A pocas horas de haberse cumplido 256 años del nacimiento de José Gervasio de Artigas, reproducimos una anécdota que pinta con elocuencia el espíritu independentista y las ansias de libertad del prócer oriental. Una libertad fuertemente atada a la dignidad del pueblo y la justicia social, lejos de la concepción individualista y despreocupada por el porvenir colectivo, que a menudo se pretende reducir e identificar con el banal y mezquino deseo hacer lo que uno quiere, sin importar sus consecuencias.

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