El jueves pasado, Felipe Solá, actual Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina, en una edición de la Entrevista Federal de Radio Nacional (disponible completa AQUÍ) refiriéndose a las medidas que se están implementando hacia las Islas Malvinas, sostuvo que se ha “desandado” totalmente el famoso acuerdo Foradori - Duncan, por lo que mencionó: “reemplacé al embajador Foradori en Ginebra, por el embajador Villegas en el primer día que llegué; reemplacé al embajador de Londres, aunque todavía no tenemos la posibilidad que se instale allá el nuevo embajador que es el actual embajador en Cuba, que es un experto ¿en qué? En Malvinas, por eso va a Londres, Javier Figueroa. Y lo que hicimos es tener una política en la que, sin perjuicio de las relaciones que tenemos con el Reino Unido, que el Reino Unido no se sienta cómodo en esta actitud de no dialogar, como lo ordena las Naciones Unidas”.

El acuerdo Foradori - Duncan

El mencionado acuerdo Foradori - Duncan, es un Comunicado Conjunto entre Argentina y el Reino Unido emitido en septiembre del 2016, durante el gobierno del ex presidente Mauricio Macri (Comunicado completo publicado en página de Cancillería argentina. Información para la prensa Nº 304/16. Disponible AQUÍ). Según fue informado oportunamente por Cancillería argentina, Alan Duncan, en ese entonces Ministro de Estado para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, se reunió con la Canciller argentina Susana Malcorra y mantuvo además una reunión de trabajo con el vicecanciller Foradori. Allí se establecieron los principales temas en la agenda bilateral.

Entre los diversos aspectos que se mencionan, se destacan la reactivación de las Consultas Políticas Bilaterales de Alto Nivel, para “ampliar la relación bilateral en torno a una agenda positiva que aborde los desafíos globales en el mediano y largo plazo”; además, “se evaluaron las áreas de posible cooperación en materia antártica, incluyendo intercambios, actividades conjuntas y acuerdos entre los programas científicos del Instituto Antártico Argentino (IAA) y el British Antarctic Survey (BAS), así como también el desarrollo de actividades científicas conjuntas en el área de la Convención sobre Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA)” y se acordó “trabajar para incrementar significativamente el comercio bilateral entre ambos países como lo demuestran las recientes visitas enfocadas en el comercio y el apoyo a las empresas e inversiones para capitalizar oportunidades comerciales e inversiones, lo cual incluye compartir asesoramiento y experiencia en Asociaciones Público- Privadas”. Sobre la soberanía de nuestras islas, bien gracias.
Una mención especial merece el apartado que hacer referencia a la seguridad internacional y la defensa. “Ambas partes acordaron que para enfrentar las amenazas a la paz y seguridad internacionales se requiere una cooperación y coordinación internacional más estrecha. (..) Ambas partes acordaron fortalecer la relación entre las dos Fuerzas Armadas. El Reino Unido acoge con beneplácito el compromiso de la República Argentina con el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales a través del apoyo a las Operaciones para el Mantenimiento de La Paz de las Naciones Unidas”. Sobre la soberanía de nuestras islas, bien gracias.

El Atlántico Sur

El Comunicado conjunto del 2016 posee un punto exclusivo sobre el Atlántico Sur que se encuentra al final de la agenda bilateral establecida. No sorprende que este tema fundamental para la soberanía y el desarrollo nacional se haya ubicado en el último lugar, como así tampoco que lo expresado en el mismo, no inicie con el sostenimiento argentino de la defensa irrenunciable de nuestra soberanía nacional sobre las islas y el pedido al Reino Unido para que se siente a negociar, como lo exhortan las Naciones Unidas desde el año 1965 en la Resolución 2065 de la Asamblea General.

Lo que sí llama la atención, es el grado de servilismo y sumisión que se desprende cuando establece: “en un espíritu positivo, ambas Partes acordaron establecer un diálogo para mejorar la cooperación en todos los asuntos del Atlántico Sur de interés recíproco. Ambos Gobiernos acordaron que la fórmula de soberanía del párrafo 2 de la Declaración Conjunta del 19 de octubre de 1989, se aplica a este Comunicado Conjunto y a todas sus consecuencias. En este contexto se acordó adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos. Ambas Partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados.”

Pasando en limpio, de soberanía no se hablaba (trayendo a colación los Acuerdos de Madrid y el famoso “paraguas de soberanía”); pero mientras tanto se brindará colaboración continental para la exploración y explotación de nuestros recursos naturales por parte de los ingleses, para que sigan depredando y llevándose los recursos de nuestros mares, que son de todos los argentinos.

Por ejemplo, se acordó establecer conexiones aéreas adicionales entre las Islas Malvinas y terceros países (en particular, dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección). En consecuencia, en noviembre de 2019 se realizó el primer vuelo de la firma Latam Brasil, con una escala en Córdoba. Se trata de un vuelo que, sin bandera nacional, favorece comercialmente a los intereses británicos en las Islas, otorgándoles una nueva conexión continental e internacional. 

Desandar, un paso adelante

En este contexto, las declaraciones del actual Ministro argentino son un punto de partida interesante en la construcción de una política exterior hacia Malvinas que priorice la defensa de nuestra soberanía sobre las Islas. En ese sentido, expresó: “Tenemos un espíritu malvinizador, de defensa nacional (…) La idea es: no te sentas a dialogar, bueno, entonces van a pasar cosas (…) van a pasar cosas con la pesca, con los ingresos de Malvinas, van a pasar cosas con el petróleo, van a pasar cosas con que vamos a hacer una política no ya de un gobierno, sino de toda la comunidad argentina hacia Malvinas, vamos a tener que tomar decisiones a fin de año con respecto a los vuelos (..) Vamos a incidir sobre Uruguay y Brasil a cerca de los ‘vuelos humanitarios’ sobre Malvinas, entre comillas, que se han convertido en un hecho común y que ellos admiten (…) Queremos que sea incómoda la posición para Inglaterra mientras no se siente a dialogar (…) Mientras no se sienten a hablar y piensen que pueden no hacerlo y hacer lo que quieren, nosotros haremos lo que podamos. Y podemos bastante.

Se trata de un punto de partida interesante, porque desde la usurpación británica de las Islas Malvinas en 1833; los ingleses no han cesado de avanzar, mediante una política de fuerza y hechos consumados, en la ocupación de territorios insulares y marítimos, en la exploración y explotación de los recursos naturales de la zona, en la militarización de la región, e incluso, en las proyecciones hacia la Antártida.

Y como para muestra sobra un botón, podemos mencionar a los ejercicios militares que durante el mes de julio los británicos han realizado en nuestras Islas y que fueron protestados por el gobierno argentino. Según la Información para la Prensa N°: 171/20 publicada por Cancillería (ver AQUÍ) en el “ejercicio intervinieron, además del buque patrullero HMS Forth, la Compañía de infantería británica A y la aeronave A400M junto a los Typhoons de la 1435 Flight de la RAF, que forman parte del despliegue militar de ocupación ilegal del Reino Unido en las Islas Malvinas”.

Con estas acciones unilaterales, los británicos no sólo desoyen el reclamo argentino; sino que accionan contra resoluciones de Naciones Unidas, como la Res. 3149 de la Asamblea General, citada por Cancillería en la protesta, que el año 1976 instó a las partes a abstenerse de adoptar decisiones unilaterales que modifiquen la situación de las Islas mientras se lleva adelante el proceso de negociación sobre la soberanía, recomendado por la ONU.

Es lícito sostener que es hora de desandar también los Acuerdos de Madrid de 1989/1990. La firma y el sostenimiento de los mismos no han implicado, en todas estas décadas, ningún paso que nos acerque a Malvinas. Más bien, mientras el Reino Unido no accede a la discusión sobre la soberanía, ha continuado avanzando en sus posesiones, en la exploración, explotación y entrega licencias a terceros países para que se lleven nuestros recursos, en el desarrollo de una de las bases militares de ultramar más importante de la OTAN, a sólo 500 km de casa.

Por último, no parece casualidad que estas acciones de fuerza y prepotencia internacional llevadas adelante por Reino Unido, se desarrollen al mismo tiempo que se da un debate en nuestro Congreso Nacional de tres leyes que tienen como norte el sur y el enorme potencial económico y estratégico de nuestro mar. Se trata de las leyes de extensión de la delimitación de nuestra Plataforma continental, del incremento de las penas para la pesca ilegal en el mar argentino y de la creación de un Consejo Nacional de Asuntos relativos a las Islas Malvinas, que pueda trascender a los gobiernos de turno y sostener una política de Estado para la recuperación de nuestra soberanía territorial.

En un contexto económico profundamente adverso como el que atraviesa nuestro país, es necesario llevar adelante políticas que pongan en valor real los inmensos recursos del Atlántico Sur. La presencia y amenaza militar británica en nuestras Islas y mares, es un escoyo para el desarrollo nacional. Con Inglaterra, la agenda bilateral debe ser única: las Islas Malvinas son argentinas.

* Agustina Felizia es Licenciada en Relaciones Internacionales.

Publicado por Río Bravo el 21 de julio de 2020.

Publicado en Actualidad

Se acerca el 10 de junio, Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur y Sector Antártico. Se conmemora en la fecha la designación del primer gobernador patrio en las Islas Malvinas, en 1829. La fecha es vital en la lucha por denunciar y derrotar la ocupación colonial que el imperio británico desarrolla en nuestras islas, casi sin intervalos, desde 1833.

El libro Crónicas Patrias, de Pablo Gabriel Felizia, relata en 7 cuentos las historias de 8 entrerrianos combatientes en la Guerra de Malvinas. El libro, publicado por Ana Editorial, es un valioso aporte a la lucha contra la desmalvinización, el discurso que busca que olvidemos o quitemos importancia a ese pedazo de nuestro territorio nacional, clave por sus aspectos políticos, económicos y geoestratégicos.

Además, el libro apunta a revalorizar las historias de arrojo y coraje de estos entrerrianos que pelearon contra uno de los ejércitos más sofisticados y equipados del mundo, al punto de despertar la admiración dentro y fuera de nuestro país.

"¿Quién nos habla aquí de olvido, de renuncia, de perdón? ... ¡Ningún suelo más querido, de la patria en la extensión", dice la Marcha de Las Malvinas. De eso, entre otras cosas, nos habla aquí Pablo Gabriel Felizia, autor de Crónicas Patrias.

 

Publicado por Río Bravo el 30 de mayo de 2020.

Publicado en Historia
Miércoles, 01 Abril 2020 16:16

"El furriel", un cuento de Pablo Felizia

A 38 años de la reconquista argentina de las Malvinas, Río Bravo tiene el orgullo y el placer de compartir con nuestros lectores parte de una obra literaria que busca hacer justicia histórica para quienes arriesgaron su vida y aquellos que dejaron su último aliento en aquél territorio tan cercano y lejano a la vez. El furriel es uno de los siete cuentos, siete historias de combatientes entrerrianos que componen Crónicas Patrias, de Pablo Gabriel Felizia; es la historia de Roberto Andrade, pero refleja, también, en muchos aspectos, la de muchos otros veteranos y combatientes caídos en Malvinas; sus sueños, temores, orgullos y vivencias, antes, durante y después de un conflicto bélico que terminó con derrota para la Argentina pero que no sepultó las ansias de soberanía de sus protagonistas y de gran parte de la sociedad argentina.

“Escribir este libro me llevó cuatro años. Son siete cuentos de guerra, de combatientes entrerrianos que ofrecieron su vida en Malvinas en 1982. Para hacerlo me entrevisté con ocho de ellos en varias jornadas que se extendieron por horas y en algunos casos en numerosas ocasiones. Quería conocer hechos de heroísmo cansado de escuchar que todos los que enfrentaron a Inglaterra eran unos chicos llenos de miedo. Debo decir que me encontré las historias en las palabras de quienes me contaron sus experiencias y la ficción se transformó en una fina cornisa entre ellas, tal como la relataron, y el aporte de la literatura, tal como creí conveniente”. Esas son las palabras del propio autor, que dan inicio al prólogo de Crónicas patrias, son el punto de partida y la motivación que lo llevaron a iniciar la obra pero también a establecer un estrecho vínculo con la causa soberana. Agradecemos su generosidad al autorizar la publicación den cuento completo e invitamos a los lectores de Río Bravo a reflexionar y emocionarse con uno de los cuentos que componen la obra.

El furriel
Tiré para ganar. Te lo cuento así, de una, como le dicen ahora. Como todo en la vida no quería perder. Tenía diecinueve años. El tío vivía en Paraná y me vine a estudiar Ciencias Económicas. Él escuchaba Radio Rivadavia y una tarde me llamó y me dijo tomamos Malvinas. No era poca cosa, pero al principio no me di cuenta de lo que pasaba. Al día siguiente me llegó una notificación: tenía que volver a Corrientes y presentarme. No pasó mucho tiempo hasta que pisé las islas por primera vez. Fue un mediodía y se anochecía al rato. Quiero que conozcas esto que tengo y si por momentos me detengo y hago un silencio, teneme paciencia, no es fácil y necesito poder hablarte. Antes que nada quiero que sepas una cosa, una sola, casi como una confesión: siempre voy a poder mirarte a los ojos, a pesar del tiempo y de la guerra; a pesar de la vida y de la muerte.
Cuando llegamos preparamos las carpas, pero no podíamos dormir porque todo el piso era de piedra. Pusimos un impermeable y arriba los paños que teníamos por la helada y la nieve. La primera noche la pasamos a cielo abierto; las estacas no se clavaban porque eran de madera. Tres días después nos fuimos a la ciudad y ahí hicimos campamento hasta el 1° de mayo. Tratá de entenderme. El 1° de mayo fue el día del ataque y estuve ahí, en el frente de combate con la III Brigada de Infantería, la Compañía de Comandos y Servicios. Era furriel, el escribiente del jefe. Hacía las notas y las planillas; era uno de los siete, de todos los que estábamos en ese lugar, con el secundario completo. Si voy muy rápido te pido disculpas. Es que ahora que te puedo contar y sobre todo que vos podés escucharme, es como si lo hablara por primera vez. Me sale así, todo junto y un poco mezclado, pero no importa.

Antes de seguir no quiero olvidarme de Sergio Raúl Desza; era furriel como yo. Llegó desde Rosario y se incorporó más tarde. Él cayó los últimos días. La guerra terminó el 14 de junio y él murió el 12. Un subteniente que era amigote mío, con el que siempre salíamos juntos, me dijo que en unas casas iban a hacer custodias. Le respondí que no quería ir; en esos lugares estaba lleno de oficiales y tenías que hacer la venia a cada rato. Me pidió entonces que le busque uno y le propuse a Desza. Este juntó sus cosas y se marchó. Esa tarde bombardearon la posición. Desza estaba al lado de otro soldado. Los agarró la onda expansiva y los reventó contra un alambrado. No me mires así, yo no sabía que eso podía ocurrir, aunque en realidad, eso podía ocurrir en cualquier momento. Cada vez que alguien me pregunta por los héroes y usa esa palabra, héroes, pienso en Desza, en Sergio Raúl Desza. Vos tampoco te olvides de ese nombre.

Estuve en el aeropuerto, en las casas de Monte Kennedy y después en el lugar donde terminó la guerra. Batallé dos horas contra los ingleses de acá a la esquina. Ves, a menos de media cuadra. Allá los veía por donde pasa el auto ese. Desde acá se les notaban las caras. Ellos pasaban, nosotros tirábamos. Todo aquel que va a la guerra quiere ganar. Estábamos convencidos de que defendíamos a la Patria; la vida y la historia nos asignaron ese lugar. A la guerra fui con una pistola común 9 milímetros. Se la cambié por un FAL a un compañero. Me iba al frente y con eso les tiré a los ingleses. Si maté a uno no me causa nada porque defendí a mi Patria y quería volver vivo. Me encargaba, entre otras cosas, de escribir las cartas a las familias y, cuando llegaban las respuestas, las repartía y se las leía al resto.

Los últimos días en las islas fueron duros. Ellos nos llevaban a los tirones, nos bombardeaban de noche y les hicimos frente hasta que no dimos más. Tuve que salir de la posición con un compañero. Era la madrugada, desde las once resistimos hasta las tres. Teníamos que atravesar un espejo de piedras para ir al regimiento, se nos venían con todo. Él se volvió, pero yo trepé hasta que se me durmieron los pies. Habré estado media hora. Escuché a un par ingleses que venían, los sentía cerca. Solo, sentado en esas piedras, cansado y con los pies dormidos, tomé una decisión. Me dije: se asoman y los mato. Pero de repente escuché un griterío. Eran como cinco. Me sacaron el FAL, los correajes, el cinto y los cordones. Ellos hacen de la guerra una forma de vida.

Todo esto que te cuento, es para que sepas algunas cosas. Para mí la vuelta fue lo más duro, mucho o tanto más que verlos acercarse a ellos al lugar donde estaba sentado a la espera de enfrentarlos. Fui prisionero de guerra. Luego me liberaron. Llegué a Puerto Madryn, al continente, esa extensión tan nuestra como aquellas tierras que defendimos. Estaba a salvo, pero en lugar de encontrarme con un trato cordial, me encerraron en unos galpones. Los mismos que tenían que cuidarnos nos llevaron a un aeropuerto y de ahí a la Escuela Lemos. Había vuelto de una guerra y junto a otros soldados estábamos sentados en el piso, con una guardia que se hizo para adentro del regimiento; no para afuera como debería ser. Te explico: en lugar de cuidarnos a nosotros, se cuidaban de nosotros. Era como un cerco y nos apuntaban. Días atrás los que me apuntaban eran ingleses, por eso también es tan confuso, tan difícil. Quisieron ocultar el resultado de la guerra, pero no la podían tapar con las manos. Eso fue al principio, después nos dieron de baja y nos insertamos en la sociedad con un gobierno que nos tiraba a matar ¿ves la paradoja? Cuando volvimos y nos apuntaban a nosotros, nos dijeron que no teníamos que comentar nada de lo que vivimos en las islas. No querían que hablemos. Por eso también me costó contarte esto y ahora que pasó el tiempo lo necesito para que conozcas que di pelea hasta el final.

En Malvinas me bañé tres veces en cincuenta y cuatro días y el pie de trinchera es feo. No se transpiran y se congelan. Estuve mucho tiempo con eso. Llegaba cualquier invierno y se me dormían. Me ponía dos bolsas con dos pares de medias y cuando sentía que tenía frío me sacaba una y me calzaba la otra. Dos años tuve que hacer lo mismo. Con todos los problemas y las dificultades para conseguir un trabajo, los más viejos empezamos a crear espacios para nosotros. Recién, una década después de todo esto que te cuento, salió la primera pensión. Era complicado, cuando me presentaba ante una solicitud laboral me respondían que llame mañana, que venga el jueves y volvía a la calle una y otra vez. Por eso, también, la vuelta fue lo más duro. De todos modos, si le preguntás a cualquiera de los que fuimos, te vas a encontrar con que estamos convencidos de que las islas son nuestras.

Éramos como doce de Curuzú cuando volvimos a casa después de la guerra y de aquel encierro. Le pedimos a uno que llame a su familia para que les avise a las otras. Mi mamá me fue a buscar, me compró una gaseosa y dos empanadas en la misma terminal. Después me llevaron a casa y almorzamos. La gente tenía miedo, pero mis vecinos se enteraron de que había vuelto y llegaban hasta la puerta, me querían saludar. Hacían hasta cola de espera. Yo estaba sentado en un sillón, me daban la mano y un beso. En el barrio era el único que había ido a Malvinas. Hicimos lo mejor que pudimos.

¿En dónde te dan un certificado con el que dejás de ser un chico para ser un hombre? Ya tenés la edad para obtener esa habilitación inexistente, por eso quiero que sepas, que conozcas lo que viví. Cuando volvimos nos decían los chicos de la guerra, fue para menoscabarnos, para desmerecer la tropa; éramos hombres. Ahora que te cuento esta historia podés conocerme mejor. No es igual la vida de una persona cuando pasó por una guerra, nunca va a ser igual a la del resto. Pero a pesar de todo esto que te cuento, de aquellas cosas que aún no sé cómo decirlas y de las situaciones difíciles, quiero y necesito que sepas que voy a estar ahí como pueda y con lo que tenga. Voy a estar en ese lugar con las fuerzas que me queden. Hijo, me vas a encontrar siempre a tu lado, el día que junto a otros, decidan volver.1

1 Roberto Andrade era soldado cuando fue a Malvinas. Pertenecía a la Compañía de Comandos y Servicios de la III Brigada de Infantería del Ejército. En 1982 tenía diecinueve años. Fue furriel y cuando le tocó ir al frente, como dijo, tiró para ganar.

 
 
El libro
Crónicas Patrias, cuentos de entrerrianos combatientes de Malvinas
Pablo Felizia
Paraná, Ana Editorial, 2017
100 páginas / Comprar el libro

 

 

 

Publicado en Río Bravo el 2 de abril de 2020

Publicado en Cultura

Este 2 de abril será un día especial No sólo por los motivos que habitualmente lo es, en tanto se conmemora el día de los veteranos y caídos en la Guerra de Malvinas, sino por el particular contexto en el que se desarrollará. De hecho, el feriado se adelantó y mañana será un día hábil, por más que en el marco de la cuarentena obligatoria para contener la epidemia del Coronavirus, no se vaya a notar.

En ese contexto es que numerosos ciudadanos firmaron el documento que promovió el Foro Patriótico y Popular Regional Entre Ríos. Dicha agrupación forma parte de la comisión que organiza la caminata con antorchas que cada 1° de abril por la noche se realiza en Paraná desde la Plaza de Mayo hasta la vigilia en espera del 2 de abril junto al monumento en homenaje a los caídos y combatientes argentinos en Malvinas.

El llamado es a recordar la fecha y plantar bandera en contra del olvido y de los discursos desmalvinizadores. Arrancan, en ese sentido, de forma clara y contundente: " Se cumplen 38 años de la reconquista patriótica de las Islas Malvinas de manos del colonialismo británico. El 2 de abril de 1982, la Argentina recuperó el ejercicio pleno de la soberanía, en un incruento y pleno acto de razón y justicia, sobre los territorios usurpados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte quien había ocupado violentamente nuestros territorios el 3 de enero de 1833."

Un 2 de abril especial

"A mi barrio lo conforman 32 torres, y cada torre tiene 3 edificios, y cada edificio 18 departamentos. Viven jubilados, maestros, empleados, desocupados... laburantes. Colgué la Bandera de la ventana, empecé la Vigilia en mi casa. En el medio de esta lucha contra la pandemia, que todos sepan: a Malvinas, volveremos!!!"

Así se expresa el escritor Pablo Felizia, uno de quienes impulsó en Entre Ríos el acompañamiento al documento que recoge las firmas de numerosos combatientes de Malvinas, referentes de la cultura y la política, profesionales, estudiantes y trabajadores en general.

A continuación, publicamos el documento completo, que recorre la historia de la fecha que se conmemora hasta los debates abiertos en la actualidad.

Conmemoran 38 años de la reconquista patriótica de las Islas Malvinas de manos del colonialismo británico

Se cumplen 38 años de la reconquista patriótica de las Islas Malvinas de manos del colonialismo británico. El 2 de abril de 1982, la Argentina recuperó el ejercicio pleno de la soberanía, en un incruento y pleno acto de razón y justicia, sobre los territorios usurpados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte quien había ocupado violentamente nuestros territorios el 3 de enero de 1833.

Ese 2 de abril se realizó el operativo “Rosario” de Reconquista de las Islas Malvinas comandado por el señor Almirante Carlos Büsser, haciendo realidad el sueño del gran Almirante de la Patria, el genial y valeroso irlandés Guillermo Brown, quien propuso en ese fatídico 1833 recuperar las Islas Malvinas de manos del usurpador con una fuerza militar a su mando, propuesta que las autoridades entonces no aceptaron.
Conmemoramos esa reconquista en un año muy especial para todos los argentinos. Se cumplen 200 años de la muerte del General Manuel Belgrano y 250 de su nacimiento.

Belgrano es un héroe singular, un héroe del que todos los argentinos podemos y debemos aprender.

Dedicó su vida a la revolución y a la lucha por la independencia.

Libró las dos principales y casi únicas batallas terrestres por la independencia que garantizaron la independencia nacional y la integridad del territorio patrio en lo que el Congreso de Tucumán llamó las Provincias Unidas de América del Sur. Nos referimos a las Batallas de Tucumán y Salta. Ejército revolucionario, milicias gauchas, pueblo en armas para la independencia de España “y de toda otra dominación extranjera”.

Los triunfos del Ejército de Norte comandado por el General Belgrano en Tucumán y Salta conmovieron a aquellas América sublevada de norte a sur y desde el Pacífico al Atlántico. Como fue en 1806 y 1807 cuando los pueblos de las futuras provincias Unidas de Sudamérica derrotaron a una de las más poderosas potencias mundiales: Inglaterra.

Como reseñó Matheu en sus memoria: los oficiales dispersos de los ejércitos de tierra y de mar, se unieron al pueblo en armas y derrotaron la invasión inglesa. Fue, aunque muchos de sus mejores protagonistas no pudieran comprenderlo cabalmente entonces, el comienzo de la lucha por la libertad y la independencia de nuestra Patria Grande que significó una prolongada y dura guerra de emancipación que acabó en la batalla de Tumusla en el actual territorio de la Bolivia en abril de 1825 y con la liberación en 1826 de la Isla de Chiloé, último reducto del colonialismo español, por las fuerzas del ejército patriota de Chile.

En nuestra América hay todavía un reducto colonial: Malvinas. No es el único, pero sí el más importante.

La nueva usurpación de nuestros territorios patrios el 14 de junio de 1982, nos impone el deber de continuar la lucha por la reconquista para hacer realidad el mandato de los congresales reunidos en Tucumán en 1816.
Como dijo el actual presidente de la Nación, Dr. Alberto Fernández “no hay lugar en el siglo XXI para el colonialismo”.

Para que ese atropello llegue a su fin, para que en la Patria Grande Americana no perdure el anacronismo de la usurpación colonial de parte del Reino Unido de Gran Bretaña, reclamamos, como hacemos desde hace muchos años una serie de medidas que entendemos allanarán el camino para esa efectiva reconquista de los territorios usurpados.

Algunas de esas medidas las hemos expuestos al señor Embajador a cargo de la Secretaría Malvinas, Daniel Filmus a quien le hemos solicitado una entrevista y que esperamos nos sea concedida.*
La usurpación de Malvinas, San Pedro (Georgias del Sur), Santiago (Sándwich del Sur) y demás archipiélagos australes significan una grave afrenta a la soberanía de nuestra patria y la integridad territorial de toda América del Sur.

Malvinas es: todos los archipiélagos australes, la rica plataforma continental argentina, la Patagonia y la proyección antártica. Es la soberanía de mares que unen el Atlántico Sudoccidental y el Pacífico Sur. Es la soberanía de las riquezas hidrocarburíferas, ictícolas, de reservorios polimetálicos, de agua dulce. Es la soberanía de un paso estratégico a nivel mundial.

Pensar en la recuperación de Malvinas y la defensa de nuestros mares, territorios continentales y proyección antártica no puede pensarse sin la anulación de los oprobiosos Acuerdos de Madrid de octubre de 1989 y febrero de 1990. El primero de ellos nos impuso el paraguas británico de soberanía (lo único que hay que discutir con el Reino Unidos es cuándo y cómo ha de devolver las islas a nuestro país para el ejercicio pleno de su soberanía) y el segundo de control de nuestro sistema de defensa nacional, en especial del instrumento militar de las fuerzas armadas argentinas;

- exige la derogación de la Ley N° 24.184, Ley de Garantía a las inversiones británicas, sancionada por el Congreso de la Nación el 14 de noviembre de 1991 con un sólo voto en contra;

- reclama la derogación de los Acuerdos Malcorra-Duncan y Foradori-Duncan que significaron un gravísimo retroceso a los intereses soberanos nacionales;

- demanda el estricto cumplimiento de la llamada Ley Solanas, la nacionalización de la Ley Gaucho Rivero para impedir que los buques de aprovisionamiento británicos usen nuestros puertos para sostener su ilegal e ilegítima usurpación y la suspensión de los vuelos desde otros países también para asistir la logística de los colonialistas británicos.

Y también impone el desarrollo de un sistema de defensa nacional disuasivo acorde a los intereses y necesidades de toda la Nación.

La tragedia del ARA San Juan compele una reflexión que se vincula a la cuestión Malvinas y la defensa de la soberanía nacional. Rendimos tributo a sus 44 tripulantes. El pueblo en su conjunto los ha adoptado como hijos ejemplares que murieron cumpliendo tareas soberanas.

El presidente de la Nación en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias este 1 de marzo de 2020, se ha referido a Malvinas, a nuestros litoral marítimo, a la necesidad de defender esos territorios y riquezas.

Para ello es imperioso la recuperación del sistema de desarrollo técnico, científico y de producción independiente de la industria de la defensa, destruida por imposición del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a partir de la firma de los Acuerdos de Madrid de 1989 y 1990 que significaron en la práctica la rendición ante el usurpador británico.

El desarrollo de nuestro sistema de defensa debe y puede inspirarse en los grandes fundadores de la Patria. Belgrano, entre ellos, de quien el propio San Martín llamó “padre de la patria” por el papel fundacional que le cupo desde antes de la gloriosa Revolución de Mayo.

Una defensa nacional patriótica, de carácter verdaderamente popular como fueron los ejércitos de la patria en los batallas de Tucumán y Salta, el Ejército de los Andes, la gloriosa armada argentina al mando de Guillermo Brown.

Y con el ejemplo de los 649 héroes caídos durante la reconquista y la Defensa de Malvinas en 1982.

No los olvidamos ni los olvidaremos nunca.

Que el usurpador británico sepa: la Argentina recuperará sus territorios en el momento y de la manera que sea conveniente.

Ante estos 649 héroes nombres sostenemos nuestro compromiso.

No nos rendimos, no nos rendiremos nunca.

¡¡Viva la justa causa nacional de Malvinas!!

¡¡Viva la patria!!

Publicado por Río Bravo el 2 de abril de 2020.

Publicado en Historia

Un grupo veteranos de Guerra de Malvinas, investigadores, científicos y docentes, en respaldo a una iniciativa del Foro Patriótico y Popular, firmaron una nota luego entregada al secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus, en la que solicitan una audiencia con el funcionario y proponen una serie de medidas tendientes a fortalecer las pretensiones de recuperación de la soberanía argentina sobre las islas. Entre otros planteos, sugieren derogar los polémicos acuerdos Malcorra-Duncan y Foradori-Duncan (firmados por la gestión anterior) que permiten a Inglaterra avanzar en la explotación pesquera e hidrocarburífera en Malvinas.

“Días atrás firmé una nota que fue entregada al señor embajador Daniel Filmus”, contó en las redes sociales el escritor Pablo Felizia, nacido Santa Fe pero podría decirse que entrerriano por adopción, ya que se encuentra afincado en el departamento Paraná hace casi dos décadas, desde el momento en que inició sus estudios de la Licenciatura en Comunicación Social. Serían precisamente el recorrido académico lo que, años más tarde, lo llevaría a abrazar con fervor la causa por la soberanía argentina de las islas Malvinas.

Quienes firmaron el documento y pidieron la audiencia con el ex ministro de Educación sostienen una serie de propuestas “a modo de colaboración” con el fin de favorecer y fortalecer las posiciones soberanas de nuestro país sobre las islas.

Son cinco las propuestas que los firmantes hicieron llegar al funcionario. Una de ellas es la derogación del acuerdo que el ex vicecanciller del gobierno de Cambiemos, Carlos Foradori, firmó con el vicecanciller británico Alan Duncan. En una declaración conjunta ambos gobiernos expresaron definieron en su momento que el objetivo es “remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”, sin poner sobre la mesa el tema de la soberanía argentina. Fue tal la polémica que causó que el anuncio generó reacciones de rechazo entre los socios políticos del macrismo y un título más que elocuente por parte del diario Clarín: “Los kelpers, felices con un acuerdo más que generoso”.

Por otro lado, la misiva sostiene “la necesidad de medidas para lograr el cumplimiento de la Ley 26.659, que establece sanciones a empresas que operan en la explotación de hidrocarburos en la zona de Malvinas y en territorio nacional y que es uno de los elementos claves ante la persistencia de la negativa del Reino Unido en tratar el tema de nuestra soberanía”.

También se incluye la propuesta de una legislación nacional que emule la denominada Ley Gaucho Rivero, vigente en las provincias del país con costas en el mar y que prohíbe la permanencia, el amarre y el abastecimiento de barcos con la bandera británica de las Islas Malvinas, la bandera del Reino Unido y de otras colonias británicas en los puertos como también la prohibición de todo viaje a Malvinas que facilite la logística de la ocupación colonialista.

Por último, piden la convocatoria a un debate nacional para tratar la denuncia de los Acuerdos de Madrid I y II, firmados en octubre de 1989 y en febrero de 1990 y que regularon las relaciones políticas, económicas, diplomáticas y militares entre las dos naciones luego de la Guerra Nacional de Malvinas. Sus críticos sostienen que dichos acuerdos “consolidaron la política de ocupación colonialista británica sobre nuestros territorios australes”.

“Es un motivo de orgullo y alegría poder defender nuestra soberanía”

Consultado por Río Bravo acerca de la presentación -firmada también por otro entrerriano, el bioingeniero Fernando Sasetti- y su vinculación con el reclamo soberano por Malvinas, Felizia expresó que “tener un lugar desde donde poder defender todas estas cuestiones que hacen a nuestra soberanía es un motivo de orgullo y una alegría, de tener la posibilidad de estar al lado de quienes han peleado y pelean por estas cuestiones”.

El comunicador recordó cómo fue que comenzó a vincularse con la temática y sus protagonistas más directos: “Fue cuando inicié un trabajo para un libro que después fue publicado en 2017, que se llama Crónicas patrias, pero yo empecé en 2012 con ese libro, con lo que después sería la tesis de la Licenciatura en Comunicación Social. Y empecé a acercarme porque entrevisté en profundidad a ocho veteranos de Guerra de Malvinas, donde rescaté los hechos de heroísmo de esos entrerrianos en Malvinas y esos fueron los primeros casos que me hicieron acercar y pensar sobre todas las cuestiones que hacen a nuestra soberanía”.

A contramano de la visión escéptica y pesimista de quienes consideran una causa perdida el reclamo soberano sobre Malvinas, Felizia destacó que la historia argentina “nos ha demostrado que cada vez que se han logrado unir los sectores patrióticos y populares de nuestra sociedad se han dado los grandes y verdaderos cambios, desde 1806 y 1807 en adelante y que medidas como las que se plantean en esta presentación a modo de colaboración hacen a la defensa de nuestra soberanía y nos ponen en otro lugar de cara a nuestro justo reclamo”.

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