en Comunicación Social, a cargo de Aixa Boeykens) con escuelas secundarias de la ciudad. Por ello quizá es que la propuesta prendió tan rápidamente en la comunidad escolar.

Un texto que recupera la experiencia desde la escuela, comienza diciendo: "'Somos Moreno' es uno de los modos en que estudiantes y profesores de la escuela nos referimos y nos reconocemos como parte de la escuela. La emergencia sanitaria nos enfrentó - una vez más- al desafío de repensar de qué manera queremos ser escuela y, al mismo tiempo, a las desigualdades sociales. El día del primer anuncio de la cuarentena por parte del presidente Alberto Fernández los grupos de whatsapp explotaban respecto de qué manera se iba a seguir."

Y reflexionan: "Nos mueve intentar estar cerca de nuestros estudiantes. Y ahí vamos, intentando 'estar juntos'. Evitamos cierta virtualidad excesiva y 'sobrecarga de actividades' (aunque hay demandas y tendencias para hacerlo). Sabemos que todavía no llegamos a todos pero en esa semana escuchamos canciones, hablamos de comunicación, aprendimos sobre química y física con la receta de un bizcochuelo, recordamos a Galeano, conversamos sobre Malvinas, una estudiante y su mamá nos contaron cómo viven la cuarentena, resolvimos juegos matemáticos, tuvimos consejos desde educación física, la referente de salud integral nos compartió información sobre el centro de salud y muchas otras cosas más."

Marina Chaves no duda en agradecer "a cada profe", al equipo de preceptores, a la tutora y al equipo directivo, la participación en el proyecto a través de diferentes modos y vías de comunicación. "Sabemos que no llegamos a todos y que sigue la preocupación de 'no tener noticias de tal curso', pero estamos en el intento de hacerlo. La semana próxima se suman otras escuelas al programa 'La escuela de la vida' y eso es una gran alegría todos. Somos la escuela pública, sus trabajadores y una radio barrial, intentando llegar y 'estar juntos'."

La radio.

Julio Galera, responsable de radio ECO y conductor del programa, es profesor de Historia egresado del Instituto Superior del Profesorado de Paraná a fines de los '80. "Los medios de comunicación desde siempre me cautivaron, así es que supe hacer radio y tv sin dejar la docencia ni la militancia política y sindical." Al equipo para instalar la radio lo consiguió canjeándolo por dos bicicletas, ya que el ciclismo es otra de sus pasiones, y desde entonces ha impulsado este proyecto comunicacional que hoy estrecha lazos también con la FM RET de Colonia Avellaneda.

Publicado por Río Bravo el 4 de abril de 2020.

Publicado en Otras yerbas

¡Gracias Sra. Supervisora DDE Paraná Prof. Lic. Alejandra Irene Hocher, Prof. Natalí Cramaro,

Prof. Romina Siboldi, Prof. Silvana Boos, Prof. Lic. Maximiliano Elberg, Editor Pablo Felizia,

Prof. Escritora Graciela Chisty, Susana, Ely y Equipo del Comedor de la Escuela 196, y a ustedes,

lo más importante que tenemos: mis estudiantes, y el invalorable apoyo de sus familias!

¡Gracias por hacerme sentir maestro!

 

Educación entre los retornos del “No se puede” y el año del aprendizaje. Experiencia de enseñanza.

No puedo dejar de mirar el celular, miles de mensajes, no soy teléfonodependiente, pero en éstos días la cuarentena se metió en las historias cotidianas como un rayo. Así, brutal y con estruendo, rompió los encuentros cara a cara, se cerró la escuela y se abrió el conocimiento. Siempre he dicho que si cerráramos la escuela por unos años, en este país al menos, no cambiaría nada. En esto del “hacer como si”, como si se enseña algo importante (y, al decir de mis estudiantes, “en la escuela enseñan tantas pelotudeces”) de pronto sin esperarlo se cerró la escuela, todos a casa y ahí se acabó el paro docente, las críticas a la escuela y emerge -diría que casi que sin esperarlo- la educación, y no digo que la escuela no educa; digo claramente que está lejos de las problemáticas reales de la vida cotidiana de los y las estudiantes.

Otra vez mirar el celular para convencerme de que es verdad. Y sí, es verdad: se cerró la escuela y comenzó a abrirse la educación. En pleno siglo XXI, nunca se abrieron las plataformas virtuales para los estudiantes; es más, el gobierno nacional de reciente mandato cumplido dejó de entregar computadoras, así que -teléfono en mano- acudí al armado de grupo de WhatsApp, algo a lo que particularmente no soy muy afecto. En términos generales terminan siendo, al menos los que he transitado institucionalmente en alguna que otra escuela, una carnicería de vendedores, intolerantes y analfabetos políticos, de no lectores, salvo nobles excepciones que las hay y muchas por supuesto.

Sin embargo, esta vez pudo más la necesidad y la confianza en el otro que mi propio escepticismo. Así, grupo digital mediante, habilité con mi teléfono y el logo institucional los espacios de encuentro, los primeros días un volver a empezar, una colega me sumó a otro grupo y, entre la diferencia de criterios, la imposibilidad de los adultos de pensar otras estrategias de abordaje del conocimiento y un casi mortal “esto de lo virtual me sobrepasa”, opté por hacer un espacio aparte con acuerdos y reglas claras, sin fragmentar el conocimiento, pero sí para pensarlo al menos con otros, los estudiantes y sus familias. Como contracara epistémica a la expresión vertida en un grupo (“que la familia no se meta, que los padres no les hagan las cosas a los chicos”) propuse el giro de otra escuela: celebro que estén los padres, la familia con los estudiantes, que compartan este tiempo juntos. Así grabé el primer video desde la intimidad de la biblioteca de mi casa, reivindicando a las familias, instando a volver a encontrarnos, a leer en familia, con mamá y mamá, papá y papá, solo mamá, mamá y papá, la familia que se tenga, volver a encontrarse y volver a la educación desde el ser agente del Estado a ingresar a la casa y a pensar juntos proyectos de vida, volver a leer, volver a pensar la historia.

A partir de un buceo por las páginas oficiales, no me convenció ninguna propuesta así que diseñé un dispositivo didáctico a modo de integrador de Lengua y Literatura - Geografía e Historia, recorriendo desde la obra Graffiti, de Julio Cortázar1, la lectura “del mundo Paulo Freire”, lectura y escritura, pensar y sentir -todo eso a través de un grupo de WhatsApp, con una agenda diaria de aprendizaje mutuo- “Día Mundial de la Prevención del Cáncer Uterino” y, para no dejar pasar el inicio escolar desde Educación Sexual Integral, se compartió un video informativo y el cuasi mandato a acercarse al centro de salud apenas termine la cuarentena, una profe del equipo de ESI respondió al convite y desde el espacio de Inglés se envió un video sobre el VPH Virus del Papiloma Humano en Inglés con subtítulos en castellano, con el objetivo acercar información y ejercitar pronunciación en Inglés y agregar subtítulos en español.

Una madre interpeló a una docente en un grupo por el pañuelo blanco de “Madres de Plaza de Mayo”, y ante el entredicho intervine con videos, invitando a escuchar la canción de Teresa Parodi Aún caminan contigo y a relacionarlo con Graffiti, el texto de Cortázar. Se acabaron las quejas. La familia responde cuando la escuela explica, cuando la escuela se asume como agente de transformación del mundo, el diálogo compone, alienta y sostiene, volver a empezar y a leer como mandato innegociable.

Para estos tiempos, nunca más oportuno el libro Literatura para enfrentar enemigos invisibles, de editorial Ana, con obras de autores entrerrianos y santafesinos, contemporáneos, consigna simple: leer las obras, elegir un fragmento, leerlo en voz alta, grabarse leyendo y enviarlo al grupo.

Comenzaron a correr las horas, nuevo grupo con los padres, madres y preceptoras, de a poco los primeros trabajos, cada tanto un video de aliento para bajar la angustia y alentar a abordar la propuesta en familia. Mientras tanto envié en forma de imagen la propuesta organizativa institucional que en tiempos normales se informa en la primera reunión de padres (generalmente son madres) y el calendario escolar del Consejo General de Educación (CGE) que justifica el porqué los docentes hacemos lo que hacemos. Educar no es improvisar, sacar de la galera, es tener claro el sentido político que nos define el por qué hacemos lo que hacemos.

Ante la emergencia sanitaria: quedarse en casa. ¿Y la comida? Alcanzó con llamar a la responsable del comedor escolar, a Susana, para organizar que los estudiantes reciban su almuerzo, un adulto busca la vianda de 10 a 12, transmití información que fue replicada por las preceptoras en otros grupos y así lo mismo con la información de ANSES. Ante la incertidumbre, se recupera el lugar de educador de Agente del Estado como garante de derechos para poner un espacio de referencia, poco a poco en el grupo de WhatsApp somos más de cincuenta, entre los estudiantes y sus familias, la información va y viene, se llena de preguntas, de “profe no entiendo”, “profe no sé”, y el interrogante de angustia: “A ver decime, ¿qué es lo que de la consigna no puede entenderse?”. Silencios y las mismas preguntas una y varias veces, hasta que alguien pierde la paciencia y lanzaun “dejen de preguntar siempre lo mismo”, las intervenciones en cualquier horario, Yoel enviando a la medianoche información sobre el coronavirus y una aplicación para abordar geográficamente biodatos, aclarando que lo sacó de internet. Se comparte información sobre el Virus del Papiloma Humano, mientras recibía la censura de una mirada tradicional de la escuela, motivo para hacer el grupo propio por cátedra de docente específico y preceptoras que son las responsables de los y las estudiantes. Después del reto, Yoel casi que no participó más. Volver a empezar. De a poco llegaron los textos copiados de Alma, de Rubén (un estudiante cuya mamá no tiene mayor escolarización y se maneja en sillas de ruedas) y sí pudo Rubén leer, sí pudo escribir y pensar, a través de una pantalla de celular.

Un nuevo video indicando cómo resolver las cuestiones de ortografía y les propuse una situación de lenguaje para pensar, leyendo para encontrar soluciones y la diferenciación entre “hay”, “¡ay!” y “ahí”. Todo el día fueron llegando fotografías de los trabajos, no memorizamos reglas ortográficas, les propuse asociación de ideas: “Escribir un texto utilizando imágenes de diarios y revistas y las palabras que diferencian el “ahí (lugar), del verbo hay, del ¡Ay!”, y quien no tenga revistas dibuje.

Un desafío volver a lo colectivo, casi que resulta imposible seguir la consigna: “Intervengan en el grupo”, todas las consultas aparecen en el privado y, como estrategia innegociable, “o consultan en el grupo o los bloqueo”, así se marcó mensaje eliminado y las intervenciones en el grupo, aún con errores, pero con el valioso intento, a media tarde llega el audiotexto de una mamá leyendo con su hijo y confieso que me sentí maestro, la escuela vuelve a llegar a la familia, a lo importante, a juntar a la familia ante la memoria, ante la Educación Sexual Integral previniendo el Virus del Papiloma, ante las palabras y la ortografía, vuelve a hacer visibles que hay otros saberes profundamente éticos, políticos y sobremaneramente humanos: los vínculos, el aliento al reconocimiento con un público ¡Felicitaciones Rubén!, ¡Gracias mamás y papás! ¡Gracias familias!

La semana que viene será “Malvinas Argentinas”, será la memoria y la escuela cerrada, sí, pero las puertas de la educación abiertas. Es un tiempo que a contramano de algunas voces, hay que volver a la familia, a enseñar de otros modos, a manejar otros tiempos, a quitar el prohibir por el hagan, indaguen, busquen, compartan, júntense en familia, acompañen, debatan, tiempo de lo colectivo, del leamos, cuidemos, no es el aprendizaje una furiosa competencia, se aprende con otros. Y el error es parte del aprendizaje, no hay estudiantes que aprendan lo mismo y del mismo modo ¿Todos deben aprender lo mismo?

La escuela cerrada volvió a abrir la educación y a desnudar ciertas miradas que circulan y también hacen la escuela, las miradas tradicionales conservadoras, el analfabetismo digital de gran parte de la docencia, el grito del “no puedo con esto, a mi me supera”, el reclamar la especificidad de los contenidos como si fueren cosas aisladas y estancas, no vinculadas con nada más, y el aporte colectivo, la familia, pese a situaciones de pobreza y de vulnerabilidad sociopedagógica, escribe una mamá: ”Profe no quiero que mi hija se atrase”.

Primera semana concluida con infinitos rumbos abiertos, escuela cerrada y educación abierta, al menos a los interrogantes. ¿Qué es lo importante de lo que enseñamos? ¿Qué debemos enseñar realmente, de qué modos, con quienes se puede contar para enseñar? La escuela está siendo interpelada, y es más que necesario que así sea (“revisitar la mirada”, diría Sandra Nicastro) mientras leo los últimos trabajos recibidos, un escrito sobre un albañil, que también dice, sin decirlo, que ése es el contexto de quien lo escribe, el mundo real, vuelvo a sentirme maestro, aún con la escuela cerrada, circulan los rumores de los docentes que envían trabajos de un copie y pegue, de infinitas páginas, de quienes no envían nada, de los que no quieren a la familia cerca, pero también están los otros, los que sostienen lo colectivo, los que asumen la mirada de sujetos históricos, los que hacen que valga la pena todo esfuerzo. Volví a sentirme maestro, la escuela cerrada y las infinitas posibilidades de educar siguen abiertas, siempre digo que otra escuela es posible, sólo es cuestión de intentarlo.

1 La memoria histórica de esta Argentina que duele. A mí también me duele”, dicen las paredes de Cortázar, siendo una invitación a leer literatura y contextos históricos para sentir y pensar el mundo. Jamás acepté que la práctica educativa debiera limitarse sólo a la lectura del texto, sino que debería incluir la lectura del contexto.

* Prof. Dipl. Pablo A. Álvarez Miorelli - Reg. Titulo Docente CGE. Nro. 44666 F°.157

Publicado en Otras yerbas

Finalmente, los estudiantes de nivel primario de la Escuela N°4 volverán a clases este viernes. La cooperadora se hizo cargo de una obra que debió encarar el Estado provincial durante el receso escolar. En principio era un caño roto pero derivó en un cráter en el patio de la escuela e impidió el inicio del ciclo lectivo.

Lo que en principio parecía un trámite sencillo terminó en un problema mayor. Según denunciaron los padres de los alumnos, lo que debía ser una obra menor en la escuela (la reparación de un caño roto), por falta de ocupación del gobierno provincial generó un socavón que impidió el retorno a clases en los tiempos previstos. Aún si no hubiesen existido la medida de fuerza del colectivo docente en el marco del reclamo salarial, las clases no hubieran empezado el lunes.

Los padres de los estudiantes de la institución emitieron un comunicado este miércoles para hacer conocer la situación y lamentaron que el inicio del ciclo lectivo “no fue posible por la rotura de un caño de agua que se produjo en ¡diciembre! y provocó un socavón en el patio principal. Según supimos, las tareas de reparación comenzaron recién este lunes, con fondos propios de la cooperadora, ante la falta de respuestas de las autoridades del CGE y del Gobierno provincial”.

En el mismo documento, señalaron que el hecho fue conocido en forma inmediata por las autoridades por lo que se podría haber solucionado en los casi tres meses en que la escuela estuvo cerrada, durante el receso y exigieron a las autoridades que asuman “la obligación de cumplir con el derecho a la educación y su responsabilidad de que nuestros hijos cursen en establecimientos adecuados”.

Finalmente mientras que los estudiantes de nivel inicial (jardín) volvieron a clase este jueves mientras que todo el nivel primario retornará a clases este viernes después de que finalicen las obras con fondos de la cooperadora de la institución.

Publicado en Río Bravo el 5 de marzo de 2020.

Publicado en Pago chico

Padres de la escuela primaria N°4 Domingo Faustino Sarmiento hicieron pública la situación y su malestar luego de enterarse que, el día en que debía iniciarse el ciclo lectivo, la escuela estaba en obra y con fondos de la cooperadora por negligencia de las autoridades provinciales. El origen fue un caño roto en diciembre, pero hasta hoy no hubo respuesta, lo que provocó un hundimiento del suelo con el peligro que eso conlleva para los niños y el personal del establecimiento.

Los padres de los estudiantes de la institución emitieron un comunicado para hacer conocer la situación y advierten -más allá del paro por el reclamo salarial de los docentes- que el inicio del ciclo lectivo “no fue posible por la rotura de un caño de agua que se produjo en ¡diciembre! y provocó un socavón en el patio principal. Según supimos, las tareas de reparación comenzaron recién este lunes, con fondos propios de la cooperadora, ante la falta de respuestas de las autoridades del CGE y del Gobierno provincial”.

En el mismo documento, señalaron que el hecho fue conocido en diciembre por las autoridades por lo que se podría haber solucionado en los casi tres meses en que la escuela estuvo cerrada, durante el receso.

Debido a esta situación, desde la dirección todavía no saben si la escuela estará en condiciones para comenzar las clases el jueves.

“Es por ello que queremos manifestar el disgusto que nos provoca como padres esta situación, de ver a nuestros hijos frustrados porque se truncara su sueño de regresar a las aulas en tiempo y forma; y reencontrarse con sus compañeros, a la vez que exigimos a las autoridades que asuman la obligación de cumplir con el derecho a la educación y su responsabilidad de que nuestros hijos cursen en establecimientos adecuados”, reclamó el grupo de padres.

Publicado en Pago chico

Podemos preguntarnos por qué en los discursos “progresistas” tiende a usarse el término “pibes” en vez de “alumnos”.

Si el alumno se convierte en pibe, es porque debiera trascender la escuela, como si ser alumno fuera una especie de jaula de hierro, sin poder, dentro de otro tipo de escolaridad, asumir una función más humanizadora, dentro de una concepción liberadora de escuela y de maestro. Si son PIBES, ya no hay MAESTROS, dentro de la línea del “facilitador”.

Podemos preguntarnos por qué en los discursos “progresistas” tiende a usarse el término “pibes” en vez de “alumnos”. Etimológicamente “alumno” proviene del latín “alimentar”. Alumnus, persona criada por otra’, derivado de un antiguo participio de alere ‘alimentar’ (nada que ver con “sin luz”, es un error frecuente). Dice Estanislao Antelo[1] que el término alumno es un artificio, él usa “pibes”: Ahora no hay alumnos, hay “pibes”. “… no es lo mismo enseñarle a un alumno que a un pibe. Un alumno es un artificio, alguien al que se le supone una ignorancia y una capacidad de aprender. Alguien cuya identidad está en segundo plano.”
Obvio, todo lo humano es artificio, no existe naturaleza pura, pero Antelo hace una crítica a lo que él considera “artificio”, empero dicho alumno, a pesar de él, sigue estando en la escuela.

Me parece que hay una negación implícita de lo escolar, el alumno es propio de la escuela; el pibe es un modismo rioplatense, implica un tratamiento afectuoso más allá de lo escolar[2]. El “alumno” tendría que ser “protegido afectuosamente”, ¿de quién?, ¿del maestro?, ¿de la escuela?

Si el alumno se convierte en pibe, es porque debiera trascender la escuela, como si ser alumno fuera una especie de jaula de hierro, sin poder, dentro de otro tipo de escolaridad, asumir una función más humanizadora, dentro de una concepción liberadora de escuela y de maestro. Si son PIBES, ya no hay MAESTROS, dentro de la línea del “facilitador”. Valga aclarar que, aunque se pretenda convertir al maestro en mero facilitador negándoselo como modelo[3], siempre habrán diferentes tipos de modelos que lo reemplacen, y que en la actualidad se identifican con los que circulan en el mercado. Ello bajo el falso ideológico pretexto de que la escuela es del siglo XIX, los maestros del siglo XX y los alumnos del siglo XXI; afirmación tal es falsa por cuanto la interpretación es meramente tecnócrata, y no desde los proyectos políticos implicados. Ciertamente, en el siglo XXI los cambios tecnológicos condicionan materialmente la circulación del capital ficticio o financiero/especulativo/parasitario, empero su comprensión requiere ser relativa al proyecto político implicado. Desde aquí, diferimos de Bauman.

Zygmunt Bauman, con su noción de “modernidad líquida”, involucra socialmente nada más que al campo de circulación de las actuales tecnologías de la información y la comunicación, sin embargo, si consideramos lo que él denomina “modernidad sólida”, es desde ésta la que debe comprenderse a la mayor parte de la humanidad, en cuanto se involucra dentro de una pobreza estructural.

Entre tanto, el sujeto escolar sigue, valga la redundancia, estando en la escuela, por más que verbalmente se lo denomine “pibe”, continúa siendo “alumno”. Por ende, la cuestión radica en cómo sea “alumno”, que no se resume en una peripecia “verbal”.

El apelativo “pibe” es propio de los porteños, en otros lugares de Argentina hay modismos diferentes, sea por ejemplo “gurises”, “changos”[4]. Por ende, en esta oportunidad el centralismo porteño hasta en el discurso coloniza.

Otro interrogante es para qué el alumno sigue siendo alumno, para qué la escuela sigue siendo escuela. ¿Cuál es el sentido del alumno, del maestro y de la escuela? Es que el alumno no existe, no existe el maestro ni la escuela. Hay multiplicidad de alumnos, de maestros y de escuelas, según los contextos histórico-presentes, sociales, culturales, políticos y económicos, aunque, y he aquí un serio problema, las normativas sigan permaneciendo las mismas, como si hubiera un solo tipo de alumno, un solo tipo de maestro y un solo tipo de escuela. Así, ¿debe ser la misma finalidad aquella que implica a la gran cantidad de desplazados-excluidos en el mundo que la finalidad de quienes participan de los beneficios de la inclusión, en mayor o en menor medida? ¿Vale acaso la consideración de alumnos que, mientras se encuentran sumidos en la pobreza con serias dificultades para la mera sobrevivencia, apunten a las competencias de un futuro que no les caerá cual maná del cielo? El Foro Económico Mundial de Davos (2016) “popularizó”, sin justificar fehacientemente la información, que “el 65% de los niños trabajará en empleos que aún no existen”[5].[6]

Ejemplificando, ¿debe ser la misma finalidad para quien es tarefero en condiciones de pobreza/explotación infantil que para quien es hijo de un acaudalado empresario/político? ¿Deben ser los saberes a aprender del niño/tarefero “iguales” a los del niño/del acaudalado? ¿Deben ser los saberes a aprender del niño/del acaudalado “iguales” a los del niño/tarefero?[7] ¿Es este último el que, si es que egresa de la escuela primaria, debiera aprender las competencias del siglo XXI?, ¿o más bien debiera alfabetizarse, aprendiendo a leer y escribir, crítica-creativa-dialogalmente, desde sus propias condiciones de vida? En el decir de Paulo Freire, pronunciar su propia palabra.

Ya en el siglo XIX, con mucha ironía, criticando a la igualdad o al “derecho igual”, Carlos Marx nos decía: “¿Se cree /que/ en la sociedad actual… la educación puede ser igual para todas las clases? ¿O lo que se exige es que también las clases altas sean obligadas por la fuerza a conformarse con la modesta educación que da la escuela pública, la única compatible con la situación económica, no sólo del obrero asalariado, sino también del campesino?”[8]

Concluyendo, digamos con el mismo Freire[9]:

“Para dominar, el dominador no tiene otro camino sino negar a las masas populares la praxis verdadera. Negarles el derecho a decir su palabra. Las masas populares no deben ‘admirar’ al mundo auténticamente; no pueden denunciarlo, cuestionarlo, transformarlo para lograr su humanización, sino adaptarse a la realidad que sirve al dominador.”

NOTAS:

[1] https://www.unnoba.edu.ar/antelo-ya-no-hay-mas-alumnos/ (consulta: 15/01/2020)
[2] También significa aprendiz o muchacho de los mandados.
[3] Modelo, según el Diccionario de la Real Academia Española, entre una de sus acepciones, significa arquetipo o punto de referencia para imitarlo o reproducirlo. Aquí se presentan críticas, al respecto, porque en nuestros días se niega la concepción de la educación tradicional en la que el alumno debiera aprender a ser mera “copia” del maestro, pues el alumno como “mera copia” subsume el presente al pasado. Pero, valga considerar que una multiplicidad de modelos (económicos, culturales, psicológicos, etc.) circulan en la actualidad, con fuerte pregnancia de los intereses del mercado; y dicha circulación aún bajo los criterios de la salud y/o la enfermedad. Tanto la escuela como sus maestros asumen la función modélica, aunque se la niegue, por ende, el reconocerla críticamente implica la posibilidad de una no simple subsunción o rechazo, más allá de la palabra dialógica y transformadora a la vez.
[4] Chino o pelado para decir niño en Colombia, que en Argentina es un chico y puede ser un pibe, un chavo en México, un gurí o botija en Uruguay, un mitaí en Paraguay, un chamito o carajito en Venezuela, un patojo en Guatemala y en Honduras, un crío o chaval en España. Chibolo se dice al niño en Perú, bicho en la Republica del Salvador, güila en Costa Rica, cabrito en Chile, chamaco o fiñe en Cuba.
[5] https://www.infobae.com/2016/03/18/1797961-el-65-los-ninos-trabajara-empleos-que-aun-no-existen/ (consulta: 18/01/2020)
[6] https://www.glocalthinking.com/futuro-del-trabajo-y-automatizacion-ultimas-tendencias (consulta: 18/01/2020)
[7] Tarefero es un término utilizado en la Provincia de Misiones, al noreste de la República Argentina (en cuyo norte se encuentra el polo turístico patrimonio universal de la humanidad Cataratas del Iguazú) para designar a una persona que cosecha “con sus manos” la yerba mate, valiéndose de una tijera. Según un relevamiento realizado en 2010 por la Universidad Nacional de Misiones, de 7.000 tareferos entrevistados, el 50 por ciento manifestó que se había iniciado en el trabajo antes de los 14 años; es frecuente que entre los 4 y 5 años de edad. Los tareferos son invisibles, al chico que está en el yerbal no lo ve nadie, ni el sistema.
https://www.elterritorio.com.ar/un-nino-que-trabaja-esta-condenado-a-la-pobreza-37760-et (consulta: 17/01/2020)
[8] Marx, Carlos. “Crítica al Programa de Gotha.”
[9] Freire, Paulo (1970: 112-113). “Pedagogía del oprimido.” Montevideo, Uruguay. Ediciones Tierra Nueva. La primera publicación es del año 1968.

Publicado por Río Bravo el 21 de enero de 2019.

 

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