Nosotros nos quedamos con el Trinche Carlovich, que ellos se queden con su marketing y sus ídolos de cartón.

Ellos dirán que estamos construyendo un relato que se acomode a nuestra forma de pensar, dirán que es nostalgia, romanticismo y la añoranza de un futbol que parece lejano en el tiempo, y también nos advertirán que remitirnos a relatos orales en el mundo actual, no tiene sentido.

Nosotros decimos que puede ser, que en un mundo donde los ídolos del futbol están constantemente expuestos a las cámaras, admirar a un tipo del cual no hay imagen fílmica jugando un partido, resulta por lo menos algo extraño.

Pero cuando nosotros vemos las noticias y nos encontramos con que un pibe de 19 años se suicida porque el club de sus amores lo deja libre, añorar, defender y hablar del Trinche no es romanticismo, es una necesidad.

Ellos no lo valoran, ellos, los que usan a las o a los ídolos de los pibes para hacer negocios, al Trinche no lo ponen en tapa de las revistas, no usan su cara para vender camisetas, ni botines, ni maquinitas de afeitar, ni nada, no les sirve. Les sirve la imagen de un viejo borracho que murió solo, pero nosotros sabemos que no es así, que se fue rodeado del afecto de amigos y admiradores.

Ellos, que mitifican todo lo que no les conviene para que a nosotros nos parezca lejano e inalcanzable, a ellos les sirve usar a los jugadores como un producto que tienen una vida útil, y después descartarlos porque ya no venden, porque ya hay otros que venden más.

Nosotros a ellos les respondemos con el Diego, con el Bocha, con Román, con el Beto y con el Trinche; con los que se metieron en el corazón de la gente, en la poesía, en los relatos.

El Trinche es real, existió, jugó, se empachó de amistad, la rompió donde estuvo, estuvo donde quiso, y quiso estar donde pudo ser libre, donde pudo jugar a la pelota, donde las presiones del negocio no interfirieran en su forma de sentir. Y por eso lo admiramos. El Trinche es nuestro héroe, es de verdad y los relatos orales de los nuestros hicieron que su juego y sus ideas no se pierdan en el anonimato. Porque si fuera por ellos, los del futbol negocio, al Trinche ni lo hubiésemos conocido.

Nuestro héroe es de verdad y lo necesitamos más que nunca, en medio de este futbol negocio que se aleja cada vez más de los sentimientos del pueblo. Tenemos una ventaja, desde hoy el Trinche es eterno.

* Tomás "El Trinche" Carlovich, mediocampista y futbolista leyenda, rosarino, murió hoy, luego de estar en coma por un fuerte golpe recibido al ser asaltado. Le robaron su bicicleta.

Publicado por Río Bravo el 8 de mayo de 2020.

Publicado en Actualidad

¿Por qué hay reiteradas apariciones de nuevos virus? ¿y porqué reaparecen aquellos que creíamos vencidos?

¿Por qué varios de ellos han surgido en el sudeste asiático? Y en zonas donde hay menos acceso a servicios de salud o alimentación adecuada y dónde hay una convivencia intensa entre los pobladores, aves domésticas (fácilmente contagiables por los virus de aves silvestres) y cerdos, que suelen ser la probeta previa donde se mezclan virus “silvestres” que mutan y atacan a humanos. En China, por ejemplo, no es lo mismo la costa que el interior. Y Wuhan está en el interior. Una reciente publicación de la revista científica británica The Lancet destaca esta situación. Y de la diferencia de letalidad es distintos lugares, en funcion del acceso a la atención sanitaria y a condiciones de vida distintas.

¿Cuál es la calidad y el acceso de los sistemas de atención de la salud? ¿Son igualitarios? ¿Tienen su centro en la prevención o actúan ante el hecho consumado? ¿Existen y se cumplen los planes de vacunación?

La OMS había destacado el sistema de salud chino en una publicación de comienzos de la década del 80. Sin embargo, datos recientes hablan una degradación del mismo; de diferencias de acceso entre distintos sectores sociales y entre distintas regiones

Es bueno recordar que, en el libro de OMS de hace varias décadas atrás, “Los desafíos de la Epidemiología” se recuerda que la epidemia de peste negra o muerte negra, la pandemia de peste más devastadora en la historia de la humanidad que afectó a Eurasia en el siglo XIV y que alcanzó un punto máximo entre 1347 y 1353, se produjo cuando los graneros estaban llenos de granos y el hombre vivía pegado a ellos y tomaba contacto con la rata portadora, que acudía para comer. Condiciones de vida inadecuadas.

¿Por qué otros como el Ébola lo hicieron en zonas pobres de África donde nuevas carreteras vincularon estrechamente a humanos pobres con monos y murciélagos portadores? ¿Su pobreza humana (el hambre) hizo que buscaran alimento en la carne de esos monos y murciélagos que portaban el virus? El 'New England Journal of Medicine' trazó la ruta del brote hasta dar con el 'paciente cero', un niño de dos años que recibió el virus de uno de estos animales, o bien de una mordedura directa o bien al comer una fruta mordida por ellos. O incluso si comió la carne contaminada de uno de ellos. Murió en diciembre de 2013 en la localidad de Guekedou (Guinea Conacry) y fue, probablemente, el primer fallecido.

¿Por qué nuestro Mal de los Rastrojos se contagia más a peones que trabajan en el campo, en condiciones de vida y trabajo no adecuadas, que a patrones de estancia o rentistas?. Sin embargo el año pasado (2019) el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas Maiztegui de Pergamino reclamó por carencias presupuestarias que impedían la fabricación (por el Estado) de las vacunas necesarias para prevenir la enfermedad.

Se dirá que en esta nueva epidemia de coronavirus se han producido casos en cruceros donde viajaba gente que no es precisamente pobre. Cierto, pero eso no anula la causa social del origen de la epidemia. Lo que sí demuestra es que un mundo, de tremenda desigualdad, es inviable. Y que es un espejismo que se pueda vivir entre tanto infortunio social sin que eso nos salpique de alguna manera. La ONG Oxfam, fundada como Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre, en Gran Bretaña en 1942, en su informe anual del 20 de enero de 2020, en vísperas del Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), sostiene que los 2.153 milmillonarios que hay en el mundo poseen más riqueza que 4600 millones de personas (un 60% de la población mundial). En América Latina y el Caribe el 20% de la población concentra el 83% de la riqueza. En 2019, 66 millones de personas, es decir, un 10,7% de la población, vivía en extrema pobreza, de acuerdo a datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Los economistas (no todos, pero sí aquellos dedicados en empañar la visibilidad de la desigualdad obscena) calculan datos de pérdidas del Mercado, por esta epidemia. Ese inasible Mercado cuya identidad es difusa pero cuya voluntad, pareciera que es superior a la de los pueblos.

Aún desde esa visión “mercadista” ¿cuánto más barato hubiera sido prevenir? ¿Y cuanto más útil hubiera sido gastar antes el dinero que se está gastando ahora para actuar después de los hechos consumados?

Y se hubiera hecho, antes, en beneficio de aquellos que tienen una vida invivible, para beneficio de todos.

“... Por mucho tiempo hemos aceptado el viejo refrán que dice que prevenir es mejor que curar.(...) De aquí a 10 ó 20 años, el interés más notable del estudiante, así lo espero, ya no radicará en el caso insólito o difícil y muchas veces incurable, sino en las enfermedades más comunes y más comprensibles y evitables. Ojalá que sus preguntas diarias cambien de ¿cuál es el tratamiento? a ¿cuáles son sus causas? y, ¿si es evitable, entonces por qué no ha sido evitada?” John Ryle. Medicina y salud pública. El desafío de la epidemiología. OPS.1980.

Desde los inicios de la epidemiología y la medicina social, se ha debatido si sólo hay causas biológicas, bioquímicas y biofísicas de las enfermedades o deben considerarse también factores sociales en las mismas. En los orígenes de la epidemiología moderna, la teoría miasmática, previa al descubrimiento de los gérmenes, buscaba causas ambientales: “los miasmas de la pobreza”. Pero la teoría miasmática tenía dos vertientes: la oficial, expresada en Chadwick, miembro del gobierno inglés, estimaba que la enfermedad era causal de pobreza. Sin embargo, una postura opuesta, expresada en Frederick Engels y Rudolf Virchow (padre de la citopatología y también de la Medicina Social) sostenía que las condiciones de vida debían ser consideradas cuando se analizaban causas de enfermedad. Pensaban que las condiciones sociales eran previas a la enfermedad.

El descubrimiento de los gérmenes hizo pensar que las condiciones sociales nada tenían que ver con la enfermedad. Los sectores más conservadores de las sociedades, aprovecharon ese avance científico para postular que no era necesario ocuparse de la cuestión social para curar. La aparición de una amplia batería terapéutica posibilitó la ilusión de que sólo con antibióticos se resolvía la cuestión. La pobreza, las condiciones de vida dejaron, para ellos, de ser motivo de investigación sanitaria.

Sin embargo, la existencia de enfermedades crónicas no infecciosas en las cuales no se encontró un germen causal fue la primera desilusión para aquella teoría unicausal del germen. Pero, además, a poco de andar se comprendió que los antibióticos permitían curar casos, pero no evitar que las epidemias surgieran. Metafóricamente, se actuaba como si, ante un jarro agujereado, se agregara continuamente líquido para llenarlo sin tapar los orificios: el vaso se vaciaba igual. Se curaba un caso y se producían cientos más. El caso de una epidemia de cólera en Tailandia, tratada sólo con antibióticos sin modificar condiciones de vida, sólo consiguió empeorar la situación al producir una cepa resistente.

El prestigioso epidemiólogo estadounidense Milton Terris, uno de los más reconocidos mundialmente, sintetizando la situación y tratando de explicar por qué el cólera era endémico en la India y no en EE.UU. escribió: “...las causas del cólera en la India se remontan a varios siglos de su historia: la invasión inglesa y la destrucción de una industria textil que un día fue floreciente, la persistencia de sistemas arcaicos de propiedad de la tierra, de métodos de labranza, del sistema de castas, de la increíble pobreza, hambre y hacinamiento que padece la población; la consecuente incapacidad para financiar el desarrollo de suministros de agua potable y drenaje y por último, casi incidentalmente, la presencia del vibrión del cólera...”.

Es inevitable intentar pensar con la misma concepción las causas de la epidemia que nos azota.

En la visión de Milton Terris el agente microbiológico es causa necesaria pero no suficiente. De la misma manera que, para Salvador Mazza, el Trypanosoma cruzi era causa necesaria pero no suficiente y proponía, entre otras cosas a los efectos de prevenir el Chagas, la sustitución de los ranchos por casas de material.

Uno de los más eminentes sanitaristas argentinos, Ramón Carrillo, decía: “...Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas...”.

La teoría del germen como única causa (teoría unicausal) hoy ha sido desechada. Sin embargo, a menudo resurge la concepción que intenta ocultar y negar el factor social como condicionante de la enfermedad. Como ejemplo, la teoría del gen, como teoría unicausal, adolece de los mismos defectos. Portar un gen, se sabe, puede ser causa necesaria pero no suficiente para una enfermedad. Las condiciones de vida también deben ser consideradas. Conocer el código genético no permite predecir que alguien se morirá efectivamente de una enfermedad. Hay condiciones sociales que hacen que la condiciones genéticas se manifiesten.

¿Significa esto que de nada sirve la microbiología, la genética y la biología molecular? Todo lo contrario. Hoy se puede saber cómo impedir que los factores de riesgo existentes en las condiciones sociales de una población hagan que condiciones microbiológicas y genéticas necesarias para la enfermedad se hagan suficientes. Y esto es clave para una política de prevención de la enfermedad y, más aún, de promoción de la salud. Si los laboratorios son útiles para el diagnóstico de la enfermedad, lo serían aún más para la promoción de la salud.

El profesor Philip Alson, actual Relator Especial sobre la pobreza extrema y derechos humanos e la ONU ha afirmado que, tras su visita España, le queda claro que hay dos países muy diferentes. Una España, la que conoció como turista: un país rico culturalmente, diverso, próspero. Pero como relator de la pobreza, ha conocido un país en el que hay “un porcentaje inusual de población que vive al límite y tiene dificultades para sobrevivir”. “La principal conclusión de mi informe es que los niveles de pobreza reflejan una opción política. Esa elección política se ha hecho de forma muy clara en la última década” (…) “Puesto en cifras: En 2018, el 26,1% de la población en España, y el 29,5% de los niños, se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social. Más del 55% experimentó algún grado de dificultad para llegar a fin de mes y el 5,4% sufrió privación material severa. La tasa de desempleo del 13,78% es más del doble de la que presenta la media de la UE, y ha sobrepasado el 30% para los menores de 25 años”.

Como se ve es una situación análoga a la de Argentina y otros países latinoamericanos. Junto a la permanente mutación de los agentes patógenos, los principales motivos que favorecen estas epidemias, guardan relación con la pobreza, la desigualdad y las debilidades de los sistemas de salud, insuficiencias en la vacunación, el consumo de alimentos sin el debido control sanitario, las personas forzadas a vivir en zonas marginales sin recursos, la penetración de animales domésticos en zonas de animales salvajes que contraen enfermedades que transmiten posteriormente a las personas, los conflictos sociales, las catástrofes naturales y el cambio climático, la deforestación, un modo de producción no sustentable que daña y agota al ambiente y a los humanos que son parte de él, que agudizan las malas condiciones de vida de los grupos humanos.

Seguramente, se descubrirán medicamentos ante el nuevo agresor de estos días. Se descubrirán vacunas, tarde o temprano. Pero, de una buena vez, es hora de atacar las causas primeras. Las desigualdades primeras.

Si no, como en el mito de Sísifo, la humanidad estará condenada a levantar, una y otra vez, la misma roca.

Publicado en el Blog de Horacio Micucci (http://horaciomicucci.blogspot.com/) y reproducido por Río Bravo el 13 de marzo de 2020.

Publicado en Noticias clandestinas
Domingo, 08 Marzo 2020 21:20

Nos falta Fátima Florencia Acevedo

Actualizo la búsqueda de Google cada 5 minutos después que el run run del rumor se va haciendo un ruido casi insoportable. Actualizo deseando que sea falsa alarma. Me escriben distintas compañeras y leo en ellas la misma angustia. Actualizo y el rumor es un hecho: Fátima Florencia está muerta, fue asesinada. La bronca otra vez como cuando asesinaron a Micaela, Gisela, Priscila, Miriam, Lidia, Jésica, Rosa, Florencia, Lucía, Solange, Josefina y todas las demás. Siento que no me da más el cuerpo de angustia, pero sé que me tiene que dar. Nos organizamos rápido, nos llamamos por teléfono, nos consultamos. El domingo familiar se diluye, pero mi amor me abraza y mis compañeras me escriben... me voy sintiendo cada vez menos sola.

En Tribunales somos miles. El mate silencioso, las que van llegando buscando aquel abrazo forjado en la lucha, las lágrimas de bronca, los carteles de pedido de justicia, configuran un deja vú interminable, cíclico. En voz bajita nos comentamos la negligencia estatal: "Ella hizo todo lo que tenía que hacer", "hizo denuncias que fueron desoídas", "Martínez tenía denuncias desde 2017", "la dejaron salir sola", "no volvió al refugio y no hicieron la denuncia", "no metieron en prisión preventiva al femicida a tiempo", "tardaron una semana en encontrarla", "nos querían vetar el reclamo en la Fiesta del Mate", "nadie da la cara". Hay mucha tristeza. La rabia crece. ¿Nos quedamos hasta que salgan? Queremos explicaciones. Exigimos la Ley de Emergencia. Formulamos que hay funcionarios responsables que tienen que renunciar ya.

Me abstraigo, me voy en mí misma. Pienso que hay momentos donde parece que todo vuelve al punto cero, que no se avanza, pero esa sensación desaparece rápidamente y ahí están mis compañeras para clarificar en eso. Todos los derechos los hemos conquistado nosotras, eso me vuelve a ubicar en el tiempo y el espacio, celebro a las que nos antecedieron y dibujaron ese camino. Pienso en Clelia Iscaro y María Conti y en ese nosotras que fue solidificándose en los Encuentros Nacionales de Mujeres y digo "¡qué alivio que nos tenemos!". Busco a mis compañeras más grandes porque con ellas es todo más fácil. Busco a las pibitas y me impregno de una energía que parecía extinguida unas horas antes. Me siento yo de nuevo y no tan enajenada por el dolor. El dolor se va transformando en lucha, como siempre, como todas las veces que nos arrebataron a una.

Seguimos en Tribunales, hay una conferencia que no podemos escuchar, nos avisan lo que van diciendo otros/as que están escuchando, queremos ser parte, pedimos que nos expliquen, nos acusan de que no dejamos salir a los funcionarios y aclaramos la situación: claro que queremos que salgan, estamos esperando explicaciones.

Mientras tanto los grupos de WhatsApp arden. Llegan miles de mensajes de la escuela, de las de familias de la escuela de mi hijo, mis primos, compañeros, amigos. Todos hermanados/as en esa desazón tan particular de cuando ocurren los femicidios.

Son las 20 y todavía la justicia nos tiene en vilo, no salen y nos acusan de no dejarlos salir. Remarcamos: claro que queremos que salgan, estamos esperando explicaciones. Vamos levantando más la voz exigiendo la Emergencia. Que renuncien los funcionarios responsables.

Con un nudo en la garganta comunicamos a nuestras familias como viene: "tal vez no vuelva a dormir", "guárdenme comida", "dale un beso a los chicos de mi parte", "traeme agua y comida", "te escribo para contarte como sigue".

Nos vamos cruzando con otras compañeras e intercambiamos, pensamos que la marcha de mañana 9M tiene que ser masiva, tenemos que seguir trabajando en eso. Preguntamos a otras: "¿hasta cuándo nos van a seguir matando?" como si las demás tuvieran una respuesta. Nos abrazamos y pensamos que esto tiene que cambiar, que hay que sacudir profundamente las estructuras putrefactas, que nunca más un femicidio cantado puede no ser escuchado. Hablamos con Flor, la amiga de Fátima Florencia y como si quisiéramos cargar un poco su angustia le decimos que esto marca un antes y un después en la lucha de las mujeres.

Sabemos que es así, que la Ley de Emergencia se extendió demasiado, que tiene que ser ya con presupuesto real e implementación.

Nos abrazamos de nuevo, es la madrugada y diagramamos cómo seguir mañana. Nos decimos que con Fátima Florencia contamos 68 mujeres asesinadas en 2020. Tenemos dolor y una gran certeza histórica: estamos camino a conquistar la mitad del cielo.

(*) Daniela Vera es docente, integrante de la Multisectorial de Mujeres Entrerrianas, militante de la Campaña por la Emergencia en Violencia hacia las mujeres y del Partido Comunista Revolucionario - Partido del Trabajo y del Pueblo (PCR-PTP)

Publicado por Río Bravo el 9 de marzo de 2020.

Publicado en Derechos Humanos

Desde 2017, una joven madre denuncia por violencia a su pareja. El Juzgado de Familia N°1 dispone algunas medidas y entrevistas, pero todo sigue igual. Un hombre con trabajo y una mujer desocupada a cargo del niño de ambos, sin una familia que la pueda contener. Violencia física, psíquica y sexual, amenazas y hostigamientos. En noviembre del año pasado, le manda un mensaje a su amiga: “Cuando termine muerta por culpa de él, puede ser que la Policía y el Juzgado hagan algo”. Lo sabía, porque así le sucedió a muchas. Dice basta y se separa. El 31 de enero pasado, el hombre casi le arroja ácido muriático en la cara. Ella lo denuncia. Al hombre le imponen restricciones que le son notificadas el 6 de febrero. La chica se refugia en la Casa de la Mujer de la Municipalidad, y sigue recibiendo amenazas al celular. Tiene que volver a verlo porque la Justicia fijó un régimen de visitas al niño, y porque el hombre tiene todavía cosas de ella. El 1° de marzo se encuentran en su casa. La ataca, no alcanza ni a activar el botón antipánico, y la mata. Tal como le había dicho varias veces: “Si no sos mía, no sos de nadie”.

Dirán que se hizo todo lo que estaba al alcance: medidas de restricción, alojamiento en un refugio.

Dirán que si el hombre tomó la decisión de matarla, y ella tomó la decisión de ir a su casa, no había cómo evitarlo.

El Poder Ejecutivo culpará a la Justicia por no haberlo metido preso antes.

La Justicia se exculpará con las escasas herramientas que tiene a su alcance.

La Legislatura nunca dice nada.

O ni siquiera. Dejarán que pase la tormenta y nadie se moverá de su cargo, como sucedió tantas veces. Si no que le pregunten, por ejemplo, a la familia de Carina Pérez, asesinada en 2014 en el barrio Mosconi, luego de radicar denuncia en la comisaría quinta y pedir auxilio en la Secretaría de la Mujer de la Provincia. Ni el comisario ni la secretaria tuvieron la dignidad de dar un paso al costado. En cada femicidio aparece la desidia del Estado.

La careta se les cae, pero no tardan en volver a ponérsela.

Tratar de conseguir alguna información sobre la investigación durante la semana en que Fátima estuvo desaparecida, fue una misión imposible. Desde el Gobierno de la provincia se bajó la orden de que nadie hablara, y que el fiscal pusiera la cara. En la Fiscalía apagaron los celulares o simplemente no los atendían. Silencio de radio de punta a punta.

También resultó difícil oír una voz crítica en la Semana de la Mujer, ante la desaparición de una joven y la detención de la expareja, sistemáticamente denunciado. La marcha convocada por las amigas de Fátima, el sábado a la mañana, tuvo muy escaso acompañamiento. Les voceres del feminismo con cargos públicos en la provincia, a lo sumo compartieron en Facebook el pedido de localización de Fátima. Ahora serán les primeres en criticar algún título periodístico desubicado.

En Entre Ríos se procura que ningún grito haga tambalear el status quo. Los femicidios pasan, les inútiles quedan.

La Municipalidad comunicó que no tuvo responsabilidad en el caso, que se hizo lo que se debía hacer cuando la chica fue al refugio. También dicen que “parece que nada alcanza”: no parece, es!!!. Y no es que nada alcanza. No alcanzan las escasas medidas que toman los gobiernos frente a un diario genocidio de mujeres.

Nicolás Martínez no saldrá de la cárcel nunca más en su vida. Y así dirán que se hizo Justicia. ¿De qué sirve la perpetua? En diciembre de 2012 salió la Ley de femicidios, que impone la máxima pena al hombre que mate a una mujer mediando violencia de género. ¿Algún femicida se contuvo por esta norma? Ninguno. Los crímenes de género aumentaron. Ya no se cuentan por año, se cuentan por hora: hoy es 1 cada 12.

¿Nadie pudo acompañarla a la casa de Martínez el domingo 1° de marzo? ¿Y el control de las medidas de restricción? ¿Alcanza con un techo donde dormir? ¿Cómo se contiene y ayuda a una mujer que está en la calle, con un hijo de cinco años? La dejaron sola.

A Fátima la mataron por ser mujer, joven, madre y pobre, en el orden que cada cual quiera.

Los que tienen que hacer algo y le pagan para ello, o hacen lo que pueden o no hacen lo suficiente, o no hacen nada. Y este femicidio no los va a cambiar: mañana, pasado y el resto del año, cada uno seguirá en su lugar. Lo importante será que Martínez quede preso y que nadie pierda su cargo. Es la misma película ante cada femicidio.

Las únicas y los únicos que hacen algo están todos los días en el campo de batalla. Entre muchas organizaciones sociales y no gubernamentales, solo dos ejemplos: los talleres, capacitaciones e intervenciones para prevenir la violencia, en la Casa de Atención y Acompañamiento Comunitario del barrio Antártida; y la Asociación Mujeres Luchadoras Positivas, con Mónica corriendo casi sola atrás de cada pedido de auxilio de una mujer desesperada.

El proyecto de Ley de emergencia en violencia de género para la provincia ha perdido estado parlamentario varias veces en los últimos años. De la boca hacia adentro, este problema no es una prioridad para nadie que ocupe un cargo en los poderes públicos.

Las marchas y protestan se concentran siempre en la explanada de Tribunales. Está bárbaro que les rompan todos los vidrios que quieran e insulten a funcionarios públicos perpetuos privilegiados con haberes siderales. Pero cruzando calle Laprida, en la Casa de Gobierno y en la Legislatura, también hay vidrios que piden un golpecito, a ver si alguien escarmenta. Ahí están los que deben tomar decisiones ya para frenar este genocidio.

Publicado por Río Bravo el 8 de marzo de 2020.

Publicado en Derechos Humanos
Sábado, 21 Diciembre 2019 15:02

El primer 20 de diciembre sin Mario

El salón de ATE no dio abasto. Cientos de militantes de diversas organizaciones sociales, sindicales y políticas, desbordaron la capacidad del salón mayor de la casa central de ATE Entre Ríos, e incluso siguieron el desarrollo del acto desde el patio interno del local. Luego de los chaparrones que obligaron a trasladar el acto previsto en la Plaza 20 de Diciembre, bajo una tenue llovizna se escuchó con atención la lectura del documento consensuado por la Multisectorial que recuerda las jornadas de lucha de diciembre de 2001 y homenajea a los asesinados por la represión estatal en nuestra provincia.

Algunos aspectos de la conmemoración se mantuvieron invariables: el repudio a las políticas neoliberales que, tanto en ocasión del gobierno expulsado por la pueblada (recordada como "Argentinazo") como en el que terminó hace pocos días, generaron muerte, pobreza, hambre y represión en el país; así como el pedido de justicia por los asesinados (Romina Ituarin, Eloísa Paniagua y José Daniel Rodríguez en Paraná, así como el entrerriano Pocho Lepratti en Rosario); forman parte de las expresiones habituales en estas jornadas.

Pero hay un rasgo tristemente distintivo que no fue pasado por alto por quienes convocaron y asistieron al acto. Mario Iturain, padre de Romina, niña asesinada como "daño colateral" durante la represión estatal en la zona del Walmart, mientras estaba jugando en su casa con sus primos. Mario fue un empleado municipal que en vida nunca dejó de asistir a las marchas y los actos pidiendo por justicia y castigo a los responsables materiales y políticos del asesinato de su hija y de Eloísa y José Daniel. Murió en el Hospital San Martín el 23 de julio de este año. Allí había llegado agonizante luego de ingresar a su casa en llamas, en el barrio de La Floresta, para rescatar algunas pertenencias (como la moto que usaba para ir a trabajar) del incendio que terminó llevándoselo todo, incluso su propia vida.

La lucha de Mario sigue viva

Fue Víctor Sartori (ATE y Corriente Clasista y Combativa) quien leyó el tramo del documento que recordó a Mario: "Hoy, por primera vez en estos 18 años, no se encuentra con nosotros Mario Iturain, fallecido hace pocos meses. Mario, papá de Romina fue un entrañable compañero de lucha, que desde el primer momento se sumó a nuestros actos y fue parte de la cabecera de cada una de nuestras marchas. A él también homenajeamos en esta jornada y sentimos que hace falta su voz y su palabra exigiendo justicia y castigo a los responsables materiales y políticos del crimen de su hija, de Eloísa y de José Daniel. Mario Iturain, ¡Hasta la victoria siempre!" Los aplausos inundaron espontáneamente el salón y más de un/a militante no pudo contener el llanto al hacer presente la memoria del papá de Romina.

Romina Iturain tenía 15 años cuando recibió, dentro de su casa, un tiro en el pecho. La bala fue disparada por la policía que, por órdenes del entonces gobernador Sergio Montiel y su ministro de Gobierno Enrique Carbó, persiguió por todo el barrio a los vecinos que, desesperados y hambrientos, llegaron al Walmart para pedir comida. Esa misma policía, llamativamente, descuidó a muchos almacenes de barrio que, en su mayoría, fueron cuidados por los propios vecinos que se dirigieron a los grandes hiper y supermercados.

Hoy, 18 años después, aquel crimen y los de Eloísa Paniagua (13 años) y de José Daniel Rodríguez (militante de la CCC, un caso con tintes mafiosos y terroristas ya que las fuerzas policiales lo secuestraron y su cadáver apareció días después bajo una pila de neumáticos), siguen impunes.

Seguirá entonces la lucha de tantas organizaciones para recordar lo que el pueblo argentino fue capaz de hacer cuando se hartó de tanto maltrato e injusticia, y para no olvidar a quienes cayeron por la represión que los gobiernos nacional y provincial tuvieron como toda respuesta.

Y, en ese lucha, Mario Iturain seguirá vivo, marchando y alumbrando.

Acto Multisectorial

Las organizaciones que convocaron al acto Multisectorial son: Corriente Clasista y Combativa – CCC-; Confederación de Trabajadores de la Economía Popular –CTEP-; Somos Barrios de Pie; Asociación de Trabajadores del Estado de Entre Ríos –ATE-; Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos –AGMER Central y Paraná; Sindicato de Dragado y Balizamiento; Sindicato de Trabajadores de Prensa y Comunicación –SETPyC-; Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina –UOLRA- Delegación Entre Ríos; Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma Entre Ríos –CTAA-; Multisectorial de Mujeres Entrerrianas; Organización Ni Un Pibe Menos por la Droga Entre Ríos; Movimiento Evita Paraná, Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista –CEPA-; Movimiento de Unidad Secundaria –MUS- Partido de la Concertación FORJA; Partido del Trabajo y del Pueblo –PTP-; Partido y Juventud Comunista Revolucionaria –PCR / JCR

Publicado por Río Bravo el 21 de diciembre de 2001.

Publicado en Derechos Humanos

La capacidad de adaptación del ser humano ha sido uno de los principales factores del desarrollo de la humanidad. Uno se va curtiendo de los estímulos que le son agresivos hasta sentirlos cada vez menos, dejar de sentirlos o naturalizarlos. Nos acostumbramos al frío, al calor, a lo picante, a lo salado, a los golpes deportivos, hasta define que no le molesten el olor de las cloacas a cielo abierto cuando visita a los compañeros en sus casas. Recorriendo las barriadas uno decide que no puede acostumbrarse a las caritas sucias y pies descalzos de niñas y niños en invierno, a los techos que se caen, al humo que enferma los pulmones.

Este miércoles en una mañana nublada y fría, entrando al cementerio de la ciudad de Paraná para despedir a Jonathan, vi a Macarena que esperaba alejada del lugar del entierro. Fue, pero se mantuvo lejos de ese momento de dolor que provoca la última despedida. Hace tres meses Macarena, en ese mismo lugar, despidió a Jonathan, su hermano, también asesinado por el mismo implacable asesino, y a este dolor no hay forma de acostumbrarse.

Jonatan Reiger, de solo 19 años, definió dejarnos, irse, al igual que el Jonathan de Maca hace tres meses. Ellos se fueron como un gran número de jóvenes de esa barriada y de otras de Paraná, de la Provincia y del país. Muchísimos jóvenes que encuentran su final de la mano de uno de los mayores asesinos seriales de la historia de nuestra humanidad. Aquí sí hay acostumbramiento y negación, mientras el asesino acecha por nuestras calles, tal vez sea porque como sociedad nos desborda, definimos que a nosotros no nos va a tocar, muchos miran para otro lado, porque ni siquiera estos chicos asesinados figuran en ninguna estadística

El miércoles despedimos a Jonathan, y Macarena nos mostró que hay dolores a los que no nos vamos a acostumbrar, y eso está bien. Hay que hacerse fuerte y hablar del asesino, hay que describirlo y ponerle nombre y apellido. Ese maldito no es la soga, no es el vacío y la depresión que generan las malditas sustancias adictivas, que es su principal arma de ejecución, este maldito genocida es el Estado que, lejos de estar ausente, es un Estado presente. 

Este Estado presente, dirigido por minorías a las que les va mas que bien, excluye a las inmensas mayorías, y deja a miles sin posibilidades de trabajar: los padres, o abuelos de nuestros Jonathan. Algunos de ellos se vinieron del campo expulsados por la concentración de la tierra y tampoco encontraron trabajo aquí. Este Estado presente es el que define “que vivan como puedan”, el que los deja a merced de la falta de expectativas de futuro, el que no los valora como el potencial de un país que necesita a miles de jóvenes productivos para transformarlo. Es este Estado presente el que no destina presupuesto en prevención de adicciones y define hablar de “consumos problemáticos”, así los pibes pueden ser tratados cuando ya están hasta las manos, por el único centro de atención que hay en toda nuestra provincia, y en donde sus trabajadores ya no dan abasto. Es este mismo Estado presente que, por complicidad en los distintos poderes que lo componen, no hace cumplir la ley y meter preso a quienes meten la falopa.

Conocimos a Jonathan hace pocos meses: un pibe sonriente, siempre de gorrita rapera. Lo conocimos porque era uno de miles que peleando por trabajo consiguió uno precarizado, y desmalezando su barrio por llevar el machete en la mano lo metieron preso. Este, nuestro Jonathan, que peleaba por trabajar, tenia familia, pareja y un bebé chiquito, se fue adentrando en la adicción hasta que el vacío lo aplastó.
Cuando falleció el Jonathan de Macarena, vimos que cada dos o tres meses pasan cosas similares. Esta vez fue mas cerca aún.

Con una sensación contradictoria por lo reciente del hecho, uno tiene que definir no neutralizarse, mucho menos naturalizarlo. La única salida real es saber que esto siempre va a doler y que sabiendo el nombre del asesino (este Estado presente de unas minorías) entre todos los de mayorías excluidas tenemos que trabajar constantes, firmes y, sin dudas, hacerle pagar a este asesino todos nuestros muertos de su felicidad.

Publicado por Río Bravo el 19 de julio de 2018.

Publicado en Noticias clandestinas
Lunes, 17 Julio 2017 12:26

Allá, adonde no se ve

Allá, adonde no se ve. Allá estaba el cuerpo de Susana, cubierto por el monte de espinillos que se cierne sobre el camino que baja de la calle del Arroyo El Cura; a 50 metros del puente. Ahí donde los vecinos desconsiderados van a tirar las bolsas de basura, en las inmediaciones de ese camino de barro y desidia, ahí estaba la mujer que apenas vivió 38 años y que ejercía, con alegría, la maternidad de cuatro hijos hermosos.

Publicado en Derechos Humanos