Miércoles, 30 Diciembre 2020 12:23

Las huellas de la IVE

"Mi vieja lleva años horadando. Lo hace con cuidado, esperando a que otras encuentren su modo de horadar. Así aprendió ella. Esperando que la que recién comienza no se sienta torpe ni avasallada. Mi vieja horada profundo porque lleva años practicando, pero también sabe esperar a las que necesitan encontrar su gota..."

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Miércoles, 30 Diciembre 2020 08:38

Es ley el aborto seguro y gratuito en el país

En el Senado de la Nación se terminó de definir por 38 votos afirmativos contra 29 negativos, con una abstención. Se aprobó así el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Los entrerrianos: 2 a 1.

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Viernes, 11 Diciembre 2020 07:00

Aborto: a media sanción de ser legal

A las 7:23 de la mañana, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó por mayoría el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo, con 131 votos a favor, 117 en contra y seis abstenciones. De esta manera, como en 2018, dependerá de la media sanción del Senado donde, si bien los números están más ajustados, las posibilidades de que el proyecto se convierta en Ley son mayores. Sólo tres de los seis diputados entrerrianos votaron en contra.

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Para la libertad, sangro, lucho pervivo

Para la libertad, mis ojos y mis manos…

Miguel Hernández

Hoy nos encontramos en un tiempo histórico de lucha por los derechos de las mujeres, momento por el cual venimos batallando hace años y tiene que ver con nuestra dignidad.

Desde que las invasiones coloniales se han apropiado de nuestros cuerpos y nuestras ideas, el patriarcado ha calado hondo en las distintas sociedades, instalándose como matriz cultural, política e ideológica, con una destreza inusitada, perpetrándose en prácticas determinadas a través de construcciones simbólicas que trascienden siglos. Tanto, que hasta hoy una mujer no puede decidir sobre su propio cuerpo.

Recuerdo que la primera mujer que escuché hablar sobre la defensa del aborto legal fue a Ceci. Era una mina con los ovarios más grandes que cualquiera pueda imaginar, tenía una fuerza y un amor a las causas y luchas de los sectores más desprotegidos que era inversamente proporcional a su tamaño. Físicamente era menudita y bajita como Libertad, la amiga de Mafalda. En el ´98 me invitó a participar de un encuentro de mujeres en el Chaco, jamás había escuchado, ni sabía que existía semejante movimiento. Allá fui.

En mi primer Encuentro Nacional de Mujeres participé del taller “Mujer, adolescencia y juventud”, tenía 20 años. En ese taller, durante dos días escuché un montón de historias que me desarmaron. Conocí de la crudeza de la vida de muchas mujeres, de sus gritos y silencios, de sus cargas y sus alas, de sus penas encimadas. Puedo asegurar que por esos días, sin saberlo, empezó mi proceso de deconstrucción y se sumó al de muchas que hace años vienen alzando banderas, reclamando, peleando y conquistando derechos.

Con los años, y los muchos kilómetros recorridos para llegar a cada encuentro, junto a las miles de mujeres y sus historias, con dolores, llantos y abrazos compartidos, hemos conquistado inmensas luchas que se han gestado en esos encuentros y que, en cada rincón del país, hemos batallados codo a codo y hermanas.

Hoy una nueva conquista nos congrega y es la lucha por la interrupción voluntaria del embarazo, una ley que una vez conquistada nos hará un poco más libres, más dignas, más autónomas.

En nuestro país son miles las que nos faltan ya que se desangraron en el intento de un aborto clandestino porque no tienen los medios para llegar a una clínica y pagar por condiciones dignas. Son miles las niñeces huérfanas de esas madres que ya no podían alimentar una criatura más. Nuestras infancias están llenas de niñas-madres, violadas y obligadas a parir, que crecen jugando junto a sus hijes, torturadas y condenadas a una vida que ni siquiera tuvieron tiempo de imaginar. La argentina tiene muchas generaciones de mujeres adolescentes para quienes no ser madres no fue una opción.

Es injusto que la Educación Sexual Integral, que es ley y un derecho conquistado hace varios años, no se cumpla como corresponde y que el Estado recorte de ahí el presupuesto (como sucedió en montón de escuelas este año), impidiendo garantizar los derechos de nuestras niñeces y adolescencias, negándoles la posibilidad de planificar una vida cuidada y digna.

Es indigno que el derecho a decidir sobre nuestras vidas, nuestras ideas y nuestros cuerpos, esté a merced de posturas de funcionarios de turno, de los cleros religiosos o la moralidad de cotillón. El aborto existe, existió y seguirá existiendo, y es inaceptable que mujeres que no tienen los medios económicos para hacerlo en condiciones de salubridad se mueran desangradas. Es una cuestión de salud pública, todas las personas gestantes debemos tener el derecho garantizado de acceder al mismo en igualdad de condiciones. Nadie es quién para juzgar la vida y las decisiones de otres.

Pienso que nuestra sociedad será más libre el día que ningún aula, de ninguna escuela, se quede sin ESI para que sus chiques puedan decidir sobre sus vidas. Será más igualitaria cuando ninguna persona tenga vulnerado su derecho a la anticoncepción para evitar un aborto. Pero será sobre todas las cosas más justa cuando ya nadie vuelva a obligar a parir a nadie como así tampoco a abortar a quien no lo desee.

El aborto legal es justicia social. Una vez aprobado, que será más temprano que tarde, seguiremos siendo las mujeres las garantes de que dicha ley se cumpla. Estaremos allí en las calles, en los barrios, en las escuelas, en el trabajo, peleando para la libertad que durante años nos han negado, estaremos allí, en unidad y con la sororidad que nos caracteriza.

No claudicaremos en este grito global por el aborto legal. ¡Será Ley!

Publicado por Río Bravo el 10 de diciembre de 2020.

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Jueves, 10 Diciembre 2020 03:42

Para decidir, para no abortar, para no morir

Diputados discute y vota hoy el Proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en una sesión maratónica que comenzó por la mañana y que continuará durante la madrugada del día siguiente. Muchas localidades se suman a la vigilia para esperar la votación. En la Argentina este es un tema que divide aguas en todos los sectores. Sucede que nos encontramos caminando de la mano con muchísimas compañeras y compañeros en distintos temas, que incluso en otro momento también eran tabú y naturalizados como la violencia de género, pero cuando se plantea la IVE, la cuestión nos divide. En el lapso de dos años ha habido avances, se ha debatido y fundamentalmente se han logrado acuerdos para convivir en distintos espacios sin que este sea un tema que nos fracture. Pudimos seguir caminando juntas/os.

El 10 de diciembre quedará para siempre en la memoria colectiva de las mujeres como un día más donde tocamos un poquito el cielo con las manos. Hace largos años venimos insistiendo desde distintas organizaciones, y en particular desde la Campaña por el Derecho al aborto Legal, Seguro y Gratuito, en la necesidad de que esta práctica que existe y se realiza muchas veces de modo clandestino (seguro o inseguro), sea regulada desde el Estado como un ejercicio más de salud pública. Ocho proyectos después, acá nos encontramos otra vez con las expectativas más despiertas que nunca, porque el dictamen del despacho de comisiones arroja números por encima a favor de su aprobación: 77 a favor, 30 rechazos y 4 abstenciones. Las posibilidades de la media sanción están a la vuelta de la esquina.

Una lucha histórica e integral

La lucha por la legalización del aborto tiene larga data y es un triunfo de caminar las calles, lugares de trabajo y estudio, de movilizar a miles. Primero hay que decir que este reclamo que sostenemos como una deuda de la democracia está compuesto por la triple consigna: Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. Es un plan integral para prevenir los embarazos no deseados. Y este reclamo tiene su base concreta, cruda y real.

Si bien en Entre Ríos existe la adhesión al Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo, al que pueden acceder de forma legal, segura y gratuita, mujeres de los sectores populares, es un área que está solapada y a la cual no llegan todas las mujeres de los barrios y el interior de la provincia, que en muchos casos recurren igual a interrumpir sus embarazos, y son las que se mueren desangradas o con severas infecciones después de practicarlo. El aborto existe desde tiempos inmemoriales, y desde que es un negocio para algunos sectores médicos, se realiza de modo clandestino en clínicas privadas para quienes tienen con qué pagarlo. Lo hacen sin que nadie sepa, y al resto sólo le quedaba el perejil, las perchas y las agujas de tejer.

Hay otros números, igual de duros, cuando hablamos de niñas. En estos casos en incorrecto hablar de “embarazos no deseados” sin nombrar que cuando se trata de niñas son producto de abusos. Es decir, son embarazos a causas de violaciones. Según el Ministerio de Salud de la Nación, en su material de difusión “Estadísticas Vitales. Información Básica” Argentina 2018, afirma que 2.350 niñas y adolescentes (de edades entre 10 y 14 años) tuvieron un hijo durante ese año. En el mismo informe se manifiesta que hubo 257 muertes de mujeres embarazadas por distintas causas, y de ese total 35 corresponden a “embarazos que terminaron en abortos” (13,6%). De la cantidad de abortos clandestinos seguros e inseguros que no terminan en muerte, claramente, no existen estadísticas.

Por tanto ésta es la base de la justificación de por qué es el Estado el que debe regular y garantizar este plan como derecho: para decidir, para no abortar, y en caso que debamos acceder a un aborto, no morir en el intento.

Lo que se vota en Cámara de Diputados y que luego deberá ser aprobado en Cámara de Senadores es un Proyecto que implica un gran avance para las mujeres de los sectores populares, porque entre otras cosas, todas tienen derecho a decidir y acceder a una IVE hasta la semana catorce de gestación inclusive, y luego de la 14, por causales como enfermedades de la persona gestante, entre otras. Esto debe garantizarse dentro de los 10 días desde el requerimiento. En caso de violación a niñas y adolescentes se garantizan todos sus derechos de privacidad, sin dilataciones de tiempos. En lo que respecta a la objeción de conciencia (uno de los puntos más debatidos del proyecto), los profesionales que aleguen la misma deberán derivar de buena fe a otro profesional que sí garantice el derecho, no puede negarse en ámbito público y realizarlo en privado, no puede negarse en caso de que corra peligro la vida de la mujer que está gestando, ni negarse a la atención post aborto. Cualquier irregularidad en lo que a estos puntos anteriores refiere dará lugar a las sanciones disciplinarias, administrativas, penales y civiles, según corresponda. Respecto de las instituciones de salud privadas que aleguen “objeción de conciencia”, se deberán establecer previamente convenios con otras entidades que sí lo garanticen para realizar derivaciones.

Como en todas las demás conquistas, deberemos estar peleando de modo cotidiano para que se garantice. Las leyes son un marco importante para el cumplimiento de nuestros derechos, y la pelea que libramos las mujeres organizadas es el combustible antes, durante y después. Hoy seremos miles en distintos lugares siguiendo el debate y la votación. Calentamos motores y nos preparamos para el debate en Senadores, que se plantea antes de fin de año. Siempre las causas justas y la lucha colectiva tiene buenos resultados. En el camino quedaron algunas pioneras que sostuvieron los trapos en tiempos adversos: en Clelia Íscaro las nombro a ellas. ¡Qué lindo lo que sembraron! Por todas la pibas. Por todas nosotras. Que sea ley.

* Daniela Vera es docente, integrante de la Multisectorial de Mujeres Entrerrianas, coordinadora de Promotoras de derechos CAAC José Daniel Rodríguez.

Publicado en Río Bravo el 10 de diciembre de 2020.

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En plenario de comisiones, este miércoles salió dictamen favorable para la Ley de Interrupción voluntaria del embarazo, que comienza a debatirse este mediodía en la Cámara Baja para finalmente someterlo a votación. Una de las principales modificaciones se dio en torno a la denominada "objeción de consciencia". También obtuvo despacho el proyecto de ley de Atención y cuidado integral de la salud durante el embarazo y la primera infancia.

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Jueves, 14 Junio 2018 08:01

Es legal o clandestino

Tal vez el jueves me despierte y el día sea menos frío, aunque tal vez esté nublado o tal vez garúe. Probablemente suba corriendo al auto para no llegar tarde al colegio de los chicos, tal vez revise mi bolso para encontrar los auriculares y no los encuentre. Lo que puede pasar, lo que puede ser diferente a otros tantos jueves, es el hecho maravilloso de que se haya puesto sobre la mesa la verdadera magnitud de mis derechos, de los de mi hija, de los de mi nieta, de los de mis sobrinas y de los de todas esas mujeres que podrían vivir para soñar nuevos sueños.

Porque el Congreso de la Nación no debate el sí o el no al aborto. Lo que está en discusión es si el aborto será una práctica legalizada, segura y gratuita, o si continuará cobrándose vidas de mujeres en la clandestinidad. Si fuéramos capaces como sociedad de poner nuestra atención en que el aborto clandestino es la mayor causa de mortalidad de madres gestantes en la Argentina, no la deliraríamos con improbables que solo constituyen ejercicios retóricos de lo que podría ser pero no es porque no ha sido. La muerte de mujeres por abortos clandestinos sí es. Y ni el Estado, ni aquellas instituciones que dicen querer defender las dos vidas, han hecho nada para que esto cambie.

Pero vale la pena decir, que más allá de cualquier resultado, ya todo cambió en la Argentina. Porque este debate que intentaron sepultar tanto gobiernos progresistas como conservadores, estalló en la calle y llegó al Congreso.

Leí de todo por estos días. Cosas ridículas como: "No quiero pagar con mis impuestos el aborto de nadie". Lo cual es como decir: "Yo no quiero pagar tu tratamiento para la diabetes, ni para tu alcoholismo, ni tu quimioterapia, es tuya, pudiste tomar mejores decisiones con tu salud y con tu cuerpo". Sería ridículo y peligrosamente retrógrado plantearlo en estos términos. Porque estamos hablando de Salud Pública, de derechos adquiridos, de derechos que redundarán en mejor calidad de vida para el conjunto de la sociedad. Entonces se supone que deberíamos estar a la altura de las circunstancias, alegrarnos por el debate colectivo.

Pero el reduccionismo al que se ha pretendido condenar este proyecto es el manotazo de ahogado de esos sectores que le temen al verdadero cambio, que traman en nombre de dios, la vida, la patria y todos esos conceptos enormemente abstractos que nos impiden pensar en los rostros y en los cuerpos de las mujeres que perdemos por el aborto clandestino.

Como siempre es un error generalizar, también creo que existen quienes no están de acuerdo con la legalización del aborto respondiendo a diferentes sistemas de creencias que definen como "morales, éticas" o incluso "científicas", y que, honestamente creen, en esto de salvar las dos vidas. A ellos solo puedo decirles: No aborten. La ley no los obliga. Así como no promueve, por ejemplo, el aborto en casos de discapacidad. Una mujer gestante de un niño con Síndrome de Down que hoy en día elige parir a su niño, con la ley también podrá elegirlo. La ley no obliga a abortar a nadie, plantea salvar la vida de la mujer que abortará de todas maneras y que corre graves riesgos de morirse en la clandestinidad.

Ningún médico, ni funcionario, ni persona ajena a mi cuerpo debería poder de decirme que hacer con el. Es sentido común. Es el siglo XXI.

Yo no aborté. Yo elegí parir a mis hijos. Pero mi criterio o subjetividad no puede ser el fundamento que impida a otras mujeres abortar, ya sea por desesperación, por necesidad o por convicción. No puede ser mi experiencia personal, la cual es intransferible, el argumento que impulse a una mujer que desconozco a parir un hijo que no quiere parir. La legalización del aborto no es una invitación a abortar. Pero eso ya lo sabemos, porque se han dicho aberraciones similares ante la irrupción de otros paradigmas como el divorcio o el matrimonio igualitario, y nadie fue obligado a contraer casamiento con una persona de su mismo sexo si no quiso hacerlo, como tampoco nadie se divorció siendo obligado por la ley. Estamos hablando de una oportunidad, no de una imposición.

¿Qué es lo que la sociedad no le perdona a la mujer que aborta? Le perdona que se muera, porque en definitiva, lo que reside en el fondo es que de alguna manera "se lo buscó" ya sea por sus "malas decisiones" anteriores o por no tener "la fortaleza" de continuar con ese embarazo.. Pero, ¿qué más hay? ¿qué no le perdonamos? Creo que no le perdonamos que elija y peor aún: que se difunda que eligió. Aún cuando llegó ahí porque no supo como evitar esa situación o porque cometió un error, lo que no se perdona es que decida sobre su cuerpo. Y es fuerte la presión que existe en este punto, porque realmente vivimos bajo la consigna de lo que debemos hacer. Y ver a otras mujeres hacer lo contrario a lo que deben hacer, es perturbador. Es tan clarificador que duele.

Sinceramente creo que cuando rascamos la olla, eso es todo lo que queda: el miedo y la broca que produce la libertad ejercida por otros que me obligan a mirarme y preguntarme dónde puse yo mi libertad.

¿Parí a mi hijo porque lo decidí o porque la idea de que me realizaría como mujer si me proyectaba a través de otra vida me comió el coco desde que me conozco en el mundo? ¿Parí a mi hijo porque es mi único proyecto ante la ausencia de proyecto o porque es lo que elijo? ¿Porqué parí a mi hijo? ¿Cuantas de nosotras nos preguntamos eso antes de señalar a otra mujer que decidió no parir?

Todas conocemos a alguien. Todas tenemos una amiga que no toma pastillas porque el novio le dijo que engordan, o que no usa preservativo total es una pareja de hace tiempo, que dejó de estudiar porque no tiene quien la ayude a cuidar a los chicos, y así podemos estar todo el día conjugando ejemplos -incluso- más aberrantes que implican violaciones en sus múltiples variantes. Nuestra vida está llena de mujeres así. Pero pareciera que solo celebramos en otras lo que puede representarles un castigo, y no les preguntamos. Las llamamos valientes, nos mentimos y les mentimos. Porque pariendo hijos no deseados conservan el statu quo en el que aceptamos vivir todos los días, porque cambiar el mundo es agotador. Pero hay que cambiarlo y hay que ayudar a nuestros hijos deseados y amados a que tengan herramientas para seguir transformándolo.

Yo no aborté antes y no voy a abortar ahora porque se sancione una ley. Pero sé que esa ley va a encender la luz para muchas mujeres, sumergidas en la soledad y en la clandestinidad. Esa ley me dará la certeza de que mi hija, o mi nieta o mis sobrinas, o mi vecina, no van a morir desangradas en una tabla si deciden interrumpir un embarazo por la razón que sea. Es la certeza de que va a haber un Estado dando respuestas, aunque no haya nadie más cerca. Sé que esas mujeres no son asesinas, sé que la moral es una vara corta para algunos y una muy extensa para otras cosas. Sé que se dicen muchas mentiras en nombre del amor y la vida, pero que no dejan de ser mentiras.

Porque sé que hoy en la Argentina, las mujeres que deciden practicarse un aborto y no pueden pagarle a un profesional, se mueren. Esto es lo que puede cambiar a partir de esta ley. No se promueve el aborto, se pone en debate cuales son las condiciones actuales para que no se mueran las pobres, las desahuciadas, las que no tienen proyecto, ni futuro, ni voz, las que no importan casi nunca en la inmensa mayoría de los perfiles de Facebook que hoy abogan por "las dos vidas".

"Es una ley para descartar vidas" ¿En serio? ¿Realmente se necesita una ley para eso? "Es la pena de muerte a inocentes" ¿En serio? ¿Y culpables de qué son las mujeres que mueren por abortos clandestinos? ¿De no querer, poder, desear, "no saber cómo no ser" madres? Esa es una falsa antagonía. Nadie va alegremente a practicarse un aborto. La pregunta que debemos hacernos es como llegó esa mujer a esa situación, y las respuestas nos sorprenderían.

Después vendrán otros debates que nos tomarán de las manos para quitarnos del oscurantismo y de las mieles de las religiones que hace cientos de miles de años contribuyen a un mundo cada vez más desigual y roto. Nos enojaremos con los pibes que construyen otro lenguaje, en voz alta, incomodando a quienes nos sentimos dueños de las palabras, y pasarán a ser importantes otras cosas. Pero sean cuales sean los debates que vengan, espero que sea en un país que promueva el ejercicio de la libertad en vez de abrazarnos a la imposición.

Los legisladores tienen por delante una gran oportunidad: que el aborto deje de ser clandestino para que esa mujer que llega manifestando su voluntad de interrumpir el embarazo se vaya del hospital contenida, respetada en su deseo y con un método anticonceptivo efectivo, haciendo escuela del ejercicio de la libertad, para que en una charla con una vecina o con una compañera de la facultad cuente su experiencia desde un lugar donde sólo habite la culpa y la vergüenza, sino desde el aporte a la construcción de una conciencia colectiva nueva.

Ninguna de las que empuñamos el pañuelo verde somos asesinas de bebés, ni planteamos al aborto como un método anticonceptivo. Decir semejante burrada solo habla de quien la dice. Hace muchos años la consigna educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir viene creciendo: fue charquito indefenso, fue un río correntoso y hoy es una marea que llegó al Congreso de la Nación para poner en el centro del debate político esta realidad.

No voy a amenazar a los diputados ni a los senadores con quitarles mi voto, porque la mayoría de ellos nunca lo tuvieron y probablemente nunca lo tendrán. No voy a sumarme a la cacería de brujas, no voy a querer menos a los amigos que piensan diferente en relación a este u otros temas.

Solo voy a decirles a los que legislan arrogándose la facultad de representarme, que lo único que pretendo de ellos es que prescindan de sus mambos sin resolver, de sus creencias religiosas, de sus dilemas morales: les pido que voten una herramienta en materia de Salud Pública. Les pido que terminen con el aborto clandestino y la muerte de mujeres gestantes por la omisión del Estado.

Tal vez el jueves me despierte y el día sea menos frío, aunque tal vez esté nublado o tal vez garúe. Probablemente suba corriendo al auto para no llegar tarde al colegio de los chicos, tal vez revise mi bolso para encontrar los auriculares y no los encuentre. Lo que puede pasar, lo que puede ser diferente a otros tantos jueves, es el hecho maravilloso de que se haya puesto sobre la mesa la verdadera magnitud de mis derechos, de los de mi hija, de los de mi nieta, de los de mis sobrinas y de los de todas esas mujeres que podrían vivir para soñar nuevos sueños.

Publicado en r2820.com y reproducido por Río Bravo el 14 de junio de 2018. Foto: Infobae

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