Domingo, 12 Febrero 2017 21:02

Macri es un culto a la transparencia

Escrito por Juan Cruz Butvilofsky*

Uno de los principales lema de campaña de Cambiemos fue la transparencia en la cosa pública. Ante lo turbio y habitual del PJ, el Pro ofreció como carta fuerte la promesa de una gestión que no traería consigo nada oculto, todo se iba a poder ver y analizar con facilidad. Esta promesa debe haber sido la única que Mauricio Macri cumplió una vez asumido como presidente. 

A groso modo y teniendo en cuenta mi leve capacidad de registro memorioso, podemos enumerar desde los inicios de la gestión macrista una serie de acontecimientos que dan muestra de su programa político-económico, de la claridad de sus objetivos y de la transparencia en relación a cual es el sustento ideológico del gobierno que lidera el Pro y tiene a la UCR como novix sumisx. 

A las dificultades que nos imponía el kirchnerismo para develar, tras el velo del relato y sus contradicciones, cuál era el verdadero rumbo de sus políticas, Cambiemos nos ofrece un gobierno de transparencia absoluta. Pero, como toda cuestión que hace a las "formas" no es buena o mala en sí misma. Lo que hace posible un análisis cualitativo de esto es el contenido y no las formas en sí. 

Perdonó las retenciones (ya muy bajas en la era kirchnerista) a las mineras extranjeras que explotan nuestra cordillera y se llevan las ganancias afuera. Liberó de retenciones a los especuladores que guardaron los granos, impidiendo la entrada de dólares al país (clave económica historia de nuestra dependencia) y favoreció con créditos a los grandes productores agrarios como pasó de manera unidireccional con Luis Miguel Etchevehere. Determinó un ajuste en las tarifas energéticas (luz, gas, nafta, etc.) beneficiando a las empresas que habían recibido millonadas de subsidios (sin control durante el gobierno del PJ) sin invertir absolutamente nada. El gabinete fue ocupado por CEO´s de distintas multinacionales que los convertía en juez y parte (como pasaba con la familia Gioja en San Juan y sus vínculos con Barrick Gold), entre los cuales se encontraba el ministro estrella de Monsanto durante la era K, Lino Barañao, lobbista de la multinacional que ha engendrado muerte a costa del veneno fumigado en escuelas y zonas rurales para la máxima ganancia de los productores. Apretó las economías de las pymes y los pequeños productores haciendo que muchos pierdan el poco capital de inversión por su escueto márgen. Le perdonó la deuda a la empresa de su familia, la cual había conseguido a través de mecanismos turbios en un digno accionar de la patria contratista. En definitiva -y con muchas otras cosas más que ejemplificarían esta tesis y ahora no recuerdo- gobernó con total claridad y transparencia a favor de su clase empresarial y patronal. 

El votante que optó en la primera vuelta (y en la segunda también) por mayor transparencia en la cosa pública debiera estar satisfecho, puesto que está más que claro el direccionamiento e intenciones de las políticas de Macri. La transparencia está, ahora podemos ver claramente como nos empoman a diario.

* Publicada en Río Bravo el 12 de febrero de 2017 (del Perfil Facebook Juan Cruz Butvilofsky).