Domingo, 05 Mayo 2019 11:27

Malestar con el cura que estigmatizó a los beneficiarios de planes sociales

Escrito por Santiago Mac Yntyre

El cura Ricardo López de Paraná dijo que los beneficiarios de los planes sociales “no valoran lo que significa el trabajo”. Lo hizo sin referencias a los constantes cierres de fuentes laborales y despidos y tampoco al esfuerzo de organizaciones y miles de personas que, con ingresos de indigencia, llevan adelante una dura lucha por trabajo genuino, por el mejoramiento de las condiciones de vida en los barrios. Un dato irónico: a su iglesia la limpian beneficiarios de planes sociales.

Con mayor sutileza pero reproduciendo en su conceptualización el estigma de “planeros” y “vagos” que se alienta desde las usinas comunicacionales del poder, el cura Ricardo López, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, fue noticia por sus dichos sobre el otorgamiento de planes sociales por parte del Estado en el marco de la misa que ofició en la Catedral de Paraná por el 1° de Mayo.

Según López, los beneficiarios de los planes sociales "no valoran lo que significa el trabajo, sino, siempre pedir. Y pedir significa depender" y que "en casi 20 años, son dos generaciones que perdieron la cultura del trabajo. Es gente que nunca laburó y nunca vio laburar a sus padres".

Plantear un problema de semejante magnitud y gravedad sin señalar responsables resulta, cuando menos, un acto de irresponsabilidad. Más aún si se enfoca el problema sólo en quienes sufren las consecuencias de la destrucción del empleo y nada se dice de los causantes de la situación.

“No se entera de que hay gente que no consigue trabajo”

Las expresiones de López generaron malestar en muchas personas y sobre todo en el ámbito de las organizaciones que luchan por los derechos de los trabajadores precarizados y desocupados y que entre otras reivindicaciones, reclaman al Estado -y han conseguido- planes sociales para afrontar la emergencia.

Alejandro Sologuren, dirigente de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) fue tajante al respecto: "Parece que el cura no se entera que hay gente que no consigue trabajo. Que hay vagos pero que el Gobierno apaña porque no se dan de baja los planes que se cobran sin trabajar".

Habría que agregar que no sólo se encuentran con dificultades para conseguir trabajo quienes ya están desocupados, sino que asistimos a la pérdida diaria de decenas de fuentes y puestos de trabajo que generan nuevos desempleados y dificultan aún más las chances de conseguir un medio de vida, al achicar la oferta laboral. Un claro ejemplo de ello es el cierre de cinco sucursales de una tradicional casa de electródomésticos de la provincia.

Por otro lado -agregó Sologuren- muchas veces es el trabajo de quienes reciben los planes sociales el que cubre la ausencia del Estado municipal, haciéndose cargo de labores de barrido, limpieza y desmalezado, además del trabajo en instituciones comunitarias, pero también en el abordaje y prevención de flagelos sociales como las adicciones y la violencia de género.

“‘Queremos trabajar’, era el reclamo”

Así tituló el diario concordiense El Sol -pareciera casi con sorpresa- la noticia sobre marcha que realizaron desocupados y precarizados de la CCC y militantes del Partido del Trabajo y del Pueblo en la Capital del Citrus, algunos de ellos beneficiarios de planes. Esto ocurría mientas en Paraná el cura López era noticia por sus declaraciones sobre quienes no valoran el esfuerzo y el trabajo.

“Queremos trabajar, no estar precarizados a través de los planes sociales queremos trabajo de verdad que le lleve dignidad y respeto a nuestras familias”, dijeron Jorgelina Ruíz Díaz y Federico Niz en declaraciones a ese diario, con ideas que pintan un panorama bastante alejado del que describió el religioso con sus expresiones.

El ejército de desocupados, una necesidad del capitalismo

“Nosotros luchamos para complementar la olla de los compañeros que no tienen trabajo”, agregó Sologuren sobre los planes sociales conseguidos por la organización con sus reclamos, más allá de dejar en claro una y otra vez que implica montos insuficientes y situaciones de precariedad laboral. “Para nosotros los planes sociales son un paliativo transitorio, siempre planteamos el trabajo genuino que es el reclamo principal pero para eso debemos saber que tiene que haber otra política y concretamente hoy otro gobierno”, dijo, para luego remontarse al análisis estructural del problema laboral y ocupacional en la Argentina, partiendo de la ofensiva flexibilizadora en el terreno laboral tras la caída del muro de Berlín y el bloque soviético, con la formación del mercado único del capitalismo que puso a disposición del capitalismo una enorme oferta de mano de obra, “un gran ejército de desocupados (que sirve a) los grandes capitales del imperialismo y las burguesías intermediarias para obtener la mayor cantidad de ganancia”.

“En el caso concreto de la Argentina, desde el golpe de Estado de 1976 comenzó esta política (que sostiene una base de desocupación estructural) que aún no la hemos podido revertir y se ha profundizado en el gobierno de Menem, continuó con el de De La Rúa, no se solucionó con el kirchnerismo y se volvió a profundizar con Macri”, analizó el dirigente social.

La contracara de la Iglesia de López
En el análisis del proceso que lleva a la situación actual, Sologuren mandó al sacerdote paranaense “escuchar a los Curas de opción por los pobres”.

Y no es casual la referencia. El 24 de marzo pasado, al conmemorarse un nuevo aniversario del más sanguinario Golpe de Estado de la historia argentina, el grupo de Curas en la Opción por los Pobres difundió un documento titulado “Estar siempre junto a las víctimas”, donde trazan un claro hilo conductor entre aquél oscuro pasado y un presente duro, entre los objetivos de aquél siniestro plan y los efectos de las actuales políticas económicas.

“Haciendo memoria de las víctimas de aquella terrible dictadura que asoló la patria (especialmente de sus 30.000 desaparecidos) con su modelo económico de exclusión, seguimos pidiendo verdad y justicia. Hacer memoria es un ejercicio de sabiduría para leer nuestro presente y alentar un futuro más humano (...) Y la memoria nos ayuda a vincular la violencia de ayer y de hoy, con sus fines comunes: asegurar un sistema injusto que, sostenido por una multitud de pobres, sólo sea disfrutado por cada vez menos privilegiados del tener y del poder. La violencia de ayer y de hoy genera desaparecidos, excluidos, pobres: víctimas”, dijeron hace poco más de un mes los sacerdotes, evidenciando una concepción de su vocación y de la sociedad en que vivimos diametralmente opuesta al reduccionismo y los lugares comunes que mostró el encargado de la Iglesia Guadalupe, alentando la estigmatización de los excluidos del sistema.

ParroquiaGuadalupePlanes

Seguramente, con su mejor cara de distraído, al día siguiente López, retomó las actividades en su parroquia, mientras un grupo de beneficiarios de los planes sociales -esos que “no valoran lo que es el trabajo, sino siempre pedir”- limpiaban cuidadosamente el lugar, como hacen cada semana, para que pudiera oficiar su próxima misa y volver a predicar sin preocupaciones terrenales ni mundanas, teniendo sólo por delante su labor espiritual.

Modificado por última vez en Domingo, 05 Mayo 2019 21:19