La invitación, pública, virtual y gratuita, es un anticipo de la obra que se estrenará cuando las condiciones y las medidas en resguardo de la salud pública lo permitan. La interpretación y el montaje, virtual para esta ocasión, son creaciones de la artista entrerriana Carina Resnisky. El evento, apto para todo público, se podrá ver a través de su muro de Facebook el domingo 19 de julio a las 16hs. La propuesta ha sido seleccionada en el Concurso Nacional de Actividades Performáticas en Entornos Virtuales realizado por el Instituto Nacional del Teatro (Argentina, 2020).

“Me lo contó el pibe…”

La obra es una selección de cuentos inéditos de Adolfo Perez Esquivel (Premio Nobel de la Paz) acompañados de sus dibujos, narrados a través de una antigua técnica juglaresca japonesa: el “kamishibai” (teatro de papel).

Consiste en un paseo por las vivencias de un niño con el ‘paisanaje’, esa mezcla de gente y paisaje de los barrios porteños de La Boca y San Telmo, decáda del 40’, siglo XX en Buenos Aires (Argentina). La inmigración con sus mixturas culturales, la solidaridad en la comunidad, historias y personajes que se impregnan en el recuerdo como testimonio, funcionan como un valioso documento de identidad en la memoria oral de los pueblos.

Carina Resnisky

Nativa de Concepción del Uruguay, desarrolla su actividad escénica (actriz, directora y docente) también en Buenos Aires y Zaragoza (España). Integra el grupo de “Artistxs Autoconvocadxs para crear una Ley Provincial del Teatro Independiente en Entre Ríos.” Por otra parte, con un grupo de vecinos del Barrio San Isidro (de Concepción del Uruguya), impulsa una biblioteca comunitaria y un centro de documentación teatral "Félix Oscar Gutiérrez" , enfocado en la trayectoria de este referente cultural y de las artes escénicas de la región.

FIcha

"M e l o c o n t ó e l p i b e ..."

Cuentos y dibujos: Adolfo Perez Esquivel

Interpretación y montaje virtual: Carina Resnisky

D O M I N G O 1 9 D E J U L I O, 1 6 hs (Argentina)

En VIVO por FACEBOOK de C A R I N A R E S N I S K Y

Aquí el enlace para ver EN VIVO 

Publicado por Río Bravo el 18 de julio de 2020.

Publicado en Otras yerbas

A Fermín Chávez. 13 de julio de 1924 -13 de julio de 2.020

«Paisaje del Pueblito» por Fray B. Chaves Giménez S.O.P (Fermín Chávez)

Una poblada loma de aromitos

está fragante de los áureos ramos.

Se ve, trepada en las pulposas tunas

la calandria cantando,

y sobre el cerco del corral primero

las tacuaritas su oración coreando.

Van las mansas torcaces

con su plumaje claro,

a picotear las perfumadas flores

del hermoso naranjo…

La historia sujeta al revisionismo necesario de las diversas miradas, no tendría principio ni tampoco final, y no hay manera contrafáctica de probar el “qué hubiere pasado si los hechos no hubieren sido”. No hay modo, la historia es hechos y los hechos historia son, aún aquellos que son actos de simple vida cotidiana. Hace 25 años tuve el privilegio, por así decirlo, y sé que a él no le gustaría el término, de conocer en la Biblioteca Popular de Nogoyá al Prof. Fermín Chávez. Un hombre menudo, de cabellos lacios y canos, afable y con una voz firme de maestro que enamoraba escucharlo. Había sido invitado a compartir una conferencia en la Biblioteca Popular, recién llegado de Buenos Aires, y esa noche pueblerina, en una jornada organizada por Eduardo Miguel Ramat, por entonces Presidente de la Comisión Directiva de la Biblioteca, nos encontramos atravesados de historia y de pasiones por la política. Mi temprana curiosidad por la política me llevó a cruzar en mi camino la vida de Fermín Chávez, por definición peronista, peronista de Perón, un hombre de fe, pero también de ciencia, un sabio de andar corriente para quien así lo quisiere. Para mí, como joven de los 90 saliendo al mundo, fue descubrir la historia, descubrir que siempre hay otra historia, la que no se cuenta, la que alguien con intención no nos dice, descubría eso que llaman el “revisionismo histórico”. Esa noche me zambulló en la historia de esta América profunda, de la Argentina obrera, india y peronista, de “cabecitas negras” y de revolución de la “Chusma Radical”.

Admito que me quedaron, y algunas hasta hoy, angustias sobre el pasado que se hace presente. Recuerdo haberle preguntado: -¿Por qué la designación de la esposa de Perón como vicepresidenta, sabiéndose enfermo y con la muerte cercana?, y su mirada, sus expresiones… -Esos son los interrogantes de la historia. Desde entonces seguimos en contacto. Me regaló en otro encuentro, también en la biblioteca, un dibujo en grafito de Juan Arancio; caminos cruzados, y caminos de historia desde “El Pueblito” natal hasta la historia del mundo. Hoy leer a Fermín Chávez es adentrarse en la historia, en la grafía de la argentinidad espiritual, es asumir las batallas populares desde los intestinos mismos de la Patria, es asumir la política en la plena dimensión de la existencia. 25 años después de haberle encontrado, me atrevo a volver a los recuerdos por medio de una obra homenaje a propósito de las “Jornadas de Pensamiento Nacional”, que organizáramos como parte de la propuesta educativa de la escuela Secundaria Nro. 75 “Del Bicentenario” con el Profesor Alfredo Gómez y que por la pandemia de covid19 quedaran pospuestas. Por medio del Dr. Faustino Schiavoni, un promotor del pensamiento nacional y destacado cuadro político de Entre Ríos, a cargo del Instituto de Estudios, Investigación y Capacitación del Partido Justicialista Distrito Entre Ríos, se compilan todas las tapas de los libros de Fermín Chávez, poeta, historiador, político, revolucionario, creyente, humanista, obra que pretendía ser expuesta en este 13 de julio, aniversario del natalicio de Fermín Chávez.

Fermín, así de simple y así de complejo como lo llamábamos, Fermín, puedo contarlo en primera persona. Lectura obligada para pensar la historia y las pertenencias a la Patria, una que incluso con él se ensañó por pensar, por saber. Ese saber que interpela como necesidad el adentrarse en la historia para saber de dónde venimos y para saber hacia dónde vamos, así las recorridas necesarias de la historia, Fermín en su tiempo y en el nuestro, en sus obras de la cultura nacional, como “Civilización y Barbarie en la Historia de la Cultura Argentina”, lectura que descubrí tardíamente en el regalo generoso de la escritora Graciela Anita Chisty.
Este nuevo aniversario de su natalicio nos pone a la posibilidad de sus lecturas, de sus interpelaciones a Sarmiento y al bronce de los relatos oficiales. Está ahí, en la cultura popular que se hace ingenio y que anida en las demandas a la escuela y a la educación, en las reivindicaciones populares, en la conquista de derechos, es reivindicar la necesidad de una independencia cierta, cultural, política, económica, mental. “Cuando Ramón Doll denunciaba el divorcio efectivo entre nuestras clases pensantes y la masa de la población, establecía sin duda una de las premisas más fundadas de nuestro proceso cultural. Porque tal aseveración podía constatarse como un hecho real, de obstinada permanencia a lo largo de un siglo de tareas espirituales. Pero, cuando el crítico nombrado formulaba sus lúcidas apreciaciones, se estaba ya incubando en el país un movimiento de ideas que, bajo matices diversos, iba a expresar no solamente la necesidad de echar por la borda estériles imposturas, sino también la de crear autoconciencia nacional. Y agreguemos que resulta curioso advertir que el comienzo del nuevo proceso indicado coincide con la muerte de Leopoldo Lugones, el argentino más notable de una generación que debió experimentar, entre la miel y el vinagre, la última etapa de nuestra república liberal y mercantil” Fermín Chávez en “Civilización y Barbarie en la Historia de la Cultura Argentina” Buenos Aires, Argentina, marzo de 1988. Ed. Colihue.

Fermín, poeta entrerriano de venas mestizas, hoy a 96 años de tu natalicio, andarás entre las palmas sobre las que escribiste “Cogollos” para saciar la hambruna, buceando la búsqueda de nuestra historia, encontrando los enfrentamientos apasionados de Urquiza y Mansilla, recuperando nuestra identidad latina de negros y de indios, mestizaje que no se rinde a la mirada eurocéntrica de la entrega. Tu militancia nacionalista por la tierra y por el pueblo, quedaron aquí en el asidero del tiempo escrito, en tus poemas que ya son nuestros, el revisionismo que se bate a duelo en las redes sociales.

Fermín Chávez y su tiempo, mientras avanza la memoria para no matar el futuro, volver al recuerdo es revivir ese encuentro en la Biblioteca Popular de Nogoyá, con Eduardo Ramat, con quien seguramente estarán conversando de Peronismo, con Juan Arancio, otro que ha partido, con tu Ricardo. Hoy la Biblioteca aquella lleva tu nombre: Biblioteca Popular de Nogoyá “Fermín Chávez”, por iniciativa de María Mercedes Defilippe Beltramino y de Faustino “Cacho” Schiavoni”. Esa noche de la inauguración yo rendía “Procesos civilizatorios mundiales”, y recuperé tus escritos sobre José María Rosa.

Así los tiempos de las historia, recuperar la vida cotidiana para pensar la vida de los pueblos. A tu memoria de historia y de poesía Fermín Chávez, a tu memoria que es nuestra historia; ¡A tu memoria!

Publicado en Río Bravo el 12 de julio de 2020.

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Lunes, 06 Julio 2020 10:11

El hombre que puso música al paraíso

Una vez me regalaron el disco con la música de Cinema Paradiso, entonces ya había visto la película unas quince veces.

No podía evitarlo, escuchaba la música y se me caían unos lagrimones así. Como todas las veces que vi la película.

Hoy todo el mundo llora a Morricone y es justo. Entre todos fue el tipo que le puso música a la luz. Y no es caprichoso que estemos pensando también en cómo será el cine de aquí en más. Seguirá siendo, sin dudas. Como siguió sin Chaplin, sin Fellini, sin Mastroianni, sin Leonardo Favio y sin Brando.

Pero es inevitable que cualquier recuerdo sobre el cine nos traiga de nuevo la música del viejo Ennio. Por eso, Paradiso es tan Morricone como Tornattore.

Como el viejo cine de mi pueblo, que tenía las panas de los cortinados empapadas de músicas de Nino Rotta, Morricone y canciones de Sandro.

Fredo, el proyectorista del viejo cine de Giancaldo me recuerda a mi abuelo, por su parecido físico, y a don Fontela, el proyectorista de mi pueblo. Fontela regresaba a su casa después de la medianoche, caminando con la bicicleta al costado. Hasta en lo de la bici era como Fredo. En un pueblo donde poca gente tenía algo que hacer por las calles a esas horas, él era el único que podía estar bajando la cuesta y pateando el pedregal. En la duermevela de las noches de invierno, solía sentirlo cruzar. Si sólo se oían los pasos y el crique del piñón, era porque volvía solo. A veces conversaba, significaba que su hijo mayor lo había acompañado. Lo creía un tipo afortunado, no se perdía ninguno de los estrenos.

En una matinée pude ubicarme en la platea de arriba, bien cerca de la cabina de proyección, y nada que ver. Fontela no miraba la pantalla, se movía en la cabina enrollando carretes y ni bolilla a la película. Sería que no le gustaba Walt Disney, nomás.

Hoy, donde estaba el cine de mi pueblo hay un negocio grande que vende no sé qué cosas. Ya no se proyectan películas. Pero sigue haciendo falta un cine.

Si no, ¿dónde los gurises van a hacer su primera experiencia de ver un buen wéstern en Cinemascope? ¿Dónde vamos a volver a encontrar al acomodador que te alumbraba con la linterna alcahueta y te decía "dejá de manosearte, gurí", cuando pasaban algunas escenas picantes? ¿Y dónde irán a continuar las charlas del descanso entre las dos películas, donde algunos comentaban la que acabamos de ver y otros te espoileaban la siguiente, en épocas en que no sabíamos qué era espoilear?

Estoy seguro de que el cine de Giancaldo no podía tener otro nombre más justo. Pocos paraísos hay como un circo, una biblioteca, un potrero, un carnaval o un cine, esos lugares donde el pueblo se encuentra para ser feliz.

Por ahí andará Fontela, adonde haya ido habrá olor a tapizados viejos, a carbón de moviola, y música del viejo Morricone.

Publicado por Río Bravo el 6 de julio de 2020.

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Miércoles, 08 Abril 2020 07:33

Lectura pandémica

La lectura es la que nos permite viajar, es una aventura a la que hemos invitado desde hace tiempo, ¡que obviedad!. Sin embargo no lo es cuando estamos atravesando una crisis, porque esa acción es reconfortante (terapéutica). Esto se evidencia en situaciones de encierro, por ejemplo las cárceles, vaya analogía. Cuando los trabajadores han necesitado reunirse por una situación angustiante lo han hecho con una biblioteca de por medio. La prueba lo dan los sindicatos que han surgido a partir de la creación de una reunión de libros a los que se acercaban para leer o bien para aprender a leer gracias a un compañero que habilitaba ese espacio.

Estamos en un momento de crisis, sin antecedentes en nuestro planeta. Las crisis son la oportunidad propicia para el avance acorde a las alternativas que tomamos. La lectura es una herramienta esencial para esto por la dimensión que nos habilita, nos posibilita visitar espacios donde la imaginación es nuestro pasaje, casi sin retorno, sin embargo volvemos a la realidad con miradas distintas de esta misma. Nos da un pasaporte a mundos en los que podemos disfrutar, reír, llorar, recordar y encontrar respuestas. Esto es buenísimo, sin embargo nos da también la oportunidad de hallar más preguntas y considero que esa es la clave para momentos en los que los conflictos nos enmarcan.

De las lecturas nos nutrimos para nuevos escenarios, por eso me parece inapropiado ver a la lectura como esa nave que podemos abordar porque estamos con tiempo libre o porque no sabemos qué hacer con él. Ingresar al universo de la literatura es la clave para analizar nuestro entorno ofreciendo desinteresadamente la llave para generar otros contextos posibles en los que estemos todos inmersos, es el pasaporte para que surjan ideas que permitan construir realidades en las que podamos habitar con mejores condiciones para todos, sin que nadie quede afuera y si así no lo fuere; tenemos con ella misma, la lectura, la forma de invitar a muchas y muchos a visitarla sin más expectativas que las que cada una, cada uno pueda sentir.

Puede percibirse esto como una conducta individualista, a pesar de eso es un acto puramente colectivo y democrático. Compartir lo que hemos disfrutado o no, ya que si nos gusto diremos eso a quienes se nos consulten, nos hace parte de un conjunto.

Nadie cambio su vida por una lectura, sin embargo sabemos que aporta una visión distinta, diversa del mundo y eso nos enriquece como seres humanos y sociedad.

Publicado por Río Bravo el 8 de abril de 2020. Ilustración: Tute, Página 12.

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Lo sabemos: cada escuela es un mundo. Como lo es cada barrio, cada familia. Por eso, ante este contexto de pandemia por el coronavirus Covid-19 que nos sacudió a todos/as, aunque no por igual, los caminos para dar respuesta ante la emergencia fueron obvia y obligadamente distintos.

Ante esta situación, que llevó a la temprana y preventiva resolución de suspensión de las clases presenciales en todos los niveles de la educación obligatoria en el país, la escuela secundaria Dr. Mariano Moreno de Paraná se encontró con un dilema. Cómo continuar con el vínculo y el proceso de enseñanza aprendizaje desde la virtualidad, con un estudiantado que mayoritariamente no tiene acceso constante a las tecnologías de la comunicación, incluyendo desde el denominador común de no tener crédito (y por lo tanto posibilidad de utilizar internet) en el teléfono celular.

En diálogo con Río Bravo, Marina Chaves, la asesora pedagógica de la escuela, nos cuenta: “Desde la asesoría pedagógica planteamos la propuesta de la radio al equipo directivo y a los docentes como un medio más de comunicación con los estudiantes de la escuela. Varios de ellos no cuentan con computadoras, celulares o conectividad a internet. Al mismo tiempo ha sido complejo el tema de pensar la Educación en Línea de manera repentina, sin tiempos de reflexión, sin recursos y atravesados por el contexto de la pandemia. No obstante, la preocupación colectiva de la escuela ha sido ¿cómo comunicarnos con nuestros estudiantes?, ¿cómo hacerles saber que queremos estar cerca? Radica allí 'lo común' entre nosotros."

Vale aclarar aquí: en la diversidad de escuelas que hay en la ciudad, en la provincia y en el país, se han visto propuestas destacables y que ameritan un reconocimiento por su tenacidad, solidaridad y empatía. Desde la continuidad de comedores escolares (bajo el formato de viandas para retirar) en plena cuarentena obligatoria, hasta cadenas de WhatsApp, plataformas virtuales (donde es posible y aprovechable), llamados y diversas maneras que encontraron docentes y directivos para decir ¡presente!, aún cuando ni ellos/as ni estudiantes pudieran salir de sus hogares.

La radio escuela "de la vida"

En el caso de "la Moreno", la inventiva, la persistencia y la reflexión colectiva puestas en marcha, encontraron eco (justamente) en la propuesta comunicacional de un ex docente de la institución. Lo cuenta Marina Chaves: "Frente a varios intentos en esta búsqueda la radio aparece con la ayuda generosa del Prof. Julio César Galera de FM ECO 105.5 (Paraná) y FM RET 104.9 (Colonia Avellaneda). Con sus aportes y un nombre, 'la escuela de la vida', planteamos un programa diario de 14:00 hs a 16:00 hs en el cual un profe por área saliera al aire. ¿Es obligación participar de la radio? Obvio que no. Como asesora pedagógica disiento con ciertas lógicas de control y de sospecha hacia los trabajadores. Apuesto a los proyectos colectivos que -desde una perspectiva pichoniana- acompañen la grupalidad."

Así, desde el lunes 30 de marzo sale al aire el programa "La escuela de la vida", por las dos FM citadas (y por streaming -por internet), conducido por el profesor Julio César Galera (ver "La radio"). Cuenta el propio Julio: "Fue algo simple. Me llamó Marina y planteó la necesidad que tenía la escuela de no perder contacto con los chicos durante la cuarentena. Le expliqué cómo podríamos hacerlo, por teléfono y empleando el streaming de las dos radios, y ella se enfocó en la coordinación con el equipo docente. Le propuse el horario y fue todo simple porque los contenidos los aportaba el colegio con los docentes y nosotros ponemos el espacio en los medios y la conducción. No teníamos tiempo para perder, así que 'La escuela de la Vida' tomó cuerpo impulsada por el entusiasmo y la defensa de la escuela pública."

"Somos Moreno"

La orientación de la escuela secundaria Nº 57 Dr. Mariano Moreno de la ciudad de Paraná es en comunicación, se desarrollan talleres de radio y habitualmente para las jornadas festivas o las muestras, la radio abierta es lo primero que surge. De hecho, la foto que ilustra esta nota es de una radio abierta de noviembre de 2016, en la escuela. En más: la radio viene desde hace años participando del proyecto de extensión de la Fac. de Cs. de la Educación (UNER), en el programa Va Con Onda, organizado por el Taller de Producción Periodística (Lic. en Comunicación Social, a cargo de Aixa Boeykens) con escuelas secundarias de la ciudad. Por ello quizá es que la propuesta prendió tan rápidamente en la comunidad escolar.

Un texto que recupera la experiencia desde la escuela, comienza diciendo: "'Somos Moreno' es uno de los modos en que estudiantes y profesores de la escuela nos referimos y nos reconocemos como parte de la escuela. La emergencia sanitaria nos enfrentó - una vez más- al desafío de repensar de qué manera queremos ser escuela y, al mismo tiempo, a las desigualdades sociales. El día del primer anuncio de la cuarentena por parte del presidente Alberto Fernández los grupos de whatsapp explotaban respecto de qué manera se iba a seguir."

Y reflexionan: "Nos mueve intentar estar cerca de nuestros estudiantes. Y ahí vamos, intentando 'estar juntos'. Evitamos cierta virtualidad excesiva y 'sobrecarga de actividades' (aunque hay demandas y tendencias para hacerlo). Sabemos que todavía no llegamos a todos pero en esa semana escuchamos canciones, hablamos de comunicación, aprendimos sobre química y física con la receta de un bizcochuelo, recordamos a Galeano, conversamos sobre Malvinas, una estudiante y su mamá nos contaron cómo viven la cuarentena, resolvimos juegos matemáticos, tuvimos consejos desde educación física, la referente de salud integral nos compartió información sobre el centro de salud y muchas otras cosas más."

Marina Chaves no duda en agradecer "a cada profe", al equipo de preceptores, a la tutora y al equipo directivo, la participación en el proyecto a través de diferentes modos y vías de comunicación. "Sabemos que no llegamos a todos y que sigue la preocupación de 'no tener noticias de tal curso', pero estamos en el intento de hacerlo. La semana próxima se suman otras escuelas al programa 'La escuela de la vida' y eso es una gran alegría todos. Somos la escuela pública, sus trabajadores y una radio barrial, intentando llegar y 'estar juntos'."

La radio.

Julio Galera, responsable de radio ECO y conductor del programa, es profesor de Historia egresado del Instituto Superior del Profesorado de Paraná a fines de los '80. "Los medios de comunicación desde siempre me cautivaron, así es que supe hacer radio y tv sin dejar la docencia ni la militancia política y sindical." Al equipo para instalar la radio lo consiguió canjeándolo por dos bicicletas, ya que el ciclismo es otra de sus pasiones, y desde entonces ha impulsado este proyecto comunicacional que hoy estrecha lazos también con la FM RET de Colonia Avellaneda.

Publicado por Río Bravo el 4 de abril de 2020.

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Se trata de una iniciativa de la editorial paranaense Ana, que pone a disposición de nuestros lectores Literatura para enfrentar enemigos invisibles, una antología de cuentos y poesías de escritores y escritoras entrerrianos y santafesinos, que puede descargarse de manera gratuita al final de este artículo. Con una declaración que revela compromiso social frente a la situación que atravesamos por estos días, manifiestan: “Los escritores también tenemos algo para dar, una historia, nuestra poesía (…) queremos saludarlos, aportar y dar el presente en esta lucha colectiva”.

“Ofrecemos este libro a todos los lectores de Entre Ríos, de Argentina y del mundo”, dicen con solidaria ambición los trabajadores de Ana Editorial, que busca hacer su aporte para sobrellevar estos días difíciles. Como en una especie de oxímoron, si el encierro es una medida necesaria e inevitable, el aislamiento no es condición infranqueable y así lo dan a entender los autores de esta iniciativa: “Estamos aislados, pero estamos juntos”, sentencian.

El libro consta de dos partes: la primera de cuentos, la segunda de poesías “y persigue un solo objetivo: que quien quiera leer en estos días de encierro, lo pueda hacer”.

Quienes integran la editorial hacen en la presentación del libro un pequeño manifiesto de compromiso: “...queremos saludarlos, aportar y dar el presente en esta lucha colectiva. A lo largo de nuestra historia ya hemos enfrentado numerosos obstáculos, dolores e injusticias; también lo haremos ahora”, advierten.

Descargá el libro desde el siguiente enlace: Literatura para hacer frente a enemigos invisibles

Autores: Juan Manuel Alfaro, Silvina Pugliese, Alfredo Di Bernardo, Melé Graglia, Julián Obeid, Ana María Martínez, Juan Luis Henares, César Penna, Pablo Felizia, Graciela Chisty, Enrique Suárez, Mariana Bolzán, Litto Ganchier, Maura Pierotti y Cecilia Tonina.

Diseño de la tapa: Lucía Puntín

Equipo editor: Pablo Felizia, Nicolás Tavella y César Heinitz.

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Lo llamaron "El viaje olvidado". Depende para quién, hay todo un pueblo que lo recuerda y atesora. En 1978, el santotomeño Miguel Cruz nadó las aguas del Río Uruguay desde el puerto de Santo Tomé, Corrientes, hasta Yapeyú, con la consigna “De la cuna de Andrés Guacurarí a la cuna del más grande Americano". El más grande americano cumplía dos siglos aquel 25 de febrero.

Aquel homenaje a San Martín fue un raid épico, con peripecias y complicaciones que lo convirtieron en una empresa casi titánica.

Es cierto que Miguel Cruz no era un paisano cualquiera, sino uno de los más grandes nadadores de nuestro litoral. Hombre de barrio, de familia trabajadora, peronista, de vida sencilla y férrea actitud deportiva. Semana a semana se adentraba en el río a entrenar, con el Uruguay bajo o crecido, bajo los soles de enero o con los rigores del frío invierno. Se destacó en competencias de aguas abiertas como los cruces del Paraná de Posadas a Encarnación; de Corrientes a Resistencia; desde 1974 participó en todas las Santa Fe - Coronda; el cruce del Río de La Plata; la Paso de los Libres - Uruguaiana; Santo Tomé - Sao Borja y competencias en Estados Unidos y Canadá, entre otras. Una vieja crónica del diario El Litoral cuenta cómo en 1975 ganó la competencia de Paso de la Patria a Punta Molina (Ctes), enfrentando los obstáculos de los bancos de arena por la bajante del río. El periodista lo describía como "un morrudo nadador con un estilo particular".

La iniciativa de homenajear al Padre de la Patria fue del nadador, de fuertes convicciones patrióticas y democráticas. Para la empresa se rodeó de un grupo de jóvenes dispuestos a acompañarlo y asistirlo desde alguna canoa. Uno de ellos, nuestro entrevistado Victor Hugo Vallejos, recuerda el raíd como "una gran experiencia impresionante y emocionante".

Cuando arrancaron la travesía, a las ocho de la noche del 23 de febrero, habían cumplido con una serie de preparativos y trámites. Sobre todo trámites, porque el rigor de la dictadura lo hizo todo más difícil. Hoy, Vallejos piensa que aquél homenaje a San Martín "pudo haber terminado muy mal" y no por los peligros del río, sino por el riesgo latente de la represión.

Para gestionar todas las autorizaciones habían contado con la ayuda del abogado Vicente Ramírez, que había sido diputado provincial hasta la fecha del golpe de 1976. Ramírez "había respondido a todas las requisitorias impuestas y brindado las informaciones a través del intendente municipal de facto de Santo Tomé", recuerda nuestro entrevistado. "A juzgar por lo que ocurrió después, pienso que el intendente no los presentó, o los militares que recibieron la información lo cajonearon".

Sobre la travesía, Vallejos cuenta que "Miguel estuvo todo el tiempo en el agua, no dejaba de nadar ni siquiera para comer. Lo hacía sin apoyarse en la canoa. Comía mucha fruta y por la noche tomaba café para que lo mantenga despierto. Desde las canoas, nosotros íbamos muy atentos a que no se durmiera, porque si se dormía seguía nadando".

En la segunda noche, un suceso complicó la travesía. "Yo veía el mismo arbolito al costado, todo el tiempo", dice Víctor Hugo y a partir de eso se percataron de que "llevábamos mucho tiempo dentro de un inmenso remanso que no nos permitía avanzar". Así fue como Junajito Martínez, otro de los acompañantes, adolescente y gran nadador, "se tiró al agua y a fuerza de golpes pudo sacarlo".

En otro momento, el alimento le jugó una mala pasada al nadador. "Un chocolate lo indigestó con un fuerte ataque de hígado. Miguel estaba muy mal pero no aceptaba salir del agua". Necesitaron insistir mucho los acompañantes para que acepte "ser asistido en la costa brasileña, en un lugar llamado la Cancha de Santa María, en una zona donde el río se vuelve muy ancho". Que nadie piense que lo vio un médico o que le aplicaron medicamentos. "Fue una señora brasileña, quien advirtió nuestra presencia y nos socorrió en una canoa. Nos atendió muy bien. A Miguel le hizo una tisana de yuyos", relata Vallejos. El nadador temblaba mucho, "con una manta lo envolvimos y él se acostó allí mismo, en la costa. Al lado del río durmió durante una hora". El deportista tuvo una rápida recuperación, "de inmediato salió nadando a una velocidad impresionante, nos costaba seguirle el ritmo con la canoa porque nadaba muy rápido, su pecho se elevaba sobre el agua por la potencia que tenían las brazadas", recuerda Vallejos.

Homenaje frustrado

Cuando se acercaban al puerto de Yapeyú, el grupo fue interceptado por una patrulla que les impidió el paso. Sólo permitieron ingresar a Yapeyú a Miguel Ángel y obligaron a los acompañantes a permanecer todo el día en la costa.

El propósito final de Miguel Cruz, dejar un pergamino al pueblo de Yapeyú como testimonio del homenaje al Libertador, no pudo ser cumplido. Hoy, Vallejos reflexiona que "el mensaje libertario de la consigna, recordando al Comandante Andrés Guacurarí, de fuerte contenido artiguista y que destacaba el espíritu de la Patria Grande soñada por San Martín", no iba a pasar inadvertido para la dictadura.

Pero en el fondo, el homenaje fue cumplido. La impresión que aquella experiencia dejó en la conciencia de los jóvenes que se embarcaron en el proyecto, la gente del pueblo que la noche de la partida se acercó a despedir a los raidistas, la admiración por la entrega de aquél enorme deportista de honda raigambre popular, llamado Miguel Ángel Cruz, valen mucho más que cualquier recepción protocolar y de compromiso que les negaron.

Fotografía: Diario El Libertador, Publicado por Río Bravo el 25 de febrero de 2020.

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El viernes 14 de febrero, con la modalidad de conversatorio, el público en general fue convocado al teatro 3 de Febrero desde la Municipalidad de Paraná para tener un encuentro con la actriz de Relatos salvajes y La odisea de los giles.

A las 18 en punto hizo su aparición en el hall del teatro Rita Cortese, con un paso lento pero firme propio de quien ha caminado por las desventuras de la vida. La recibimos con un aplauso cerrado. Agradeció la calurosa bienvenida y se perdió detrás de la puerta de ingreso. La vimos alejarse esperando ansiosos que dieran sala. Sobran los motivos para encontrarse a conversar con artistas cuyos trabajos nos vienen emocionando desde hace décadas.

Aunque el conversatorio es una modalidad cada vez menos extraña en los ámbitos académicos, que busca superar las estructuras rígidas de las exposiciones, no es tan corriente como modalidad de encuentro con los artistas. Quienes estábamos allí, sin duda queríamos escuchar a Rita, cuya trayectoria no se detiene en el cine y en la pantalla chica. Ha participado de innumerables puestas en escena como actriz y como directora y, hacia el 2008, como si los caminos artísticos no supieran de límites, presentó su primer disco como cantante de tango; El amor, ese loco berretín, con el cual obtuvo el premio Carlos Gardel. Los motivos para conversar con ella eran múltiples, desde conocer su mirada como artista hasta escuchar el devenir de una historia de vida asociada a la lucha por la democracia y por las causas populares. Y también, por qué no, había quienes querían saber detalles de un mundo lleno de luces y sombras que nos seduce a diario con su espectacularidad.

Sin embargo, cuando las puertas se abrieron e ingresamos al pasillo de planta baja, los acomodadores nos impidieron ocupar la platea. Esa tarde no seríamos solamente público. Nos condujeron al escenario, el lugar de las estrellas, donde actores y actrices entregan su alma, donde exhiben sus artes para que el espectador -según palabras de Rita Cortese- “se deje atravesar, conmover, interpelar por lo que el artista está realizando”. A ese territorio sagrado del artista fuimos invitados a conversar.

Las primeras miradas de asombro se completaron cuando advertimos que, dispuestas como un abanico, desde el fondo y de frente al proscenio, más de cincuenta sillas nos aguardaban para que las ocupásemos.

Dos mesas rectangulares, cubiertas por manteles negros, ubicadas en el filo del proscenio, se dejaban encandilar por una iluminación viva a la espera de los actores. No estaba claro por qué estábamos allí, qué sucedería pero la famosa cuarta pared de la que tanto se habla en el teatro se cerraba en la boca del escenario otorgándole al espacio escénico una intimidad intensa. Estábamos allí el público, la pequeña escenografía y la historia viva de un escenario atravesada por afiches de antiguos espectáculos, y travesaños desde donde cuelgan sogas, telones, y luces. Cuando Rita Cortese ingresó al escenario fue acompañada de los organizadores, entre quienes se encontraban la actriz y profesora de teatro Charo Montiel, quien explicó el modo en que la jornada habría de desarrollarse.

No se trataba tan solo de un conversatorio. Aprovechando la experiencia de Rita, se convocó a estudiantes de primer año de la carrera de teatro perteneciente a la UADER para que ensayaran dos escenas bajo la mirada atenta de la directora. Sin alocuciones grandilocuentes, Rita explicó el trabajo que realizaría en momentos con los jóvenes estudiantes. Habló de la soledad del artista en el escenario, de la exposición a la que se someten quienes deciden ponerle el cuerpo al teatro y de la desnudez de exhibirse ante la mirada escrutadora del público. Nombres como los de Peter Brook, Meyerhold y Constantin Stanislavski, alumbraron las frases que fue desgreñando sobre el trabajo del actor y los desafíos de expresar algo más que un texto. Los desafíos de habitar la palabra.

El tiempo que duró el ensayo estuvo inundado por el silencio; solo los actores y las actrices exponiéndose en cada escena, y la voz sabia y amorosa de la directora provocando las actuaciones: “No te muevas, no digas nada. Vos vení, mirala de cerca, en silencio, apoyale la cara en el hombro, en silencio. Cuando hables, no te olvides que el dolor te atraviesa, te estás por separar”. Las indicaciones iban al detalle, buscando, indagando con el actor cómo y cuándo hablar. El texto es un pretexto. No es un fin, es algo que el actor dice cuando puede sentir la profundidad de lo que está por decir.

Los espectadores pudimos ver a una mujer de setenta años apasionada por su trabajo, yendo, viniendo, provocando y hasta poniéndole el cuerpo para que el actor se viera obligado a empujar para pasar. No los estaba dirigiendo, estaba dando una clase de teatro en el sentido antropológico del término. Los artistas se construyen en los procesos de indagación. “No hay un modo de alcanzar un personaje, hay muchos recursos por explorar. Muchos caminos”, dijo en sus intervenciones, mientras los presentes podíamos advertir que además de los caminos, de las causas y los para qué, están los sentimientos, el cuerpo, la energía y la incomodidad del desequilibrio. “No descanses, no te relajes. Ponete de costado y agarrate fuerte del sillón. Tu mano debe estar todo el tiempo apretando el sillón y desde ahí intenta levantarse, pero no puede porque está borracha”.

El teatro es el arte de la repetición, decía y les pedía a los actores que volvieran a empezar incorporando los cambios. Los presentes asistimos al taller donde se fraguan los personajes, al trabajo de volver sobre los pasos, una y otra vez, buscando determinado modo de mirar, de decir, de abrazar. Y pudimos ver cómo nuestras y nuestros jóvenes estudiantes escuchaban y se apropiaban de cada sugerencia para llenar de vida a sus personajes. Para que las contradicciones de la vida llenaran sus personajes.

“El teatro nos enseña que es un arte colectivo. Como en la vida, nadie se salva solo, siempre nos salvamos con otros”, dijo Charo Montiel en una devolución hacia el final, a lo que Rita agregó: “El actor tiene una ideología. Esa ideología determina un modo de vivir, de sentir la vida. Esa ideología es necesaria para la composición del personaje”. Lo dijeron y quienes escuchamos, tuvimos la certeza de que aquellas palabras no hablaban solo de teatro.

Cuando se habilitó el espacio de las intervenciones, el micrófono pasó de mano en mano entre el público, preguntando, buscando respuestas incluso sobre hechos de la vida que exceden el teatro. La palabra rodó y puso en marcha el conversatorio que pretendía ceñirse al teatro pero que lo desbordaba con la vida. El teatro es eso, un modo de representar la vida. Y Rita Cortese puso en valor la importancia de vivirla. No lo dijo, no lo expuso, su trabajo sobre el escenario, la pasión de poner el cuerpo para que unos jóvenes actores en formación recibieran esa donación, ese conocimiento entregado como una ofrenda, nos devuelve al círculo de la vida. Ese círculo donde los mayores entregan todo cuanto saben a las jóvenes generaciones, sin mezquindades, sin pedir nada cambio, solo por el hecho de la preservación. La vida está en la preservación. Rita lo sabe, por eso nos dijo “la palabra hay que habitarla, hay que vivirla”. Lo dijo para que los actores entendieran la importancia de sentir la palabra. Pero todos los que estábamos allí, por esas licencias del arte que nos permite explotar las metáforas, entendimos que no solo hablaba de la palabra.

Publicado por Río Bravo el 15 de febrero de 2020.

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Podemos preguntarnos por qué en los discursos “progresistas” tiende a usarse el término “pibes” en vez de “alumnos”.

Si el alumno se convierte en pibe, es porque debiera trascender la escuela, como si ser alumno fuera una especie de jaula de hierro, sin poder, dentro de otro tipo de escolaridad, asumir una función más humanizadora, dentro de una concepción liberadora de escuela y de maestro. Si son PIBES, ya no hay MAESTROS, dentro de la línea del “facilitador”.

Podemos preguntarnos por qué en los discursos “progresistas” tiende a usarse el término “pibes” en vez de “alumnos”. Etimológicamente “alumno” proviene del latín “alimentar”. Alumnus, persona criada por otra’, derivado de un antiguo participio de alere ‘alimentar’ (nada que ver con “sin luz”, es un error frecuente). Dice Estanislao Antelo[1] que el término alumno es un artificio, él usa “pibes”: Ahora no hay alumnos, hay “pibes”. “… no es lo mismo enseñarle a un alumno que a un pibe. Un alumno es un artificio, alguien al que se le supone una ignorancia y una capacidad de aprender. Alguien cuya identidad está en segundo plano.”
Obvio, todo lo humano es artificio, no existe naturaleza pura, pero Antelo hace una crítica a lo que él considera “artificio”, empero dicho alumno, a pesar de él, sigue estando en la escuela.

Me parece que hay una negación implícita de lo escolar, el alumno es propio de la escuela; el pibe es un modismo rioplatense, implica un tratamiento afectuoso más allá de lo escolar[2]. El “alumno” tendría que ser “protegido afectuosamente”, ¿de quién?, ¿del maestro?, ¿de la escuela?

Si el alumno se convierte en pibe, es porque debiera trascender la escuela, como si ser alumno fuera una especie de jaula de hierro, sin poder, dentro de otro tipo de escolaridad, asumir una función más humanizadora, dentro de una concepción liberadora de escuela y de maestro. Si son PIBES, ya no hay MAESTROS, dentro de la línea del “facilitador”. Valga aclarar que, aunque se pretenda convertir al maestro en mero facilitador negándoselo como modelo[3], siempre habrán diferentes tipos de modelos que lo reemplacen, y que en la actualidad se identifican con los que circulan en el mercado. Ello bajo el falso ideológico pretexto de que la escuela es del siglo XIX, los maestros del siglo XX y los alumnos del siglo XXI; afirmación tal es falsa por cuanto la interpretación es meramente tecnócrata, y no desde los proyectos políticos implicados. Ciertamente, en el siglo XXI los cambios tecnológicos condicionan materialmente la circulación del capital ficticio o financiero/especulativo/parasitario, empero su comprensión requiere ser relativa al proyecto político implicado. Desde aquí, diferimos de Bauman.

Zygmunt Bauman, con su noción de “modernidad líquida”, involucra socialmente nada más que al campo de circulación de las actuales tecnologías de la información y la comunicación, sin embargo, si consideramos lo que él denomina “modernidad sólida”, es desde ésta la que debe comprenderse a la mayor parte de la humanidad, en cuanto se involucra dentro de una pobreza estructural.

Entre tanto, el sujeto escolar sigue, valga la redundancia, estando en la escuela, por más que verbalmente se lo denomine “pibe”, continúa siendo “alumno”. Por ende, la cuestión radica en cómo sea “alumno”, que no se resume en una peripecia “verbal”.

El apelativo “pibe” es propio de los porteños, en otros lugares de Argentina hay modismos diferentes, sea por ejemplo “gurises”, “changos”[4]. Por ende, en esta oportunidad el centralismo porteño hasta en el discurso coloniza.

Otro interrogante es para qué el alumno sigue siendo alumno, para qué la escuela sigue siendo escuela. ¿Cuál es el sentido del alumno, del maestro y de la escuela? Es que el alumno no existe, no existe el maestro ni la escuela. Hay multiplicidad de alumnos, de maestros y de escuelas, según los contextos histórico-presentes, sociales, culturales, políticos y económicos, aunque, y he aquí un serio problema, las normativas sigan permaneciendo las mismas, como si hubiera un solo tipo de alumno, un solo tipo de maestro y un solo tipo de escuela. Así, ¿debe ser la misma finalidad aquella que implica a la gran cantidad de desplazados-excluidos en el mundo que la finalidad de quienes participan de los beneficios de la inclusión, en mayor o en menor medida? ¿Vale acaso la consideración de alumnos que, mientras se encuentran sumidos en la pobreza con serias dificultades para la mera sobrevivencia, apunten a las competencias de un futuro que no les caerá cual maná del cielo? El Foro Económico Mundial de Davos (2016) “popularizó”, sin justificar fehacientemente la información, que “el 65% de los niños trabajará en empleos que aún no existen”[5].[6]

Ejemplificando, ¿debe ser la misma finalidad para quien es tarefero en condiciones de pobreza/explotación infantil que para quien es hijo de un acaudalado empresario/político? ¿Deben ser los saberes a aprender del niño/tarefero “iguales” a los del niño/del acaudalado? ¿Deben ser los saberes a aprender del niño/del acaudalado “iguales” a los del niño/tarefero?[7] ¿Es este último el que, si es que egresa de la escuela primaria, debiera aprender las competencias del siglo XXI?, ¿o más bien debiera alfabetizarse, aprendiendo a leer y escribir, crítica-creativa-dialogalmente, desde sus propias condiciones de vida? En el decir de Paulo Freire, pronunciar su propia palabra.

Ya en el siglo XIX, con mucha ironía, criticando a la igualdad o al “derecho igual”, Carlos Marx nos decía: “¿Se cree /que/ en la sociedad actual… la educación puede ser igual para todas las clases? ¿O lo que se exige es que también las clases altas sean obligadas por la fuerza a conformarse con la modesta educación que da la escuela pública, la única compatible con la situación económica, no sólo del obrero asalariado, sino también del campesino?”[8]

Concluyendo, digamos con el mismo Freire[9]:

“Para dominar, el dominador no tiene otro camino sino negar a las masas populares la praxis verdadera. Negarles el derecho a decir su palabra. Las masas populares no deben ‘admirar’ al mundo auténticamente; no pueden denunciarlo, cuestionarlo, transformarlo para lograr su humanización, sino adaptarse a la realidad que sirve al dominador.”

NOTAS:

[1] https://www.unnoba.edu.ar/antelo-ya-no-hay-mas-alumnos/ (consulta: 15/01/2020)
[2] También significa aprendiz o muchacho de los mandados.
[3] Modelo, según el Diccionario de la Real Academia Española, entre una de sus acepciones, significa arquetipo o punto de referencia para imitarlo o reproducirlo. Aquí se presentan críticas, al respecto, porque en nuestros días se niega la concepción de la educación tradicional en la que el alumno debiera aprender a ser mera “copia” del maestro, pues el alumno como “mera copia” subsume el presente al pasado. Pero, valga considerar que una multiplicidad de modelos (económicos, culturales, psicológicos, etc.) circulan en la actualidad, con fuerte pregnancia de los intereses del mercado; y dicha circulación aún bajo los criterios de la salud y/o la enfermedad. Tanto la escuela como sus maestros asumen la función modélica, aunque se la niegue, por ende, el reconocerla críticamente implica la posibilidad de una no simple subsunción o rechazo, más allá de la palabra dialógica y transformadora a la vez.
[4] Chino o pelado para decir niño en Colombia, que en Argentina es un chico y puede ser un pibe, un chavo en México, un gurí o botija en Uruguay, un mitaí en Paraguay, un chamito o carajito en Venezuela, un patojo en Guatemala y en Honduras, un crío o chaval en España. Chibolo se dice al niño en Perú, bicho en la Republica del Salvador, güila en Costa Rica, cabrito en Chile, chamaco o fiñe en Cuba.
[5] https://www.infobae.com/2016/03/18/1797961-el-65-los-ninos-trabajara-empleos-que-aun-no-existen/ (consulta: 18/01/2020)
[6] https://www.glocalthinking.com/futuro-del-trabajo-y-automatizacion-ultimas-tendencias (consulta: 18/01/2020)
[7] Tarefero es un término utilizado en la Provincia de Misiones, al noreste de la República Argentina (en cuyo norte se encuentra el polo turístico patrimonio universal de la humanidad Cataratas del Iguazú) para designar a una persona que cosecha “con sus manos” la yerba mate, valiéndose de una tijera. Según un relevamiento realizado en 2010 por la Universidad Nacional de Misiones, de 7.000 tareferos entrevistados, el 50 por ciento manifestó que se había iniciado en el trabajo antes de los 14 años; es frecuente que entre los 4 y 5 años de edad. Los tareferos son invisibles, al chico que está en el yerbal no lo ve nadie, ni el sistema.
https://www.elterritorio.com.ar/un-nino-que-trabaja-esta-condenado-a-la-pobreza-37760-et (consulta: 17/01/2020)
[8] Marx, Carlos. “Crítica al Programa de Gotha.”
[9] Freire, Paulo (1970: 112-113). “Pedagogía del oprimido.” Montevideo, Uruguay. Ediciones Tierra Nueva. La primera publicación es del año 1968.

Publicado por Río Bravo el 21 de enero de 2019.

 

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Las efemérides me aburren tremendamente. Son el lado más vago del periodismo. Las efemérides deberían servir para contar las historias paralelas y nunca contadas de las historias oficiales. Sino siempre se repite lo que ya está en wikipedia.

Se cumplen 50 años del día que el militar, dictador y presidente de facto Juan Carlos Onganía cortó la cinta inaugural que abrió el paso al cruce subfluvial entre Santa Fe y Entre Ríos. La historia de su construcción estuvo a cargo de personas mucho más agradables y menos nefastas que Onganía, que poco tuvo que ver más que para venir a cortar la cinta.

Pero lo que quiero contar es otra cosa. El nuevo Túnel debía ser recibido también con un acontecimiento cultural. Con el propósito de organizar los festejos de su apertura, el gobierno de la provincia de Santa Fe convocó a muchas instituciones para organizar lo que se llamó la Semana del Túnel o Expo Túnel desde el 6 al 13 de diciembre de 1969.

Fue José María “Cocho” Paolantonio, recordado como un activo miembro del movimiento teatral santafesino, y que por aquel año vivía en Buenos Aires trabajando como secretario de Extensión Cultural del Instituto Di Tella, quien propuso para la Expo a la artista argentina Lea Lublin, dado que, casualmente, había llegado de París, donde acababa de presentar dos instalaciones artísticas con mucho suceso:

"Lea Lublin aceptó la propuesta, ya que la misma se acercaba a su idea estética de generar arte interactivo que permitiera la participación de la gente vinculando el acontecimiento con la sociedad. Paolantonio cuenta `...para acentuar más esta decisión convinimos en que el título de la obra estuviera directamente vinculado con ella. De una reunión entre todo el equipo de la Secretaría nació lo del Fluvio Subtunal que significaba la respuesta artística a la construcción física. El nombre se le ocurrió a Luis Verdi´” . (El Litoral. 29/10/2010)

El visitante se metía en distintas habitaciones y atravesaba una experiencia, una especie de “arte experiencial”, combinado con el estilo de los happenings que surgieron en Nueva York y que en Buenos Aires también se hacían en el Di Tella, donde había una mezcla de arte callejero con una participación activa del espectador. Pero fue la primera vez que se ponía en práctica en nuestra ciudad, lo que significó un furor entre el público que pudo apreciarlo.

La obra de Lea Lublin fue la culminación de una serie muestras que ofrecieron a los santafesinos el encuentro con una forma artística hasta entonces poco conocida. La Expo Túnel fue un hito en la historia del arte de nuestra región, pero no sólo fue una muestra de vanguardia plástica sino también musical. Al respecto el músico y periodista santafesino Daniel Caminiti relata esta característica recordando aquel acontecimiento:

“Era la Expo 69, durante una semana hubo varios artistas que llegaron a la ciudad: Mercedes Sosa, la Porteña Jazz Band, el Gato Barbieri y también Almendra. Ahí lo escuché por primera vez a Luis Alberto Spinetta y descubrí lo que era la improvisación, la zapada en el rock, algo que no había visto nunca en mi vida”. (Daniel Caminiti - El Litoral. 10/03/2012).

Otro músico y periodista de la ciudad que también presenció aquella “Semana del Túnel” fue Hugo Tredici, y cuenta sobre la misma:

“Estaba terminando la escuela primaria, muy enganchado con toda la movida beat de la época: Los Gatos, Pintura Fresca, Trocha Angosta; y fui a la Expo Túnel, en el escenario que se armó en la costanera, a ver a Almendra como a un grupo más de esa movida. No reparé en que ese tipo que estaba cantando y tocando la guitarra luego iba a tener tanta influencia en mí. Yo conocía al grupo por un tema, Gabinetes Espaciales, que estaba en un disco que compilaba canciones de distintos grupos; recuerdo que al lado de El Extraño de Pelo Largo, o Sobre un Vidrio Mojado, de Kano y los Bulldogs, el tema aparecía como algo totalmente raro. Desde el sonido, desde la lírica de la poesía, uno se preguntaba ¿qué está cantando este tipo?”. (Hugo Tredici - El Litoral. 10/03/2012).

También tocaron grupos de rock de Santa Fe, que empezaban a surgir con canciones de autor en castellano como el grupo Them. Cuentan quienes estuvieron allí ese día que el público local aplaudió hasta más fuerte que a los capitalinos Almendra. Sin embargo no existen ni se han encontrado aún registros fílmicos, sonoros o fotográficos de aquellos recitales, por lo que sólo la memoria de quienes estuvieron presentes puede acercarnos con el relato de sus recuerdos las sensaciones y vivencias de los hechos ocurridos. El historiador santafesino Mario Daniel Andino estuvo presente también en ese recital de Almendra y lo cuenta así:

“Hubo una semana de festejos en la costanera donde se hizo la Expo Túnel, donde actualmente está el Parque de la Locomotora. Se había instalado un escenario donde tocaban distintos grupos musicales, de distintas corrientes, y entre ellos actuó Almendra. Spinetta vino a Santa Fe en su etapa inicial, muy fuerte, muy gloriosa… recuerdo personalmente haber estado, escuchar Muchacha ojos de papel con aquel flaco extraño que desde arriba cantaba con una voz un poco susurrante y que no tenía nada que ver con los cánones de los cantantes más gritones o que declamaban otra cosa. No fue un show masivo, habíamos quedado un pequeño grupo para escucharlos, pero se notaba ya que era algo diferente, y comenzaba una adhesión casi de culto con el público… hubo un culto desde el comienzo; no es que se mitificaron después, sino que creo que hubo un ‘darse cuenta’ desde el inicio que ahí había un nivel diferente”. (Mario Andino).

Por último el testimonio de Mario Zanor, plomo del grupo Them, recuerda lo que muchos hoy creen imposible, haber escuchado Almendra primero en vivo que en radio o en disco:

“Al comienzo la única forma de escuchar rock era yendo a los recitales. Después aparecieron el Peiso y Bergesio, pero era prácticamente nada lo que había en radio. Había que ir a ver a los grupos en vivo, porque tampoco era fácil conseguir discos. (…) Yo era plomo del grupo Them, porque colaboraba con mi hermano Horacio que tocaba la guitarra ahí. Y gracias a eso pude escuchar al grupo Almendra dos veces, una en Candy y otra en la Expo Túnel, donde recuerdo hicieron el tema Gabinetes espaciales que era una locura. Escuché a Almendra en vivo antes que por la radio o por discos...”. (Mario Zanor).

No se sabe con exactitud qué día Edelmiro Molinari, Rodolfo García, Emilio del Guercio y Luis Alberto Spinetta estuvieron en Santa Fe. Lo que sí se sabe es que entre el público también estaba Alcira Luengas, una joven estudiante de cine del Instituto de Cinematografía de la UNL, quien quedó deslumbrada con Almendra y decidió realizar un documental sobre el grupo. Esta realización tampoco es reconocida en la historia oficial de la filmografía del cine argentino y nadie recuerda a Alcira como una de las primeras documentalistas de rock de la Argentina. Pero esa es otra historia.

Reproducido por Río Bravo con autorización del autor el 13 de diciembre de 2019.

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