Viernes, 03 Mayo 2019 22:00

La sangría económica

Esta captura de pantalla muestra la evolución de las reservas de divisas del Banco Central de la República Argentina.

Esa entidad a la que los economistas que exhiben sus devaneos proféticos por los medios de comunicación, presumen conocer y manejar con experticia, y que sin embargo es el instrumento a través del cual se consuman las mayores tropelías contra el pueblo de la nación argentina.

El período de la captura, corresponde al que media entre el 05 y el 25 de abril de 2019. En la imagen se puede ver que entre el 8 y 9 de abril, las reservas aumentaron en 10.819 millones de dólares, ese aumento se debe al último desembolso del crédito del FMI, ese que hiciera derramar cataratas de artículos y comentarios para tranquilizar a los "mercados".

Sin embargo en los 15 días posteriores, las reservas aumentadas previamente disminuyeron en U$A 5.394.000.000,00. ES DECIR, SE GASTARON, SE FUERON, SE FUGARON, SE.... Se evaporaron nada más y nada menos que $242.730.000.000,00.

Para tener idea de lo que hablamos, en esos 15 días se retiraron reservas del BCRA, por un valor equivalente a 2 (DOS) presupuestos de la provincia de Entre Ríos, el cual para este año se había fijado en $129.343.000.000,00.

De esta manera nos van empobreciendo, esta es la razón que genera en cada medición que decenas y decenas de miles de gurises sean cada vez más pobres. De esta manera condicionan nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de los hijos de nuestros hijos.....

* Publicado en su muro de Facebook, reproducido por Río Bravo el 03 de mayo de 2019.

Publicado en Noticias clandestinas
Jueves, 10 Mayo 2018 09:46

Y otra vez la Deuda

“Y otra vez el hambre. 
Otra vez el hambre, y es como decir: otra vez la mañana, el atardecer, el mediodía. Otra vez la primavera. 
Otra vez el hambre como si dijésemos: otra vez las nubes andan hacia el crepúsculo. 
El hambre, el hambre-día, el hambre –estación, el hambre-brisa-del-Sur que lleva las nubes hacia el horizonte” …
Juan José Manauta
 
Es cierto que esto empieza con Bernardino Rivadavia en 1826 y su pedido a la Baring Brothers. Sin embargo, no vamos a recorrer doscientos años de historia. Apenas cuarenta, que en la historia de un país es casi nada. Desde hace casi cuatro décadas, con discursos más fuertes, doble discurso, relaciones carnales y demás, Argentina destina la mayor parte de sus recursos a pagar deudas que, en su mayoría, no se discutieron en el Congreso, y jamás le trajeron un solo beneficio a ningún argentino de esos que se levantan todos los días a trabajar. ¿Por qué chocamos tantas veces con la misma piedra? Acá van algunas respuestas. 
 
Martínez de Hoz y sus discípulos
Las dictaduras argentinas nos dejaron además de las violaciones en los Derechos Humanos, grandes sumas de dinero en materia de deuda externa. Cuando se lleva adelante el golpe de 1976, Argentina tenía una fuerte industria pesada en la que se destacaban las automotrices, pleno empleo, y una deuda de aproximadamente 7.800 millones de dólares. La política de destrucción de la industria nacional y endeudamiento externo llevada adelante por Martínez de Hoz, se puede anticipar en la Carta Abierta del periodista Rodolfo Walsh a la Junta Militar, entregada el 24 de marzo de 1977, apenas a un año de asumir el Gobierno: “Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar “el país”, han sido ustedes más afortunados. Un descenso del Producto que orilla el 3 por ciento, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400 por ciento, un aumento del circulante que en sólo una semana de diciembre llegó al 9 por ciento, una baja del 13 por ciento en la inversión extranjera constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda ineptitud”. 
 
El primero de los Cavallo
Fue tan grande el fracaso económico de la dictadura que, aún sin oposición política legal, Martínez de Hoz debió renunciar. En el año 1982, cerca del fin de los años de plomo, el entonces presidente del Banco Central, Domingo Cavallo, decidió estatizar casi veinte mil millones de dólares de deudas de empresas privadas. Entre las empresas que se beneficiaron con esa medida, se encontraba el Grupo Macri, propiedad del padre de nuestro actual presidente. 
 
Alfonsín, Menem y la Alianza 
Además de la inestabilidad política, Alfonsín recibió un país con una deuda externa que superaba los 40.000 millones de dólares. Su primer ministro de Economía, Bernardo Grinspun, buscó auditar esa deuda externa de dudosa procedencia, confrontó con el Fondo Monetario Internacional, y hasta ideó un “Club de Deudores” para que los países oprimidos por la usura pudieran enfrentar en bloque las presiones internacionales. Sin embargo, finalmente, la presión del capital financiero surtió efecto y terminó renunciando para que asuma Juan Sourrouille. La victoria de los intereses imperialistas fue, nuevamente, la derrota de los argentinos. Alfonsín se fue con la hiperinflación y dejó una deuda externa de casi sesenta mil millones de dólares. 
 
Sin lugar a dudas, el menemismo fue el Gobierno que nos endeudó con mayor obscenidad. No sólo por las cifras (aumentó más del cien por ciento la deuda, lo cual significó superar los cien mil millones de dólares), sino también por las formas. Además de terminar la destrucción de la industria argentina y la entrega de todas las empresas estatales, Menem nos endeudó hasta el caracú. Pese al fracaso económico de la dictadura, Domingo Cavallo fue el ministro de economía de este gobierno peronista y del posterior gobierno de la Alianza (radicalismo, peronismo y “progresismo”). Esto no tiene nada de curioso ni contradictorio, si observamos que en materia económica ha habido una sola constante. Pagar más y más, y deber cada vez más. Como dato de color, el que firmó el “Megacanje” junto a Cavallo (un nombre de fantasía para no decir deuda y punto), fue el actual presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.  Después del fracaso de ese plan, llegó otro que se llamó “Blindaje económico” (¿otro nombre más?). El resultado lo conocen todos. De la Rúa se fue en helicóptero y dejó muertos y, por supuesto, más deuda. 
 
Alejandro Olmos, un paréntesis
Hubo una persona que dedicó su vida a investigar esto. Escribió un libro que se llama “Todo lo que usted quiso saber sobre la Deuda Externa y siempre se lo ocultaron”. No sólo se dedicó a estudiar, sino que inició una causa judicial, que el 13 de julio del año 2000 obtuvo un fallo favorable por parte del Juez Ballestero, que dice en resumidas cuentas que, la deuda externa argentina es “usuraria, ilegítima y fraudulenta”. Esto quiere decir que seguimos pagando algo que está hecho para no ser pagado (si ganás 1 y debés 1000, nunca lo vas a poder pagar), y cuyo origen es una estafa a los argentinos que pagan esto con sus impuestos y esfuerzos constantes. Hace casi veinte años se resolvió eso y nadie se propuso investigar la deuda externa. Alguna vez, tendremos que brindarle el homenaje que se merece a Alejandro Olmos, que casi nadie conoce en nuestro país. Por eso estamos como estamos. 
 
Duhalde, kirchnerismo y doble discurso 
El primer regalito de Duhalde fue la devaluación que significó una enorme sangría para los argentinos pero de la cual los bancos salieron impunes. Los jubilados que tenían ahorros de toda la vida en dólares sufrieron una pesificación que les robó buena parte de su dinero, y la deuda externa se mantuvo en dólares, por lo cual, tras la devaluación, creció. Tras un breve periodo en el que se suspendieron los pagos, y a pesar del respaldo del fallo de Ballestero, la decisión fue seguir pagando sin investigar. Al dejar el Gobierno, Duhalde dejó una deuda de alrededor de doscientos mil millones de dólares. 
 
Gracias a la buena propaganda que se supo construir, algunas personas de muy buena fe creen que el kirchnerismo resolvió el problema de la deuda externa. Esto no es cierto, y lo dicen los números que no mienten, pero también las decisiones políticas. Siendo uno de los gobiernos que mayor legitimidad alcanzó en este último período democrático y con un contexto regional favorable, ninguno de los tres gobiernos kirchneristas se planteó la investigación de la deuda externa. Saldó la deuda con el FMI, pero siguió pagando la del Club de París (contraída por la Dictadura) y la de otros organismos de crédito no menos usurarios. Pese a que durante el kirchnerismo se pagaron casi trescientos mil millones de dólares, y se redujo su peso sobre el PBI considerablemente (hay que decirlo, se estatizó buena parte de la deuda sin investigarla), cuando dejaron el gobierno se debían más de doscientos mil millones de dólares. El famoso “desendeudamiento” (otro nombre más para llamarle a lo mismo) no fue tal. ¿Cómo se explica esto? La deuda está hecha para no ser saldada. Pagues lo que pagues, siempre seguís debiendo. Por eso es una estafa. 
 
Otra vez la deuda 
Lo más triste de todo esto, es que esa deuda que se llama de mil maneras y siempre es la misma, no tiene ningún beneficio para la gente que anda de a pie. No se destina a construir hospitales ni escuelas, y frena el desarrollo del país. Los simpatizantes del anterior gobierno podrán decir que pagaron un montón de deuda, pero todo eso fue en desmedro del país. Con un superávit importantísimo, y más allá de lo que se mejoró respecto del 2001, no se pudo reconstruir el tejido social, y el pedazo de torta más grande se lo llevó el capital financiero. Mientras al exterior viajaban los dólares, para los pobres hubo planes y paliativos.
 
Volvemos a Manauta. Otra vez la deuda, “y es como decir: otra vez la mañana, el atardecer, el mediodía. Otra vez la primavera”. La forma en que ha endeudado al país el Gobierno de Mauricio Macri no tiene precedentes. En diciembre del año pasado, la deuda externa superó los trescientos mil millones de dólares. ¿Y cuál es la solución que se pensó para todo esto? Volver al Fondo. Nuestra economía es un juego en el cual, hagas lo que hagas, siempre gana la usura. Cuando hay crecimiento económico se paga mucha deuda, cuando hay crisis se toma mucha deuda. Gana el capital financiero y pierde la gente. Con matices importantes (no decimos que todos los gobiernos hayan sido iguales), en la deuda externa se puede ver el corazón de todos nuestros problemas. Algún día, se hará Justicia con Alejandro Olmos: Mi único héroe en este lío. 
 
(*) Publicado en Gualeguay Hoy
Publicado en Actualidad

Es suficientemente conocida la relación que tuvo la Argentina con los organismos internacionales de crédito. Hay que estar viviendo en una dimensión distinta de la realidad para dudar de la complicidad operativa de los organismos multilaterales (FMI, BM y BID) con los grandes grupos financieros internacionales. El Plan Brady es un ejemplo de cómo colaboraron para salvar a los bancos, y liberarlos de créditos presumiblemente incobrables, articulando toda una estructura que fue impuesta en casi todos los países de Latinoamérica, a principios de la década del 90, mediante la cual además de incrementar el endeudamiento externo, permitieron comprar empresas públicos a precios irrisorios, lo que determinó en la Argentina, un desguace integral del Estado.
Aunque, este organismo multilateral, es solo en apariencia una institución que se dedica a la cooperación monetaria, en realidad tiene una estructura y un poder mucho mayor aún que un estado soberano. Si bien el FMI no tiene regulada ni establecida ninguna responsabilidad internacional por las acciones que realiza, es el que decide y consolida espacios de poder a través de la maniobrabilidad del dinero recaudado en los estados tributarios del sistema, generando un esquema plutocrático sin ninguna bandera ni frontera específica, que ha manejado los esquemas económicos del mundo entero, mediante la eufemística justificación de la existencia de un mundo globalizado, donde la interdependencia de los estados hace posible el funcionamiento de estos mecanismos de control. Si se recorre el documento donde está establecido su funcionamiento, se podrá ver que goza de todo tipo de inmunidades, aún respecto de la acción que puedan ejecutar gobiernos que eventualmente se sientan damnificados por alguna decisión de su directiva.
El resultado de la aplicación de estos programas de ajuste determinó durante la década del 90 el notable deterioro de nuestra calidad de vida, que se vio involucrada en medio de un sistema en el cual los indicadores de crecimiento de la productividad, la generación de empleo y los índices económicos en general mostraron una abrupta e indetenible caída. El sueldo real de los trabajadores disminuyó, al producirse recortes de salarios, mientras se flexibilizó la legislación laboral para permitir que el empresariado nacional y extranjero manejara discrecionalmente el empleo, sin limitaciones de carácter legal que pudieran encarecer lo que ellos llamaban sus costos de producción. Se redujeron los servicios sanitarios y educativos; reaparecieron con más fuerza las llamadas enfermedades de la pobreza (dengue, paludismo, cólera, etc) y aumentaron los precios de los servicios básicos (luz, agua, teléfono, combustibles, gas) debido a los procesos de privatización. Hubo una apreciable transferencia de recursos a la economía informal, como consecuencia de los despidos o en razón de la falta de puestos de trabajo, lo que determinó un auge exponencial del cuentapropismo. Creció la desocupación, la subocupación y los contratos laborales “basura”.
Pareciera que, pasan los años, y se repiten los mismos esquemas de auxilio financiero, ante crisis repetidas, y discursos mentirosos de una transparencia que no existe. El presidente Macri, dijo hoy que siempre habla con la verdad, pero la realidad que puede observarse muestra que su discurso resulta insostenible. La recurrencia al FMI, es un salvataje, porque las reservas del Banco Central están comprometidas, y la llamada “prevención” del auxilio financiero, no es tal, sino contar con dólares que ya no pueden obtenerse de los grandes bancos, cuyas ganancias han crecido exponencialmente y lo siguen haciendo
Los datos de la realidad son preocupantes:
En el presupuesto 2018 hay vencimientos por 1.284.400 millones de pesos y se contempla emitir nueva deuda por 2.180.700 millones, lo que significa un endeudamiento nuevo equivalente a 46.200 millones de dólares.
La deuda creció en el año 2016 34.500 millones de dólares, 38.200 en el 2017 y sumada la nueva deuda prevista en el Presupuesto el endeudamiento neto llegaría a los 119.000 en tres años. La dictadura en 7 años, elevó la deuda de 8.000 a 45.000 millones de dólares, que actualizados estarían en el orden de los 70.000 millones.
Colocar la deuda prevista este año 2.180.700 millones de pesos (113.000 millones de dólares) significa un promedio 6.000 millones de pesos por día y 250 millones de pesos por hora.
A diferencia del capital refinanciado, los intereses se pagan y son parte muy importante del gasto público, y lo que no se puede pagar se capitaliza por anatocismo. El año pasado estaba previsto pagar 247.600 millones de pesos, pero la cifra se elevó a 320.000 millones de pesos. En el presupuesto 2018 se prevé pagar 406.500 millones de pesos, lo que significa casi 21.000 millones de dólares solamente de intereses.
El pago de los intereses de la deuda es el que tiene mayor ritmo de aumento interanual 28.0% en el 2018 contra un promedio del gasto público primario (sin contar los intereses de la deuda) del 16% del 2017
El pago por intereses constituye el 14% del gasto público total, pero representa el 28.3% del gasto de la Administración Central.-

Las corridas de los últimos días se produce pocos días antes del mega-vencimiento de Lebac a renovar por el BCRA el Martes 15.5 por 680.000 M$ (Millones de Pesos), que representan el 55 % del stock total de estas letras (1.3 B$-Billones de Pesos). No está demás apuntar que ante la suba de la tasa de política monetaria, vamos a tener que pagar más de 400.000 millones de pesos de intereses de las Lebac durante el 2018.

La Política institucional de compra de Reservas con Deuda Pública – la deuda cuasi-fiscal del BCRA por Lebac – que fue utilizada en gran escala por la administración Kirchner y que ahora ha sido potenciada hasta límites inmanejables por la nueva administración se ha convertido así en el agujero negro de las finanzas del Estado Argentino, con consecuencias difíciles de dimensionar y que pueden llevar nuevamente a la Nación a una crisis de la deuda, al no poder afrontar sus obligaciones.

Los 30.000 millones de dólares, que posiblemente aportaría el FMI, es casi lo mismo que las Lebac que vencen el martes 15, y veremos que ocurre con su refinanciación.

Pareciera una constante de la dirigencia política actual y la de anteriores gobiernos, ocultar al pueblo lo que negocian en secreto, aunque después las consecuencias de lo que acuerdan deban ser asumidas por toda la comunidad. A esto se suma la hipocresía de referentes del gobierno anterior, que se han olvidado de lo que acordaron con los organismos internacionales, mientras pronunciaban encendidos discursos criticando sus acciones.

Dos ejemplos puntuales: 1.- El 31 de agosto del año 2011, la ex presidente Cristina Kirchner, solicitó al Congreso autorización para capitalizar al BID en 7525 millones de dólares, los que serían pagados en cinco cuotas diciendo que el BID tenía entre sus metas “el logro de una mayor equidad social y la reducción de la pobreza en los países de menor desarrollo de América latina y el Caribe y, asimismo mediante el fortalecimiento de las operaciones de cooperación técnica y productos no financieros a países, reforzar sus estructuras institucionales” La necesidad de esa capitalización, tuvo origen en una serie de operaciones del BID, que le significaron importantes pérdidas debido a inversiones especulativas en hipotecas subprime., y su capital operativo disminuyó considerablemente. 2.- El 21 de febrero de 2013, Cristina Kirchner volvió a solicitar la autorización del Congreso para elevar la cuota de la Argentina en el Fondo Monetario Internacional en Derechos Especiales de Giro (DEG) en 3.187 millones, eso determinó que la Argentina debió pagar el equivalente a 1600 millones de dólares en DEG para esa capitalización de la cuota de la Argentina. En ese proyecto la Sra. de Kirchner decía que el FMI tiene entre sus objetivos “ fomentar la cooperación monetaria internacional, facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional, fomentar la estabilidad cambiaria, coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos y poner a disposición de los países miembros con dificultades de balance pagos los recursos de la institución"

Un dato importante, que generalmente se soslaya, es que este descomunal endeudamiento, es de responsabilidad compartida entre el gobierno y la mayor parte de la oposición que votó favorablemente las leyes de presupuesto del 2016 hasta hoy, incluida la ley de pago a los buitres.

Como siempre lo he sostenido, una es la retórica declamatoria de los gobiernos que dicen una cosa y hacen otra, lo que se contrapone con los datos que surgen de lo que finalmente se acuerda y nadie se entera, como pasó con el acuerdo firmado con el Club de París por el ex ministro Kicillof, que reconoció una deuda que en un 60% era de la dictadura militar para compra de armamentos e importaciones no declaradas. En estos temas, nadie puede tirar la primera piedra, porque todos han sido parte del reconocimiento de una deuda fraudulenta que NINGÚN GOBIERNO QUISO INVESTIGAR, y seguimos pagando las consecuencias.

En el último informe del FMI, se deslizaron los ajustes que debía hacer el gobierno, ahora se van a ejecutar férreamente. Ya observaremos las consecuencias que pagaremos todos los argentinos, excepto el sector privilegiado que gobierno, cuyos fondos están debidamente protegidos en el exterior.

*Publicado en el muro de Facebook del autor y reproducido por Río Bravo el 10 de mayo de 2018.

Publicado en Debates