La Asamblea Ciudadana Vecinalista de Paraná rechazó la autorización del gobierno municipal de habilitar el uso de todos los asientos de los colectivos en operación en el Sistema de Emergencia con que se está prestando el servicio de transporte de pasajeros.

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Un terreno ubicado a metros del paseo Patito Sirirí, que constituye una verdadera terraza natural sobre la costanera de Paraná, con vista al río (en pleno parque Urquiza) fue puesto en venta por una inmobiliaria. Si bien se trata de un predio de propiedad privada, desde la Asamblea Ciudadana Vecinalista expresan su “enérgico rechazo a esa posibilidad” y exigen a las autoridades que resguarden“el patrimonio cultural, paisajístico y social de todos los vecinos, en el marco del derecho al paisaje y del déficit de espacios verdes y arbolado de nuestra ciudad”.

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Desde la organización rechazaron la decisión del municipio de realizar perforaciones de pozos semisurgentes de agua potable y reactivar otros fuera de servicio para abastecer a la ciudad. "Considerando que vivimos al margen de uno de los ríos más caudalosos del mundo, resulta inconcebible pensar en renunciar a esa ventaja comparativa, decidiendo abastecernos con agua salada", cuestionaron. Piden a Bahl que dé marcha atrás.

Ya en abril se había reactivado un viejo pozo en la zona este y la semana pasada, el intendente Adán Bahl anunció la decisión de realizar 10 nuevos pozos en distintos puntos de la capital entrerriana, con el objetivo de "subsanar las posibles contingencias que pueden aparecer como la bajante histórica que atraviesa nuestro río Paraná, al tiempo que mejorar la prestación del servicio de agua potable en momentos de gran demanda", según explicó el propio presidente municipal.

Ante la decisión tomada, desde la Asamblea Vecinalista de Paraná advirtieron que sería "un retroceso en la calidad de vida de los paranaenses ya que se conoce los inconvenientes que acarrea el agua de pozos semisurgentes. Es un agua con alto contenido de minerales, entre ellos el sodio, que le da un sabor especial y que combinado con otros que pueda tener, no es agradable para el consumo. Sumado a su dudosa calidad debido a las filtraciones de las napas superiores ó posible existencia de sustancias tóxicas, obligaría al consumo de agua comprada".

Asimismo, señalaron que también acarrearía "consecuencias económicas perjudiciales para los ciudadanos, debido a que provoca obstrucción de cañerías por mayor acumulación de sarro y daños a los artefactos, reduciendo considerablemente su vida útil".

Frente a este panorama, pidieron a Bahl que revea esta decisión que –afirmaron– "raya de inconsulta a la ciudadanía" y se busquen otras alternativas para dar solución al problema del agua en Paraná sin renunciar al agua dulce.  

Publicado por Río Bravo el 16 de junio de 2016

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