Sábado, 19 Septiembre 2020 03:31

¿A quién le sirve la estrategia del caos?

¿Está en riesgo la democracia en nuestro país y en la región? ¿Quiénes están detrás de la sistemática escalada de odio y violencia que se respira en algunas redes sociales y declaraciones políticas?

Publicado en Actualidad

Como para que no le quedara margen a la presunción de inocencia por parte de quienes hablaron de un exabrupto, el ex presidente Eduardo Duhalde repitió una y otra vez ante quien lo solicitara y en diferentes medios que "es ridículo pensar que el año que viene va a haber elecciones". Finalmente, ante el revuelo que generó intentó acomodarse con una (ridícula) explicación: "Tuve un desenganche con la realidad". En Entre Ríos hubo numerosas reacciones de casi todo el arco político, aunque llamó la atención el silencio institucional de Juntos por el Cambio y de las fuerzas políticas que han hecho de "la defensa de las instituciones" y "la República" su principal bandera.

En medio de una situación delicada, de gran incertidumbre, confusión y temores, con una pandemia que no da tregua y que resurge con una nueva oleada en países que parecían dejarla atrás, como España y con economías fuertemente golpeadas –con o sin cuarentenas estrictas–, se multiplican los gestos, acciones y discursos políticos y "antipolíticos" montados en esa fragilidad, el hastío y la angustia de la población, que no hacen más que potenciar esa incertidumbre y montarse sobre los temores vaya uno a saber con qué fines, aunque podrían inferirse algunas respuestas. A río revuelto ganancia de pescadores, reza el dicho.

Después de semanas donde se sucedieron marchas "por la libertad"; en defensa de "la República", "las instituciones", "la libertad de prensa" y "la independencia de poderes", y suspicacias por parte de los grandes poderes mediáticos porque "el gobierno no cede después del #17A" –como si ya esperaran otro resultado de antemano–, el ex presidente Eduardo Duhalde se despachó con una serie de declaraciones que agitaron el avispero y lo pusieron en el centro de atención de la escena política nacional.

“Es ridículo que piensen que el año que viene va a haber elecciones”, sorprendió el dirigente oriundo de Lomas de Zamora.

Las vagas fundamentaciones del hombre a quien el dirigente social Luís D'Elía apodó El zabeca de Banfield –cuando lo vinculó con el narcotráfico– dan lugar a suspicacias. Decir que "hemos tenido 14 dictaduras militares" o "el militarismo se está poniendo nuevamente de pie en América", no son razones suficientes para sentenciar que el año próximo no habrá elecciones en Argentina y que puede haber un golpe de Estado. ¿O acaso hay que pensar que Duhalde sabe más de lo que dice? Si así fuera, ese agitar fantasmas sin una denuncia formal se movería en una delgada línea que separa la irresponsabilidad de la complicidad, aunque las expresiones del ex mandatario afirmando que no habrá elecciones "porque no se puede seguir así", dejan mucho para pensar acerca su vocación democrática.

Como ocurrió en los países latinoamericanos a los que hizo referencia o en la Argentina antes de estos 37 años de democracia, los golpes no ocurrieron de un día para otro, hubo climas que se fueron gestando desde antes y si bien hoy en nuestro país no parece haber condiciones para una interrupción democrática, preocupan expresiones como las de Duhalde o del ex senador Ernesto Sanz diciendo muy suelto de cuerpo "cuándo explota esto", o aquellos discursos desvalorizadores de la democracia que, alentados y repetidos hasta el hartazgo en grandes medios de comunicación, se multiplican en redes sociales bajo la premisa de que "los políticos son todos iguales" y "viven a costa de tu trabajo", discurso fogoneado, paradójicamente, por dirigentes políticos y algún que otro mesías ultraliberal cuya incidencia real se termina cuando se apagan las cámaras y los micrófonos y el juego de la política se dirime entre la calle y las urnas. Por suerte, como señaló el periodista y economista Alejandro Bercovich, son discursos hasta ahora marginales, con más amplificación mediática que potencia real, pero que no deberían dejar de preocupar, porque si se impone la idea de que los problemas, necesidades y anhelos de los argentinos no se resuelven desde la política, las botas se pondrían a la orden del día.

Una catarata de repudios y el silencio de los inocentes

Por muchos de los motivos analizados, las declaraciones de Duhalde generaron un gran revuelo y numerosos repudios. En Entre Ríos, la mayoría de las fuerzas políticas y sindicatos se expresaron al respecto sentando posición.

"Resulta de extrema irresponsabilidad que quien ocupara el cargo de presidente del país alimente esos temores, en el contexto complejo que vive el mundo y la Argentina producto de la pandemia. Hoy más que nunca necesitamos palabras y acciones que alienten la unidad de los argentinos y no declaraciones que agiten fantasmas con intenciones que desconocemos", expresaron desde la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER).

Los concejales del oficialismo de Paraná rechazaron las declaraciones de Duhalde y señalaron que “son una incitación al golpismo que merecen el repudio más enérgico; y a la vez nos invita a estar alerta y señalar estas acciones desestabilizadoras”.

El Partido del Trabajo y del Pueblo (PTP) repudió "enérgicamente" los dichos de Duhalde y señalaron que justamente "los motivos por los cuales azuza un golpe de Estado, que él entiende que es lo que se está haciendo mal, nosotros entendemos que hay que profundizar, que es sobre la negociación de deuda externa investigar la deuda ilegítima, avanzar como en otros países del mundo con el impuesto extraordinario a las grandes fortunas para poder invertir ese dinero en producción y reactivación económica". Por otro cuestionaron que "trae con total naturalidad al escenario un tema tan sensible para todos los argentinos y que en la última dictadura se cobró 30.000 detenidos desaparecidos de los cuales muchos fueron compañeros de nuestra organización; una dictadura que cumplió sus objetivos volteando chimeneas y destuyendo el empleo y el desarrollo de la industria nacional y condenando a la Argentina al inicio de la deuda externa que hasta el día de hoy estamos pagando".

También el Partido Comunista de Entre Ríos se expresó al respecto, advirtiendo que Duhalde "no es un loco suelto" como tampoco su irrupción fue "un comentario al pasar" y que sus sus declaraciones "deben entenderse en una ofensiva en toda la línea del establishment local y sus expresiones políticas de derechas".

"Ponerse en tono conspirativo y declarar suelto de boca que la situación política de Argentina es grave y la crisis incierta y por ello podría derivar en golpes de estados o levantamientos civiles, es no solo una irresponsabilidad política sino un llamado a la sedición; y como tal debe ser condenado por toda las fuerzas políticas democráticas y populares", denunciaron y advirtieron que lo de Duhalde va en línea con quienes "salen en forma abierta a oponerse y desestabilizar, ante cada medida del Gobierno que vaya en sentido de democratizar la vida social o de poner los recursos estratégicos al servicio del pueblo, medidas de necesaria implementación sin vacilaciones ni dilaciones (Impuestos a las Grandes Riquezas, Vicentín, Reforma Judicial, DNU sobre Telecomunicaciones entre otros)".

FORJA Entre Ríos también sentó posición y repudió enérgicamente "los dichos ridículos de Duhalde, quien se mantiene en fina sintonía con medios de comunicación hegemónicos, al igual que otros actores políticos con intereses económicos y financieros".

"Como actores sociales en nuestra patria Argentina, expresamos de manera clara y contundente por la continuidad de la democracia y el repudio a toda alteración del orden

constitucional", afirmaron.

Otra de las organizaciones que no dejó pasar los dichos de Duhalde fue la Asamblea Ciudadana Vecinalista de Paraná: "Nos oponemos rotundamente a aquellos como usted (por Duhalde) que insinúan una salida asesina, tirana, golpista, violenta, intolerante, agresiva, irrespetuosa y prepotente, considerándolos mentores, responsables y artífices de tamaña desgracia que pondría en riesgo la paz social en Argentina y la vida de nuestros compatriotas", expresaron y advirtieron que "Argentina elige sus autoridades por vía democrática, la división de poderes republicanos, y no mediante conflictos bélicos ni guerras fraticidas, irracionales, propias de sujetos que proyectan sus intereses promoviendo golpes de Estado que nunca más permitiremos en nuestro país.

Llamó la atención que dentro del espacio de Juntos por el Cambio –que convirtió "la defensa de las instituciones" en su principal cantinela, su razón de ser en la política– sólo se escucharon expresiones aisladas de repudio a los dichos de Duhalde (del ex diputado provincial Sergio Kneeteman y el ex diputado nacional Marcelo Monfort, ambos radicales) y un silencio absoluto desde el punto de vista institucional.

Justamente de una alianza política pero –sobre todo– un partido (el PRO), que hizo del discurso de "la defensa de las instituciones" y "la institucionalidad" su principal (y casi excluyente) caballito de batalla, no se escuchó otra cosa que un silencio ensordecedor; el silencio de los inocentes, que hacen política hablando contra la política, como si nada tuvieran que ver con ella. Curiosamente, los gritos por la República se hicieron más fuertes cada vez que lo que se afectó (o se insinuó afectar), aunque sea mínimamente, fueron los privilegios de unos pocos (Vicentín, impuesto a las grandes fortunas o comunicación como servicio publico esencial). Será, tal vez, que lo que tanto preocupa no son las instituciones y que, bajo el reinado de la meritocracia, la República no puede ser para todos por igual.

Publicado en Río Bravo el 30 de agosto de 2020

Publicado en Otras yerbas
Miércoles, 26 Agosto 2020 12:22

Ni viejo, ni loco

En la noche del lunes 24 de agosto, en un programa televisivo, el ex Presidente Eduardo Duhalde, vaticinó un posible Golpe de Estado para el año que viene.

“Está senil” dijeron algunos opinólogos, tiene un “pequeño problemita mental” se apresuraron a afirmar otros.

Además de una simplificación y una subestimación cuasi infantil de tan temerarias declaraciones, acusarlo de “loco” o de “viejo” es claramente una forma más de discriminar a nuestros ancianos y pacientes de salud mental; los “locos” y los “viejos” no andan recorriendo estudios de televisión para proclamar golpes de estado.

Duhalde, fue ni más ni menos que el vicepresidente de Menem y luego el Gobernador de Buenos Aires en la nefasta década de los noventa.

Allá por el 2002, luego de la brutal debacle económica y el fenomenal desgobierno de la Alianza, cuando las asambleas y el “que se vayan todos” hicieron tambalear los cimientos de la democracia burguesa, Duhalde, operó de bombero para salvar al sistema del posible incendio.

Era la oportunidad histórica para transformar aquella democracia formal y burguesa en una auténtica democracia participativa, que pusiera patas arribas el decadente capitalismo, pero Duhalde dejó claro que no había llegado para eso y como prueba se llevó a la rastra los cadáveres de Kosteki y Santillán.

Durante años, el ex Presidente ha sido uno de los políticos más influyentes y uno de los operadores más eficientes de algunos sectores del poder económico y la decadente política tradicional.

¿Qué nos hace suponer entonces que sus declaraciones de esa noche fueron un lapsus?

Seguramente algunos sectores poderosos, muy poderosos económicamente, y muchos trasnochados ideológicos, incluidos algunos personeros de la peor política, fantasean con que un golpe puede ser el camino para salir de esta nueva y fenomenal crisis económica del Sistema Capitalista, agravada al extremo por la Pandemia.

Duhalde no es un opinólogo profesional al estilo de Jorge Asis o Julio Bárbaro, que desde hace años pululan por los programas políticos diciendo barbaridades, tampoco es el payasesco Javier Milei, la presencia del ex presidente anunciando un golpe no fue casual, responde a una vieja estrategia de los sectores golpistas, van creando un clima previo, lo dicen y sondean, generan un clima desestabilizador y si prende en la sociedad, avanzan.

Párrafo aparte merecen aquellos y aquellas que se rasgan las vestiduras diciendo desde hace rato que vamos camino a Venezuela, alertando de los peligros de la “Dictadura” Chavista, esos defensores acérrimos de la “República” no han movido un dedo para repudiar las temerarias declaraciones golpistas de Duhalde.

No soy partidario del actual gobierno, soy de izquierda y si me apuran Marxista, y aspiro a la construcción de una sociedad más justa.

Creo firmemente que esa construcción implica que los trabajadores y trabajadoras nos despojemos de las prácticas políticas tradicionales y nos dispongamos a construir formas de participación diferentes, que nos permitan definitivamente poner patas arribas el sistema capitalista.

Pero ni por asomo creo en salidas mesiánicas, repudio toda forma de golpe de estado, el Presidente Alberto Fernández se irá como llegó, el día que la voluntad popular y mayoritaria decida que deba irse.

Si el ex presidente Duhalde hubiese estado preocupado por una posible desestabilización debió mover todos los resortes que aún estén a su alcance, entre otras cosas denunciarlo a la Justicia, la suya no es una opinión o predicción, además de ser una afirmación temeraria, es apología del delito y debería ser juzgado.

Ningún golpe ha sido, ni será, beneficioso para las y los trabajadores, todo sería peor.

Por eso repudio categóricamente las declaraciones de Duhalde.

Esta vez, como tantas otras, me veo en la necesidad de gritar: ¡Nunca Más!

* Publicado por Juan Menoni en su muro de Facebook y reproducido por Río Bravo el 26 de agosto de 2020.

Publicado en Otras yerbas