Miércoles, 25 Noviembre 2020 20:12

El pueblo llora su Maradona

Murió el Diego: en las redes, los medios, las columnas de opinión y grupos de wsp una palabra resuena, nada más ni nada menos que el concepto de contradicción.

La contradicción existe en todo, desde la unidad más pequeña de la materia, el átomo, hasta en los procesos sociales más complejos. Cuando la contradicción se resuelve aparece otra nueva, negar la contradicción es negar la realidad. Por lo tanto no podemos exigirle a una persona que no tenga contradicciones a lo largo de su vida, lo que sí podemos discutir es cuales prioriza y que caminos realiza para resolverlas.

Estoy sentado frente a la pantalla mientras escribo, miro a mi derecha y está mi biblioteca con libros de Marx, Lenin, Mao, es alumbrada tenuemente con una vela que acabo de encender junto a una foto del Diego y una estatuilla del gauchito gil. Háblame de contradicción.

Abro grupos de whatsap, mis amigos discuten, juegan a elegir uno de los tantos diegos que nos dio la historia. Algunos el del gol a los ingleses, otros el que le dijo que no al ALCA junto a Chavez y Fidel, otros con el que puteó a los italianos, el que bardeó al Papa, el que se peleó con la FIFA y así se va eligiendo entre los millones de Diegos. Podría decirse que hay un Diego para cada uno de los habitantes de nuestro país.

Algunos intentan resolver su contradicción con Maradona relativizándolo y ensayan la siguiente frase, “como jugador era un crack, pero como persona dejaba mucho que desear”.

La pucha tal vez para los simples mortales nos cuesta entender qué era Maradona. ¿Cómo un tipo puede ser tantos tipos, tantas ideas y tantas vidas a la vez? Lo fragmentamos y nos quedamos con una parte de él, la que más nos gusta.

Y también hay muchos que lo odian por diferentes motivos y algunos los entiendo.

Pero con los que no estoy dispuesto a discutir nada es con los gorilas, los de moral cipaya, los que se alegran cuando un pueblo sufre, con esos ni a la esquina.

A estos últimos lo único que les puedo decir es que hoy los que lloramos al Diego tenemos motivos muy nobles para hacerlo: lo hacemos porque hizo feliz a un pueblo con una pelota, porque se le plantó a los poderosos del mundo habiendo nacido en una villa, por que hizo “el gol más antiimperialista de la historia”.

El curso de la historia hará que nuestro pueblo vaya resolviendo sus contradicciones más profundas, no tengo dudas, pero hoy 25 de noviembre de 2020, el pueblo argentino llora su ídolo y yo y mis contradicciones somos parte de ese pueblo.

Publicado por Río Bravo el 25 de noviembre de 2020.

Publicado en Otras yerbas

Nosotros nos quedamos con el Trinche Carlovich, que ellos se queden con su marketing y sus ídolos de cartón.

Ellos dirán que estamos construyendo un relato que se acomode a nuestra forma de pensar, dirán que es nostalgia, romanticismo y la añoranza de un futbol que parece lejano en el tiempo, y también nos advertirán que remitirnos a relatos orales en el mundo actual, no tiene sentido.

Nosotros decimos que puede ser, que en un mundo donde los ídolos del futbol están constantemente expuestos a las cámaras, admirar a un tipo del cual no hay imagen fílmica jugando un partido, resulta por lo menos algo extraño.

Pero cuando nosotros vemos las noticias y nos encontramos con que un pibe de 19 años se suicida porque el club de sus amores lo deja libre, añorar, defender y hablar del Trinche no es romanticismo, es una necesidad.

Ellos no lo valoran, ellos, los que usan a las o a los ídolos de los pibes para hacer negocios, al Trinche no lo ponen en tapa de las revistas, no usan su cara para vender camisetas, ni botines, ni maquinitas de afeitar, ni nada, no les sirve. Les sirve la imagen de un viejo borracho que murió solo, pero nosotros sabemos que no es así, que se fue rodeado del afecto de amigos y admiradores.

Ellos, que mitifican todo lo que no les conviene para que a nosotros nos parezca lejano e inalcanzable, a ellos les sirve usar a los jugadores como un producto que tienen una vida útil, y después descartarlos porque ya no venden, porque ya hay otros que venden más.

Nosotros a ellos les respondemos con el Diego, con el Bocha, con Román, con el Beto y con el Trinche; con los que se metieron en el corazón de la gente, en la poesía, en los relatos.

El Trinche es real, existió, jugó, se empachó de amistad, la rompió donde estuvo, estuvo donde quiso, y quiso estar donde pudo ser libre, donde pudo jugar a la pelota, donde las presiones del negocio no interfirieran en su forma de sentir. Y por eso lo admiramos. El Trinche es nuestro héroe, es de verdad y los relatos orales de los nuestros hicieron que su juego y sus ideas no se pierdan en el anonimato. Porque si fuera por ellos, los del futbol negocio, al Trinche ni lo hubiésemos conocido.

Nuestro héroe es de verdad y lo necesitamos más que nunca, en medio de este futbol negocio que se aleja cada vez más de los sentimientos del pueblo. Tenemos una ventaja, desde hoy el Trinche es eterno.

* Tomás "El Trinche" Carlovich, mediocampista y futbolista leyenda, rosarino, murió hoy, luego de estar en coma por un fuerte golpe recibido al ser asaltado. Le robaron su bicicleta.

Publicado por Río Bravo el 8 de mayo de 2020.

Publicado en Actualidad

 “El fútbol no escapa a los estereotipos que la cultura patriarcal capitalista ha impuesto”, afirma el autor de la nota, quien entre otros aspectos analiza el rol de los medios y de los clubes en los hechos de violencia.   

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