Jueves, 10 Diciembre 2020 18:42

No claudicaremos en este grito global por el aborto legal

Escrito por Carolina Acuña

Para la libertad, sangro, lucho pervivo

Para la libertad, mis ojos y mis manos…

Miguel Hernández

Hoy nos encontramos en un tiempo histórico de lucha por los derechos de las mujeres, momento por el cual venimos batallando hace años y tiene que ver con nuestra dignidad.

Desde que las invasiones coloniales se han apropiado de nuestros cuerpos y nuestras ideas, el patriarcado ha calado hondo en las distintas sociedades, instalándose como matriz cultural, política e ideológica, con una destreza inusitada, perpetrándose en prácticas determinadas a través de construcciones simbólicas que trascienden siglos. Tanto, que hasta hoy una mujer no puede decidir sobre su propio cuerpo.

Recuerdo que la primera mujer que escuché hablar sobre la defensa del aborto legal fue a Ceci. Era una mina con los ovarios más grandes que cualquiera pueda imaginar, tenía una fuerza y un amor a las causas y luchas de los sectores más desprotegidos que era inversamente proporcional a su tamaño. Físicamente era menudita y bajita como Libertad, la amiga de Mafalda. En el ´98 me invitó a participar de un encuentro de mujeres en el Chaco, jamás había escuchado, ni sabía que existía semejante movimiento. Allá fui.

En mi primer Encuentro Nacional de Mujeres participé del taller “Mujer, adolescencia y juventud”, tenía 20 años. En ese taller, durante dos días escuché un montón de historias que me desarmaron. Conocí de la crudeza de la vida de muchas mujeres, de sus gritos y silencios, de sus cargas y sus alas, de sus penas encimadas. Puedo asegurar que por esos días, sin saberlo, empezó mi proceso de deconstrucción y se sumó al de muchas que hace años vienen alzando banderas, reclamando, peleando y conquistando derechos.

Con los años, y los muchos kilómetros recorridos para llegar a cada encuentro, junto a las miles de mujeres y sus historias, con dolores, llantos y abrazos compartidos, hemos conquistado inmensas luchas que se han gestado en esos encuentros y que, en cada rincón del país, hemos batallados codo a codo y hermanas.

Hoy una nueva conquista nos congrega y es la lucha por la interrupción voluntaria del embarazo, una ley que una vez conquistada nos hará un poco más libres, más dignas, más autónomas.

En nuestro país son miles las que nos faltan ya que se desangraron en el intento de un aborto clandestino porque no tienen los medios para llegar a una clínica y pagar por condiciones dignas. Son miles las niñeces huérfanas de esas madres que ya no podían alimentar una criatura más. Nuestras infancias están llenas de niñas-madres, violadas y obligadas a parir, que crecen jugando junto a sus hijes, torturadas y condenadas a una vida que ni siquiera tuvieron tiempo de imaginar. La argentina tiene muchas generaciones de mujeres adolescentes para quienes no ser madres no fue una opción.

Es injusto que la Educación Sexual Integral, que es ley y un derecho conquistado hace varios años, no se cumpla como corresponde y que el Estado recorte de ahí el presupuesto (como sucedió en montón de escuelas este año), impidiendo garantizar los derechos de nuestras niñeces y adolescencias, negándoles la posibilidad de planificar una vida cuidada y digna.

Es indigno que el derecho a decidir sobre nuestras vidas, nuestras ideas y nuestros cuerpos, esté a merced de posturas de funcionarios de turno, de los cleros religiosos o la moralidad de cotillón. El aborto existe, existió y seguirá existiendo, y es inaceptable que mujeres que no tienen los medios económicos para hacerlo en condiciones de salubridad se mueran desangradas. Es una cuestión de salud pública, todas las personas gestantes debemos tener el derecho garantizado de acceder al mismo en igualdad de condiciones. Nadie es quién para juzgar la vida y las decisiones de otres.

Pienso que nuestra sociedad será más libre el día que ningún aula, de ninguna escuela, se quede sin ESI para que sus chiques puedan decidir sobre sus vidas. Será más igualitaria cuando ninguna persona tenga vulnerado su derecho a la anticoncepción para evitar un aborto. Pero será sobre todas las cosas más justa cuando ya nadie vuelva a obligar a parir a nadie como así tampoco a abortar a quien no lo desee.

El aborto legal es justicia social. Una vez aprobado, que será más temprano que tarde, seguiremos siendo las mujeres las garantes de que dicha ley se cumpla. Estaremos allí en las calles, en los barrios, en las escuelas, en el trabajo, peleando para la libertad que durante años nos han negado, estaremos allí, en unidad y con la sororidad que nos caracteriza.

No claudicaremos en este grito global por el aborto legal. ¡Será Ley!

Publicado por Río Bravo el 10 de diciembre de 2020.

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