Domingo, 02 Junio 2019 09:42

“Aunque sea de casualidad…”

“Habrás escuchado hablar de movida o aunque sea de casualidad” de la causa que lleva adelante Ramos Padilla por espionaje ilegal, entre otros delitos. Así abría el periodista Jorge Lanata el bloque principal del programa Periodismo Para Todos del pasado domingo 26 de mayo, bajándole el precio con tono despectivo a la investigación en curso. La causa, “que habrá que ver cómo sigue a partir de mañana”, también dijo Lanata, es el blanco principal del aparato mediático, político y judicial de Cambiemos, y no es “casualidad” que el periodista ultraoficialista se refiera en esos términos a la misma.

La causa de Dolores

¿En qué consiste la causa que investiga el Juez Federal Alejo Ramos Padilla, desde Dolores? A partir de pruebas de diversos tipos, surgidas de escuchas telefónicas, allanamientos, declaraciones de víctimas, testigos y de los propios investigados, el juez busca alumbrar y desbaratar el accionar de una banda dedicada al espionaje ilegal, el armado de causas y el plantado de pruebas como herramientas de persecución política y venganzas personales, extorsiones y chantajes de diversa índole.

Entre los principales sospechosos de hacer andar esta maquinaria están el falso abogado Marcelo D’Alessio y el fiscal Carlos Stornelli, y aparecen mencionados nombres como los de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, la diputada nacional Elisa Carrió y su compañera de bancada de ARI - Cambiemos, Paula Oliveto, entre otros. Casualmente, estos últimos nombres forman parte de la primera línea de los abanderados de la “cruzada anticorrupción” que supuestamente el gobierno nacional lleva adelante.

La causa de “los cuadernos”

¿Por qué esta causa ha puesto profundamente nerviosos al aparato mediático, judicial y político oficialista? Porque entre las que aparecen más contaminadas con sospechas de haber sido terreno para el armado de pruebas y la extorsión está la famosa causa “de los cuadernos”. Dicha causa se basa fundamentalmente en cuadernos que nunca aparecieron y en declaraciones de políticos y empresarios “arrepentidos” que sólo eran liberados si declaraban contra la expresidenta Cristina Fernández. Los periodistas que más promovieron esta “investigación” llegaron a decir que tal o cual detenido sabía que podría pasar “navidad en familia” sólo si implicaba a la expresidenta en sus declaraciones; y lo contaron con orgullo, como si eso fuera un gesto saludable de la justicia y la democracia de nuestro país.

Esta causa tiene entre sus pilares, además, a las declaraciones del “empresario arrepentido” Leonardo Fariña, cuyo testimonio, lo está demostrando Ramos Padilla, fue guionado y repetido textualmente de un original escrito por la abogada Florencia Guijo, que sí conocía de inversiones y de obra pública. Fariña, que tenía que apuntar directamente a CFK y a De Vido en su “confesión”, no tenía la menor idea de lo que le querían hacer decir; por eso debió seguir un libreto y asistir a sesiones de “coacheo” para aprender a parecer un conocedor del tema.

Esta causa que ahora está bajo sospecha es el caballito de batalla del gobierno nacional en su propia campaña, le sirve para demonizar al anterior gobierno y es además el tema que más letra le da a los medios que no quieren hablar del desastre económico provocado por las políticas de ajuste, retracción y desinversión productiva.

Las no-causas de la corrupción actual

Es la causa de “los cuadernos” la que ha permitido presentarse como abanderado de la lucha contra la corrupción a un gobierno que ha generado una deuda externa monumental, impagable, y una licuación y fuga de capitales sin precedentes en la democracia argentina, enriqueciendo a bancos y empresarios amigos con una fenomenal bicicleta financiera que está pagando y podría seguir pagando por décadas el pueblo argentino con su trabajo. Es decir: Macri, quien acumula decenas de motivos para ir preso el día que se le termine la cobertura política, mediática y judicial, aparece en los medios hegemónicos y en el propio relato de los empresarios del “círculo rojo” y de sus funcionarios, como alguien que está encabezando un proceso tipo “mani pulite” para terminar con la corrupción en el país.

La doble vara judicial

En este marco, los integrantes del anterior gobierno se han ido presentado en tribunales, todas y cada una de las veces que fueron convocados, pese a que es evidente a esta altura que en Comodoro Py existe una banda judicial dedicada a seleccionar, acomodar, armar e impulsar causas y denuncias según le convenga al gobierno nacional. Y no sólo eso: estamos ante un equipo de jueces y fiscales oficialistas que hacen uso y abuso de las prisiones preventivas como herramienta de presión, más allá de toda justificación y lógica.

Sólo a partir de esta doble vara político judicial se entiende que dirigentes del gobierno anterior como Diego Bossio, que han estado al frente de entidades como ANSES, con sus multimillonarios movimientos de fondos, no tengan problemas porque no han sido oposición durante el macrismo; mientras que los dirigentes que sí han enfrentado al actual gobierno tienen que desfilar por tribunales cada vez que hace falta meter una noticia que nos distraiga un poco del malestar que provocan la creciente desocupación y la pérdida de salario real.

Sólo a partir de esta doble vara político judicial se entiende también que el fallecido dirigente sindical Gerónimo “Momo” Venegas, quien murió multimillonario pese a representar al sector más pobre y castigado de los trabajadores (los peones rurales, principalmente), haya sido presentado por Mauricio Macri como un sindicalista modelo, mientras que el dirigente de camioneros, el opositor Hugo Moyano, a la cabeza de un sindicato que consiguió para sus afiliados salarios que están muy por encima de la media entre los trabajadores, es hostigado con batería de causas y presentado en la prensa como el ejemplo paradigmático de la mafia sindical corrupta y patotera. A esta altura, todo parece indicar que si Moyano mañana se despertara “macrista”, las denuncias que hoy lo tienen contra la pared caerían en fila como si se tratara de un fallido juego con fichas de dominó.

El fiscal “rebelde”

En este contexto, el fiscal Carlos Stornelli, en su momento se negó a entregar su teléfono (él, que tantos y tantos teléfonos ha secuestrado a partir de indicios irrelevantes) y lleva 65 días eludiendo a la justicia. Evade las convocatorias a declarar en Dolores, bajo el amparo del procurador Eduardo Casal, que evita removerlo y considerar su desafuero para que pueda ser obligado por la fuerza pública a declarar; sumado a la vista gorda (o miope) de la Oficina Anticorrupción (a cargo de la militante oficialista Laura Alonso); apañado por el propio Presidente Macri, que no tiene empacho en seguir mostrándose con él y “bancándolo” públicamente pese a su estado de “rebeldía”; y, obviamente, protegido por un cerco mediático que lo sigue presentando como un espadachín de la justicia contra la corrupción.

Probó con desbarrancar al juez Ramos Padilla pero la Cámara de Mar del Plata lo confirmó al frente de la investigación. Tiene la mala suerte de haberse cruzado en el camino con un juez que sale primero en cuanto concurso se presenta y al que, luego de tirarle todo el aparato de inteligencia encima para remover su pasado y encontrarlo culpable “de algo”, sólo pudieron acusar de haber participado en marchas por la memoria los 24 de marzo (de hecho, es un juez que ya como abogado había llevado adelante procesos contra genocidas de la última dictadura).

La operación “puf”

Así llegamos al domingo pasado, cuando Lanata en su nuevo ciclo de PPT presentó lo que denominó operación impunidad y operación “puf”. A partir del acceso a escuchas ilegales, obtenidas de pinchazos de teléfonos realizados por equipos de inteligencia vinculados al servicio penitenciario nacional, Lanata y Wiñazki pretendían “tirar abajo” la investigación que lleva adelante Ramos Padilla. ¿Qué es lo único que demostraron? Que algunos de los “presos K” (así los llaman, no tienen empacho en reconocer el carácter político de las detenciones) sabían de antemano que se presentaría la denuncia.

¿Qué cambia a partir de esto? Legalmente, nada. Política y mediáticamente, mucho: le dio changüí al aparato político y mediático oficialista, con el propio Macri a la cabeza, para embestir nuevamente buscando correr al juez federal de Dolores de la investigación. También les sirvió para “levantar el muerto” de Stornelli, a quien ya le costaba tener cara para seguir mostrándose risueño, incluso en los canales de televisión y las radios que siempre lo trataron como un pulcro funcionario de la justicia, a quien todo se le perdona, desde sus lejanas alianzas con la barra brava de Boca en adelante, todo.

Lo que está en juego

Es mucho lo que está en juego y se define por estos días alrededor del destino que tengan estas causas. Y en todo ello tenemos que ver todos y todas, no sólo “los K” y los oficialistas.

Por empezar, está en juego que efectivamente podamos saber hasta dónde realmente existió o no cartelización y corrupción en el otorgamiento de las obras públicas, de vialidad y en general, en la Argentina. Así como están llevando las causas el tándem Stornelli-Bonadío, es esperable que tarde o temprano todo quede en nada, en un papelón, en una declaración de nulidad que vuelva todo a foja cero y que nos haya hecho perder, a los acusados la posibilidad de defenderse, y a todos/as la posibilidad de saber con más precisión los modus operandi pasados y actuales.

Pero está en juego también el derecho que tenemos todos y todas a defender las garantías constitucionales, pilar de nuestra democracia, diferencia fundamental con el accionar de cualquier dictadura. Si un grupo de jueces alineados con el poder político de turno pueden disponer de las prisiones preventivas a gusto y piacere, sin necesidad de atarse a procedimientos y derechos establecidos y ecuánimes, y extender esas prisiones preventivas como herramienta de extorsión (o sea: declarás lo que el juez quiere o te quedás adentro); todos y todas perdemos. Aún si no te importaran quienes hoy están siendo hostigados de este modo, debería importarte que, rota esta barrera, cualquiera puede ser la próxima víctima.

Pero además, finalmente…

“Aunque sea de casualidad…”

Lo que Lanata y el aparato mediático buscan con esta nueva embestida es, nuevamente, levantar su precio. Él, que se jacta de haber inventado la categoría de “la grieta” que tanto le ha servido a Macri para llegar al gobierno y luego para sostenerse en él; y que si no tuviera un último límite de vergüenza podría jactarse de formar parte de las primeras líneas de periodistas que contribuyeron a garantizarle impunidad al presidente (desde los primeros días, cuando su nombre en los Panamá Pappers pasó por la agenda pública nacional sin pena ni gloria, mientras en otros países renunciaban primeros ministros y funcionarios de toda índole por el mismo motivo).

De la causa que investiga Ramos Padilla, esa que Lanata dice que podés haber conocido “de casualidad”; surge que el periodista Daniel Santoro utilizaba sus denuncias, sobre todo desde el programa de televisión Animales Sueltos, como herramienta de extorsión. Empresarios y funcionarios eran amenazados, si no pagaban o no accedían a las condiciones que imponía la banda de D’Alessio, con el armado de causas y con el escrache público, Santoro y Animales Sueltos mediante. La banda, Santoro mediante, espió hasta a sus compañeros de trabajo, principalmente a Romina Manguel. “Mañana a la noche salís en América”, le decía D’Alessio a sus víctimas, y Santoro cumplía, tal como se desprende de la causa en marcha en el juzgado federal de Dolores.

“Vamos a contarte quiénes son los jueces que pueden salvar a Cristina de la cárcel y por qué”, amenazó Lanata con el escarnio, en el ciclo que conduce, antes de desplegar su informe “Operación Impunidad”. En este informe, desde la vereda de enfrente, el ministro Garavano, el jefe de gabinete Marcos Peña y la diputada nacional Elisa Carrió, aparecen como los paladines de la lucha contra la corrupción en el país.

Que este periodismo de guerra, defensor de las políticas antipueblo del presidente Macri, vea reforzado e incrementado su poder, es lo que también está en juego por estos días.

La corrupción da asco

La corrupción, sobre todo cuando es entendida como la suma de mecanismos que permiten a quienes deberían representarnos utilizar los bienes y herramientas públicos en beneficio personal, da asco. Además, es sabido, la corrupción mata. Hiere confianzas y también personas reales. Duele al país y a sus víctimas directas. En este mismo medio hemos denunciado reiteradamente las causas y consecuencias de la corrupción en distintos gobiernos.

Ahora bien, cuando la corrupción es utilizada como excusa para suspender las garantías constitucionales, para perseguir a opositores políticos y para blindar las mafias actuales y las políticas de entrega y sometimiento nacional; el escenario se complejiza.

Para que no sea “de casualidad”

En tiempos oscuros, mucho peores que éstos pero que, en las actuales condiciones de posibilidad, encuentran en sus políticas económicas una clara continuidad; Rodolfo Walsh escribió: “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad.”

Las cuestiones aquí planteadas, lo sabemos, son “piantavotos”. No es fácil remar contra la marea mediática que entronizó en el altar de la pulcritud a tremendos mafiosos y demonizó hasta límites sin precedentes a quienes, culpables o no de los hechos de los que los acusan (con el tándem Stornelli y Bonadio no podremos saberlo), hoy son culpables fundamentalmente de estar en la vereda de enfrente del gobierno de Macri.

Animarnos a plantear lo que parece prohibido, a denunciar aquello que se da por bueno, y a advertir las posibles consecuencias de la continuidad de Macri y su pandilla al frente del gobierno nacional; es una obligación periodística, política y personal para quienes nos paramos del lado de quienes están sufriendo la implementación de este modelo económico, político, social y cultural.

Aunque nos señalen y etiqueten, aunque, desde su lógica chica y perversa piensen que sólo por conveniencia personal uno se puede mover en este terreno, habrá que dejar en claro dónde estamos parados. Para que no sea “de casualidad” que nos tengamos que enterar de la maquinaria puesta en marcha. Las consecuencias de callarnos en este momento serán más sufrimiento para el pueblo por mucho tiempo más, y no hay aquí “casualidad” alguna.

¿O también hace falta aclarar que nada de lo que denunciaba la “campaña del miedo” era mentira?

Publicado por Río Bravo el 02 de junio de 2019.

Publicado en Noticias clandestinas