Sábado, 28 Noviembre 2020 10:11

Un’estate italiana, un otoño argentino

“Genios del hambre y la esperanza/ Vuelan junto a tu corazón/ No los olvides nunca/ Juega por ellos” (“Canción del Brujito”. Peteco Carabajal)

El mundial 90 es el mundial de mi vida. Tenía 8 años y nos pelábamos los codos en el Barrio San Roque jugando en calles de tierra que regaba el camión para evitar el polvillo descontrolado. Los calorcitos tenían a los vecinos de mi cuadra tomando mates en la vereda de paraísos y ligustros. Al viejo Garay lavando el auto. A Don Comas y sus ojos celestes tirando un chiste desde la puerta. Mi árbol cubría el banquito de durmiente de tren al que mi abuelo Erundino le había dado vida para que niños y grandes se acomodaran a atorrantear día y noche. Nosotros, los gurises, teníamos un mundo aparte: nuestras familias nos protegían de tener preocupaciones de adultos y podíamos armar nuestras historias de las que casi no se enteraban (a menos que algún bocón se pusiera la gorra y contara). Aprendíamos a colarnos en conversaciones en jeringoso descifrando de a poco hasta entender del todo los secretos adultos.

“...Toma este campo libre y esa pelota de medias…” (“Canción del Brujito”. Peteco Carabajal)

Ese otoño del 90 nos marcó la infancia. En el campito de la esquina, con tres palos improvisados, intentábamos replicar algunas jugadas de la Selección y les juro que la ensayábamos hasta lograrlas. Yo siempre era Caniggia, porque el Pájaro le encantaba a una de mis tías, y porque además soñaba con que Maradona me dé un pase. En ese rincón nos reuníamos antes y después de los partidos a sufrir juntos y opinar con las opiniones de los grandes, controversias y errores. Pero había una sola cosa que no se discutía: Maradona era el más grande de todos.

“Y dale alegría, alegría a mi corazón”. (“Y dale alegría a mi corazón”. Fito Páez)

Uno de los partidos no pude verlo completo. Volví corriendo y cuando doblé la esquina para llegar metieron un gol. Un amigo de mis tíos, el Conejo, festejaba saltando arriba del tapial de mi casa. Cada vez que quiero lo veo ahí: llorando y gritando con la remera en la mano, con una sonrisa enorme y su pelo largo. Si lo cruzo ahora al Conejo seguramente ni se acuerda de mí, pero ese día éramos una sola cosa inseparable, por eso inexplicable que nos unía.

“30 millones de negros transpirando en tu remera para jugar un mundial” (“Para verte gambetear”. La Guardia hereje).

Llegó el partido con Italia y me corría un frío en el estómago en esa definición por penales. Mi cuerpo entero empujaba por el triunfo, sentía que estaba ahí, que el partido también dependía de mí. Empujaba para darle una alegría a mi tío Pablo que la estaba pasando mal, y también porque mi casa era otra y nos volvíamos más felices. Una alegría genuina y no impostada. Alegría colectiva que a mí me daban más ganas de quedarme ahí.

“Llantos y risas de madres/ viendo en el diez al compadre” (“¿Qué es Dios?”. Las pastillas del abuelo).

Del partido con Alemania casi no puedo hablar. Nunca más lo pude volver a ver. En el momento del penal me fui a mi cama y me tapé los oídos con una almohada, pero los gritos de bronca traspasaron mi fuerte y tuve que salir a mirarles las caras a todos. Mi tío Claudio, que tenía menos fútbol que mi perro, me abrazó fuerte, me armó un poquito y me dijo: “no ganamos porque nos hicieron trampa”. Ahí entendí un poco más las injusticias del mundo en carne propia, la humillación a la que nos sometían los poderosos aunque pataleábamos de lo lindo. Mientras todos nos quedamos mirando la entrega de medallas, mi vieja la Yola, lloraba sumergida en una angustia que no le conocía, y siguió llorando varios días más cada vez que lo mostraban a Maradona puteando entrecortado “hijos de puta” al terminar el partido. Me da la sensación que lloraba más por el Diego que por ella misma.

“Caen las tropas de su majestad y cae el norte de la Italia rica, el papa dando vueltas no se explica, muerde la lengua de João Havelange” (“Maradó”, Los Piojos)

Más adelante comprendí que toda esa cosa mágica tenía que ver con una historia con centro en Diego Armando Maradona. El que arengó a todo el equipo en el 86 antes del partido con los ingleses, diciendo “tenemos que ganar porque estos son los que nos mataron los pibes” y caló en un pueblo que realmente sintió que en ese partido jugábamos una revancha con las herramientas que teníamos a nuestro alcance, sin olvidar la ocupación pirata en las Malvinas. Al que le hicieron una bandera que casi a modo de lamento decía: “Pibe ¿Por qué no naciste en México?” El “Diego de la gente” que logró empatía por sus orígenes pero fundamentalmente por nunca olvidarlos e intentar estar del lado de las causas justas empujadas por millones. La lucha por los jubilados, los viajes a Cuba, la participación en los actos contra Bush y el ALCA, el no callarse nada a riesgo de equivocarse y que le disparen de todos lados. Maradona encarna todo eso del potrero y el barro, incluso lo que tiene que ver con las tentaciones, los consumos y las mierdas que este sistema nos mete por todos lados para destruirnos y contra las que peleamos todos los días en el barrio para recuperar pibes.

“Carga una cruz en los hombros por ser el mejor” (“La mano de Dios”, Rodrigo).

Un ídolo de carne y hueso, endiosado también a gusto de algunos que querían verlo en la ruina. Su popularidad le costó la crucifixión por parte de muchos sectores que le exigen ser un ejemplo en todos los aspectos de su vida. No creo en el perdón a ciegas, porque considero que sin crítica y autocrítica no es posible la transformación. Para ser profundamente sincera, creo que los cambios se dan con la mayoría del pueblo, incluso con los adictos y los machistas, porque a todas las enfermedades sociales de este sistema hay que tratarlas sin matar a los enfermos; y re educarnos sin paredón.

“Agradezco, la alegría que me das” (“Yo te sigo”. Los calzones rotos).

Cuando miraba los miles de agolpados en puerta de Casa de Rosada nos veía a todos nosotros: a mis tíos Pablo y Claudio, a mi vieja, a mis primohermanos, a los gurises del barrio San Roque. Nos veía cantando la canción más linda de los mundiales en un italiano adaptado a nuestro oído y nuestra parla. Coreando y siendo felices arriba de las máquinas que arreglaban la calle para asfaltarla. Y desde el comedor de mi casa, siguiendo la despedida por la tele, me sentía parte de esos cuerpos adoloridos, abrazaba sus puteadas de la final del 90, que eran las de todos nosotros encarnadas por el Diez… ¡quién pudiera olvidar esa irreverencia sostenida desde abajo por 30 millones de argentinos! Cantaba con mi hijo “y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés” junto a los que pudieron llegar a la puerta. Cuando se dice “Maradona nos dio alegría” es justamente eso: por un rato poder salirse de los problemas diarios que nos azotan, haber organizado un chupín con pescados flacos y quedarnos a jugar a las cartas, conseguir las figuritas del álbum intercambiando con otros, tirarse en un campito a buscar una pelota, verle la cara de felicidad por un ratito a alguien que amás y está muy triste. Quizá para algunos que pueden darse otros gustos la alegría esté sobrevalorada... pero para la masa enorme de “cabecitas negras”, créanme que a veces, es lo único que nos salva.

Hasta siempre, Diego.

Publicado por Río Bravo el 28 de noviembre de 2020.

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Miércoles, 25 Noviembre 2020 20:12

El pueblo llora su Maradona

Murió el Diego: en las redes, los medios, las columnas de opinión y grupos de wsp una palabra resuena, nada más ni nada menos que el concepto de contradicción.

La contradicción existe en todo, desde la unidad más pequeña de la materia, el átomo, hasta en los procesos sociales más complejos. Cuando la contradicción se resuelve aparece otra nueva, negar la contradicción es negar la realidad. Por lo tanto no podemos exigirle a una persona que no tenga contradicciones a lo largo de su vida, lo que sí podemos discutir es cuales prioriza y que caminos realiza para resolverlas.

Estoy sentado frente a la pantalla mientras escribo, miro a mi derecha y está mi biblioteca con libros de Marx, Lenin, Mao, es alumbrada tenuemente con una vela que acabo de encender junto a una foto del Diego y una estatuilla del gauchito gil. Háblame de contradicción.

Abro grupos de whatsap, mis amigos discuten, juegan a elegir uno de los tantos diegos que nos dio la historia. Algunos el del gol a los ingleses, otros el que le dijo que no al ALCA junto a Chavez y Fidel, otros con el que puteó a los italianos, el que bardeó al Papa, el que se peleó con la FIFA y así se va eligiendo entre los millones de Diegos. Podría decirse que hay un Diego para cada uno de los habitantes de nuestro país.

Algunos intentan resolver su contradicción con Maradona relativizándolo y ensayan la siguiente frase, “como jugador era un crack, pero como persona dejaba mucho que desear”.

La pucha tal vez para los simples mortales nos cuesta entender qué era Maradona. ¿Cómo un tipo puede ser tantos tipos, tantas ideas y tantas vidas a la vez? Lo fragmentamos y nos quedamos con una parte de él, la que más nos gusta.

Y también hay muchos que lo odian por diferentes motivos y algunos los entiendo.

Pero con los que no estoy dispuesto a discutir nada es con los gorilas, los de moral cipaya, los que se alegran cuando un pueblo sufre, con esos ni a la esquina.

A estos últimos lo único que les puedo decir es que hoy los que lloramos al Diego tenemos motivos muy nobles para hacerlo: lo hacemos porque hizo feliz a un pueblo con una pelota, porque se le plantó a los poderosos del mundo habiendo nacido en una villa, por que hizo “el gol más antiimperialista de la historia”.

El curso de la historia hará que nuestro pueblo vaya resolviendo sus contradicciones más profundas, no tengo dudas, pero hoy 25 de noviembre de 2020, el pueblo argentino llora su ídolo y yo y mis contradicciones somos parte de ese pueblo.

Publicado por Río Bravo el 25 de noviembre de 2020.

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El llamado a denunciar el “adoctrinamiento” en educación que hizo la ministra porteña de Educación, no es un caso aislado. Entre Ríos también muestra un avance de las miradas reaccionarias sobre qué es lo que se puede decir y qué no en el ámbito escolar. En un país con historia en la materia, el profesor Miguel Andrés Brenner nos propone un repaso con memoria, que es también un llamado a estar alertas y atentos ante estas señales.

Pensamos

“Decreto nº 3155 - Buenos Aires, 13/10/77. Visto las facultades conferidas al Poder Ejecutivo por el artículo 23 de la Constitución Nacional, durante la vigencia del estado de sitio, y Considerando: que uno de los objetivos básicos fijado por la Junta Militar en el Acta del 24 de marzo de 1976, es el de restablecer la vigencia de los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional y de la dignidad del ser argentino… Que del análisis de las publicaciones tituladas ‘Un Elefante Ocupa Mucho Espacio’ de Elsa Isabel Bornemann, y ‘El Nacimiento, Los Niños y El amor’ de Agnés Rosenstiehl, ambos de ‘Ediciones Librerías Fausto’, surge una posición que agravia a la moral, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone. Que en ambos casos, se trata de cuentos destinados al público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento, que resulta preparatoria de la tarea de captación ideológica del accionar subversivo. … Que actitudes como ésta constituyen una agresión directa a la sociedad argentina… lo que corrobora la existencia de formas cooperantes de disgregación social, tanto o más disolvente que los violentos. Que una de las causas que sustentaron la declaración del estado de sitio fue la necesidad de garantizar a la familia argentina su derecho natural y sagrado a vivir con nuestras tradiciones y arraigadas costumbres. … Por ello, el Presidente de la Nación Argentina decreta: Artículo 1º. Prohíbese la distribución, venta y circulación, en todo el territorio nacional, de los libros ‘Un Elefante Ocupa Mucho Espacio’ de Elsa Isabel Bornemann y ‘El Nacimiento, Los Niños y El Amor’ de Agnés Rosenstiehl, ambos de ‘Ediciones Librerías Fausto’ y secuéstrense los ejemplares correspondientes. Art. 2º. Dispónese la clausura, por el término de diez días de ‘Ediciones Librerías Fausto’ con domicilio en Santa Fe 1715, Capital Federal. Artículo 4º. La Policía Federal dará inmediato cumplimiento a lo dispuesto en el presente decreto.” Firmado Jorge Rafael Videla.

En referencia al libro de Jacques Prévert, Cuentos para chicos traviesos, en el cuento “Escena de la vida de los antílopes”, se narra lo siguiente: “Los habitantes de África son los hombres negros, pero también hay hombres blancos que van para hacer negocios y necesitan que los negros los ayuden, pero a los negros les gusta más bailar que construir caminos y ferrocarriles […], pero es un trabajo muy duro que a menudo los hace morir […] los negros se ven obligados a hacer el ferrocarril […] y los blancos los llaman ‘trabajadores voluntarios’ […], a menudo los negros están muy mal alimentados”. El cuento también utiliza términos como “camaradas” para referirse a los animales, ya que la historia está narrada desde la visión de los antílopes.

En referencia al libro de Elsa Bornemann, Un elefante ocupa mucho espacio, Víctor, un elefante de circo, decide declarar una huelga general en el circo del que formaba parte por considerar que, junto al resto de los animales, “trabajaban para que el dueño del circo se llenara los bolsillos de dinero”. Luego de convencer al resto y oficiar de delegado se declaró “Circo tomado por sus trabajadores. Huelga general de animales”. Los animales doblegaron a los hombres y los hicieron hacer piruetas, hasta que los humanos se dieron por vencidos. Como resultado de la contienda, los curiosos huelguistas regresaron a la selva en libertad. Todos viajaron en un avión, menos Víctor que ocupó uno él solo porque “todos sabemos un elefante ocupa mucho, mucho espacio”.

En referencia al libro de Agnes Rosenstiehl, “El nacimiento, los niños y el amor”, básicamente se cuestiona la forma en que se explica a los niños como llegan los bebés al mundo. A menudo, las personas mayores sienten la tentación de responder a las preguntas de los niños con discursos. Pero aquí no hay discurso, no hay clase magistral, se trata de un diálogo padres-hijos, muy simple, muy verdadero acompañado de un intercambio de impresiones entre dos chicos, un futuro hombre y una futura mujer, igualmente interesados y en la forma más natural del mundo. No hay ilustraciones en color, ningún adorno.

Seguimos pensando, pero también nos preguntamos

En época de la última dictadura genocida cívico militar, la represión principalmente apuntaba a las conciencias. En época de la actual democracia liberal, la República es un sello, donde el opresor se hace carne y mente en la conciencia de muchos que objetivamente no ocupan el poder hegemónico, pero “le hacen el aguante”. Y los culpables serían los pobres.

Habría que preguntarse por qué hacia mediados de los años setenta del siglo XX no existían los llamados, por quienes inventan categorías, “planes vagancia”. Tampoco en Argentina existía una deuda externa asfixiante, ni la fuga de capitales, fuga que favorece la especulación financiera, dinero que no entra en la producción ni crea empleo.

Formulamos esta explicación puesto que no se deben explicar avatares históricos desde coyunturas puntuales, sino desde procesos que abarcan un “tiempo largo”. ¿Qué podemos responder a ello?

¿No era, acaso, que la dictadura genocida cívico militar es cosa del pasado?

El Gorila Gorilón

Cuento “El Gorila Gorilón”.

A fines de octubre el portal de contenidos educativos Aprender, que depende del Consejo de Educación de la provincia, publicó el audiocuento ‘El Gorila Gorilón’ que narra la historia de un gorila que tenía todo y que protestaba cuando alguien necesitado recibía una ayuda. ‘El Gorila Gorilón’ es un audiocuento para jardines de infantes escrito por Matías Finucci Curi, autor de varias publicaciones que el portal Aprender de la Provincia de Entre Ríos tomó como contenido pedagógico. En la narración, se cuenta que este animal tenía ‘mucho de todo’, por lo que ‘nunca le faltó nada y nada le faltará jamás’, pero ‘se enfadaba cuando alguien recibía una ayuda’. ‘Eso no está bien – gruñía con furia – si lo quiere, que se lo gane solito’, añadía el relato. En el material de trabajo que acompañaba la pieza, se especificaba que el individualismo y la meritocracia ‘son dos pilares fundamentales de la desigualdad social’, que generan consignas socialmente aceptadas como ‘el pobre es pobre porque quiere’, que impiden que las personas gocen de los derechos humanos. Esta publicación fue primeramente denunciada hace poco por la docente Yohana Fucks, quien publicó en redes sociales que: ‘Hace unas horas, indignada, tras haber visto en el sitio oficial de contenidos educativos de nuestra provincia, un cuento infantil cargado de un profundo sesgo ideológico político, escribí mi descargo en mi página docente «El diario de una maestra». El escrito generó repercusiones y el descontento general de muchísimos de mis lectores, docentes y padres de diferentes puntos del país, que compartieron con esa misma indignación mi escrito. Apenas una hora más tarde, el contenido fue borrado del sitio. El cuento en audio, las capturas y demás pruebas de lo sucedido, circulan igual por otros portales en las redes, pero me indigna aún más que consideren que bajando el cuento titulado «Gorila gorilón» y la propuesta que instaban a desarrollar para niños de nivel inicial, ya el problema fue resuelto. No callaré jamás ante hechos como éste, repudiables e injustos. Donde el mensaje va cargado de odio, fomentando a acrecentar una grieta social, que como representantes del Estado, somos responsables de trabajar para intentar cerrarla.” Fuente 

Si hay libertad de expresión, ¿por qué se lo eliminó de la web? ¿O la libertad de expresión es, más que nada, para los medios “parientes” del “Gorila gorilón”?

¿Qué piensas tú, al respecto? ¿Qué reflexionamos en comunidad, al respecto?

Publicado por Río Bravo el 19 de noviembre de 2020.

* Por Miguel Andrés Brenner. Prof. Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Buenos Aires, noviembre de 2020

Publicado en Reman estas aguas
Domingo, 08 Noviembre 2020 09:56

PINO, por Alejandro Olmos Gaona

El historiador y denunciador de la deuda externa como herramienta de sometimiento imperialista, Alejandro Olmos Gaona, recuerda en este texto a su amigo y compañero en las luchas por la soberanía, Fernando Pino Solanas. Una mirada desde lo íntimo, que también es político, para recordar y homenajear a este enorme referente de la cultura y las causas populares que acaba de partir, víctima de la pandemia de Covid-19.

PINO

Es difícil escribir algo cuando se ha perdido a un gran amigo, con el que compartimos 16 años de trabajos, de luchas, de algún enojo circunstancial, de permanentes intercambios de ideas, de visitas a tribunales a denunciar a funcionarios corruptos, y a otros que no habían cumplido con su misión de defender el interés nacional.

Su vida pública es conocida, porque se habla de sus acciones políticas, de su militancia desde joven, de esa excepcional carrera cinematográfica que le deparó los más importantes premios internacionales, también de muchos memorables discursos en el Congreso de la Nación.

Hoy en las redes sociales hay cantidades de referencias sobre cómo sus documentales formaron a generaciones de luchadores, que se sintieron identificados con sus ideas, con sus propuestas con ese denodado trabajo por la preservación de los recursos naturales, la defensa del ferrocarril, el cuidado del ambiente, las denuncias por el endeudamiento externo, donde cuestionó a presidentes, ministros, legisladores, funcionarios, en un trabajo, que no conoció de descansos, ni paréntesis, ni aflojadas, porque siempre estuvo presente en esas luchas por la defensa de la Nación.

Quizás lo que no trasciende, lo que poca gente conoce, solo unos pocos de los que fuimos sus amigos, fue ese trabajo incansable que comenzaba apenas empezaba al día, y terminaba a las mil, imaginando proyectos, siguiendo con sus documentales (uno terminado sobre el proceso creativo de artistas como él, Yuyo Noé y Tato Pavlovsky), peleando en diputados primero y después en el Senado, donde jamás apoyó un proyecto contrario a sus convicciones, y donde por el contrario trabajó como pocos para cambiar todo un sistema legal que nos condicionaba. Y allí están cantidades de proyectos de ley sobre entidades financieras, minería, ética pública, inversiones extranjeras, ministerio público fiscal, auditoría de la deuda, ambiente, humedales, la protección del cine argentino, y tantos que sería muy largo citar.

No era raro que me llamara a las siete de la mañana o muy tarde a la noche, porque se le había ocurrido algo que nadie había pensado y que le parecía importante ponerlo en ejecución. No descansaba nunca, ni aún en sus viajes fuera del país, donde estaba pendiente de todo lo que ocurría, siempre imaginando algo nuevo para emprender, porque nada le era ajeno de lo que pasaba. Hace muy poco, antes de viajar a Roma, hablamos sobre la deuda externa, y le mandó una carta al presidente para que no volviera a ceder ante los acreedores.

Tampoco se conoce que toda esa tarea la hacía con una salud que no era demasiado buena, con afecciones que tuvo, sobreponiéndose a muchas de ellas, porque seguía siempre adelante, sin que obstáculos ocasionales superaran una voluntad que no se doblegó nunca ante las adversidades.

Duele mucho que se haya ido de esta manera, que esta vez el virus maldito pudiera más a pesar de que lo enfrentó como pudo. Pero quedan los testimonios de su trabajo, sus documentales, mucho de lo que escribió en defensa del patrimonio público, y fundamentalmente el ejemplo de toda una vida de lucha que comenzó desde muy joven y que no supo de sometimientos y claudicaciones.

Desde donde esté, seguramente nos va a seguir impulsando a seguir adelante, a mostrar que “es posible” como le gustaba decir, y lo vamos a recordar siempre. No hay posibilidad alguna que olvidemos a un grande como él.

Texto y fotos publicados por el autor en su muro de Facebook, reproducidos por Río Bravo el 8 de noviembre de 2020.

Publicado en Otras yerbas
Sábado, 24 Octubre 2020 17:56

La selva prometida

El pendejo abría la boca y se maravillaba con cualquier cosa. Allá iba, volando por sobre la selva. Entraba y salía del túnel verde nada más que con mover dos o tres dedos. Elevaba la cabeza y ascendía en el aire, de repente se largaba en picada. La media hora que llevaba sobre el techo del camión bastó para llegar a dominar la técnica que según había leído es la que aplican los cóndores para remontarse y planear.

Hacía cincuenta kilómetros que habían hecho dedo al camión repleto de materiales de construcción, se acomodaron sobre la pila más alta de bolsas de cemento y allá estaban, barrenando las ondulaciones de las sierras misioneras.

Sentía que casi no le faltaba nada. Tal vez algo de música para los momentos detenidos al borde de la ruta. Y una melena bien larga como la de los muchachos cordobeses que habían encontrado en un cruce de rutas la tarde anterior. Pero el walkman acababa de inventarse y él todavía no había visto uno, la música todavía era algo poco transportable. Tampoco era posible la melena, los pocos días del verano no alcanzaban para recuperar los recortes impuestos por los preceptores.

Los cordobeses, que ya iban remontando el regreso, dijeron algunas cosas sobre los rigores del clima y el ambiente agreste. Algo se notaba en los rostros despellejados a golpes de sol y los raspones de ramas en la piel. Pero eso les pasaba a ellos, al pendejo no. Él se comía el paisaje, la exhuberancia del follaje y la vida que se le presentaba ahí, hacia el frente en cada tramo de ruta.

Las dos materias que le quedaron para marzo no ayudaron mucho a la hora de negociar el permiso con los padres. Lo conquistó a regañadientes bajo rigurosas promesas de encerrarse con las carpetas y los libros de Repetto, Lisnkens y Fesket, apenas regresado. Él, que no arrugaba nunca, redobló la apuesta y cargó la carpeta en la mochila. Y allá iba, con una mochila recargada, haciendo fuerzas para no revolear la carpeta en el próximo puente que crucen. Ya había tirado el repelente que la vieja le deslizó a escondidas en un bolsillo de la mochila. Cuando entendió que en la meseta misionera no hay mosquitos, el tarro de Off pasó a ser una molestia.

Por aquí anduvo Quiroga. Llegó como fotógrafo acompañando a Lugones, enviado por La Nación. Lugones regresó apenas terminado el reportaje. Quiroga se quedó y nunca más regreso. O sí, regresó, pero ese que volvió ya no era el mismo Quiroga. En sus años misioneros, luchó por sacarle agua a la piedra; describió como nadie al hombre de la selva y las chacras; conoció el alma del inmigrante; saboreó enfermedades y muertes; trabajó la tierra, la madera y el alma; derrochó con generosidad pólvora, tinta e ingenio. Su tránsito por el Teyú Cuaré se asemeja al relieve de la provincia, con mesetas, subidas y feroces descensos.

El pendejo no. El pendejo vivía otra historia. Pasó momentos de angustia y algo de miedo la madrugada anterior, cuando los prepearon los policías en la garita de la ruta 12 en Posadas. Todavía le duelen las patadas que recibió arriba de la cintura y desde entonces mira con recelo los borceguíes. Pero todo lo demás era vida, futuro y libertad.

Bajaron del camión de materiales y saltaron a una camioneta que parecía esperarlos. Los dos mochileros polvorientos se mezclaron con rostros ucranianos, pieles morenas, tonadas brasileñas, polacas y el idioma dulce del guaraní de las selvas. Los miraban con curiosidad, preguntaban cosas sobre el viaje. No se animaron a contar directamente que andaban de vacaciones. Tuvieron algo de pudor frente a esos hombres que iban a trabajar, tal vez a los yerbales, a carpir en un tabacal o a trozar troncos en algún aserradero. Al cabo de unos kilómetros, la camioneta frenó para que se bajen y luego se esfumó en un camino rojo y polvoriento. Ya no se lo veía más, pero seguían llegando los saludos a gritos pelados de los compañeros de viaje.

Era el segundo día de la travesía. Aquella noche dormirían al costado de un arroyo muy cerca ya de las cataratas. Armaron la carpa, no paraban de compartir impresiones, evaluar la experiencia, e intercambiar registros mientras armaban un par de sánguches de galleta y mortadela. Se propusieron que a la vuelta acamparían sobre el otro arroyo que habían cruzado, aquel donde el puente hace una curva sobre el agua.

Cataratas era mucho más de lo que imaginaban. Les entraba por la piel, los ojos, los oídos y las narices. Si alguien iba y les decía que ahí había un centro cósmico y que navegar esas aguas era una especie de viaje astral, se lo hubieran creído de inmediato.

El regreso también estuvo cargado de descubrimientos.. Llegaron al arroyo colgados de los estribos de un camión de gaseosas. Al descender encontraron patrulleros, una ambulancia y una lanchita de la que bajaban un bulto envuelto en unas mantas. Ayudaron a cargar en la ambulancia el cuerpo del mochilero ahogado. Esa noche hablaron poco. Tampoco practicaron los prometidos saltos desde los pilotes del puente.

Él sigue volviendo al encuentro con la selva, la madera, los pájaros y el agua. Sigue volviendo a encontrarse. No le costó mucho entender qué llevó a Quiroga a aquietarse junto a las barrancas al borde del monte.

Publicado por Río Bravo el 24 de octubre de 2020.

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La invitación, pública, virtual y gratuita, es un anticipo de la obra que se estrenará cuando las condiciones y las medidas en resguardo de la salud pública lo permitan. La interpretación y el montaje, virtual para esta ocasión, son creaciones de la artista entrerriana Carina Resnisky. El evento, apto para todo público, se podrá ver a través de su muro de Facebook el domingo 19 de julio a las 16hs. La propuesta ha sido seleccionada en el Concurso Nacional de Actividades Performáticas en Entornos Virtuales realizado por el Instituto Nacional del Teatro (Argentina, 2020).

“Me lo contó el pibe…”

La obra es una selección de cuentos inéditos de Adolfo Perez Esquivel (Premio Nobel de la Paz) acompañados de sus dibujos, narrados a través de una antigua técnica juglaresca japonesa: el “kamishibai” (teatro de papel).

Consiste en un paseo por las vivencias de un niño con el ‘paisanaje’, esa mezcla de gente y paisaje de los barrios porteños de La Boca y San Telmo, decáda del 40’, siglo XX en Buenos Aires (Argentina). La inmigración con sus mixturas culturales, la solidaridad en la comunidad, historias y personajes que se impregnan en el recuerdo como testimonio, funcionan como un valioso documento de identidad en la memoria oral de los pueblos.

Carina Resnisky

Nativa de Concepción del Uruguay, desarrolla su actividad escénica (actriz, directora y docente) también en Buenos Aires y Zaragoza (España). Integra el grupo de “Artistxs Autoconvocadxs para crear una Ley Provincial del Teatro Independiente en Entre Ríos.” Por otra parte, con un grupo de vecinos del Barrio San Isidro (de Concepción del Uruguya), impulsa una biblioteca comunitaria y un centro de documentación teatral "Félix Oscar Gutiérrez" , enfocado en la trayectoria de este referente cultural y de las artes escénicas de la región.

FIcha

"M e l o c o n t ó e l p i b e ..."

Cuentos y dibujos: Adolfo Perez Esquivel

Interpretación y montaje virtual: Carina Resnisky

D O M I N G O 1 9 D E J U L I O, 1 6 hs (Argentina)

En VIVO por FACEBOOK de C A R I N A R E S N I S K Y

Aquí el enlace para ver EN VIVO 

Publicado por Río Bravo el 18 de julio de 2020.

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A Fermín Chávez. 13 de julio de 1924 -13 de julio de 2.020

«Paisaje del Pueblito» por Fray B. Chaves Giménez S.O.P (Fermín Chávez)

Una poblada loma de aromitos

está fragante de los áureos ramos.

Se ve, trepada en las pulposas tunas

la calandria cantando,

y sobre el cerco del corral primero

las tacuaritas su oración coreando.

Van las mansas torcaces

con su plumaje claro,

a picotear las perfumadas flores

del hermoso naranjo…

La historia sujeta al revisionismo necesario de las diversas miradas, no tendría principio ni tampoco final, y no hay manera contrafáctica de probar el “qué hubiere pasado si los hechos no hubieren sido”. No hay modo, la historia es hechos y los hechos historia son, aún aquellos que son actos de simple vida cotidiana. Hace 25 años tuve el privilegio, por así decirlo, y sé que a él no le gustaría el término, de conocer en la Biblioteca Popular de Nogoyá al Prof. Fermín Chávez. Un hombre menudo, de cabellos lacios y canos, afable y con una voz firme de maestro que enamoraba escucharlo. Había sido invitado a compartir una conferencia en la Biblioteca Popular, recién llegado de Buenos Aires, y esa noche pueblerina, en una jornada organizada por Eduardo Miguel Ramat, por entonces Presidente de la Comisión Directiva de la Biblioteca, nos encontramos atravesados de historia y de pasiones por la política. Mi temprana curiosidad por la política me llevó a cruzar en mi camino la vida de Fermín Chávez, por definición peronista, peronista de Perón, un hombre de fe, pero también de ciencia, un sabio de andar corriente para quien así lo quisiere. Para mí, como joven de los 90 saliendo al mundo, fue descubrir la historia, descubrir que siempre hay otra historia, la que no se cuenta, la que alguien con intención no nos dice, descubría eso que llaman el “revisionismo histórico”. Esa noche me zambulló en la historia de esta América profunda, de la Argentina obrera, india y peronista, de “cabecitas negras” y de revolución de la “Chusma Radical”.

Admito que me quedaron, y algunas hasta hoy, angustias sobre el pasado que se hace presente. Recuerdo haberle preguntado: -¿Por qué la designación de la esposa de Perón como vicepresidenta, sabiéndose enfermo y con la muerte cercana?, y su mirada, sus expresiones… -Esos son los interrogantes de la historia. Desde entonces seguimos en contacto. Me regaló en otro encuentro, también en la biblioteca, un dibujo en grafito de Juan Arancio; caminos cruzados, y caminos de historia desde “El Pueblito” natal hasta la historia del mundo. Hoy leer a Fermín Chávez es adentrarse en la historia, en la grafía de la argentinidad espiritual, es asumir las batallas populares desde los intestinos mismos de la Patria, es asumir la política en la plena dimensión de la existencia. 25 años después de haberle encontrado, me atrevo a volver a los recuerdos por medio de una obra homenaje a propósito de las “Jornadas de Pensamiento Nacional”, que organizáramos como parte de la propuesta educativa de la escuela Secundaria Nro. 75 “Del Bicentenario” con el Profesor Alfredo Gómez y que por la pandemia de covid19 quedaran pospuestas. Por medio del Dr. Faustino Schiavoni, un promotor del pensamiento nacional y destacado cuadro político de Entre Ríos, a cargo del Instituto de Estudios, Investigación y Capacitación del Partido Justicialista Distrito Entre Ríos, se compilan todas las tapas de los libros de Fermín Chávez, poeta, historiador, político, revolucionario, creyente, humanista, obra que pretendía ser expuesta en este 13 de julio, aniversario del natalicio de Fermín Chávez.

Fermín, así de simple y así de complejo como lo llamábamos, Fermín, puedo contarlo en primera persona. Lectura obligada para pensar la historia y las pertenencias a la Patria, una que incluso con él se ensañó por pensar, por saber. Ese saber que interpela como necesidad el adentrarse en la historia para saber de dónde venimos y para saber hacia dónde vamos, así las recorridas necesarias de la historia, Fermín en su tiempo y en el nuestro, en sus obras de la cultura nacional, como “Civilización y Barbarie en la Historia de la Cultura Argentina”, lectura que descubrí tardíamente en el regalo generoso de la escritora Graciela Anita Chisty.
Este nuevo aniversario de su natalicio nos pone a la posibilidad de sus lecturas, de sus interpelaciones a Sarmiento y al bronce de los relatos oficiales. Está ahí, en la cultura popular que se hace ingenio y que anida en las demandas a la escuela y a la educación, en las reivindicaciones populares, en la conquista de derechos, es reivindicar la necesidad de una independencia cierta, cultural, política, económica, mental. “Cuando Ramón Doll denunciaba el divorcio efectivo entre nuestras clases pensantes y la masa de la población, establecía sin duda una de las premisas más fundadas de nuestro proceso cultural. Porque tal aseveración podía constatarse como un hecho real, de obstinada permanencia a lo largo de un siglo de tareas espirituales. Pero, cuando el crítico nombrado formulaba sus lúcidas apreciaciones, se estaba ya incubando en el país un movimiento de ideas que, bajo matices diversos, iba a expresar no solamente la necesidad de echar por la borda estériles imposturas, sino también la de crear autoconciencia nacional. Y agreguemos que resulta curioso advertir que el comienzo del nuevo proceso indicado coincide con la muerte de Leopoldo Lugones, el argentino más notable de una generación que debió experimentar, entre la miel y el vinagre, la última etapa de nuestra república liberal y mercantil” Fermín Chávez en “Civilización y Barbarie en la Historia de la Cultura Argentina” Buenos Aires, Argentina, marzo de 1988. Ed. Colihue.

Fermín, poeta entrerriano de venas mestizas, hoy a 96 años de tu natalicio, andarás entre las palmas sobre las que escribiste “Cogollos” para saciar la hambruna, buceando la búsqueda de nuestra historia, encontrando los enfrentamientos apasionados de Urquiza y Mansilla, recuperando nuestra identidad latina de negros y de indios, mestizaje que no se rinde a la mirada eurocéntrica de la entrega. Tu militancia nacionalista por la tierra y por el pueblo, quedaron aquí en el asidero del tiempo escrito, en tus poemas que ya son nuestros, el revisionismo que se bate a duelo en las redes sociales.

Fermín Chávez y su tiempo, mientras avanza la memoria para no matar el futuro, volver al recuerdo es revivir ese encuentro en la Biblioteca Popular de Nogoyá, con Eduardo Ramat, con quien seguramente estarán conversando de Peronismo, con Juan Arancio, otro que ha partido, con tu Ricardo. Hoy la Biblioteca aquella lleva tu nombre: Biblioteca Popular de Nogoyá “Fermín Chávez”, por iniciativa de María Mercedes Defilippe Beltramino y de Faustino “Cacho” Schiavoni”. Esa noche de la inauguración yo rendía “Procesos civilizatorios mundiales”, y recuperé tus escritos sobre José María Rosa.

Así los tiempos de las historia, recuperar la vida cotidiana para pensar la vida de los pueblos. A tu memoria de historia y de poesía Fermín Chávez, a tu memoria que es nuestra historia; ¡A tu memoria!

Publicado en Río Bravo el 12 de julio de 2020.

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Lunes, 06 Julio 2020 10:11

El hombre que puso música al paraíso

Una vez me regalaron el disco con la música de Cinema Paradiso, entonces ya había visto la película unas quince veces.

No podía evitarlo, escuchaba la música y se me caían unos lagrimones así. Como todas las veces que vi la película.

Hoy todo el mundo llora a Morricone y es justo. Entre todos fue el tipo que le puso música a la luz. Y no es caprichoso que estemos pensando también en cómo será el cine de aquí en más. Seguirá siendo, sin dudas. Como siguió sin Chaplin, sin Fellini, sin Mastroianni, sin Leonardo Favio y sin Brando.

Pero es inevitable que cualquier recuerdo sobre el cine nos traiga de nuevo la música del viejo Ennio. Por eso, Paradiso es tan Morricone como Tornattore.

Como el viejo cine de mi pueblo, que tenía las panas de los cortinados empapadas de músicas de Nino Rotta, Morricone y canciones de Sandro.

Fredo, el proyectorista del viejo cine de Giancaldo me recuerda a mi abuelo, por su parecido físico, y a don Fontela, el proyectorista de mi pueblo. Fontela regresaba a su casa después de la medianoche, caminando con la bicicleta al costado. Hasta en lo de la bici era como Fredo. En un pueblo donde poca gente tenía algo que hacer por las calles a esas horas, él era el único que podía estar bajando la cuesta y pateando el pedregal. En la duermevela de las noches de invierno, solía sentirlo cruzar. Si sólo se oían los pasos y el crique del piñón, era porque volvía solo. A veces conversaba, significaba que su hijo mayor lo había acompañado. Lo creía un tipo afortunado, no se perdía ninguno de los estrenos.

En una matinée pude ubicarme en la platea de arriba, bien cerca de la cabina de proyección, y nada que ver. Fontela no miraba la pantalla, se movía en la cabina enrollando carretes y ni bolilla a la película. Sería que no le gustaba Walt Disney, nomás.

Hoy, donde estaba el cine de mi pueblo hay un negocio grande que vende no sé qué cosas. Ya no se proyectan películas. Pero sigue haciendo falta un cine.

Si no, ¿dónde los gurises van a hacer su primera experiencia de ver un buen wéstern en Cinemascope? ¿Dónde vamos a volver a encontrar al acomodador que te alumbraba con la linterna alcahueta y te decía "dejá de manosearte, gurí", cuando pasaban algunas escenas picantes? ¿Y dónde irán a continuar las charlas del descanso entre las dos películas, donde algunos comentaban la que acabamos de ver y otros te espoileaban la siguiente, en épocas en que no sabíamos qué era espoilear?

Estoy seguro de que el cine de Giancaldo no podía tener otro nombre más justo. Pocos paraísos hay como un circo, una biblioteca, un potrero, un carnaval o un cine, esos lugares donde el pueblo se encuentra para ser feliz.

Por ahí andará Fontela, adonde haya ido habrá olor a tapizados viejos, a carbón de moviola, y música del viejo Morricone.

Publicado por Río Bravo el 6 de julio de 2020.

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Miércoles, 08 Abril 2020 07:33

Lectura pandémica

La lectura es la que nos permite viajar, es una aventura a la que hemos invitado desde hace tiempo, ¡que obviedad!. Sin embargo no lo es cuando estamos atravesando una crisis, porque esa acción es reconfortante (terapéutica). Esto se evidencia en situaciones de encierro, por ejemplo las cárceles, vaya analogía. Cuando los trabajadores han necesitado reunirse por una situación angustiante lo han hecho con una biblioteca de por medio. La prueba lo dan los sindicatos que han surgido a partir de la creación de una reunión de libros a los que se acercaban para leer o bien para aprender a leer gracias a un compañero que habilitaba ese espacio.

Estamos en un momento de crisis, sin antecedentes en nuestro planeta. Las crisis son la oportunidad propicia para el avance acorde a las alternativas que tomamos. La lectura es una herramienta esencial para esto por la dimensión que nos habilita, nos posibilita visitar espacios donde la imaginación es nuestro pasaje, casi sin retorno, sin embargo volvemos a la realidad con miradas distintas de esta misma. Nos da un pasaporte a mundos en los que podemos disfrutar, reír, llorar, recordar y encontrar respuestas. Esto es buenísimo, sin embargo nos da también la oportunidad de hallar más preguntas y considero que esa es la clave para momentos en los que los conflictos nos enmarcan.

De las lecturas nos nutrimos para nuevos escenarios, por eso me parece inapropiado ver a la lectura como esa nave que podemos abordar porque estamos con tiempo libre o porque no sabemos qué hacer con él. Ingresar al universo de la literatura es la clave para analizar nuestro entorno ofreciendo desinteresadamente la llave para generar otros contextos posibles en los que estemos todos inmersos, es el pasaporte para que surjan ideas que permitan construir realidades en las que podamos habitar con mejores condiciones para todos, sin que nadie quede afuera y si así no lo fuere; tenemos con ella misma, la lectura, la forma de invitar a muchas y muchos a visitarla sin más expectativas que las que cada una, cada uno pueda sentir.

Puede percibirse esto como una conducta individualista, a pesar de eso es un acto puramente colectivo y democrático. Compartir lo que hemos disfrutado o no, ya que si nos gusto diremos eso a quienes se nos consulten, nos hace parte de un conjunto.

Nadie cambio su vida por una lectura, sin embargo sabemos que aporta una visión distinta, diversa del mundo y eso nos enriquece como seres humanos y sociedad.

Publicado por Río Bravo el 8 de abril de 2020. Ilustración: Tute, Página 12.

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Lo sabemos: cada escuela es un mundo. Como lo es cada barrio, cada familia. Por eso, ante este contexto de pandemia por el coronavirus Covid-19 que nos sacudió a todos/as, aunque no por igual, los caminos para dar respuesta ante la emergencia fueron obvia y obligadamente distintos.

Ante esta situación, que llevó a la temprana y preventiva resolución de suspensión de las clases presenciales en todos los niveles de la educación obligatoria en el país, la escuela secundaria Dr. Mariano Moreno de Paraná se encontró con un dilema. Cómo continuar con el vínculo y el proceso de enseñanza aprendizaje desde la virtualidad, con un estudiantado que mayoritariamente no tiene acceso constante a las tecnologías de la comunicación, incluyendo desde el denominador común de no tener crédito (y por lo tanto posibilidad de utilizar internet) en el teléfono celular.

En diálogo con Río Bravo, Marina Chaves, la asesora pedagógica de la escuela, nos cuenta: “Desde la asesoría pedagógica planteamos la propuesta de la radio al equipo directivo y a los docentes como un medio más de comunicación con los estudiantes de la escuela. Varios de ellos no cuentan con computadoras, celulares o conectividad a internet. Al mismo tiempo ha sido complejo el tema de pensar la Educación en Línea de manera repentina, sin tiempos de reflexión, sin recursos y atravesados por el contexto de la pandemia. No obstante, la preocupación colectiva de la escuela ha sido ¿cómo comunicarnos con nuestros estudiantes?, ¿cómo hacerles saber que queremos estar cerca? Radica allí 'lo común' entre nosotros."

Vale aclarar aquí: en la diversidad de escuelas que hay en la ciudad, en la provincia y en el país, se han visto propuestas destacables y que ameritan un reconocimiento por su tenacidad, solidaridad y empatía. Desde la continuidad de comedores escolares (bajo el formato de viandas para retirar) en plena cuarentena obligatoria, hasta cadenas de WhatsApp, plataformas virtuales (donde es posible y aprovechable), llamados y diversas maneras que encontraron docentes y directivos para decir ¡presente!, aún cuando ni ellos/as ni estudiantes pudieran salir de sus hogares.

La radio escuela "de la vida"

En el caso de "la Moreno", la inventiva, la persistencia y la reflexión colectiva puestas en marcha, encontraron eco (justamente) en la propuesta comunicacional de un ex docente de la institución. Lo cuenta Marina Chaves: "Frente a varios intentos en esta búsqueda la radio aparece con la ayuda generosa del Prof. Julio César Galera de FM ECO 105.5 (Paraná) y FM RET 104.9 (Colonia Avellaneda). Con sus aportes y un nombre, 'la escuela de la vida', planteamos un programa diario de 14:00 hs a 16:00 hs en el cual un profe por área saliera al aire. ¿Es obligación participar de la radio? Obvio que no. Como asesora pedagógica disiento con ciertas lógicas de control y de sospecha hacia los trabajadores. Apuesto a los proyectos colectivos que -desde una perspectiva pichoniana- acompañen la grupalidad."

Así, desde el lunes 30 de marzo sale al aire el programa "La escuela de la vida", por las dos FM citadas (y por streaming -por internet), conducido por el profesor Julio César Galera (ver "La radio"). Cuenta el propio Julio: "Fue algo simple. Me llamó Marina y planteó la necesidad que tenía la escuela de no perder contacto con los chicos durante la cuarentena. Le expliqué cómo podríamos hacerlo, por teléfono y empleando el streaming de las dos radios, y ella se enfocó en la coordinación con el equipo docente. Le propuse el horario y fue todo simple porque los contenidos los aportaba el colegio con los docentes y nosotros ponemos el espacio en los medios y la conducción. No teníamos tiempo para perder, así que 'La escuela de la Vida' tomó cuerpo impulsada por el entusiasmo y la defensa de la escuela pública."

"Somos Moreno"

La orientación de la escuela secundaria Nº 57 Dr. Mariano Moreno de la ciudad de Paraná es en comunicación, se desarrollan talleres de radio y habitualmente para las jornadas festivas o las muestras, la radio abierta es lo primero que surge. De hecho, la foto que ilustra esta nota es de una radio abierta de noviembre de 2016, en la escuela. En más: la radio viene desde hace años participando del proyecto de extensión de la Fac. de Cs. de la Educación (UNER), en el programa Va Con Onda, organizado por el Taller de Producción Periodística (Lic. en Comunicación Social, a cargo de Aixa Boeykens) con escuelas secundarias de la ciudad. Por ello quizá es que la propuesta prendió tan rápidamente en la comunidad escolar.

Un texto que recupera la experiencia desde la escuela, comienza diciendo: "'Somos Moreno' es uno de los modos en que estudiantes y profesores de la escuela nos referimos y nos reconocemos como parte de la escuela. La emergencia sanitaria nos enfrentó - una vez más- al desafío de repensar de qué manera queremos ser escuela y, al mismo tiempo, a las desigualdades sociales. El día del primer anuncio de la cuarentena por parte del presidente Alberto Fernández los grupos de whatsapp explotaban respecto de qué manera se iba a seguir."

Y reflexionan: "Nos mueve intentar estar cerca de nuestros estudiantes. Y ahí vamos, intentando 'estar juntos'. Evitamos cierta virtualidad excesiva y 'sobrecarga de actividades' (aunque hay demandas y tendencias para hacerlo). Sabemos que todavía no llegamos a todos pero en esa semana escuchamos canciones, hablamos de comunicación, aprendimos sobre química y física con la receta de un bizcochuelo, recordamos a Galeano, conversamos sobre Malvinas, una estudiante y su mamá nos contaron cómo viven la cuarentena, resolvimos juegos matemáticos, tuvimos consejos desde educación física, la referente de salud integral nos compartió información sobre el centro de salud y muchas otras cosas más."

Marina Chaves no duda en agradecer "a cada profe", al equipo de preceptores, a la tutora y al equipo directivo, la participación en el proyecto a través de diferentes modos y vías de comunicación. "Sabemos que no llegamos a todos y que sigue la preocupación de 'no tener noticias de tal curso', pero estamos en el intento de hacerlo. La semana próxima se suman otras escuelas al programa 'La escuela de la vida' y eso es una gran alegría todos. Somos la escuela pública, sus trabajadores y una radio barrial, intentando llegar y 'estar juntos'."

La radio.

Julio Galera, responsable de radio ECO y conductor del programa, es profesor de Historia egresado del Instituto Superior del Profesorado de Paraná a fines de los '80. "Los medios de comunicación desde siempre me cautivaron, así es que supe hacer radio y tv sin dejar la docencia ni la militancia política y sindical." Al equipo para instalar la radio lo consiguió canjeándolo por dos bicicletas, ya que el ciclismo es otra de sus pasiones, y desde entonces ha impulsado este proyecto comunicacional que hoy estrecha lazos también con la FM RET de Colonia Avellaneda.

Publicado por Río Bravo el 4 de abril de 2020.

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